CONSEJOS PARA VIAJAR A MANAOS

Si estás buscando consejos para viajar a Manaos, este post es para vos. La primera vez que visité Manaos, la capital del Amazonas brasileño, fue cuando Lau y yo regresábamos desde las Guayanas tras un viaje de 18 meses por Sudamérica. Desde allí tomamos un barco a Porto Velho, para acercarnos un poco más a casa. En aquel viaje nos habíamos quedado casi sin plata, y en Manaos no hicimos más que prepararnos para salir de allí. Salvo el Teatro Amazonas, no conocimos nada de la ciudad, y a excepción de lo que observamos desde el barco, nada palpamos de las texturas y colores que el gran río tiene para ofrecer. Por eso, cuando el hotel HolidayInn se ofreció a patrocinar mi viaje para que conociera mejor la ciudad, acepté sin pensarlo. Gracias a eso pude ver todo lo que nos faltó la primera vez y, con la experiencia de ambos viajes, recomendarles qué ver y hacer en Manaos, y darles consejos, precios e itinerarios para viajar a una de los sitios más intensos de Sudamérica.

¿Por qué Manaos?

Mirando el mapa y juzgando por su localización, a 1500 km de la desembocadura del Amazonas, puede dar la falsa impresión de que Manaos es un pueblito en medio de la selva. Pero el viajero no debe confundirse: 2 millones de personas viven en lo que es una de las 20 ciudades más importantes para hacer negocios en América Latina. Manaos adquirió renombre mundial gracias al auge del caucho (1890-1925), que transformó a la aldea en una ciudad con una aristocracia de gustos europeos que mandó a  construir una ópera (el Teatro Amazonas), e instaló tranvías eléctricos. La ciudad cayó en desgracia hasta 1965, cuando el gobierno creó una zona libre de impuestos, gracias a lo cual llegaron fábricas de todo tipo. Hoy, uno de los atractivos de Manaos son los resabios decadentes de aquella época dorada, que conviven con una maraña urbana de caótica edificación barata. Además, para el viajero es una parada obligada, ya que de aquí parten los barcos por el Amazonas hacia Porto Velho o Belém, e incluso hacia Tabatinga, con la posibilidad de seguir hasta Iquitos en Perú. Son viajes épicos, en hamaca sobre cubierta, que abarcaré en otro post.

 

merado-municipal-de-manaos

Mercado Municipal de Manaos (1883)

Requisitos para entrar a Brasil

Nadie que yo sepa necesita visa para viajar a Brasil. Los argentinos y todos los sudamericanos recibimos un permiso de 90 días cuando nos sellan el pasaporte al llegar. Incluso se puede entrar con DNI (no pierdan la tarjeta migratoria que les darán al ingresar). En teoría, es requisito tener el certificado de vacunación internacional donde consta que tenés al día la vacuna contra la fiebre amarilla. A mí nunca me la pidieron, pero igual tengo esos papeles en regla, ya que nunca sabés cuando te toca…

¿Cuál es la mejor época para viajar a Manaos?

En el Amazonas no hay invierno o verano, sino estación seca y época de lluvias. La mejor para viajar es la estación seca, de junio a octubre, cuando las precipitaciones son menores y hay menos mosquitos. La temperatura promedio es superior a 30ºC. Durante la estación húmeda la temperatura baja (sólo) un poco, pero llueve casi todos los días aunque sea un par de horas y algunos chaparrones pueden ser intensos.

Check-list de la mochila para Manaos

 Poncho de lluvia para las excursiones.

Sombrero y gafas para protegerse del sol

Bloqueador solar (sobre todo en la estación seca)

Repelente

Malla para nadar en las cascadas cercanas a la ciudad.

En época de llucias, llevar los documentos de viaje en sobres tipo ziplock.

La ropa de nylon/sintética se seca más rápido que la de algodón.

Una cámara sumergible no está demás.

Ganas de comer pescado.

