CONSEJOS PARA VISITAR TEOTIHUACAN

La zona arqueológica de Teotihuacán comprende 264 hectáreas que incluyen la Pirámide del Sol y de la Luna, la Calzada de los Muertos, la Ciudadela y el Templo de la Serpiente Emplumada. El conjunto es un ícono turístico de México por excelencia y un destino obligado para los viajeros. Sin embargo, muchos visitan el lugar sin dimensionar su historia y significado. Para que eso no te pase escribí esta guía, detallando además información actualizada sobre cómo llegar, dónde comer, el precio de la entrada, cómo moverse y muchos otros consejos para visitar Teotihuacán, incluyendo lo fundamental que tenés que saber sobre la historia del sitio.

Cómo llegar

Teotihuacán se encuentra 50 km al noreste de Ciudad de México.

En bus

Los buses de Ciudad de México a Teotihuacán salen cada 20 minutos de la Terminal de Autobuses Norte (a la que llegás en Metro, línea 5). La boletería se encuentra entrando y hacia la izquierda, en la sala 8. El pasaje cuesta MX$ 50. La parada se llama “Zona Arqueológica”.

Excursiones

También es posible visitar las pirámides de Teotihuacán en una excursión de día completo desde Ciudad de México. Tiene la ventaja de olvidarte de la planificación, transporte y además cuentas con servicio de guía. Normalmente, además, estas excursiones incluyen la visita la Capilla de Guadalupe, toda una devoción del pueblo mexicano.

Horarios y entrada

El valor de la entrada es de 70 MX$, que incluye el museo.  Los domingos es gratuito para residentes en México, por lo que es mejor evitar este día para esquivar las multitudes y tener mejores fotos. El sitio abre de martes a domingo de 8 a 17 horas. De 10 a 14 es la hora de mayor congestión de público. Si llegás en bus, llegarás a la Puerta 1 (la del sudoeste). Hay otras cuatro puertas alrededor del perímetro. El ticket te permite salir y reingresar por cualquiera de ellas durante el día.

El sitio es enorme, por lo que un buen consejo para visitar Teotihuacán sería llevar una mochila pequeña y liviana, que no te pese durante la caminata, una buena botella de agua, gorra o sombrero para el sol, que al medio día puede ser una tortura. Si tenés un auto, podés moverte por el perímetro y acceder a los restaurantes y museos.

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Historia

Teotihuacán significa “el lugar donde los hombres se convierten en dioses”, y era una verdadera metrópolis mesoamericana, que llegó a contar con 150.000 habitantes.

La construcción de la ciudad comenzó alrededor del 100 DC, pero el nombre se lo dieron en lengua náhuatl los aztecas, quienes llegaron cuando la ciudad ya había sido abandonada por sus constructores, y vivieron allí durante su apogeo. De los teotihuacanos originales se sabe bien poco, motivo por el cual Teotihuacán es uno de los grandes misterios de América. A los aztecas, en este período histórico, también se los conoce como mexicas. Hay pruebas de que en Teotihuacán habitaban grupos de distintas étnicas. Por ejemplo, había un barrio maya.

La Pirámide del Sol fue completada hacia el año 150 DC, mientras que el resto de la ciudad se desarrolló entre el 250 y el 600, época en que la influencia de la ciudad en el resto de Mesoamérica se extendió gracias al comercio y la conquista armada. Su declive se inició hacia el 800, por factores sociales, ambientales y económicos. Fue declarada patrimonio de la UNESCO en 1987.

Mi consejo es, previamente, visitar el Museo Nacional de Arqueología e Historia, en Ciudad de México, porque las piezas más soberbias halladas en el sitio se conservan allí, y también hay muy buenas explicaciones históricas y etnográficas.

Seguro este post te será útil para planear tu visita a Teotihuacán. Para conocer más sugencias y sitios en Ciudad de México, te recomiendo mirar el video que hicimos con el equipo de 3 Travel Bloggers sobre el destino y también mi post sobre mis cosas favoritas para ver y hacer en Ciudad de México.

