CONSEJOS PARA VIAJAR A DUBLIN

Esta guía para viajar a Dublín busca resumir lo que la capital irlandesa tiene para sorprender al mundo y, además, brindar toda la información necesaria sobre alojamiento, transporte y presupuesto. Si bien un itinerario por Irlanda debe por fuerza adentrarse en sus pueblos y castillos, es en su capital donde mejor se presentan, a veces superpuestas, las distintas etapas de su historia.

Cuando vivia en el norte de Irlanda, la capital del sur era mi escapada urbana de rigor. Condensaré por ende en esta guía todo lo “pateado” por estas huellas acróbatas, con un listado de las cosas fundamentales que ver y que hacer en Dublín.

Dublín ampara una deseable intersección entre el legado de la Irlanda mágica y rural, y el espíritu cosmopolita de una de las ciudades más pujantes de Europa. Semejante equilibrio entre modernidad y encanto supera con creces las expectativas de sus más variados visitantes, tanto de quienes desembarcan en busca del folclore quintaesencial de violines, pintas de Guinness y pórticos georgianos como de aquellos listos a coleccionar las sofisticadas delicadezas de una metrópolis joven, multicultural e indulgente. Desde bibliotecas que atesoran incunables manuscritos medievales hasta las callejuelas festivas y empedradas de Temple Bar, Dublín ofrece un ancho espectro de experiencias posibles. Y eso la hace única.

Si estás buscando consejos generales para viajar a Irlanda, lee mi guía mochilera de Irlanda.

Quiero agradecer a los lectores y colegas bloggers que me cedieron fotografías para ilustrar este post: Esteban Salas Duguet, Gustavo Wurzel (colega filatelista que, como no podía ser de otra manera, aportó la foto del buzón que cierra la nota), Flor Zacccagino (de Viaje y Descubra), Enrique Ivern (de Andanzas) y Victoria Seca.

 

Mejor época para viajar a Dublín

En verano los días son templados, con temperaturas de entre 15º y 20º, y hay luz hasta alrededor de las 22 hs, lo que supone un plus importante en un país de latitud tan septentrional. Sin embargo, los precios escalan como de costumbre en temporada alta y muchas atracciones se encuentran atestadas de turistas. La primavera y el otoño son una opción a considerar. La isla aún no ha sufrido la invasión del verano y se puede disfrutar sus atracciones en relativa paz. La temperatura ronda los 10º, pero con cierta frecuencia abril o septiembre pueden tener varios días seguidos de clima casi estival.

Requisitos para viajar a Dublín

Recordá que para ingresar en Irlanda, si volás desde Latinoamérica, te van a pedir pasaje de regreso, algunas noches de reservas de hotel y, lo más importante, el seguro de viajes (que dicho sea de paso, es una buena manera de evitarte gastar una fortuna si algo medianamente grave sucediera, dados los costos de la salud privada en Dublín para quien no vive allí).  Los seguros de viaje a precios más “mochileros” los ofrecen estos mayoristas.

Cómo llegar a Dublín

Viajar a Dublín nunca fue tan económico, al menos desde Europa, ya que numerosas aerolíneas low cost que conectan España con Dublín.

Aer Lingus despega hacia Dublín desde Madrid, Bilbao, Valencia, Tenerife, Almería, Sevilla, Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura. Desde Barcelona tienen vuelos tanto a Dublín como a Cork.

En Ryanair se pueden encontrar precios que son una ganga si se reserva con antelación, y en ocasiones pagar sólo las tasas. Ryanair tiene servicio a Dublín (con conexiones a Belfast) desde Gerona, Reus, Valencia, Alicante, Almería, Santander, Madrid, Fuerteventura, Palma de Mallorca, y Murcia, y a Shannon desde Alicante y Madrid.

¿Cómo llegar desde el aeropuerto a la ciudad? El autobús número 747 conecta al aeropuerto, situado 13 km al norte de la ciudad, con la urbe. Circula con frecuencia de 15 minutos de 6 a 24, y cada hora de 24 a 6.

Transporte: cómo moverse por Dublín

Antes de viajar a Dublín es bueno tener un panorama del tema transporte. El área céntrica, donde se encuentran las atracciones imperdibles de Dublín, es compacta y alternada con suficientes espacios ajardinados en los que descansar, por lo que a pesar de la amplia red que ofrece Dublin Bus, la empresa pública de transporte, caminar o andar en bicicleta sigue siendo la manera más placentera de recorrer la capital. Seguramente no faltarán pubs en los que permitirse un refrigerio cuando el viajero esté cansado.

El Luas (tren urbano ligero) tiene buena frecuencia y ofrece un servicio puntual. Es especialmente bueno para moverse por el centro. Hay dos líneas: la roja (de la Connolly Railway Station y el Point Theatre al suburbio de Tallaght y Saggart) y la verde (de Broombridge a Bride’s Glen en Cherrywood). Las dos líneas se cruzan en O’Connell Street. Los tickets se compran en los andenes y no necesitan ser marcados a bordo. También podés pagar con tu Leap Card (un pase de transporte como la SUBE argentina que implica un descuento de un 20% respecto de los tickets simples). El sistema divide a la ciudad en zonas, y los tickets dentro de la zona central cuestan EUR 1,50.

