Qué ver en Lhasa: la capital del Tíbet

En esta guía de viaje a Lhasa te quiero dar un pantallazo de lo más relevante que ver en Lhasa pero, sobre todo, un trasfondo etnográfico y sociológico de esta ciudad, que va más allá del misticismo que se le atribuye.

Si buscas una lista rápida de atractivos, te recomiendo otra clase de blogs. Tanto aquí como en los viajes grupales al Tíbet que organizamos intentamos brindar un abordaje especializado más allá de lo instagrameable.

Visité Lhasa por primera vez en 2006, cuando llegué haciendo autostop desde Europa en un viaje de 27 meses, y la he vuelto a visitar repetidas veces guiando nuestros grupos.

Por ende, he visto a la ciudad cambiar más allá de lo reconocible, emboscada por los cuatro puntos cardinales por la modernización y la propaganda chinas.

En esta guía de atractivos de Lhasa, voy a contarte en qué lugares sigue vivo el pulso de la cultura tibetana y qué zonas han logrado mantener su encanto y estilo originales a pesar de los cambios.

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Lhasa: un poco de historia de una ciudad transformada

Seguramente has escuchado la expresión de “ciudad prohibida” en referencia a Lhasa, y es que, hasta mediados del siglo XX, Lhasa era la ciudad con acceso más restringido del mundo, tal como la Meca o Harar, en la actual Etiopía.

Lo que hace grande a la vivencia de Heinrich Harrer, el protagonista de Siete Años en el Tíbet, es, precisamente, la anomalía de un occidental viviendo siete años en el antiguo reino budista, que veía en la influencia extranjera una potencial amenaza a su cultura tradicional.

Pero hay que ser conscientes de que esta antigua Lhasa, medieval y esquiva, que contaba apenas con 30.000 habitantes, dejó de existir en 1959, con la invasión china.

Hoy, si bien conserva su centro histórico  en el barrio del Barkhor, en las inmediaciones del templo Jokhang, Lhasa es una ciudad con una creciente población china, con edificios y centros comerciales modernos, que ronda los 700.000 habitantes.

Al viajar a Lhasa, vas a ver multitudes de turistas chinos, y una escenificación de la cultura tibetana dirigida a satisfacer los estereotipos del turismo doméstico, al estilo de un parque temático de sí mismo.

Y, por supuesto, verás toneladas cúbicas de propaganda, pasacalles con banderas chinas, posters, y banderas chinas sobre templos y palacios tibetanos como el Potala.

Esto no quiere decir que no valga la pena visitar Lhasa. Al contrario. Precisamente en un momento así, en que la cultura tradicional tibetana lucha por sobrevivir, es cuando más amerita ser testigos de la historia en primera persona.

turismo en Lhasa
Turistas chinas se fotografían disfrazadas de tibetanas.

Requisitos para visitar Lhasa

No está permitido viajar de forma independiente en el Tíbet.

Para visitar Lhasa o cualquier lugar del Tíbet es necesario, además de tu visado chino en caso que lo necesites, contar con un Tibet Travel Permit.

El Tibet Travel Permit lo debe tramitar la agencia con quien hayas contratado tu viaje al Tíbet, y te permite viajar a Lhasa y los monasterios circundantes como Deprung y Sera. 

Para ir más allá necesitarás otro permiso conocido como ATP (Alien Travel Permit), que también lo gestionará, en tu nombre, tu agencia.

Si te sumas a uno de nuestros viajes grupales, o has contratado tu viaje privado al Tíbet con nosotros, no tienes que preocuparte de ninguno de estos permisos.

MÁS INFORMACIÓN

Cómo moverse por Lhasa

Como vas a viajar con un tour, vas a tener transporte privado para moverte por la ciudad. Dicho esto, por las tardes y cumplidas las visitas del día, los grupos suelen tener ratos libres. Te quiero dar un par de consejos cardinales para que tengas en cuenta.

Lleva siempre contigo tu pasaporte. El barrio histórico de Barkhor está rodeado de checkpoints donde, al verte extranjero, pueden o no pedírtelo. Estos checkpoints están vigilados por policías chinos acostumbrados a ver turistas, y no tienes nada que temer.

También te recomiendo llevar una tarjeta de tu hotel y una tarjeta personal con el teléfono de tu guía, quien, ante cualquier malentendido, es la persona idónea para llamar.

No lleves, en tu indumentaria o equipo de viaje, ninguna imágen del Dalai Lama, ni que contenga la antigua bandera tibetana en uso entre 1912 y 1951, mucho menos algo que diga Free Tíbet. Serás deportado automáticamente.

