Seguro de viajes: qué cubre y cómo elegirlo

¿Es necesario contratar un seguro de viaje antes de partir? ¿Vale la pena? ¿Son caros? Esta son algunas de las preguntas más frecuentes que recibo y por eso ya es hora de dedicarle un post en el blog. Para empezar, ¿qué cubre un seguro de viaje? ¿sirve para un viaje de mochilero? Al margen de cómo viajemos, es importante analizar varios factores para tomar la decisión correcta. Yo antes no usaba seguro médico, me creía highlander y más de una vez tuve que hacer malabares para recibir atención médica gratuita en países donde no lo era. Por eso, para ahorrarles un dolor de cabeza, les cuento en este post todo sobre estos seguros y les recomiendo la mejor manera de conseguirlo al mejor precio. (Y si siguen leyendo, también les cuento todas las veces que casi me mato y como logré zafar de la parca y de la bancarrota al mismo tiempo)

¿QUÉ CUBRE UN SEGURO DE VIAJES?

Un seguro de viajes es una póliza que cubre eventualidades médicas y logísticas, que van desde la cancelación de un vuelo hasta gastos por una apendicitis inesperada o una fractura sufrida al hacer escalada. Se contrata por un lapso que puede ir de una semana al año, y funciona con un sistema de cobertura directa o reembolso, según el caso). Es importante remarcar que el fin del seguro de viajes es cubrir emergencias, y no gastos médicos como consultas, chequeos, o debidos a enfermedades preexistentes. Normalmente, un seguro de viajes competitivo cubre los siguientes casos:

 Emergencias médicas en el extranjero: tanto accidentes como enfermedades repentinas y medicamento requerido para ellas. Por suerte, viajando con Lau nunca nos sucedió nada demasiado grave, pero me sobran ejemplos de viajeros amigos que tuvieron problemas serios, y que son la prueba de que una pequeña inversión te puede salvar cuando algo grave efectivamente pasa. Sin ir más lejos, Aniko Villalba, de Viajando por Ahí, se agarró un dengue nada simpático en Centroamérica.
 Emergencias odontológicas: no te va a cubrir si querés hacerte un chequeo, ni una limpieza de caries, ni nada de rutina. Pero si, por ejemplo, si te sale la muela del juicio
 Evacuaciones en caso de necesitar un traslado para recibir atención médica. Típico: te partiste el alma haciendo escalada en medio del monte, y el hospital más cercano está a 100 km. ¿Te parece un gasto irrisorio? Pensá que según donde estés, en un caso extremo este traslado puede requerir un helicóptero, como le sucedió al uruguayo que finalmente falleció de síndrome de alta montaña haciendo el trekking de los Annapurna en Nepal.
 Repatriación sanitaria o funeraria: si tenés que volver a tu país para continuar el tratamiento, o directamente para descansar por la eternidad.
 Vuelos cancelados, y gastos ocasionados por dicha cancelación.
 Pasajes aéreos: cuando fallece un familiar cercano y, en algunos casos, los pasajes para reanudar el viaje.
 Pérdida u robo de equipaje. Gastos ocasionados por la demora del equipaje. Caso típico, te vas a Europa pero la aerolínea mete tu mochila por error en el primer vuelo a Tokyo y te deja con lo puesto.
 Robo de equipos tecnológicos: las opciones más “Premium” cubren el robo de tu laptop, I-phone, cámara, etc.
 Asistencia legal o psicológica: si te acusan de espía en la frontera entre Mauritania y Senegal o si un policía tailandés te planta droga en la Full Moon Party y te pide una coima para liberarte, tenés acceso a un abogado.
 Accidentes por deportes extremos: si hacés alguna actividad que supone un poco más de riesgo, muchos seguros no incluyen cobertura para casos de accidente. Consultá ese punto antes de comprar.

 

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Cartel de un dentista en Kashgar, China. Parece que también atiende zombies.

 

PARA QUÉ PAÍSES ES NECESARIO

Desde 2001, los países europeos de la zona Schengen exigen seguro al viajero con una cobertura mínima de 30.000 euros. El límite de tu cobertura lo podés leer en la póliza, y varían por lo general desde los 15 mil a los 100 mil dólares. Parece un límite inalcanzable, pero si te tienen que hospitalizar en Estados Unidos, es cifra se puede ir en una semana.

Si estás aplicando a una visa Work and Holiday de Nueva Zelanda, Australia o cualquier otra, uno de los requisitos es justamente tener seguro médico.

Importante: fijate bien qué países te cubre el plan que te ofrecen y cuales no. Si vas viajar a países considerados peligrosos, como Medio Oriente o muchos países africanos, pueden o bien no cubrirte o solicitarte un extra.

¿Puedo contratar un seguro médico ya estando en viaje? Sí. También, incluso podés prorrogar el que ya tenés comunicándote con la compañía unos días antes del vencimiento del voucher.

 

TIEMPO DE COBERTURA

Mientras que los costos son económicos para viajes cortos, el asunto se convierte en un pequeño presupuesto si pensás irte por más de seis meses o un año. También hay planes que cubren determinada cantidad de días en un año, para la gente que hace muchos viajes cortos, por trabajo por ejemplo.

pronto socorso italia

En Italia, Lau me cerró la puerta de un auto en el dedo, ¡justamente en el pulgar con el que hago autostop! Aunque no lo parezca, chorreó sangre. En vez de un día de playa, terminamos en el pronto socorso de un pueblito italiano cuya médica tuvo tanta buena onda que nos alojó en su casa. ¡Todo sucede por algo! ¿no?