Cómo llegar a Manaos

 Por tierra

Manaos está muy poco conectada con la red vial. Salvo que estés llegando desde Boa Vista, ciudad al norte de Brasil, es imposible llegar por tierra. Y no podés llegar a Boa Vista a menos que estés bajando desde Venezuela o desde Guyana. De Boa Vista a Manaos son 747 km de asfalto por la ruta BR-174. Se puede hacer dedo sin mayores inconvenientes. Atención!

La ruta de Manaos a PortoVelho

En casi todos los mapas aparece una ruta de Manaos a Porto Velho, la BR-319. Atención, porque esa ruta no es transitable. Decir que no hay tránsito es poco: simplemente se la comió la selva y el barro. Fue proyectada pero pronto abandonada y sólo algunos fanáticos en 4×4 la cruzan por deporte, en convoyes de varios vehículos ya que abundan jaguares y demás alimañas. Qué lindo que todavía se puedan escribir semejantes cosas en el siglo XXI.

El bus de Caracas a Manaos.

La empresa Eucatur opera buses desde Venezuela, que demoran 36 horas desde Caracas a Manos. Los asientos son cómodos y tienen baño y aire acondicionado. Las empresas son Eucatur y Expreso Caribe.

En barco

Se puede llegar a Manaos en barco desde Belem (5 días, 250 Rs) remontando el Amazonas.

De Porto Velho a Manaos son 3 días y medio por el río Madeira. De Manaos a Porto Velho, en cambio, son 4 días. El precio es de 140 Reales.  Hace paradas en Borba, Manicoré y Humaitá. Desde Porto Velho se puede seguir a dedo hasta Puerto Maldonado, en el Amazonas peruanoa y de ahí conectar con Cusco. Es una manera interesante de bajar hacia Argentina.

También se puede llegar desde Tabatinga, en la triple frontera con Perú y Colombia, localidad que a su vez tiene conexión fluvial  con Iquitos. Para ir desde Manaos hasta esas localidades hay que comprar los pasajes fuera del puerto (zona Escadaría), y una hamaca en la zona comercial vecina al puerto, ya que salvo que quieran invertir en un camarote, se viaje en hamaca enganchado en cubierta. Los pasajes los venden en unos puestitos sobre el malecón. Si los compran dentro de las instalaciones del puerto, son más caros, porque incluyen un seguro de vida. En esta página hay una lista bastante completa de los barcos desde Manaos.

barco manaos a iquitos

Típico barco de los que navegan por el Amazonas.

Consejos para viajar en barco por el Amazonas

Cuidar el equipaje durante las escalas, llevar tapones para los oídos, lectura, algún maso de naipes, hamaca evitar el piso de abajo. Se pueden comprar hamacas (por 50 reales consiguen una muy buena, pero hay más baratas) muy cerca del muelle, en la calle peatonal, por poco dinero. Vayan un par de horas antes de que zarpe el barco, para poder encontrar buen lugar. La cubierta inferior es la más ruidosa, cerca de los motores. A los locales les encanta hacinarse allí. La comida durante los días de viaje está incluida, (arroz, frejoles, farofa y desayunos básicos) y en todos los barcos hay bares que venden gaseosas, cervezas y snacks. El problema es que estos mismos bares ponen música al mango durante la tarde… pero uno se acostumbra.

En Avión

TAM y Gol tiene vuelos directos desde Sao Paulo y Rio de Janeiro. American Airlines y COPA vuelan desde Miami (5 horas).

Dónde cambiar dinero

La moneda brasileña es el Real. Lo ideal es llevar dólares y cambiar a moneda local una vez en Brasil, ya que los pesos argentinos son tomados a una tasa muy baja. Durante mi viaje, el mejor cambio que encontré fue en Casa Verde (rua Henrique Martins 107), una tienda que vende artículos varios pero si preguntan en mostrador, se enteran que cambian dólares. La tasa actual es de 3,3 Rs/ dólar.