El DART (Dublin Area Rapid Transport) es un tren suburbano útil para alcanzar algunos de los atractivos más distantes, y funciona paralelo a la costa, entre Greystones en el sur y Howth y Malahide en el norte. Los tickets se compran en las estaciones, sea en una garita o en una máquina expendedora.

Luas Dublin

El “Luas” asoma su paso férreo en una típica postal citadina dublinés. Por más futuristas que sean los diseños de los tranvías y afines siempre contagiarán un halo de nostalgia. Foto: Vanesa Seca.

Para alquilar una bicicleta en Dublín probá Neil Wheel´s Rent a Bike (9ª, Capel St.) aunque también podés usar el servicio de bicicletas públicas. Hay abonos de tres días por sólo €5.00 (si te vas a quedar anotá: el abono anual vale apenas €25) y estaciones donde dejarlas por todo el centro. Se pueden sacar hasta las 00:30 hs y devolverlas en cualquier momento.

Terminal de Autobuses: se encuentra en Store St.

 Estaciones de trenes:  La estación de Connolly en Sheriff St. conecta con Belfast, Sligo, Derry y el resto del norte, mientras que la de Heuston en West St. John´s Road conecta con Galway, Killarney, Cork, Limerick, Wexford, Waterford, etc.

Alojamiento en Dublin

La selección de hostels en Dublin es casi infinita. Todos incluyen desayuno, wifi, y suelen tener buenas instalaciones y una atmósfera joven y cosmopolita. Aquí incluyo los tres que más escucho recomendar desde hace años. Viajar a Dublín no implica desembolsar una fortuna en alojamiento. Los precios oscilan los 10-14 euros por cama en una habitación compartida de 10 personas.

Abigails Hostel (7-9 Aston Quay, Dublin 2): Este hostel tiene buena reputación mochilera y el plus de estar ubicado muy cerca de la zona del Temple Bar. Tiene wi-fi y desayuno incluido con frutas enlatadas.

Abrahams Hostel, (82-83 Lower Gardiner St, Dublin 1): Funciona en una casa georgiana reciclada, a 5 minutos a pie de la estación de trenes. Cada habitación compartida tiene su baño y ducha. Tiene cocina equipada a disposición de los viajeros.

Isaacs Hostel, (2 Frenchman’s Lane, Dublín 1): Este es otro clásico de Dublin, ubicado en una antigua bodega del siglo XIX. Está a 100 metros de la estación de buses. Wifi, cocina equipada y, atención, es el único hostel de la ciudad con sauna ¡!. Cada noche hay música en vivo y juegos.

Si buscás un ambiente más tranquilo, hay otras opciones, tanto hostels como hoteles económicos. En este segmento, el precio de una habitación doble ronda los €39-45 la noche.

The Apache Hostel, (29, Eustace Street, Dublin 2). Queda a cinco minutos del Castillo de Dublín, en la zona de Temple Bar, y tiene una pintoresca azotea con mesitas para tomar algo. Tiene habitaciones privadas con baño compartido por €39.

Hazelbrook Lodge (86 Lower Gardiner St.)  Muy cerca de O’Connell St, este hotel lodge tiene habitaciones sencillas con TV y claraboya, sala de estar compartida y wifi gratuita. Tiene privadas con baño desde €43.

Kildare Street Hotel (47-49 Kildare St. Dublin 2) Este hotel ** fue fundado en 1837 y es uno de los más tradicionales de la ciudad. Tiene mucha onda, y algunas de sus habitaciones tienen vistas al Trinity College. Wi-fi gratis. Tiene dobles con baño compartido por aprox €50.

City Studios & Apartments (18A Fitzgibbon St.). Esta sería la opción con más glamour, y a donde apuntaría si estuviera buscando tranquilidad o intimidad. Está cerca del Mountjoy Square Park, lejos del ruido, y las habitaciones fusionan una decoración minimalista y TVs de pantalla plana con artefactos georgianos como arañas y espejos. Los estudios incluyen zona de estar y cocina. Precios €50-60 por habitación.

Dónde comer en Dublín

irish stew

La comida tradicional irlandesa, como el Irish Stew, es en sí un calórico manifiesto de la resistencia al frío y la lluvia eternos de los habitantes de estas islas.

Encontrar un lugar donde comer barato en Dublín suele ser la preocupación viajera frecuente. Aquí voy a recomendar todo el espectro, desde el menú mochilero más gasolero hasta restaurantes que ofrecen comida irlandesa tradicional. Porque, en definitiva, la gastronomía es parte de la cultura y viajar a Dublín una misión para conocerla.

Afortunadamente hay muchas opciones económicas para comer en el centro de Dublín, como los Centra –una especie de autoservicios- que tienen chicken rolls por €2, unas baguettes de pollo, lechuga y tomate. Los SPAR también tienen esas ofertas, aunque un poco más caras, alrededor de €3,5. Otra opción son las pizzerías que venden porciones por €3 cada una.

Si estás parando en un hostel, la mejor opción es cocinar tu propia comida comprando en supermercados como Aldi, Lidl o Tesco. Estos últimos tienen muchas bandejas de comida lista para microondas, por unos €3-4.