Qué ver

Mientras recorría Teotihuacán, me ponía la piel de gallina el imaginar la impresión que debió haber causado el sitio a los Conquistadores, que venían de un mundo en blanco y negro dominado por el catolicismo, donde la manera más divertida de comunicarse con Dios era pasar las cuentas de un rosario. Y aquí, en cambio, se vieron rodeados por Pirámides y templos que, en esa época, estaban cubiertos de vivos estucos y custodiados por enigmáticas figuras de serpientes emplumadas y dioses de la lluvia. Los mismos guerreros y soberanos aztecas, enaltecidos por plumas coloridas, máscaras y ornamentos de oro, deben haber dejado una impresión profunda en la pupila de los primeros europeos. Lamentablemente, su actitud ante esa diferencia no fueron el respeto o curiosidad, sino la vejación y la destrucción.

La Calzada de los Muertos

 

Esta avenida, de 2 km de longitud, está flanqueada por los antiguos palacios de la elite teotihuacana y otras grandes estructuras como la Pirámide del Sol. En su extremo norte se sitúa la Pirámide de la Luna. El nombre se debe a que los aztecas, cuando llegaron, pensaron que los templos teotihuacanos eran monumentos funerarios.

Por aquí llegaban caravanas, desde todas las coordenadas del Imperio Azteca, cargando plumas de quetzal, pieles de jaguar, cacao y obsidiana, que se comerciaban en la ciudad, y también comitivas de jefes y gobernadores de otras ciudades que confluían a la ciudad sagrada para legitimar su poder.

La ciudadela

La ciudadela era el conjunto habitacional reservado para los gobernantes. Es un conjunto de 13 templos (número sagrado en la cosmogonía mesoamericana) dispuestos alrededor de una plaza de 400 metros de lado, en la que se yergue el Templo de Quetzacoatl, para cuya inauguración se sacrificaron y enterraron colectivamente a un centenar de personas. También conocido como la Pirámide de la Serpiente Emplumada, este templo es la tercera estructura más grande del complejo. Es famoso por sus tableros con grabados de la serpiente emplumada y otras figuras asociadas a Tlaloc, deidad de la lluvia.

¿Era Quetzacoatl un vikingo? Según algunas teorías, Quetzacoatl fue un vikingo náufrago que llegó a las costas mexicanas tras un huracán en el año 1000 DC, donde fue tomado como un Dios, y auxiliado en su regreso. Por eso, cuando Moctezuma conoce a Hernán Cortés y observa su barba y su casco metálico, lo considera un personaje divino, y es esa vacilación lo que da una ventaja fundamental a los españoles en la Conquista.

Pirámide del Sol

piramide del sol

La Pirámide del Sol es la joya del complejo, y la tercera pirámide más grande del mundo, sobrepasada solamente por la Pirámide de Keops en Egipto y la Pirámide de Cholula, en México. De hecho, cada una de sus bases mide 222 metros de longitud, y tiene una altura de 70m. La forman tres millones de toneladas de piedras y, originalmente, estaba pintada de rojo brillante.

Se trataba de un majestuoso centro ceremonial, al que llegaban gobernadores de todo Mesoamérica para legitimar su jerarquía. Se puede subir los 248 escalones hasta la cúspide para tener una vista panorámica.

La teoría de que los aztecas utilizaban la pirámide para adorar al sol fue validada en 1971 cuando, bajo la misma fue hallado un túnel subterráneo de 100m que conducía a una cueva con aberturas que dejaban entrar los rayos solares. La pirámide fue construida luego, sobre esa gruta sagrada.

Palacio de la Tepantitla

La residencia del sacerdote se encuentra a 500 metros al noreste de la Pirámide del Sol. El sitio es famoso por el sobresaliente fresco mural “El paraíso de Tlaloc”, donde se ve al Dios de la lluvia derramando gotas de agua sobre la Madre Tierra. En el mural se ven detalles de la vida cotidiana, como un juego de pelota y un hombre al que le están extrayendo una muela. La manera en que el Dios causaba la lluvia era partiendo vasijas que al romperse derramaban el líquido de la vida.

Pirámide de la Luna

piramide de la luna

Figuras de Quetzacoatl y Tlaloc emergen como gárgolas de la Pirámide de la Lunna.