Alojamiento

Hostels en Manaos

Entre las opciones más económicas están la Pensao Sulista, ubicada en un edificio histórico de 1904. Tiene habitaciones con ventilador y TV, e incluye desayuno y wifi. Las habitaciones para una persona cuestan 12 USD y los dormi 8 USD.  (Av. Joaquim Nabuco, No.347, Centró. Tel: +55 (92) 3234-5814). El Hostel Manaus, cobra lo mismo por los dormis y 20 USD por habitaciones privadas, está muy bien ubicado, y perteneces a la cadena Hostelling International.

Entre los hoteles de precio intermedio, es muy recomendado el Saint Paul, con apartamentos en el centro histórico por 165 Rs. (50 USD).

Para los amantes del confort la opción más valiosa en la ciudad es el Holiday Inn.

Comer en Manaos

La gastronomía amazónica es intensa y basada en pescados XXL. Sus dos figuras principales son el tambaquí y el pirarucú. El tambaquí es un pez que mide un metro y llega a pesar 30 kg. Es muy apreciado por su carne blanca y su estructura esquelética. La primera vez que me lo pusieron sobre el plato pensé que por error me habían traído costillas de cerdo. ¡Tal el tamaño de sus costillas!

tambaqui

El Amazonas en tu plato: costillas de tambaquí

Pero el tambaquí es pequeño comparado con el pirarucú, el verdadero gigante del Amazonas. Este pez llega a medir tres metros y pesar 250 kg. Es el segundo pez de agua dulce más grande del mundo, después del esturión beluga. Su sabor es suave y tiene pocas espinas, por lo que no hay menú que no lo ofrezca. Por ese motivo, también es ahora una especie amenazada y su pesca ha sido prohibida, salvo para las comunidades que habitan las riberas amazónicas, que conservan sus privilegios por depender de su pesca para la supervivencia. No me queda claro si se abastece la demanda de restaurantes con peces provenientes de criaderos o qué.

El lugar ideal para probar estos platos típicos del Amazonas es Tambaquí da Banda, que queda en frente a la plaza Largo San Sebastián, frecuentado por locales y turistas. Mario, el propietario fue un visionario que, durante el Mundial de futbol 2014,  salió a venderles fish and chips hechos con tambaquí a los hinchas ingleses que habían copado la ciudad para ver los partidos de su equipo. La innovación le valió ser entrevistado por la BBC y pasar a ser el único restaurante brasileño en integrar la National Federation of Fish Fryers del Reino Unido. Se puede comer por 30 Rs (10 USD) por persona bebida incluída. Mario es además un tipo muy amistoso con el compartimos varias cervezas.

Un detalle: en la mayoría de los menús, el precio de los platos principales es para dos personas. Los platos de pescados oscilan entre los 55 y 80 Rs.

Si les gusta probar cosas raras, tengo dos para su lista.

Tacacá:  se trata de un caldo a base de una hierba llamada jambú y de una goma de mandioca, algo viscosa, llamada tucupí. Es tradicional beber el tacacá por la tarde en puestos callejeros. No me pregunten por qué pero esa hierba te duerme un poco la lengua. La podés probar en un puestito en la esquina de la plaza llamado Tacacá da Gisela.

Sopa de piraña: ¡no tuve oportunidad de probarla, así que espero sus comentarios debajo! Cuidado porque escuché que también le dicen viagra pantaneiro

Bebidas, frutas y postres

copoazu

Si pueden elegir un jugo natural, pidan sin dudar el de açerola. No sólo es riquísima, sino que es una de las frutas con más vitamina C del mundo. Otra buena opción es el açai, el fruto de una palmera de 25 metros de altura, de apariencia redonda, pequeña y violeta. Es parte de la alimentación tradicional de muchos pueblos indígenas, y otras de las superfrutas brasileñas que buscan posicionarse en el mercado.

Mi postre favorito de la zona es la crema de copoazú, una especie de cacao amazónico, muy fácil de cultivar, que le ha dado una nueva salida económica a muchas pequeñas localidades. Es interesante saber que la corporación japonesa Asahi Foods patentó en 2002 el nombre copoazú y el proceso de producción de chocolate a base de esa fruta, motivo por el cual se encuentra en juicio por este acto de biopiratería.