Para darse un gusto, está el Epicurean Food Hall, a metros del Ha’Penny Bridge, en cuyo interior hay puestos de todo tipo de comidas desde comida árabe hasta Cornish pasties. Elegís tu plato y después te sentás en el área común poblada por los oficinistas locales. Alrededor de €10.

Para comida india, el Khyber Tandoori (South William Street) tiene comidas de 3 platos por €10.

Para comida tradicional irlandesa, como probar el famoso Irish Stew, pueden ir a The Boar’s Head, un típico pub irlandés, en 149 Capel Street.

En los pubs en general, se pueden pedir menúes que rondan los €8.

 Pubs en Dublin

publicidad de guinness

El pub, esa institución vertebral de la vida irlandesa…

Viajar a Dublín y no pisar un pub es no haber estado allí. Según el último censo hay alrededor de 600 pubs en Dublín, por lo que, más que dar una lista exhaustiva aquí van algunas puntos cardinales y consejos para navegar ese mapa imposible de stout.

El precio de una pinta de cerveza en Dublín arranca en €4, aunque en el área de Temple Bar el flujo desmedido de turistas lo ha hecho aumentar a €6-7. Aunque es una zona fotogénica y de alguna manera uno de los imperdibles de Dublín, no deja ser una Irlanda en pose, una trampa turística muy cerca del centro, que como si fuera poco es la favorita para emborracharse por grupos de turistas ingleses que viajan ad hoc en vuelos baratos desde Londres, despedidas de solteras, etc. Dios mío, parece que odiara Temple Bar.

No lejos del Temple Bar hay de todas maneras opciones interesantes. A 20 minutos a pie está Dicey’s (21-25, Harcourt St, Dublin 2) con buenos precios, y el plus para el viajero melancólico de ser el punto de encuentro de los españoles en Dublín –sobre todo los miércoles, día de ofertas- La pinta está €3, y la entrada es gratis hasta las 7 pm. (luego €5). El O’Reilly está a 10 minutos de Temple Bar y los viernes tienen una promoción a €3,50 la pinta.

Si buscás cerveza artesanal, sin dudas la meca es The Porterhosue (16, Parliament St.) que fabrica sus propias cervezas, como una famosa Oyster Stout, y la “Plain Porter”, una stout que ganó dos veces el premio a la mejor stout del mundo.

El An Conradh, (6, Harcourt St.) es único porque allí la clientela habla prioritariamente en irlandés. Además está ambientado en una elegante casona georgiana.

Para escuchar música irlandesa en vivo en Dublín, hay un universo de opciones ampliamente publicitadas, por eso vamos a recomendar uno de perfil bajo, O’Donoghue’s, (Merrion Row, Dublin 2) donde la música sucede muchas veces de improviso y uno famoso, The Brazen Head, que es uno de los pubs más antiguos de Irlanda, construido en 1754. Tiene un patio central ideal en las noches de verano y música en vivo casi siempre.

Otra opción es sumarse a un pub crawl literario, que recorre hitos de la ciudad a través de fragmentos y citas de sus escritores como Bernard Shaw, Oscar Wilde o W.B Yeats.

Qué ver y hacer en Dublín

Cuando llega la hora de planificar qué ver y que hacer en Dublín, las opciones, sobre todo en una visita corta, pueden llegar a marearte. Lo que sigue es una selección de los imperdibles o puntos clave, desde museos hasta galerías de arte o parques públicos. Un itinerario debería empezar al sur del río Liffey. Antaño, las aguas del Liffey demarcaban un límite psicológico entre el norte empobrecido y el sur de amanerada riqueza. Hoy la prosperidad económica ha democratizado este aspecto, O´Connell St, y Parnell St han sido embellecidas, y no hay viaje a Dublín sin una caminata por las atracciones de la zona norte, pues en su renovado vitalismo se comprende el milagro irlandés de la última década. A todas, las he localizado en el mapa de arriba, junto con los sitios para comer y alojarse ya mencionados. ¡Con este mapa ya están listos para viajar a Dublin!

Trinity College

Trinity College. Foto: Esteban Salas Duguet

Fundado en 1592 por Isabel I de Inglaterra con el objetivo de “civilizar a los irlandeses” este idílico conjunto de jardines y edificios históricos alberga aún hoy la universidad más antigua de Irlanda. Tras saludar a las estatuas de Oliver Goldsmith y Edmund Burke, el visitante se hallará en la Parliament Square, y tendrá a la vista una capilla de 1798 célebre por los estucados de Stapleton en su interior. No muy lejos de allí está la Old Library (Vieja Biblioteca), con la que el arquitecto Thomas Burgh fundó una era de construcciones majestuosas a inicios del siglo XVIII. En la impresionante Long Room (Sala Larga) de esta biblioteca se conserva el Libro de Kells (ver recuadro), además de un cuarto de millón de otros exquisitos ejemplares antiguos e incunables. Se puede apreciar también un original de la Proclamación de la Independencia, de 1916, y un arpa del 1400. También merece una visita la Provost’s House (Casa del Rector), que erigida en 1760 es uno de los más finos edificios georgianos de la ciudad. La era victoriana está representada arquitectónicamente en este recinto de 16 hectáreas por el Victorean Museum Building. El Arts & Social Science Building, diseñado por Paul Koralek en 1978, es una muestra de arquitectura moderna, y alberga la Galería de Arte Moderno Douglas Hyde. La mejor hora para recorrer los jardines es al atardecer, pero los museos y bibliotecas cierran por lo que se recomienda una visita matutina. El Trinity College es parte fundamental de la experiencia de viajar a Dublín, y por eso va primero en esta lista.