Lleva mucha agua si vas en verano, sombrero, y recuerda tener datos en tu teléfono. Las eSIM de HolaFly son bastante prácticas y tienen datos ilimitados.

peregrinos tibetanos
Junto a una pareja de peregrinos, en alguna plaza de Lhasa.

Que ver en Lhasa: zona del Barkhor

De todo lo que hay que ver en Lhasa, el barrio de Barkhor debería ser tu prioridad.  

En rasgos generales, el Barkhor es el barrio tradicional tibetano, estructurado alrededor del templo de Jokhang, el más sagrado de la ciudad.

Aquí podrás ver un gran número de casas de la antigua nobleza tibetana, la mayoría de las cuales siguen en pie (aunque convertidas en tiendas de artesanos, joyerías u hoteles boutique), y en consecuencia, es la única zona de la ciudad en mantener su fisonomía ante el avance de las topadoras modernizadoras chinas.

Es un buen lugar al que regresar cada vez que tengas un rato libre en Lhasa durante el tour.

atractivos en Lhasa
Peregrinos circulan día y noche postrándose en las calles del Barkhor

Barkhor Square y el kora

La plaza frente al templo Jokhang, del que te hablaré luego, se llama Barkhor Square.

Te quiero contar algo que no te dirá ningún guía local (por miedo a ser escuchado por espías infiltrados): esta plaza fue “inventada” en 1985 para dar rápido acceso a las tropas de asalto en caso de rebelión, creando un gran espacio abierto en una zona de callejas laberínticas. Si te unes a uno de mis viajes, pues te contaré muchos detalles como éste.

La plaza que sí tiene siglos de existencia es la que está inmediatamente frente al templo. Allí verás centenares de tibetanos postrándose delante del templo, día y noche.

Es el mejor lugar perfecto para hacer people watching, ya que estos peregrinos proceden de todo el Tíbet. Allí verás desde nómadas khampa con sus típicos sombreros con borlas rojas a mujeres de Amdo con brocados de 108 trenzas, el número más sagrado del Tíbet.

justo allí también hay una estela, milagrosamente perdonada por la Revolución Cultural, ya que celebra un tratado limítrofe entre la China Tang y el Tíbet en el año 831

Desde aquí, puedes unirte a los peregrinos, siempre en sentido horario, en el kora o circunvalación ritual del Jokhang. Es la mejor manera de entrar en contacto con lo más íntimo de la cultura tibetana. 

El kora completo comprende unos 1000 metros de recorrido. Notarás que ninguna de las casas tiene más de dos pisos, para no sobrepasar la altura del Jokhang.

La plaza del Barkhor es sin dudas el mejor lugar que ver en Lhasa.

El templo de Jokhang: lo más importante que ver en Lhasa

El templo de Jokhang es el monasterio más sagrado del Tíbet y la principal atracción que ver en Lhasa, incluso por sobre el Potala.

Sí, sí, no exagero. Es que mientras el Potala ha sido convertido en museo, el Jokhang es el último reducto de espiritualidad tibetana en la ciudad, la última resistencia, celosamente vigilada por la policía china como potencial foco de protestas.

El templo fue construido en siglo VII por rey Songtsen Gampo, gran unificador del Tíbet, cuando mudó la capital desde el valle de Yarlung y alberga una imagen de Jowo Sakyamuni, el buda histórico, que es la más venerada del país.

 mural en el templo de Jokhang
Murales budistas en el templo de Jokhang.

Por eso, vas a ver mucha gente a toda hora. Como regla, antes del mediodía suele estar atestado de peregrinos, ya que en ese horario tienen la entrada gratis. Te recomiendo visitar el templo por la tarde, ya que de todas formas te cruzarás con peregrinos a toda hora fuera del templo.

El templo tiene una infinidad de murales y una planta baja repleta de capillas donde podrás familiarizarte con todo el panteón tibetano de budas, bodhisattvas y taras, las deidades protectoras.

Presta atención a las estatuas de Avalokitesvara, el buda de la compasión, con sus múltiples brazos y cabezas atendiendo al sufrimiento humano.

El Jokhang fue inscripto en la lista de patrimonio de la humanidad de la UNESCO en el año 2000 junto al Potala.

Información Adicional

 El valor de la entrada al Jokhang es de 85 Y. Si viajas en mis expediciones, todas las entradas están incluidas.

visitar templo jokhang
El interior del Jokhang en Lhasa

El templo Ramoche

Al norte del Barkhor, el templo de Ramoche es más antiguo que el de Jokhang y el segundo en tamaño de Lhasa.