Cervezas

La opción más popular y también tradicional si de beber una cerveza se trata es el Bar do Armando, también en la Plaza Largo do Sao Sebastiao. Fue abierto por el portugués Armando Soares en 1970 y pronto se volvió territorio de los bohemios de la ciudad, que debatían de cine, literatura poesía o política en tiempos de censura militar. Lo que no tiene de estética lo tiene de esencia. Precio de una cerveza grande: 6 Rs.

cervezas barao

Dilema existencial

Creí que me estaban cargando cuando me dijeron de ir a un bar especializado en cervezas artesanales. Pero era cierto, el local se llama Barao y tiene una carta de 280 cervezas de toda clase, brasileñas e importadas, buena parte de ellas artesanales. Elegir una fue un verdadero dilema existencial, y al final me definí por una IPA con sabor a maracuyá. Eso sí, cada cerveza anda por los 8-10 USD. Otra opción si quieren comer y tomar cerveza artesanal es Bistrozin, que ofrece cervezas Brown porter, cervezas de trigo y IPAs con una carta de platos de pescado.

Que ver y hacer en Manaos

Si van a viajar a Manaos, no pueden dejar de visitar algunos de los siguientes atractivos, que yo considero reúnen la esencia de este destino.

Teatro Amazonas

teatro amazonas

Símbolo de la fiebre del caucho, el Teatro Amazonas fue construido en 1896, cuando Manaos tenía apenas 45.000 habitantes. Los ricos barones del caucho querían vivir con todos los lujos europeos, y así fue que Manaos fue la segunda ciudad en Brasil en tener electricidad, además de tranvías y, por qué no, una ópera. Todos los materiales, salvo las maderas, fueron traídos desde Europa en vapor. Mármol de Carrara para las escaleras, mobiliario estilo Luis XV desde París, arañas de cristal de Murano y estructura en hierro ingles. La cúpula está formada por 36.000 azulejos que forman la bandera brasileña. La selva nativa respira en las 12.000 piezas que, encastradas, forman los pisos, en las 600 butacas de jacarandá y en los tapices con jaguares del piso superior. Debido al fin de la bonanza del caucho, el teatro permaneció cerrado entre 1925 y 1997, cuando volvió a abrir sus puertas. Tuve la suerte de hacer mi vista mientras la orquesta ensayaba, y juro que derramé lágrimas. Que el Teatro Amazonas exista donde existe, dice mucho sobre la capacidad de soñar del hombre. Precio de la entrada: 20 Rs y 10 Rs para estudiantes.

Plaza Largo Sao Sebastiao

La plaza frente al teatro tiene dos curiosidades. Si se fijan, las baldosas blancas y negras intercaladas simbolizan el “encuentro de las aguas” entre los ríos Solimoes (Amazonas) y el río Negro. El monumento con las alegorías de los cuatro continentes (todos menos Oceanía) simboliza el fin del monopolio comercial portugués que permitió a Manaos exportar sus productos a todo el mundo.

Mercado Municipal Adolpho Lisboa

Construido en 1883 siguiendo el modelo del  Les Halles de París, y según dice la leyenda diseñado por Eiffel. Toda la estructura de hierro fue prefabricada en Liverpool. En el mercado pueden encontrar de todo, desde pescado hasta medicinas indígenas y suvenires. Pero si quieren ver un mercado local de pescado menos boutique y más superlativo, vean abajo…

Mercado de Pescado

mercado de pescado de manaos

Nadie sabe bien el nombre de este mercado (Mercado Central, Mercado Novo, fueron algunas de las sospechas de los propios locales). Lo que les digo es que se trata del mercado pescado más grande del puerto más grande del Amazonas.  Con esas credenciales, el resultado debe ser y es monstruoso. Los puestos donde se troza a recios machetazos cientos de especies de peces exóticos llegan hasta donde da la vista. Ahí pude al fin ver al famoso tambaquí en pieza completa (un ejemplar de 30 kg puede costar 115 USD), además de tucunarés, cachamas, dourados y peces gatos. Lo fantástico del tambaquí es que, según provenga del Solimoes o del río Negro, tiene un color distinto. El Amazonas no tiene una mitología, porque los seres reales que lo habitan son lo suficientemente espectaculares. Un puestero me enseño unos peces negros de grandes aletas que seguían revolcándose sobre su stand y podían sobrevivir hasta 24 horas fuera del agua. Allí también me di cuenta que la selva le da al hombre todo lo que necesita: las lenguas disecadas del pirarucú se usan para rayar el guaraná, que su vez tiene efecto estimulante. Sus escamas, en cambio, sirven como lima de uñas para las mujeres. En el mercado también pueden ver pirañas y ocasionalmente caimanes.