Bank of Ireland

Emplazado sobre un antiguo cementerio vikingo, esta señorial construcción en 1729 en estilo paladiano fue la sede del Parlamento irlandés hasta el Acta de Unión de 1801. La Cámara de los Lores, laminada en roble irlandés, sobrevivió a las reformas y puede ser visitada.

Temple Bar

temple bar

Un templo a los bares tenía que estar en Dublín. Foto: Esteban Salas Duguet.

El área de ocio más famosa de la ciudad es el sitio ideal donde, al menos entre semana uno puede familiarizarse con ese ámbito acogedor que es el pilar de la vida social irlandesa: el pub. Esta festiva red de callejuelas empedradas, comprendida entre el Trinity College y la Iglesia de Cristo, y entre el río Liffey y Dame St nutren al barrio cultural de Dublín. Cabe señalar que las noches de los fines de semana el desenfreno etílico toma el lugar de cualquier expresión cultural, pero en cualquier otro momento se encontrará en estas coordenadas una tangible movida bohemia, con más de 50 organizaciones culturales. Algunos de estos espacio y salas de conciertos han sido comprados por el grupo de rock U2. La Meeting House Square es sede de dos de las atracciones del barrio: la Gallery of Photography, donde se admiran exhibiciones rotantes de fotógrafos de todo el orbe; y el National Photographic Archive, que cuenta la historia irlandesa en imágenes. El Projects Arts Center coordina mucho del arte contemporáneo que durante el verano sale a las calles en forma del Festival Diversions, un evento que incluye cine, ópera, artes circenses, música y mercados callejeros. En un laberinto tan pintoresco, el visitante no debe olvidar caminar por Eustace St o Fishamble St. Esta última es la calle más antigua de Dublín. Por último, no hay manera más elegante de salir del barrio que pasar por debajo del Merchant´s Arch y cruzar el Ha’penny Bridge hacia la rivera norte del Liffey. El nombre del puente obedece a que antaño los peatones debían pagar un peaje de medio penique para transitarlo.

City Hall

Este edificio en estilo corintio construido en 1769 por Thomas Cooley fue primero la sede de la Bolsa. De noche, cuando está iluminado, es una edificación formidable, pero vale la pena cercarse de día para observar los doce frescos de la rotonda, que relatan viejas leyendas de Dublín. En el sótano se puede asistir a una exposición multimedia sobre la historia de la capital.

Castillo de Dublín

El Castillo de Dublín fue erigido por el rey Juan sin Tierra en 1204, y desde entonces ha sido la sede y el símbolo del dominio inglés en Irlanda. Tras sufrir devastadores incendios en 1670 y 1680, fue completamente reconstruido en estilo clásico entre 1730 y 1800, y hoy lo único que queda de la estructura normanda original es la Record’s Tower, de 1258 y parte de los cimientos, que pueden ser visitados. La entrada al patio está ornamentada por una estatua de la justicia que mira al castillo y da la espalda a la ciudad, lo que ha generado algunas quejas a lo largo de los siglos. El Castillo es hoy la sede de la Biblioteca Chester Beatty, de la Oficina Genealógica, y su Great Hall es donde reciben su investidura los presidentes de Irlanda. Al oeste del Ayuntamiento destacan los Municipal Buildings, construidos por Thomas Ivory en 1781. Sitio web con horarios.

Chester Beatty Library

Si, lo que hay en los estantes son libros. Cuando una biblioteca, además de custodiar libros, asume la estética de una entronización de la palabra escrita, allí mismo sucumbo.

Tras su muerte, el bibliómano y magnate del negocio de las minas Sir Alfred Chester (1875 – 1968) legó su exquisita colección de manuscritos, papiros y libros incunables (aquellos producidos antes de 1501) al estado. La exhibición demanda dos plantas. En la inferior se lucen objetos de arte de Occidente y Oriente, entre los que destacan la colección de libros de jade chinos. La planta superior está dedicada a objetos de las principales religiones, desde pergaminos del Tíbet hasta una de las más finas colecciones de coranes del mundo. Una terraza ajardinada según los cánones orientales y un restaurante completan las facilidades de la biblioteca. Entrada gratuita.

St Werburgh Church

Esta iglesia del siglo XVIII está íntimamente ligada a la historia de los levantamientos contra la ocupación inglesa. Este vínculo alteró incluso su fisonomía, cuando en 1802 su aguja fue retirada por miedo a que los insurgentes la utilizaran como refugio para francotiradores. En la cripta descansan los restos de Edgard Fitzgerald, miembro de los Irlandeses Unidos, y cabecilla de la Rebelión de 1798.

Iglesias de St. Audeon

Hay dos iglesias próximas la una de la otra, ambas dedicadas a St. Audoen. La más interesante resulta ser la más pequeña de las dos, llamada St. Audoen´s Church of Ireland. Esta iglesia de 1212 es la única parroquia medieval de Dublín que sigue oficiando el culto, de rito anglicano. La entrada a la iglesia es a través de un arco, cerca de High St. La vecina St. Audoen´s Catholic Church, también tiene para ofrecer una torre del siglo XII que aloja los tres relojes más antiguos de Irlanda (1423). Se ingresa por Cork Street, por la única puerta de la muralla de la ciudad que sigue en pie.

