WILLIAMSBURG: LA CAPITAL HIPSTER

Bienvenidos a esta guía de consejos sobre qué ver en Williamsburg, el distrito de Brooklyn que podría llamarse el lado B de Nueva York. Está pensada para el viajero con muchas ganas de callejear más allá de los itinerarios de las guías de viaje. Tranquilos, que voy a dar precios de alojamiento, transporte, e ideas sobre dónde comer, más toda la información práctica de rigor para ver lo que “hay que ver en Williamsburg”. Pero además, y casi con malicia, quiero presentarles una constelación de estrellas bastardas, para que les sirvan para orientarse, como los viejos navegantes, mientras exploran la capital mundial hipster en Williamsburg.

Hablo de esquinas repletas de grafitis, centros culturales alternativos, librerías que son como templos, museos extraños y vestigios de la era industrial que dio origen al barrio, tesoros públicos escondidos a la vista de todos, que muchas veces pasan desapercibidos.

Algunos de los sitios que voy a nombrar son íconos tradicionales. Pero otros son hallazgos de laberinto, laboratorios artísticos sin cartel a los que llegué gracias a los misteriosos contactos de Kat, una amiga neoyorquina que conocí en Tailandia allá por 2007, tejedora de punk-sweaters, antigua legionaria de los Merry Pranksters, dueña de varios autobuses de colores y, como si le faltara curriculum, ex compañera de viaje de Kinga Freespirit. Kat fue la contraseña que me permitió aterrizar en Brooklyn con una lista de desquiciados excéntricos en mi agenda y una llave esperándome, escondida, arriba del tablero eléctrico de un edifico de la calle Berry. Desde allí, eché a andar para descubrir, y contarles, todo lo que hay que ver en Williamsburg.

 Seguro médico para viajar a Nueva York

No te olvides que, para viajar a Estados Unidos necesitás seguro médico. Además de ser un requisito, es algo más que imprescindible en un país donde la medicina es privadísima y cara. En este meta-buscador, salen ofertas a precios mochileros.

Historia e identidad de Williamsburg: de conventillo industrial a tierra de hipsters

casas de williamsburg

Williamsburg fue, desde finales del siglo XIX, un polo industrial famoso por sus refinerías de azúcar y sus cervecerías. Los primeros inmigrantes fueron alemanes y judíos jasídicos (en los años 20) pero más tarde llegaron italianos y polacos. Esta identidad obrera y diversa acompañó para siempre al barrio, cuya infraestructura, seguridad y condiciones sanitarias se fueron deteriorando a medida que decayó la actividad industrial. Fue entonces que Williamsburg, junto con gran parte de Brooklyn, adquirió fama de tierra baldía y peligrosa. Con la pérdida del valor inmobiliario, la zona atrajo comunidades de trabajadores portorriqueños y dominicanos. Aquellos que no encontraron su lugar se unieron a pandillas que desolaron las calles durante la década de los 70s y 80s. Pero cuando la situación tocaba fondo, llegaron los hípsters, artistas e intelectuales desplazados de Manhattan por los alquileres siderales, que abrieron paso a nuevas pautas de consumo y la eventual gentrificación del barrio.

Hoy día, es la zona que más refleja la movida bohemia que identifica a Brooklyn. Mientras que Manhattan se esfuerza por tocar los cielos y eleva sus ofrendas de acero y vidrio a los dioses del futuro, Williamsburg se volvió trinchera de lo vintage y lo alternativo. Pero cuidado, que aunque abundan las tiendas de vinilos, las delis orgánicas, los cafés étnicos, y los mercados de pulgas, a los hípsters de lentes, cortes asimétricos y saco rescatado del placar del abuelo le salen al cruce judíos ortodoxos y latinos.

 

Como llegar a Williamsburg desde Manhattan

Desde el aeropuerto

La manera más directa es tomando el JFK AirTrain desde el aeropuerto ($5) hasta la estación Howard Beach, y allí el subte A hasta Broadway Junction, donde combinás con el L.

Tip extra: consejos para casos de retraso, cancelación de vuelo o overbooking.