La Pirámide de la Luna es más pequeña que la del Sol, con 45 metros de alto, pero sus proporciones son más exactas. Es además un excelente mirador para apreciar toda la Calzada de los Muertos, la arteria principal de la antigua ciudad. De hecho, su cima se encuentra a la misma altura que la de su pirámide hermana, ya que fe construida en terrenos más altos. Junto a ella hay una formación de 12 templos menores, conocida como la Plaza de la Luna.

Palacio de Quetzalpapálotl

En una de las esquinas de la Plaza de la Luna, este templo era la residencia de un alto sacerdote. El conjunto incluye murales abstractos y un patio cercado de columnas talladas con figuras de pájaros quetzales y mariposas. Detrás de él se encuentra el Palacio de los Jaguares, cuyos murales, parcialmente conservados, muestran al Dios Jaguar con un traje de plumas soplando caracolas emplumadas como plegarias para el Dios Tlaloc.

Museos

El Museo Teotihuacán, cerca de la puerta 5, está incluido con la entrada, y exhibe algunas de las invaluables piezas halladas en el perímetro.

El Museo de los Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente” alberga 34 murales hallados en el sitio desde que se iniciaron las excavaciones. Está cerca de la Pirámide de la Luna.

Volar en globo sobre Teotihuacán

globos teotihuacan

Foto tomada por Lau desde el globo, sobrevolando la Pirámide del Sol.

Es también posible volar en globo sobre Teotihuacán. Es una experiencia de una hora de duración, con guías expertos y todas las normas de seguridad. Esto te permite tomar fotos aéreas de las Pirámides que de otra manera serían imposibles.

Para saber más sobre esta experiencia lee el post de Lau (próximamente link). Yo lo vi desde abajo, es decir, vi como Lau desaparecía por los aires a bordo de ese globo aerostático. Y no era el único globo, sino que una docena de ellos poblaban el cielo.

El brindis con champagne que se realice en los aterrizajes es un ritual que se mantiene desde la época de los primeros ascensos en globo, en la Francia del Siglo XVIII. Como los campesinos pensaban que estos aeronautas pioneros era seres de otro planeta y los esperaban con hoces y tridentes para defenderse, estos no encontraron mejor manera de demostrarles su pertenencia a este planeta que invitarles una copita de vino.

Alojamiento

Mientras que muchos de los visitantes a Teotihuacán se alojan en Ciudad de México, otros prefieren alojarse cerca de las ruinas para visitar bien temprano y evitar las muchedumbres.

Dentro del mismo complejo el único es el Hotel Villa Arqueológica de Teotihuacán, que está a cinco minutos. Tiene una categoría de tres estrellas y la habitación ronda los 65 USD. Es lejos, el de mayor nivel de confort.

Hay además varias opciones de alojamiento en San Juan Teotihuacán, un pueblo 2 km al sur del complejo. Uno de los más recomendados es la Posada y Spa jade Teotihuacán (aprox 30 USD la habitación doble), que está en una zona llamada San Sebastián Xolalpán, a sólo 4 km de las ruinas (con lo que te evitás una hora de tráfico en comparación a quienes visitan desde Ciudad de México). Tiene wifi y hasta hidromasaje.

Para presupuestos ultra-mochileros, está la Casa Roldán, donde podés alojarte por 10 USD y acampar por 5 USD. Inluso, tienen tiendas grandes con camas dentro.

Donde comer

el mitotl

Pequeño banquete autóctono en El Mitotl

Lo ideal es llevarse un picnic para disfrutar durante una pausa en el mismo parque. Si el presupuesto lo permite, también hay varios restaurantes de comida autóctona cerca de las puertas del complejo.

Nosotros fuimos a El Mitotl, donde probamos una sopa azteca de tortilla y enchiladas. Pero lo llamativo son los snakcs que ofrecen, como el Penacho teotihuacano, que incluye tres platillos, a saber: escanol (huevos de hormiga, le dicen el caviar mexicano), chapulines (los famosos saltamontes alimentados a maíz, con txoconostle, un fruto cactáceo del desierto mexicano) y gusanos blancos (aquí en México, uno puede vengarse del futuro inevitable y comerse al gusano). De postre, también probamos gusanos rosas del maguey, acompañados de chupitos de tequila.

Si ya fuiste y tenés tus propios consejos para visitar Teotihuacán, dejalos en los comentarios de abajo, así toda la comunidad mochilera se beneficia. ¡Buenos Caminos!

 


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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