Christ Church

En el año 1038 el primer rey cristiano del asentamiento vikingo que era por entonces Dublín fundó una humilde iglesia de madera. En 1172, tras la invasión anglo-normanda liderada por Richard de Clare, también conocido como Strongbow, ésta fue sustituida por una de piedra. Luego de varios siglos de abandono e incendios, la nave central llegó a albergar un mercado; y la cripta, una taberna. Hacia finales del siglo XIX, la estructura medieval estaba en tal calamitoso estado que se procedió a su restauración. De la iglesia normanda original, quedan hoy sólo los arcos en estilo romano tardío de la nave lateral del coro, la cripta, algunas zonas de los brazos del crucero y un pórtico. Un monumento funerario en la nave sur albergaría los restos del propio Strongbow. Desde el crucero sur se aconseja descender a la cripta, cuyos arcos abovedados pertenecen a la iglesia vikinga original. Anexa a la catedral, en la antigua casa del sínodo, se encuentra la exposición interactiva Dublinia, con una maqueta a escala del asentamiento vikingo y otros atractivos que entretendrán sobre todo a los niños. No lejos de la catedral, en Back Lane, se puede visitar el Tailor’s Guild Hall, la última de las sedes gremiales de la antigua Dublín, de 1706, que nucleaba a los sastres, y que hoy aloja la oficina del An Taisce (Patrimonio Nacional de Irlanda).

St Patrick’s Cathedral

banderas en la catedral de san patricio

La Catedral de San Patricio se embandera con los estandartes de los regimientos irlandeses que pelearon dentro del ejército británico antes de la declaración de la Independencia.

En 1213 fue concluida esta catedral, la más grande de las iglesias medievales irlandesas, en el sitio donde San Patricio bautizaba a los paganos irlandeses. En 1864 se le agregaron los arbotantes, para no desentonar con el clima neogótico que por entonces estaba a la orden del día. La hora de la humillación para la catedral llegó cuando en 1649 Cromwell la usó como establo para su caballeriza. Entre los muchos monumentos funerarios que alberga, merecen una visita las tumbas de Jonathan Swift y su amada Stella. Swift (1667-1745) fue deán de la catedral desde 1713 hasta su muerte. El monumento Boyle, presenta las efigies de miembros célebres de esa familia, entre ellos Robert Boyle (1627-1691), descubridor de la relación entre la presión y el volumen de los gases. Durante el período navideño la catedral es un sitio mágico para presenciar los villancicos.  Hacia el oeste de la catedral empieza el más antiguo de los barrios de Dublín, las Liberties, llamada de esta manera porque antiguamente se hallaban fuera de las murallas de la ciudad original. Las entradas prioritarias se pueden conseguir en este enlace.

Marsh’s Library

Esta institución, fundada por el arzobispo Narcissus March,  abrió sus puertas en 1707 y desde entonces poco ha cambiado. De hecho, conserva aún las jaulas en donde se recluían los lectores de libros raros. Hoy uno puede elegir con libertad cualquiera de los 20.000 volúmenes que reposan en los anaqueles de roble, que también albergan manuscritos y mapas antiguos.

St Stephen’s Green

Este parque público de 9 ha, el favorito de los dublineses, abrió sus puertas en 1880, y fue diseñado sobre un terreno cedido por el cervecero Arthur Guiness. Supo ser la infame sede de fusilamientos y demás torturas. Hoy es más frecuente ver a locales y forasteros haciendo picnic o dándose un respiro tras una sesión de shopping en la vecina peatonal Grafton. En el siglo XVIII los dandis que salían del victoriano Shelbourne Hotel (1867) paseaban por el Beau Walk, el paseo en el lado norte. Un arco inspirado en el Arco de Tito de Roma y un cementerio hugonote completan este excepcional jardín, que cierra al anochecer. Desde St.Stephen’s Green nacen algunas arterias interesantes, como Grafton Street, la más popular calle comercial de la zona sur, y Dawson St, famosa por sus librerías.

Guinness Storehouse

Lugar del mundo donde esté, si hay esto, difícil que me vean beber otra cosa.

La codiciada stout que se produce desde 1759 en la fábrica de St.Jame´s Gate es orgullosa embajadora de Irlanda en todo el mundo. Todo comenzó cuando Arthur Guinness (1725-1803) arrendó lo que entonces era una pequeña fábrica con una sola caldera y comenzó a producir su cerveza. Desde entonces la cervecería no dejaría de expandirse, y llegó a emplear a 5000 personas en 1930, cuando incluso tenía su propio ferrocarril interno. Hoy las instalaciones ocupan 25 ha y llegan al río Liffey. El depósito es la única parte de la cervecería abierta al público. Dado que incluso la gente de Belfast se queja de que la cerveza pierde calidad al transportarse hasta allí, no debe haber mejor lugar en el mundo para saborear una de las 3 millones de pintas producidas a diario que el Gravity Bar, en el séptimo y último piso de la instalación. Por supuesto habrá también más de una hectárea de exposiciones interactivas para familiarizarse con la historia del oscuro elixir.