Más frecuentemente de lo que pensamos, las aerolíneas infringen los derechos de pasajeros. La ley establece una compensación económica al viajero en demoras mayores a 3 horas, cancelación o overbooking. Esta normativa es europea pero aplica a todos los pasajeros al margen de su nacionalidad, siempre y cuando el vuelo tenga destino u origen en una ciudad de la UE. La ley establece un máximo de 600 euros de resarcimiento, pero claro, no todo el mundo tiene tiempo de embarcarse en el tedioso proceso legal del reclamo. Para simplificar esto, hay agencias como Flighright que se encargan de iniciar acciones legales a tu nombre y que, en caso exitoso, deducen sus honorarios de la misma indemnización. En su web, hay un recurso que te permite verificar si tu vuelo es elegible para un reclamo. 

En subte

l-train.

Si usás Williamsburg como base para conocer Manhattan también, este tren será tu casa y conocerás a sus personajes nocturnos y diurnos.

El L Train conecta Manhattan con Williamsburg. Lo ideal es bajarse en Bedford Ave, que es la calle principal donde se encuentran la mayoría de bares y tiendas.

En ferry

El NYC Ferry (anteriormente conocido como East River Ferry) cuesta $2.75 y sale de Wall Street (Muelle 2) y tiene paradas en South Williamsburg y Dumbo. Desde la cubierta superior del ferry hay excelentes vistas de Nueva York.

Que ver y hacer en Williamsburg

Si sólo tenés unas horas y preferís pasear sin rumbo y entender la onda del barrio te recomiendo dar una vuelta por Bedford Ave, la arteria principal donde están los bares y tiendas, y luego una caminata por el Waterfront. Debajo encontrás la descripción de los principales puntos de interés, para quienes se quedan al menos un par de días (altamente recomendado). Los podés ver en este mapa.

 

 Domino Sugar Refinery

Y como ésta es una guía “Acróbata” vamos a empezar por el lado B dentro del lado B, y allá vamos rumbo a una fábrica abandonada… Todo un ícono del origen industrial de Williamsburg, la Domino Sugar Refinery era la refinería de azúcar más grande del mundo cuando fue fundada en 1882. Es uno de los íconos que hay que ver en Williamsburg. Barcos cargados de caña de azúcar para ser procesada llegaban desde todas partes del mundo, y se dice que fue el azúcar el que transformó Brooklyn: de pueblecillo a orillas del río a la ciudad más densamente poblada de los EE.UU.

La familia Havemeyer, dueña de ésta y otras refinerías, controlaba el 98% de la azúcar producida en el país. Según un diario de la época, las chimeneas de las refinerías parecían los castillos sobre el Rin. En el 1999 fue el escenario de una de las huelgas más largas de la historia (20 meses) en protesta por los bajos salarios y en 2004 detuvo sus operaciones.

domino sugar refinery

Aunque no aparezca en las guías de viaje más boutiques, esta fábrica abandonada es el alma del barrio.

Después de años de abandono el complejo industrial de 11 hectáreas fue comprado en 180 millones de dólares por la compañía Two Trees, que ya obtuvo permiso para construir un edificio de 55 pisos con más de 2.200 departamentos, junto al edificio original de la refinería, que albergará 35.000 m2 de oficinas.

Además, el proyecto comprende seis hectáreas de parque público, llamado Domino Park, de la que una parte se habilitó en junio de 2018, con huerta comunitaria, pista de BMX y skate y área de juegos para niños. Tácitamente, es una compensación a los residentes por la alteración del paisaje y el encarecimiento del barrio.

 East River State Park y caminata por el Waterfront

Desde la refinería, una buena idea es caminar por el waterfront hasta el East River State Park. Muy pronto todo esto será una prolija pasarela parquizada, y repleta de torres vidriadas, pero el terreno es aún imperfecto y el camino en partes accidentado, con edificios en construcción, y extrañas postales de Manhattan encuadradas por alambres de púas. Hasta fines de los 90, toda esta zona era un vertedero de chatarra, autos robados y depósitos abandonados okupados por homeless y artistas por igual. La mística de Williamsburg, para ser justos, estaba en su gloriosa arquitectura industrial decadente, que gradualmente está siendo trocada por una estética hip higienizada.

Grand Ferry park vista de Manhattan

Vista de Manhattan desde el Grand ferry Park. Al fondo la torre del World Trade Center.