Es famoso por una estatua traída desde Nepal por la princesa Bhrikuti, una de las esposas de Songtsen Gampo, y que fue tallada por el famoso artesano Vishvakarman.

La ventaja de Ramoche es que es mucho menos visitado que el Jokhang, y te permite una mirada más íntima a la devoción local. 

Sin embargo, si no tienes un interés académico en el tema y estás haciendo una ruta por Tíbet de más de una semana podrías salteártelo, ya que tendrás templos de sobra.

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Instituto de Medicina Tibetana

La medicina tibetana combina las hierbas con la astrología y el budismo tibetano en una simbiosis compleja de prácticas. Hasta 1959 no había centros médicos en Tíbet y la población dependía exclusivamente de terapias que podían llegar a incluir beber la orina de un lama sagrado. Solamente la nobleza podía acceder a consultar a los médicos de la legación británica en Lhasa o Gyantse, establecidas tras la Convención de Simla de 1914.

Hoy, el Instituto de Medicina Tibetana atiende locales y turistas por igual y es la única institución médica tibetana que sobrevive en Lhasa, apenas al oeste de Barkhor Square.

Información Adicional

Es posible realizar un pequeño tour del instituto si logras juntar un grupo de al menos cuatro personas, de lunes a sábado entre las 9:00 y las 12:30.

Que ver en Lhasa: el Potala y alrededores

El Potala, la antigua residencia de los dalai lamas, es sin dudas uno de los atractivos estrella que ver en Lhasa, pero deberías mantener tus expectativas moderadas, al tratarse, hoy en día, de un museo.

Potala Square

La plaza delante del Potala, por ejemplo, fue abierta en 1995 a costa de destruir con topadoras un barrio tradicional tibetano. 

Un espacio abierto tan grande, que permite al frío viento invernal azotar a los transeúntes, no tiene lógica urbanística en Tíbet. Cuando estés allí, recuerda esto.

 visitar potala
La estampa atemporal del Potala conserva la identidad tibetana.

El Potala: un imperdible que ver en Lhasa

Más allá de ser una cáscara vacía desde el exilio del 14to Dalai Lama en 1959, el Potala no deja de ser una maravilla: un rascacielos medieval de 13 pisos de altura y unas 1000 habitaciones.

Desde su construcción en 1652, el Potala sirvió como residencia de invierno de los dalai lama, el soberano-dios dentro de la teocracia budista que era el Tíbet previo a 1959.

Desde ya, el Dalai no vivía sólo en esta enorme ciudad fortificada, sino que lo acompañaban centenares de monjes y, además, albergaba las oficinas del gobierno, compuesto tanto de nobles seculares como de altos lamas.

La vasta edificación se divide en dos palacios, el blanco, dedicado al gobierno, y el rojo, que además de los aposentos del dalai lama incluía salas de oración, tumbas de antiguos soberanos y decenas de habitaciones repletos de tankas, imágenes de buda y regalos recibidos por dinastías de dalais.

Las visitas al Potala comprenden sólamente el palacio rojo, y las entradas tienen un día y hora específicos y sólo puede tramitarlas por tí la agencia con que hayas contratado el viaje.

 puerta del Potala
Una de las puertas del Potala en Lhasa.

Vas a empezar, casi siempre, por la terraza, donde están los aposentos del 13er dalai lama, junto al antiguo hall de recepción con un mural del Shambala y el trono.

Entre todo lo que hay que ver, deberías enfocarte en los 8 chortens sagrados que, en la terraza, son las tumbas de los dalai lamas, desde el 5to hasta el 13ero. Este último, con 14 metros de altura, hecho de oro macizo, y con 200.000 perlas incrustadas, es realmente impactante.

Mientras visites el interior, recuerda que, en sus días de gloria, se trataba de todas formas de un sitio oscuro, que olía a manteca de yak rancia, ya que las lámparas de manteca de yak eran la única fuente de iluminación, sin cloacas , electricidad ni calefacción, y que dependía de un enjambre de sirvientes que iba y venían con leña y agua.

Información Adicional

Recuerda que tanto en el Potala como en todos los monasterios, la fotografía sólo está permitida en los patios exteriores, y nunca dentro. Hay cámaras por doquier, y aplica la típica inflexibilidad marcial china ante la menor infración.

El lingkor: circuito de peregrinación

El linkgkor es un circuito de peregrinación de 8 km alrededor del Potala y otros palacios, que toma unos 90 minutos en completarse. Junto al Barkhor es la otra gran oportunidad que presenta Lhasa para apreciar la espiritualidad tibetana.