 

¿CÓMO USAR EL SEGURO DE VIAJES?

Cada empresa tiene sus reglas, pero normalmente tenés que llamar a una central de asistencia que atiende los 365 días del año a toda hora. Ahí te piden tu número de voucher y otra información y te van a orientar con el inconveniente que haya. Si es una emergencia y ya fuiste por tu cuenta, ellos te lo reembolsan (tenés que guardar todos las facturas y comprobantes). Si los llamás primero, son ellos los que directamente te derivan a un hospital o profesional médico donde el seguro asumirá los gastos.
Una buena idea: tener en la nube (Dropbox, etc) una copia virtual de estos documentos en caso de robo. Las compañías normalmente envían esta documentación via e-mail, así que no es ningún esfuerzo extra.

Mi consejo, no dejen de viajar por no poder contratar uno. Pero si el dinero les alcanza para incluirlo en su presupuesto, no dejen de hacerlo. Yo viajé mucho sin seguro de viajes, y la atención básica en cualquier país que no sea del primer mundo, la verdad, no es cara. Nunca gasté más que 5 a 20 dólares por consultas sencillas, para enmendar algún raspón o deshidratación. Pero en los casos más graves, que como relaté en los ejemplos son más frecuentes de lo que uno se entera, realmente un seguro es un ángel de la guarda.

¿QUÉ SEGURO DE VIAJES PARA MOCHILEROS RECOMIENDO?

Hay muchas opciones en oferta. Mi consejo personal acá es que, en vez de buscar con las mismas compañías como Assist-Med, Assist-Card, etc vayan de una con la gente de Asegura tu Viaje. ¿Por qué? Ellos son básicamente como un buscador de seguros baratos. Según el país que querés visitar, tu presupuesto y duración del viaje ellos, que son mayoristas, te sugieren el seguro médico que mejor se adapta, que puede terminar siendo de las marcas ya mencionadas, pero a un precio muchísimo más bajo. Hace poco un amigo sacó por 500 dólares un seguro anual que si lo compraba directamente le hubiera salido 1300. La calidad es la misma: a la gente que conozco y que lamentablemente necesitó usarlo, le respondieron al toque y se hicieron cargo, aún con traslados internacionales. Además, lo podés contratar siendo argentino o de cualquier otro país latinoamericano o España. También podés obtenerlo aunque ya estés en el extranjero.

¿ALGUNA VEZ TE PASÓ ALGO GRAVE?

Viajando solo, yo nunca fui de enfermarme mucho, pero si tengo un par de pintorescas piruetas hospitalarias en mi haber. Como antes no tenía seguro de viaje, cuando tuve problemas debí hacer malabares para recibir atención médica . Les cuento si no se ríen. (A mi vieja siempre le cuento una semana después, porque la pobre se la pasa soñando que tengo cinco años y me llevan las olas y me pregunta mensualmente si tengo al día la antitetánica)

En Adana, en el sur de Turquía, me caí en el foso de un ascensor en un edificio en construcción, mientras buscaba un sitio para dormir en un edificio en construcción. Tuve mucha suerte de que alguien oyera mis gritos y mucha más suerte aún de poder convencer a los médicos del hospital, gracias a un amigo turco que llegó volando e hizo de traductor, de que no me cobraran la atención ni las radiografías. Si no, hubiera tenido que desembolsar algunos dólares. Como los médicos habían mirado las placas con desgano, para tener una segunda opinión le pregunté a una veterinaria de caballos que conocí días después si podía echar un vistazo. De última, huesos de mochilero, huesos de caballo, son huesos al fin.

adana-turquia

Y en ese estado salí para Irak.

 

Otra vez, en India, me mordió un perro de la calle. No era un perro de la calle cualquiera, sino el perro más pulgoso y ostensiblemente sarnoso de Paharganj, a su vez la calle más hedionda del centro de Delhi. No sé por qué caminaba a esa hora, entre parias hindúes que dormían en los rincones. El perro vino decidido como un torpedo nocturno, me dio un tarascón, y se fue. Como no tenía seguro médico, tuve que a usar el ingenio para consultar a un profesional, y que me recetara un refuerzo de la vacuna antirrábica. Al final fui a un hospital privado donde logré hacerme pasar por un diplomático español que me prestó su documento. Por suerte, el Gonzalez de la foto carnet se me parecía bastante y para los indios los occidentales somos todos iguales.

En el viaje por Sudamérica, como sabrán los lectores de Caminos Invisibles, nunca sucedió nada grave, pero con Lau nos la pasamos reseñando las salas de atención pública del continente. Uno de los tantos insectos del Chaco paraguayo que se colaban cada noche por todos los burletes de la casa, le dejó una roncha que cada día duplicaba su tamaño. Debió ir a un hospital privado, donde un médico que se enorgullecía de haber estudiado gratis en Argentina le presentó amablemente la factura.

Esperemos que el post les haya servido para aprender un poco más sobre cómo funciona un seguro de viajes, y puedan tomar la decisión correcta. Yo siempre digo la frase: Todo sucede por una razón, el universo cuidará de tí, pero siempre mejor tener un as bajo la manga.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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