tambaqui-manaos

Porto Flutante

Construidos por los ingleses en 1902 para poder operar los buques en los que se exportaba el caucho, los muelles flotantes de 150 m de largo siguen funcionando, pese a haber sufrido colisiones con embarcaciones e incendios. Fueron prefabricados en Glasgow y traídos pieza por pieza en vapor. Están diseñados para subir y bajar adaptándose a los cambios de nivel del río.

Encuentro de las Aguas

Manaos es el escenario del “encuentro” entre las aguas del río Solimões (como se conoce en ese tramo al Amazonas) y el río Negro, para formar el gran Amazonas. Las aguas de cada río tienen distinta coloración, y fluyen sin mezclarse durante 8 km, debido a diferencias en su densidad, velocidad y temperatura. Las aguas del Solimoes/Amazonas, que vienen bajando desde los Andes peruanos, arrastran más arcillas y por ende son más densas. Las del río Negro, que vienen desde la frontera con Colombia y Venezuela, son más lentas y cálidas. Le deben su oscuridad al tanino que segregan las hojas en descomposición. Este sitio nos hace recordar que todos los lugares están conectados, que el Solimoes trae consigo el deshielo de los Andes y con él toda la energía y la memoria de las tierras incas hasta el corazón del Amazonas. Es el agua la que mantiene al mundo comunicado.

encuentro de las aguas manaos

El Encuentro de las Aguas desde el ras del agua….

foto aerea del amazonas

…y desde el aire!

¿Cómo visitar el encuentro de las aguas?

Se puede llegar de forma independiente tomando el bus 713 al puerto CEASA (que está 10 km al este de Manaos) desde fuera del Mercado Municipal. Desde el CEASA hay dos opciones. Podés tomar el ferry local, un viejo barco de dos pisos (muy barato y muy lento, demora una hora para cruzar el río) desde cuya cubierta superior se tienen las mejores vistas del fenómeno. El último sale a las 6 pm, y el último que vuelve es a las 8 pm. La otra opción es tomar una lancha-taxi, que cruza en apenas 20 minutos y cobra 5 Rs. Es más rápido, pero al mirar desde el ras del agua, no tenés buen ángulo para fotografiar el “encuentro”. Además, no frenan para turistas, por lo que la velocidad aquí es una contra. Una tercera opción es chartear una lancha por 50 Rs (1 a 2 personas) que te lleva hasta el “encuentro”,  se detiene unos minutos y se regresa al CEASA sin cruzar.

Ponta Negra

Una playa de río 13 km al oeste de la ciudad donde hay varios bares y restaurantes de moda.

Cascadas Presidente Figueiredo

cascada presidente figuereido

Este lugar saca tu niño explorador interior….

117 km al norte de Manaos se pueden visitar estas cascadas que a mí me sacaron de mi zona de confort. Yo estoy muy cómodo escribiendo sobre el mundo en mi libreta, y no me molesta nadar en aguas cristalinas. Pero eso de caminar debajo de una cascada entre la roca y el agua, no, eso no es para mí. Tampoco andar saltando parado desde un trampolín hacia una pileta natural sin tocar el fondo. Y sin embargo aquí hice las dos cosas, y tengo que confesarlo: una vez que vencí el miedo a no resistir el peso de la columna de agua que caía, una vez que pasé del otro lado y entré a la burbuja de aire, me sentí eufórico, como si toda la selva se comunicara conmigo a través de ese cauce. Y por eso filmé este videíto, mandándote un saludo (sí, a vos) desde ahí.