El circuito ha perdido, sobre todo en el sector sur y este, algo de su encanto, ya que los chinos han colocado bares y comercios que operan como frentes encubiertos de prostitución.

El circuito se inicia al oeste del puente Jarmalingka, y te llevará, pasando la base de Chakpori Hill, al Blue Buddha, tallado en la cara de un acantilado, donde los peregrinos se detienen a rendirle homenaje, y de allí a la estatua de los Golden Yaks, establecidos en 1991 para celebrar los 40 años de la “liberación pacífica del Tíbet”.

Un buen sitio para hacer una pausa de almuerzo son los puestos de comida junto a los tres chortens, luego del cual puede cerrar el círculo para regresar al Potala.

West Gate de Lhasa

No le voy a decir “puerta occidental” porque la puerta ha entrado en la literatura de viajes con su nombre anglosajón.

Se encuentra cerca del Potala y es la puerta histórica de la ciudad, por donde marcharon llas tropas de Younghusband en 1904 y las que encontró, para su gran sorpresa, desprovistas de guardias excepto un par de mendigos, Heinrich Harrer y Peter Aufschaniter en su ingreso ilegal en 1946, vestidos con harapos y tras meses sin dormir en una cama.

Lukhang Temple

Detrás del Potala, es un un sitio poco conocido que ver en Lhasa. Se trata de un retiro de meditación construido por el sexto dalai lama,  un templo en una isleta dentro de un lago.

La gracias de este sitio es que conserva su carácter pre-invasión china. Antes era un sitio popular de picnic para la nobleza, y fotografías de época muestran a los nobles tibetanos en sus trajes de seda amarilla junto con sus esposas e hijas con brocados con piedras de turquesa o ámbar enjaezados.

Hoy, son los tibetanos de a pie quienes disfrutan del espacio, siempre con el mismo carácter de estar cerca del Potala, que sigue en su inconsciente revistiendo un lugar sagrado.

 lukhang lhasa
Vista del Lukhang Temple desde el Potala

Norbulingka

El Norbulingka, en tibetano, jardín de joyas, era el palacio de verano del dalai lama, donde pasaba seis meses del año, y se trata de un recinto de perfil bajo y sólo dos niveles.

En su época dorada, albergaba jardines de frutales, rosas y petunias a 3650 metros de altura, algo que sorprendió a una delegación británica que lo visitó en 1930, además de establos y un mini zoo compuesto de los animales que el dalai lama recibía como regalos de mandatarios extranjeros, notablemente panteras y osos.

Cada año, la migración del dalai lama desde el Potala al Norbulingka, con todo su séquito, era el gran evento de Lhasa. El rey llegaba en un palanquín dorado, marchando con todos los miembros del gobierno y los abades de los monasterios de Sera, Deprung y Ganden, con sus caballos y aves favoritas en jaulas doradas.

No te pierdas los aposentos del 14to dalai lama con su cama art decó y una radio Philips de 1956, y los automóviles Dodge y Austin obsequiados al 13er dalai por los británicos que se pudren en el patio.

Información Adicional

Es posible visitarlo de lunes a sábado de 9:30 a 12:30 y de 15:30 a 18:30, y la entrada cuesta Y60.

Monasterios de Drepung y Sera

Dos de las ciudades monásticas más importantes en la historia del Tíbet se encuentran en las afueras de Lhasa.

Para no hacer infinito este post sobre qué ver en Lhasa, te cuento todo sobre ellos en este artículo sobre cómo visitar los monasterios de Drepung y Sera.

Donde comer en Lhasa

En infinidad de blogs leerás sobre Lhasa Tibetan Kitchen, pues bien, te diré que sus precios me parecen demasiado onerosos y que la calidad de la comida no es acorde.

Si tienes oportunidad, busca Malo Cooking, cerca del Shambala Heritage Hotel. La comida es mucho más abundante, el ambiente es más íntimo, y más de una vez la cena terminó en un karaoke improvisado con las camareras y cocineros del restaurante.

Si buscas un bar com ambiente moderno, altamente recomendado el Buddha Bar, con música electrónica, marcas internacionales de cervezas, sin desmerecer a la local 4650.

Hoy día, además, en Lhasa, tienes sucursales locales de Pizza Hut y McDonalds.

 restaurantes en Lhasa
Porciones abundantes con carne de yak son la firma de la cocina tibetana.

Espero que esta guía sobre que ver en Lhasa te haya sido útil. Dejame tus DUDAS sobre Lhasa o el Tíbet en comentarios, debajo, que con gusto te responderé.

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