En el camino se pasa por el Grand Ferry Park, donde desde 1800 a 1918 los ferries cruzaban a Manhattan, hasta que se construyó el puente de Williamsburg. Hoy, es un espacio tranquilo, con mesitas y wifi, ideal para un picnic si te agarra a hora del almuerzo. Una chimenea de ladrillo rojo de una antigua fábrica de molasses fue conservada como monumento, con una placa conmemorativa. Eso automáticamente me hizo pensar en Christiania, la comuna independiente dentro de Copenhague, y en tantos otros espacios industriales reciclados con fines culturales.

¿Quién iba a decir que la fábrica, antes ícono del progreso, iba a quedar relegada al panteón de las deidades en desuso, que un día los artistas juntarían firmas para evitar sus demoliciones? Y sin embargo Williamsburg es un tributo a ese abrazo imposible del siglo XIX, el del pueblo y la arquitectura de su antiguo opresor.

vista de manhattan desde brooklyn

Otra vista de Manhattan, desde los viejos muelles del waterfront.

williamsburg

Y si siguen caminando la cosa se pone épica en plan apocalipsis post-industrial, aunque hay que apurarse antes de que todo quede “bonito”.

 

El East River State Park es el sitio ideal para tirarse en el césped a disfrutar vistas cinematográficas de Manhattan, con el Empire State visible justo en frente. Durante el verano, cada sábado tiene lugar el Smorgasburg, la feria de comidas de la que contaré más en la sección de morfi, y los domingos, el mercado de pulgas.

Si tenés tiempo podés volver caminando por Kent Avenue, que paralela al waterfront también alinea reliquias de la era industrial intercaladas con grafitis y algunas de las emergentes torres vidriadas. Nada muestra como Kent Avenue la cara cambiante de Williamsburg.

 Brooklyn Brewery

Brooklyn Brewery

De lunes a jueves es posible hacer tours con degustaciones de la Brooklyn Brewery por $12, o gratis los sábados y domingos, pero sin degustaciones. Desde 1988, el establecimiento le rinde homenaje a una época en que esta zona de Nueva York era un centro cervecero. La historia arrancó cuando uno de ellos vivió seis años en Arabia Saudita y no tuvo más remedio que aprender a hacer su propia cerveza. La cosa empezó desde abajo, distribuyendo ellos mismos su cerveza de bar en bar. Hoy producen 217.000 barriles anuales. Como curiosidad, el logo de la cervecería fue diseñado por Milton Glazer, creador del logo de la campaña “I (corazón) New York”, quien a cambio de su contribución recibió acciones en la empresa y cerveza gratis de por vida. Sin dudas otro atractivo fundamental que ver en Williamsburg.

Brooklyn Art Gallery

La Brooklyn Art Gallery es un verdadero espacio experimental. En sus estantes hay más de 30.000 cuadernos o sketchbooks de artistas de más de 130 países, que contienen una mezcla de comics, raptos de poesía, biografías personales, collages o diarios de viaje. Básicamente, cualquier persona está invitada a dejar su contribución a la biblioteca. Para ello tenés que comprar allí mismo el cuaderno ($28, formato estándar de 32 páginas) que una vez te ayas inspirado podés regresar en persona o enviar por correo.

 ¿Qué son los hípsters? Te cansaste de escuchar esta palabra pero si te piden que la definas, te complican. En la década del 40, se usaba el término para referirse a los blancos que se interesaban por el jazz y por la cultura afroamericana, como podría haber sido Jack Kerouac. Desde los años 90 el término se resignifica hacia toda aquella persona con gusto por lo alternativo, que va en contra de la moda. Hay una lista de atributos esperables de un hispter: los miembros de esta nueva subcultura urbana rinden tributo a la música independiente, los alimentos orgánicos, las posiciones políticas liberales, y la ropa de segunda mano (que incluyen los artículos vintage). Para esta nueva generación –alguien ha dicho- lo cool no es parecerse a una estrella de televisión, sino a alguien que nunca a ha visto televisión. La definición que más me gusta, sin embargo, es más concisa: a hispter is someone who cares about things. (un hípster es alguien que se preocupa por las cosas (que consume).

 El puente de Williamsburg

puente de williamsburg

Esta vista del puente se obtiene desde el Domino Park, junto a la refinería abandonada.