Cómo llegar: no hay transporte público. Se puede ir con un tour o haciendo dedo por la ruta que va a Boa Vista. Al llegar pagan la entrada de 10 Rs. Hay un restaurante. El lugar cierra a las 6 pm y, antes que me pregunten (¡estaría genial!) no se puede acampar.

Excursiones en el Amazonas desde Manaos

igapo-manaos

Manaos es el punto de partida de todo tipo de excursiones en la selva amazónica. En mi primera visita en 2012, no hice ninguna porque mi presupuesto no me lo permitía. En mi último viaje, en cambio, fui invitado por distintos operadores para que reseñara sus servicios. Aquí va mi humilde opinión de algunas de las opciones. Como consejos general, no conviene contratar excursiones por la calle o en el aeropuerto, ya que pueden valer la mitad, pero no cuentan con seguro, ni guías registrados, ni observan medidas de seguridad ni ambientales. Como mínimo, hay que asegurarse que el operador esté registrado en el EMBRATUR. (Ente Brasileño de Turismo).

Museo do Seringal o Museo del Caucho

museo do seringal

El lujo en que vivían los “barones del caucho”.

A orillas del río Negro, este museo es una reproducción a escala real de una mansión de un barón del caucho de inicios del S.XX, que fue creada para ambientar el film portugués La Selva (2002). A mí las reproducciones me son indiferentes, pero ésta realmente me gustó. Cada artefacto de la casa refleja un lujo que se vuelve oscuro como las aguas del río Negro cuando luego el guía nos muestra la explotación a la que estaban sujetos quienes recolectaban el caucho. Dentro de la casa, el hacendado y su familia bebían en cristal de vacará, comían sobre porcelana inglesa, miraban la hora en relojes suizos, y la damas de la casa tocaban un piano Dorner fabricado en Stuttgart, según letras aún doradas. Fuera, los indígenas y criollos atraídos por falsas promesas de riqueza trabajaban día y noche y dormían en chozas. Como la empresa les cobraba a los migrantes por su traslado y comida desde su ciudad de origen, muchos quedaban endeudados de por vida. El poco dinero que recibían lo gastaban comprando cigarros, aguardiente y demás elixires para ahogar sus penas en la proveeduría de la hacienda.

extraccion del caucho

Las venas del árbol al encuentro de las humana.

Los guías nos mostraron cómo se “rayaba” la corteza del árbol de caucho para extraer el látex, una resina blanca que iba goteando lentamente hacia un tarro que fijaba al tronco. Ambas sangres, la de los árboles y la de quienes los cosechaban, se mezclaron durante esa época de infame explotación que fue el auge del caucho. Otro encuentro de fluidos que debería ser recordado tanto o más que el “encuentro de las aguas”.  Todo el negocio del caucho colapsó cuando el inglés Henry Wickham contrabandeó 70.000 semillas de caucho de Brasil a los jardines botánicos de Londres para hacerlas germinar y luego trasplantarlas a sus colonias en Malasia. Como se trataba de plantaciones, y no de recolección de árboles silvestres, los costos eran menores y hacia 1930, la producción de Malasia sobrepasó a la de Brasil. De todas formas, poco después se inventaría el caucho sintético.

Cómo llegar

El museo se encuentra 15 km al norte de Manaos en el igarapé Sao Joao. Se llega sólo en lanchas (30 min.) que salen desde el Hotel Tropical y son operadas por Amazon Eco Adventures.  El viaje ida y vuelta (con visita guiada incluida. Su guía Val, es el más capacitado de los que conocí en Manaos) cuesta 30 USD.

Visita a comunidad indígena tucana-dessana

En la misma excursión al Museo del Caucho (por 30 Rs extra por persona) se visita la comunidad de Sao Joao do Tupé. Habiendo visitado comunidades shuar en lo profundo del Amazonas ecuatoriano, tenía una vara exigente para medir la experiencia que significaba arribar a un sitio donde los nativos nos esperaban bailando con plumas en la cabeza. Había algo de circo en el ambiente pero después de todo, pensé, era preferiberale que estos grupos cercanos a la gran ciudad de Manaos pudieran monetizar sus tradiciones en vez de terminar como obreros en las fábricas o desmontando con la motosierra.

tucana dessana

Tienen plumas y no son vedettes ¿qué son? ¡tucana dessana!