Recomendación: como la fábrica recibe un millón de visitantes al año, es buena idea obtener una entrada anticipada, con además incluye entrada prioritaria y una pinta gratis, porque la fila para entrar puede demorar horas.

National Museum

Para aquellos sensibles a la mística celta, visitar el Museo Nacional es uno de los trofeos de viajar a Dublín. Como una fantástica trampa de tiempo, conserva los tesoros de la Irlanda Antigua, comla mayor colección de joyas de oro prehistóricas de Europa. Pero las atracciones estelares del museo son, sin lugar a dudas, el Broche de Tara, un broche para capa del 700 a.C. y el Cáliz de Ardagh que, fundido en la misma época, sería la más fina artesanía de metal celta de la que los arqueólogos tienen noticia. La sala superior se centra en la época vikinga con objetos del yacimiento de Word Quay, ahora sepultado bajo edificios municipales. Los tesoros del museo han sido encontrados, en general, por granjeros mientras excavaban una turbera. Entrada gratuita. Sitio web del Museo.

Leinster House

Cuando fue construida en 1745 para el Conde de Kildare, esta mansión estaba en pleno descampado. Se trataba de la residencia privada más grande de Dublín, y uno de los más finos ejemplos de arquitectura georgiana. Tal son sus dimensiones que el primer gobierno de la Irlanda Independiente pronto preparó sus maletas para establecer allí el Parlamento. El Dail (Cámara Baja) y el Seanad (Cámara Alta) siguen celebrando sus sesiones, que pueden ser presenciadas por visitantes previa identificación.

Natural History Museum

Es uno de los pocos lugares donde el visitante podrá encontrarse cara a cara con la osamenta de un alce irlandés, mamífero desaparecido hace diez mil años. El Museo cuenta con una inmensa colección de flora y fauna irlandesas y foráneas, presentadas didáctica y pulcramente, pero sin perder la elegante decadencia victoriana que flota en el ambiente.

mercado de flores en dublin

Así, sorpresivamente, en cualquier esquina, Dublín le alza un ramo de flores a la vida. Nunca mejor dicho eso de que al mal tiempo, buena cara. Foto: Flor Zaccagnino.

National Library

Fundada por la Royal Dublin Society en 1890, la biblioteca posee una ecléctica colección de mapas, manuscritos, y primeras ediciones de autores irlandeses como Joyce, Swift, Goldsmith y Yeats. Sus mentores creían en el rol fundamental de la biblioteca para enaltecer la calidad de vida, y no se equivocaron: Dublín es la ciudad del mundo que ha producido más Premios Nobel de Literatura (cuatro). Web de actividades y exhibiciones de la Biblioteca.

National Gallery

El fuerte de la Galería Nacional es su colección de la escuela irlandesa, que incluye más de 30 obras de Jack. B.Yeats (1871-1957), un impresionista que fuera el más relevante pintor irlandés del siglo XX. Hay un piso entero dedicado al arte italiano, desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII, con obras de Tiziano, Tintoretto e incluso un exquisito Caravaggio, El Prendimiento de Cristo (1602). Otra sala atesora lienzos de Rembrandt y otros maestros de la escuela flamenca. Una nueva ala, la Millenium Wing, aloja exhibiciones temporales, una biblioteca de arte y un café. Entrada gratuita.

Merrion Square

Más que un jardín o parque, como parece indicar el nombre, Merrion Square es un conjunto arquitectónico. La serenidad del espacio verde se encuentra custodiada por un perímetro de opulentas mansiones georgianas, con montantes acristalados en abanico sobre las puertas, que ameritan por sí solas la atención de cualquier fotógrafo. Cuando el viceconde de Fitzwilliam mandó a construir el conjunto gatilló una oleada de popularidad que pronto atrajo a afamados literatos a que se instalaron en la zona. Rusell, Yeats y Wilde vivieron en los números 84, 52, y 1 respectivamente. En 1961 la Comisión de Suministro Eléctrico (ESB) derribó 26 de estas fantásticas casas para instalar un espantoso edificio que aún así no llega a eclipsar el esplendor del conjunto.

La casa de Oscar Wilde

Cuando el cirujano William Wilde y su esposa la poetiza “Speranza” Wilde se mudaron al número 1 de Merrion Square North no sospechaban que su hijo Oscar, de entonces apenas un año, sería un trascendente escritor en busca de cuya biografía años más tarde gente de todo el mundo se acercaría a la casa. Gran parte de la vivienda es hoy un museo dedicado al excéntrico Oscar. Una estatua lo recuerda en una de los ángulos de la plaza.

Ahora, pasamos al norte del río Liffey.

O’Connell St.