Aunque opacado en el imaginario popular por el fotogénico puente de Brooklyn, el puente de Williamsburg une el Lower East Side de Manhattan con Brooklyn desde 1903, y fue lo que transformó la antigua barriada en un próspero polo industrial. Se puede cruzar tanto a pie como en bicicleta y conecta dos zonas de bares, en ambas orillas.

 City reliquary

city reliquary

Si no tenían suficiente con una….

Este diminuto museo comunitario aloja todo tipo de memorabilia neoyorquina, desde cientos de réplicas de la Estatua de la Libertad, carteles publicitarios, afiches de la Exposición Universal de 1939, un altar dedicado a los Dodgers, el equipo de béisbol de Nueva York, fichas de subte y postales antiguas. Al ingresar (entrada a voluntad) te entregan un pequeño folleto con datos interesantes por lo random, como el origen de los trabajadores que edificaron los rascacielos o cómo evolucionaron las agarramanos del subte. El sitio es pequeño y al menos yo encontré en él una atmósfera casi religiosa, como si allí los neoyorquinos se aferraran a esos íconos de su folclore, las pocas cosas que no cambian en una ciudad que es un culto al cambio. No será una atracción muy ortodoxa pero definitivamente algo distinto que ver en Williamsburg.

 

 House of Collection

house of collection

Manifiesto contra el consumismo.

“I spearheaded gentrification, what else can I say but admit it” – fue la primera frase que disparó Paige Stevenson, la creadora de House of Collection, cuando la entrevisté en el sofá de su casa, aunque casa es una palabra que le queda rara a este laboratorio estético, museo impromptu formado por los objetos que, a lo largo de casi treinta años, Paige fue rescatando de granjas abandonadas en sus viajes de costa a costa por caminos rurales. No hay un orden, mucho menos una catalogación de los objetos. Si ella vibra con ellos, les encuentra sitio en este loft de 700 metros cuadrados en la calle Berry. A veces los interviene: hay cabezas de ciervos, antiguos trofeos de caza, con pestañas postizas. Otras veces los agrupa por clase, y así un Godzilla feroz reina sobre huestes de pequeños Pony y medio centenar de otros héroes descartados por niños que crecieron. Hay Budas, máscaras de esgrima, vírgenes y fotos antiguas, entre plantas y herramientas de campo. Yo diría que la casa de Paige es un tributo a lo descartado, al reciclaje, casi un manifiesto contra el consumismo, en el corazón del consumismo. Para visitar el sitio, contacten con Paige desde su Instagram @houseofcollection y consulten el valor de la entrada.

 Barrio judío

La cara más conservadora de Williamsburg es sin dudas el barrio judío, con sus 73.000 habitantes. Provenientes de Rumania y Hungría principalmente, los judíos jasídicos llegaron a Nueva York después de la Segunda Guerra Mundial y muchos de ellos se asentaron al sur del Puente de Williamsburg, sobre Lee Ave, entre Davison Ave y Heyward Street.

Con la gentrificación, los locales intentan retener el carácter de su vecindario, en oposición a la perversión que ven en los que llaman “artisten”. El contraste entre hípsters multicolor y los hombres jasídicos vestidos de negro es uno de los más marcados de Nueva York. Algo que me llamó la atención es que las mujeres usan peluca y van un paso más allá: usan todas la misma peluca (si de pronto empezás a ver clones, esa es la explicación). No les gusta mucho que los fotografíen, así que a ser empáticos con las reglas culturales del sitio (lo mismo va para la ropa sugerente en las damas ¡!). Aunque no hay atracciones particulares se pueden encontrar restaurantes kosher.

 Williamsburg Savings Bank

En 175 Broadway Ave la sede del extinto Williamsburg Savings Bank es un heredero de grandezas pasadas. Su elegante cúpula revestida en mosaicos, sus vitrales y mármoles. Ahora es un espacio para eventos y no queda muy claro cómo visitarlo de forma independiente. Si tienen datos, los espero en los comentarios…

Tiendas de ropa vintage en Williamsburg

Buffalo Exchange (504 Driggs Ave) es una de las tiendas de ropa usada favorita de los locales, aunque también tiene prendas nuevas, zapatillas y bijouterie. Hay tal cantidad de cosas que conviene ir con tiempo. Otro clásico es el Crossroads, que tiene en realidad 35 sucursales en todo Estados Unidos. A diferencia de los thrift shops, que solo venden ropa donada para recaudar fondos para causas humanitarias, estas cadenas de tiendas de reventa son emprendimientos con fines de lucro, con precios más altos que los primeros, pero también mejor calidad de productos.