Kassibi, el chamán que nos esperaba reposado sobre su bastón ceremonial me pareció sereno y sincero en su espiritualidad. Su cuello estaba ornado por un collar de colmillos de jaguar, y confiaba aún en el poder de las plumas de papagayo que decoraban su cabeza. “Mis ancestros vivían invisibles, como un espíritu, una brisa” —dijo. Entramos a un cobertizo muy amplio y en la penumbra (estén preparados para disparar fotos con 1000 de ISO) él y los hombres de su comunidad comenzaron una danza, haciendo sonar caracoles atados a sus talones como cascabeles y también unas singulares cornetas de madera. Las mujeres, con el torso desnudo y  la cara pintada, y los hombres con taparrabos arriba de sus bóxers. Nos tomaron de la mano y nos incorporaron a su ronda de giros y contragiros.

No sé que de toda aquella parafernalia era real y qué una adaptación para satisfacer la expectativa de los visitantes. La danza en sí misma, se me ocurrió que sería un núcleo intacto de esa cultura. Algo sabría de sus raíces Kassibi para haber representado a la Amazonía en un congreso de culturas indígenas realizado en París. Para que no quedaran dudas de su trascendencia, sacó una tarjeta, y me explicó que realizaba ceremonias de ayahuasca para turistas. Que un chamán sacara una tarjeta impresa en papel fotográfico, primero me dio algo de risa interna. Después me regañé a mí mismo. ¿No llevo yo acaso tarjetas de presentación de mi blog cuando viajo? ¿Y no es el fin de mi blog en definitiva espiritual, animar a la gente a viajar, un chamanismo cibernético? Sería un cretino si me creyera con más derechos. Vi la olla enorme con ayahuasca hirviéndose cerca de su choza, y recordé mi experiencia con ayahuasca en Ecuador. Aunque no recomiendo ir en busca de estas experiencias (en mi caso me encontró ella a mí) quienes sí estén en ese tren, ya tiene el nombre del chamán y de su comunidad.

danza ritual amazonas

Los talones descalzos sobre la tierra, la banda de sonido natural del Amazonas.

Lo que sí me choca de estas visitas relámpago a una comunidad indígena es que creo que a los lugares hay que merecerlos. Los españoles que compartían nuestra lancha se quejaron: “Hostias, tengo hambre ¿es que los indígenas no tocaban después del almuerzo?”. Antes, para visitar una comunidad indígena, tenías que caminar en la selva una semana y ganarte la confianza del cacique. Ahora, llegás sin darte cuenta, sin saber bien en que río estás o cómo llegaste hasta allí, con la única certeza de que el estómago te hace ruido pero vamos, que después de los nativos viene el launch-break…

Nadar con delfines

Esta actividad la ofrece Ney Eco Adventures en conjunto con visita a una comunidad indígena (similar a la descripta arriba), los canales “igapó”, el avistamiento de flores victoria regia y el Encuentro de las Aguas, por un precio de 350 Rs. (100 USD). Es una excursión de día completo con almuerzo y guía incluido (el guía no forma parte del almuerzo, claro está).

nadar con delfines

Y yo que me hacía el duro….

Cuando nos dijeron que nadaríamos con delfines mis compañeras de viaje enloquecieron. Laura me había contado emocionada de su experiencia en México. Y yo, viajero social, siempre me había hecho el indiferente. Pero bueno, ahora que me tocó, ¡tengo que aflojar y decir que está bueno! Básicamente, te llevan en lancha hasta un brazo alejado del río donde, tras unas breves instrucciones, te dan un chaleco salvavidas y vos y tu grupo y un guía se tiran a agua a esperar que lleguen los delfines. Y los delfines llegan, indefectiblemente, porque están cebados, es decir, acostumbrados a que el guía les de pescado. Claramente, los delfines no se acercan movidos por la misma ternura que mueve el humano hacia el delfín, sino que se hace camino como puede entre las patas, los brazos, los salvavidas y las caricias de los turistas, hacia el bendito pescadito sostenido en el aire. Y no está nada mal, es un win-win: los turistas se sacan la foto y las ganas de acariciar al bicho y los delfines cuatro o cinco pescaditos. A mí, la experiencia me gustó, pero hay que destacar varias cosas:

  • No se trata realmente de nadar con delfines, sino de estar allí mientras los alimentan y de acariciarlos de rebote.
  • Es importante aclarar que los delfines NO están cautivos, sino que acuden por propia voluntad seducidos por el subsidio alimenticio. Por las dudas no prueben con choripán que les puede caer mal.
  • No toquen el orificio por el que respiran, ni la cabeza, pues allí tienen el sonar que les permite la eco-localización.
  • No se pongan repelente ni bronceador ya que se pueden infectar.

La experiencia dura unos 5 minutos, ya que siempre hay una muchedumbre de turistas haciendo fila. Me han dicho que también se puede realizar eta actividad de forma independiente, sin un tour. SI alguien sabe algo, porfa, lo comparte como comentario.

Navegación por canales “igapó”

arbol samauma

Abrazando un samaúma de 400 años….

Camino a los delfines, la lancha navegó por una serie de canales conocidos como igapó. Son zonas de ribera inundables donde los árboles se han adaptado a permanecer buena parte del año bajo agua. Los guías te muestran algunos árboles de hasta 400 años de antigüedad, y luego de parar a almorzar en una especie de restaurante flotante (incluido) te llevan por una pasarela de mandera hasta un estanque en donde hay ejemplares de victoria regia, una planta flotante del Amazonas. Aquí hago una pequeña crítica: cuando le pregunté el origen del nombre, estaba casi seguro que debía ser un homenaje a la Reina Victoria de Inglaterra (más tarde lo confirmé en Wikipedia) por deducción etimológica básica, porque seguramente fue catalogada en el S.XIX cuando Inglaterra era el principal socio comercial a homenajear. Pero el guía —quien obviamente no tenía idea— prefirió jurarme a que era un nombre indígena (lo que no tiene sentido). En todo mi viaje por Manaos, me encontré con que los guías memorizan y repiten, y así le erran hasta por 50 años en fechas, como si 1850 y 1890 fueran lo mismo, y cosas similares.

victoria regia

Platas tropicales nombradas en honor a reinas sajonas.

Quizás lo que más merece crítica de estas excursiones es que, en el camino de regreso, pasan por una casucha donde una familia te cobra pocas monedas por ver de cerca y tocar animales que deberían estar libres en la selva, como osos perezosos, boas, monos, etc. Dos turistas bajaron de la lancha felices a manipular a los animales como si fueran peluches para que salgan bien en la selfie… Esperamos que pronto las lanchas de este operador turístico dejen de promocionar ese zoológico clandestino.

Excursiones más largas en el Amazonas

Hay dos zonas principales para hacer expediciones: el sur del río Amazonas y la cuenca del río Negro. La zona del Amazonas tiene más vida silvestre, pero hay estancias y casas en las riberas, por lo que la civilización también está más presente. La mayoría de los tours van al lago Mamori o a la reserva Jurara, aprox 100 km al sur de Manaos. Pero no esperes ver naturaleza virgen. Para ello, nada como un viaje al lago Juma, que es una zona especial protegida. Eso sí, son viajes de varios días de duración y desde ya, costosos.

Espero esta guía para viajar a Manaos les haya sido útil. Cualquier consejo, dato útil, podés compartirla a modo de comentario. ¡Seguro le será útil a la comunidad mochilera! Por cierto, aquí les dejo el video del episodio de 3 Travel Bloggers que rodamos junto a mis compañeros en este viaje, Arianna y Marcela.


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta

Más Información
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar

Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

43 Comentarios

Dejar un comenentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Powered by WordPress. Con ayuda de Ecovirtual