The Spire, y esa necesidad de los urbanistas de generar landmarks fálicos. Foto: Esteban Salas Duguet

Esta calle, que siempre fue una de las arterias principales de la ciudad y el escenario central de la Insurrección de Pascua de 1916, había quedado caído en un completo abandono hasta que las políticas de rehabilitación de los años 90 enmendaron la negligencia del medio siglo anterior. En la entrada de la avenida se encuentra el Monumento a O´Connell, inaugurado junto al puente homónimo en 1882. Las cuatro victorias aladas aún lucen impactos de bala, testimonios de los combates por la liberación. Fue en O´Connell St donde los arquitectos dublineses decidieron eregir la Spire, una aguja de acero inoxidable de 120m que fue un cuestionado intento de dar a la ciudad un ícono visible. Muchos locales escépticos, sin embargo, se refieren a ella como “The Thing” (La cosa). Ocupa el lugar de la antigua columna de Nelson, dinamitada en 1966 por el IRA. No muy lejos, en el cruce con Earl St. North una estatua inmortaliza a James Joyce, el hijo pródigo de Dublín.

General Post Office

Este edificio neoclásico construido según los planos de Francis Johnston en 1818 vivió momentos épicos cuando Connolly, Pearse, y los otros líderes de la fracasada Insurrección de Pascuas lo utilizaron como su cuartel general tras leer desde sus escalinatas la proclama de independencia. El incendio que siguió al asedio no destruyó por completo la estructura, y hoy sólo se ven vestigios de los combates en las columnas del pórtico. Dentro, una estatua del héroe mitológico Cú Chulainn honra la muerte de los caídos en el levantamiento.

GPO Dublin

Estado de la General Post Office tras los combates de 1916.

Custom House (Aduana)

Esta edificación georgiana de 115 metros a lo largo del río Liffey es difícil de perder de vista. Construida en la década de 1780, la Aduana está rematada por una cúpula de cobre, y decorada con estatuas alegóricas del transporte como Neptuno y Mercurio. En 1921 el edificio fue severamente afectado con un incendio vinculado a la guerra de independencia. El centro de visitantes, que aloja un museo, se encuentra bajo la cúpula.

Municipal Gallery of Modern Art

La galería fue creada en 1908 por Hugo Lane, un acaudalado coleccionista que murió en el Lusitania, el famoso transatlántico hundido por un submarino alemán en 1915. A su muerte siguió una lamentable lucha por su herencia entre la National Gallery de Londres y la pinacoteca dublinesa, que culminó con un bizarro acuerdo según el cual algunas de las obras deben rotar entre ambas instituciones cada cinco años. La estrella de la colección es Los Paraguas, de Renoir, pero también hay lienzos de Monet , Courbet, Corot, y de pintores irlandeses contemporáneos como Sean Scully.

James Joyce Cultural Center

Viajar a Dublín también implica familiarizarse con la vida y obra de sus prolíficas plumas. James Joyce debe este centro cultural en su honor al senador David Norris, un célebre estudioso de sus obras. Hay una interesante muestra de fotos sobre las personas reales que se filtraron en las ficciones de Joyce, como sus personajes, y además se organizan didácticas caminatas por Dublín en busca de las innumerables referencias a la ciudad que adornan las páginas del autor de The Dubliners.

Dublin Writers Museum

Una ciudad que ha generado cuatro Premios Nóbel de Literatura debe tener, como cabe esperar, un museo dedicado a desmenuzar la vida y obra de estos genios creativos. En el museo se encontrarán primeras ediciones, cartas, objetos personales y fotografías de Beckett, Joyce, y otros. En las instalaciones del museo funciona el restaurante Chapter One y una librería. Web del Museo.

Four Courts

Otra de las magníficas edificaciones georgianas que engalanan la ciudad, esta obra de 130 metros de fachada se erigió en 1786 para acomodar a los cuatro tribunales originales: Hacienda, Cancillería, Banco real y Apelación. Hoy funcionan aquí el Tribunal Supremo y el Tribunal Superior. El edificio fue muy dañado en la guerra civil de 1922, cuando fue blanco de la artillería situada en la orilla opuesta del río.

Smithfield Plaza

Esta moderna plaza peatonal iluminada con doce antorchas de gas es el epicentro del nuevo barrio cultural de Dublín, que encarna y sella la revitalización de la zona norte. Hasta la década de 1950 la zona, que siempre fue un mercado, se encontraba intercalada con las últimas granjas urbanas. Hoy la arquitectura contemporánea, los pubs temáticos alternativos y los hoteles cinco estrellas definen el espacio, pero el Horse Market, que se realiza el primer domingo de cada mes, y el Fruit, Vegetable & Flower Market han tomado la posta. Este último tiene lugar en una estructura de 1857 que es un secreto bien guardado de la arquitectura victoriana en Dublín. Durante del invierno funciona además una pista temporaria de patinaje sobre hielo.

Old Jameson Destillery

No podía faltar en Irlanda un museo dedicado al whiskey, palabra derivada del irlandés uisce, cuya traducción (agua) denota lo imperecedero de esta bebida para el alma irlandesa. El itinerario ilustra al visitante sobre las sucesivas alquimias que ven al grano de malta transformarse en el dorado néctar, y luego se pasa a la degustación y, posteriormente, a la tienda de regalos. Anexa, la antigua chimenea de la destilería (1895) ha sido provista de un ascensor acristalado y es la única torre de observación de la ciudad. Pincha en el enlace para reservar un tour y degustación en la destilería.