 Librerías y papelerías en Williamsburg

Si tuviera que definir al habitante promedio de Williamsburg en jerga española, diría que todos son unos culturetas, expresión que me hace gracia. Y todo bastión cultureta tiene, al menos, una buena librería que esté a la altura de los intelectos y las circunstancias. Spoonbill & Sugartwon es mi librería recomendada en Williamsburg. O sea, si salís sin haber comprado nada, no sos mi amigo. Yo me llevé dos. Uno es The last bohemia: scenes from the life of Williamsburg, de Robert Anasi (sobre su transformación de Williamsburg de backwater industrial en los 90 a zona trendy contracultural). El otro es Humans of New York, de Brandon Stanton quien realizó un verdadero censo fotográfico de la diversidad de la ciudad, cámara en mano, caminando miles de kilómetros por todos los barrios y retratando gente común. La librería, además, tiene un buen surtido de papelería, así que mi mochila regresó llena de cuadernos y papeles japoneses para los journals de Laura.

Mercados de pulgas en Williamsburg

Foto cortesía de backpack.me

Un barrio como Williamsburg cuya estética está asociada a lo vintage debe tener, por regla, uno o más mercados de pulgas, o flea markets. Como coleccionista de casi todo (desde bibliómano hasta filatelista, marco todas las casillas), no podía no estar atento al tema. Aquí les cuento el panorama.

Artists & Fleas

El Artists & Fleas, en North 7th, es un clásico del barrio. Sin embargo, personalmente, encontré más artesanías y ropa de diseño que artículos usados. Sí me entretuve revolviendo fotos antiguas ($4 cada una) en un cajón y curioseando un verdadero archivo de cámaras fotográficas de todas las épocas, pero había definitivamente pocas pulgas en ese sitio donde te vendían un aceite de barba orgánico en $25. Abre sólo los fines de semana.

Brooklyn Flea

No tuve oportunidad de visitar el Brooklyn Flea, es decir, el mercado de pulgas itinerante del barrio, que los domingos despliega su bazar en 50, Kent Ave, en el East River State Park, con puestos de vinilos, ropa, comida y antigüedades. Si fuiste, contame tu experiencia en los comentarios.

Búqueda del tesoro de vinilos

Crecí regrabando casettes TDK y recuerdo cuando apareció el primer CD (lo miré con desconfianza), pero los vinilos ya eran vintage cuando empecé a escuchar música. Ahora, parecen ser algo retro y moderno a la vez, con las principales bandas reeditando sus álbumes en vinilo en presentaciones que no suelen ser nada económicas, pero sí joyas para los coleccionistas. Si ésta es tu búsqueda del tesoro y estás en Williamsburg, date una vuelta por Rough Trade (64 N 9th St.) una disquería con miles de CDs, vinilos y hasta un café con DJ en vivo.

Williamsburg en los años 90.

Una nota en el New York Times de la época se refería a Williamsburg como “…un barrio de clase trabajadora con una larga población de inmigrantes latinos y polacos, un distrito de condominios, fábricas humeantes, galpones abandonados, conocido por sus riesgos ambientales y los índices más altos de cáncer y leucemia en la ciudad”.

 Alojamiento en Williamsburg

Hostels

Es muy difícil encontrar alojamiento barato en Williamsburg, lo mismo que en toda Nueva York. Las opciones que paso son las más Budget que encontré. Como siempre, agreguen en los comentarios sus descubrimientos para que beneficien a todos los viajeros.

El International Students Residences (341 Broadway, Brooklyn) tiene dormis en habitaciones de seis personas por $50. Tiene wifi y cocina equipada, y recibe críticas por el mismo motivo por el que recibe elogios: está junto a la estación de trenes, lo que lo hace un hostel permeable a los ruidos provenientes de las vías pero muy bien conectado. Dentro, las habitaciones son pequeñas y las paredes no llegan hasta el techo, por lo que muchos viajeros se quejan de que no hay “privacidad sonora”. Eso sí, todos destacan la limpieza, la ubicación cerca de todo y la buena atención.

La Rainbow Guesthouse ( 1507 Avenue O. Brooklyn) está algo lejos de Williamsburg pero dentro de Brooklyn, y tiene precios de $40 por persona, por lo que es popular entre mochileros. Tiene cocina y wifi.

Para quienes buscan algo más chic, el Pod Brooklyn (247 Metropolitan Ave.) está en pleno Williamsburg y en los cuatro edificios minimalistas del complejo ofrece habitaciones modernas totalmente equipadas, con detalles de diseño, además de una zona de coworking y su propio restaurante mexicano. Las habitaciones dobles rondan los $150 a $190 por noche.

Una tendencia cada vez más competitiva es AirBnB, donde podés alquilar departamentos enteros o cuartos en casas particulares, por menos plata que un hotel, y donde tenés tu propia cocina. Si usás este link, además, recibís aprox. 20 euros gratuitos para tu primera reserva.

 

 Bares en Williamsburg

bares en williamsburg

Williamsburg desde un bar, cerveza en mano.

Desde que me bajé del L-Train y empecé a caminar por Bedford Avenue y Berry Street tuve la sensación de que en cada bar había una fiesta a la que no me habían invitado. ¡Así que me autoinvité! Pero tuve que elegir, la cerveza no baja de $6 la pinta y los tragos de $8 a $12. Aquí va algunas ideas como puntos cardinales para que naveguen la noche de Wlliamsburg. Si descubren lugares nuevos les agradezco si los suman en los comentarios.

¿Qué cervezas beber en Williamsburg? Como imaginarán hay un arsenal de cervezas y mircobreweries, aunque probé muchas me mantuve fiel, a grandes rasgos, a la Brooklyn Lager (promedio $6 la pinta) y a la Lagunitas IPA. Si se sienten detectives traten de conseguir una Mother’s Milk Stout (producida por Keegan Ales en Kingston, estado de Nueva York), es una de las stouts más sedosas que probé en mi vida.

¿Dejar o no dejar propinas? Me sorprendió aprender que en Estados Unidos se deja a razón de $1 de propina por cerveza servida.

Maison Premiere, en 298, Bedford Ave, este lugar se especializa en cocktelería internacional, con todo tipo de vermouths y licores exóticos, dispensados por camareros vestidos con tiradores como en los años 30. Todo el lugar tiene un look n’ feel reminiscente a la Nueva Orleans jazzera, con paneles de madera y mobiliario antiguo. La musicalización de hecho anda entre el jazz, el blues y el soul. Aunque hay un menú bien curado mucha gente viene aquí por sus ostras frescas ($1). También es el lugar para una cita romántica. Pero ojo, está recomendado en todas las guías de viaje y se llena hasta el tope.

The Leeve es un bar con onda sureña (cito a quienes sí conocen el sur de Estados Unidos) y una atmósfera cálida, con rockola y mesa de pool, y una larga barra en la que me senté a tomar una Brooklyn Lager. Me pareció algo antro y lo digo como un elogio, porque como siempre digo un sitio con alma requiere un mínimo de mugre. Igualmente, un antro versión Wiliamsburg sigue contando con una carta de 35 cervezas embotelladas y seis tiradas. El mito urbano dice que aquí funcionaba el legendario Kokie’s, un bar de mala muerte donde se vendía cocaína en los años 90.

Skinny Dennis es el nombre de otro bar bien rocker, aunque yo creí que se llamaba “Cold beer, hot peanuts” porque eso es lo que dice en el vidrio, más grande que cualquier cartel. Pero el error en la señalética lo compensa con pinballs y muros de ladrillo rojo que delatan el origen industrial del barrio como una cicatriz de nacimiento. Casi siempre hay música en vivo y la cerveza es un poco más barata que en el promedio. La pared es adornada por igual por carteles de neón de Coors y una representación de la Ultima Cena, y el suelo está sembrado de cáscaras de maní.

Alligator Lounge en 600 Metropolitan Ave, es famoso por darte una pizza gratis con cada cerveza. OK, no va a ser la pizza más sabrosa ni la más abundantes, pero como dicen en inglés it does the trick (cumple su función). El menú de bebidas está online y es buena muestra de lo que ofrecen otros bares en Williamsburg.