Phoneix Park

Con 709 ha se trata del parque público más grande de Europa. Su nombre no deriva del ave mitológica sino de la voz irlandesa fionn uice (agua clara).  Las atracciones del parque, más allá de su escala y serenidad, son múltiples y dispares: un zoológico, la residencia del presidente de Irlanda, el cuartel de la policía, la Papal Cross (emplazada en el punto donde Juan Pablo II oró ante más de un millón de personas en 1979), y el Magazine Fort, una fortaleza del siglo XVIII tradicionalmente usada como polvorín. Es posible hacer visitas guiadas a la residencia presidencial. Comprar los billetes en el centro de visitantes del parque.

Casino de Marino

Es una joya de la arquitectura georgiana, con planta de cruz griega, construida a mediados del siglo XVII para el Conde de Charlemont, quien necesitaba un sitio elegante donde presumir de la colección de arte que había adquirido durante su Grand Tour por Europa. La fachada cuenta con 12 columnas toscanas y está adornada con estatuas de dioses romanos. Su apariencia hace pensar que el interior consiste de un único espacio abierto, cuando en realidad se trata de un complejo entramado de suntuosas habitaciones.

Excursiones a los Acantilados de Moher y la Calzada de los Gigantes

calzada de los gigantes belfast

Cuando vivía en Belfast este lugar me quedaba sólo a dos horas de casa, y no me cansaba de visitar.

Aunque lo más recomendable es viajar a Dublín con tiempo para realizar algunas escapadas hacia otras zonas de Irlanda, no siempre es posible. Vale la pena realizar, por ejemplo, una excursión de 1 día a la Calzada de los Gigantes, el sitio más fotogénico de Irlanda del Norte,que incluye paradas en el puente de Carrick-a-Rede y en el centro de Belfast, además de vistas del castillo en ruinas de Dunluce. Otra opción es una excursión a los Acantilados de Moher, que de yapa pasa por la ciudad de Galway y los llanos de Curragh, donde se crían los  caballos pura sangre irlandeses. Aunque son sitios que merecen más tiempo, estas escapadas son una buena manera de optimizar recursos y tiempo, y abarcan sitios que son la esencia misma de Irlanda.

buzon irlanda

Si esta guía te ayudó a organizar tu viaje, además de dejarnos un comentario, podés mandarme una postal de agradecimiento, al viejo estilo. Mi dirección: Juan Pablo Villarino. Chiclana 30. San Nicolás de los Arroyos (2900). Provincia de Buenos Aires. Argentina. ¡A ver quién se suma al experimento!

Espero esta guía para viajar a Dublín te haya servido. Cualquier aporte o consulta es muy bienvenido a modo de comentario. De esa forma, queda público y a disposición de toda la comunidad viajera. ¡Buenos caminos!


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

4 Comentarios

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  • Hola Juan. Te he seguido a ti y a Laura desde hace rato en sus blogs, los cuales encuentro muy inspiracionales para viajar (en especial los de Balcanes y Moldovia). Muy buena guía de Dublín, yo de hecho vivo en Irlanda por el momento (Cork). Sólo que yo agregaría ciertas observaciones:
    Parece que llevas un buen rato fuera de este país por los precios que pones en hostels. En Dublín jamás te encontrarás un hostel entre 10 o 14 euros, más bien los hostels rondan los precios que pusiste de hoteles. Apenas este fin de semana estuve ahí y pagué 30 euros por una cama en un dormitorio de 16 personas (y eso fue barato). En abril también fui un fin de semana a esa ciudad y pagué 35 euros en un dormitorio de 4 camas en un barrio lleno de drug dealers.
    Otra cosa en cuanto alojamiento es que yo no recomendaría quedarse en un hostel en Dublín, de cosmopolita no tienen nada. Irlanda en la actualidad vive una seria crisis de oferta de vivienda (en especial de Dublín) haciendo que para mucha gente sea imposible pagar por un lugar para vivir por los precios tan altos de renta. Esto por supuesto ha afectado también al turismo y hasta reservar por un hostel sale caro, además que no recibes un servicio que merezca la pena por lo que pagas. Mi recomendación: En la medida de lo posible evitar alojamiento en hotel/hostel y mejor usar couchsurfing o airbnb.
    Entre los lugares cercanos a Dublín que recomiendas yo recomendaría the hill of Tara y la colina Uisneach, ambos centros ceremoniales celtas a los cuales se puede llegar en excursiones desde esa ciudad por un precio entre 35 y 40 euros. Vale mucho la pena visitarlos.

    Muchos saludos desde Cork (the real capital 😉 )

    • Hola!! Gracias por seguir el blog y usar las guías de viaje!! La info de hostels y otra información práctica la actualizan periódicamnte viajeros y lectores del blog a través de comentarios como el tuyo. Los precios de hostels los cotejé por Booking.com, y andan, el más caro en 18, y desde 10 (inclluso hay uno que hoy tiene una ofertaa por 5 euros). Quizás manejen estas tarifas por nternet y si vas de mostrador tiene otras, no sabría decirte! Lo de la crisis de Irlanda era predecible, el espacio es finito, es un país pequeño, y la población sigue aumentando. Por momentos no sé si lo llamaría crisis o las consecuencias lógica de nuestra permanencia como especie en este planeta. Te mando un saludo, y cuidado que e cualquier momento publico algo de Cork!! De hecho, te invito a mandarme mensaje privado, por el formulario de contacto, si quieres compartir tus consejos o lo que creas que pueda ser util al viajero que visite Cork.

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