Rocka Rolla, en 486 Metropolitan Ave está un poco más alejado pero caminé sin reproches, como si allí me esperara un oráculo, especialmente después de haber bebido al menos una pinta en cada uno de los ya listados. En el camino pasé por los Public Baths (1922) y la verdad me quedé buen rato

 Donde comer en Williamsburg

wholefood williamsburg

Sushi listo! En Williamsburg uno puede ser un sibarita al paso.

Aunque sentarse a comer en un restaurante es una experiencia prohibitiva para quien viaja en presupuesto mochilero, esa no es la única opción.

Las Delis, minimercados que ofrecen una amplia selección de sándwiches y otras opciones para llevar, abren 24 horas y son omnipresentes. Además, la gran mayoría son atendidas por latinoamericanos que comentan los resultados de las ligas de fútbol y se refieren a los precios en “pesos”. Todas las opciones de sándwiches oscilan entre $7-10 según lo glotones que sean a la hora de combinar ingredientes. Un rol de Pastrami anda por los $7.5 y un sándwich de Genoa salami con mozzarella y rúcula en $8.75 (pero como el empleado era colombiano y le elogié el Eje Cafetero le dijo a la cajera que lo deje en $7).

Hay pizzerías pequeñas embutidas donde menos lo esperas, a razón de $5 la porción o $15-20 la pizza grande.

En general, es posible encontrar cadenas de fast-food étnicas (comida árabe, vietnamita o mexicana) donde se puede comer por $7 a $10. Las arepas y tacos, en Brooklyn en general, andan por los $4, y hot-dogs por $3.

Otra opción son los Wholefood Markets, especies de supermercado que ofrece tanto comidas frías como platos calientes o bebidas. En Williamsburg hay uno en 238 Bedford Ave que ofrece gran cantidad de productos orgánicos, provenientes de granjas de la región. Desde bandejas de sushi listas para el picnic banquete a jugos exóticos.

Un snack local pero no tanto…

Si algo tenés que probar en Nueva York es un bagel, es decir, un pan elaborado a base de harina de trigo y sasonado con sal, cebolla, ajo y huevo. Aunque son algo muy popular en la Gran Manzana, su origen es polaco. La primera mención del mismo se halla en el reglamento de la ciudad de Cracovia, en 1610, y llegó a Norteamérica en las valijas de inmigrantes polacos y judíos. El bagel más famoso de Williamsburg lo encontrás en The Bagel Store ($4). Pedí los rainbow bagels, que salen genial en las fotos. 

Además, hay un supermercado tradicional en Havemayer St y South 1st,

Para los foodies, nada como una visita a Smorgasburg. Según el New york Times, Smorgasburg es el Woodstock de la comida, el mercado de comidas semanalmente abierto más grande de América, con 30.000 personas que eligen entre más de 100 puestos y carritos. Hay rolls de langosta, pizza, tacos, ostras, café helado y mil delikatessen más, además de productos agrícolas de la zona. Lo podés encontrar en el mismo sitio que el Brooklyn Flea (East River Waterfront, entre North 6 y North 7 St) pero los sábados (de 9 a 17 hs) en vez de domingos.

Arte callejero y otras hierbas

street art williamsburg

El arte callejero es parte del ADN del barrio y refleja las pasiones e identidades del barrio. Aunque hay muchos, me gusta el de Havemayer St y South 34 St, en memoria de un beisbolista de origen portorriqueño, del que me queddé con las ganas de preguntar la historia. En esta página detallan la ubicación de otros grafitis famosos.

Yo sé que muchos lectores apreciarán este dato. En 325 Graham Ave encuentran el Brooklyn Vapor & Smoke Shop, donde hay toda una batería de artículos para fumar lo que se les ocurra. Tiene una excelente selección de vaporizadores. Yo me traje uno de estos.

Si tenés otros consejos o ideas sobre qué ver en Williamsburg y querés ayudar a otros viajeros déjalo en los comentarios, así mantenemos esta base de datos actualizada. ¡Todo suma! Espero que el post les sirva para organizar su viaje a Brooklyn y Williamsburg en particular. ¡Buenos caminos!


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Más Información

Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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