El día que viajé con el New York Times

¡Bienvenido al blog! Si estás leyendo estas líneas, probablemente llegaste aquí desde el reportaje sobre mis viajes en The New York Times Magazine. Para redactar esa pieza, un periodista (Wesley Enzinna) y un fotógrafo (Brent Stirton) del NYT siguieron mis pasos durante una semana mientras viajaba a dedo por Namibia, como parte del cruce de África de 15 meses de duración en la ruta Cairo-Ciudad del Cabo que realizamos junto a Laura, mi compañera.

En mayo de 2005 tomé la decisión de recorrer el mundo mochila al hombro, con una libreta para atrapar historias (de las que luego saldrían mis libros de relatos de viaje) y una computadora portátil para compartirlas en este blog.  No podía imaginarme que un día mi historia, el fruto de 13 años de caminata, serían honrados por un medio tan prestigioso.

Lo que sí era una certeza era el motivo de mi nomadismo: recorrer el mundo exclusivamente a dedo con el fin de documentar la hospitalidad de las regiones más remotas del planeta.

En un mundo retratado como amenazante por los medios del establishment, donde las disputas se solucionan con guerras, muros, o lo que es peor, con desinformación, la ruta me ha convertido en un creyente de la empatía y el entendimiento intercultural.

¿Por qué? He aparecido como un extraño en todo tipo de países y recibido ayuda de los locales, sin importar la distinción social, racial o de género. Mis conductores y anfitriones han sido: europeos, latinoamericanos, chinos, africanos, maoríes, veganos, musulmanes, católicos, zoroastrianos, menonitas, monjes budistas, heterosexuales, homosexuales, polígamos, simplemente infieles, docentes, arquitectos, cantantes de óperas, peluqueros de mascotas, diseñadores de robots y diseñadoras de moda, jugadores de fútbol y boxeadores, millonarios con mansiones y helicópteros y campesinos con hijos y con deudas. La humanidad puede aún aprender mucho de sí misma, y de su increíble capacidad de convivencia.

Creo profundamente en la paz y la interdependencia, y en que el ser humano es intrínsecamente bueno más allá del formato cultural. El siguiente video lo preparé para explicar, en dos minutos y en inglés, mi filosofía de viaje a los lectores del NYT. Debajo, seguimos conversando en nuestro idioma.

 

Mis  libros

En el video, mencioné dos libros, cuya venta nos ayuda a Laura y a mí a continuar la vuelta al mundo a dedo y, específicamente en esta etapa, son nuestro sostén mientras escribimos el nuevo libro sobre el cruce de Africa. Les cuento en breve de qué trata cada uno.

“Vagabundeando en el Eje del Mal – Un viaje a dedo en Irak, Irán y Afganistán” fue escrito tras una travesía de un año de duración a través de Siria, Irak, Irán y Afganistán, con el fin de retratar la vida cotidiana y hospitalidad del habitante promedio del llamado “Eje del Mal”. Hay, además,  eventos delicadamente absurdos, desde tomar el té en campos minados hasta dormir en campamentos beduinos, o ser cartero por un día en Afganistán. Este libro, por motivos logísticos, se encuentra disponible sólo para su envío dentro de Argentina, pero puedes obtener la versión digital (formato EPUB) en el enlace.

 

 

En cambio, “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guyanas” sí se encuentra disponible para ser enviado a todo el mundo. El libro relata un viaje de 18 meses por toda Sudamérica con la premisa de seguir carreteras secundarias y caminos rurales, revelando lugares desconocidos, aventuras irreales y un análisis del alma del continente, región por región. Desde la Antártida hasta los caminos incas de Bolivia, y desde las playas venezolanas hasta las comunidades Shuar del Amazonas Ecuatoriano, el libro espera ser fuente de inspiración para quienes busquen ir más allá de los circuitos turísticos y -¿por qué no?- tomar, como los autores, la decisión de vivir viajando. Puedes conseguirlo completando el formulario en nuestra Tienda Virtual.

 

Más sobre la vuelta al mundo a dedo

En una aldea de los Karamoja, en el norte de Uganda, aprendiendo a “estar”.

Ahora que ya te conté qué me motiva a viajar y cuáles son los libros que, con esfuerzo, hemos escrito, quizás te gustaría saber algunos detalles y estadísticas.

Inicié mi expedición en Belfast, Irlanda del Norte, y desde entonces he cruzado unos 90 países y territorios, desde Afganistán hasta el Tíbet, desde la Antártida hasta repúblicas no reconocidas como Transnistria o Somalilandia. He recorrido con la estrategia del autostop más de 180.000 Km. y abordando más de 2350 vehículos de todo tipo.

Desde 2010 viajo junto a Laura Lazzarino, mi compañera de ruta y de vida y autora del blog Los Viajes de Nena. Tener un testigo, una princesa vagabunda con quien compartir la belleza intensa de este mundo aumentó mi sensibilidad, como ser humano y escritor.

SPRINGBOK, SOUTH AFRICA, 31 MARCH 2017: Laura and Juan walk into the little town of Springbok where they were able to secure a place to pitch their tent at the local rugby ground. (Photo by Brent Stirton/Verbatim for the NY Times Magazine.)

Viajamos con un presupuesto de 7 a 10 dólares diarios, no por una condición económica, sino como medio de obligarnos a nosotros mismos a depender de la ayuda local y garantizar la interacción, y por ende las historias.

Amo la incapacidad de adivinar qué ciudad arropará mi cansancio cada noche. He viajado tanto en Mercedes Benz como en carros tirados por burro, pero siempre he llegado a destino. He dormido en monasterios, apartamentos lujosos, heladerías, castillos o establos, acampado en los jardines de Versalles, y compartido la alfombra de un campamento beduino en Siria, pero siempre he conciliado el amable sueño. En subterráneos y parlamentos conversé con mendigos y vicepresidentes, pero, sobre todo, nunca dejé de desear que cada horizonte reencarne en nuevas huellas, en nuevas “acrobacias” del camino.

Los pilares de mi estilo de viaje son:

  • Viajar en autostop
  • Utilizar rutas secundarias y visitar, a azar, pueblos pequeños situados en estos
  • Recurrir a la hospitalidad local y, sólo en segundo término, a facilidades
  • Llevo una carpa para ser independiente en los sitios más
  • Investigación previa en profundidad de la historia y cultura locales

Actualmente Laura y yo estamos en Argentina, dedicando nuestros días a escribir el libro de nuestro reciente viaje por África, a publicarse a fines de 2018 o principios de 2019, y que quizás sea una trilogía.

Viajando con el New York Times

El día que Wesley Enzinna me contó su intención de entrevistarme para el New York Times yo lo busqué en Google pensando que se trataba de una broma. Entonces, di con sus lúcidos artículos sobre la resistencia kurda contra ISIS, y que había sido colaborador de Naomi Klein en “La Doctrina del Shock”, y me di cuenta que no. Se había enterado de mi existencia a través de un tweet de Gael García Bernal en el que el actor de Diarios de Motocicleta daba su impresión de mi primer libro.

A medida que Laura y yo descendíamos por el continente, fuimos cuadrando ese encuentro, que terminó sucediendo en Namibia. Primero que nada, me asombró la profesionalidad extrema. Estaba acostumbrado a ser entrevistado por mail, a recibir listas de preguntas disparadas desde escritorios, copiadas y pegas de una grilla, del tipo “¿y qué fue lo que más te gustó? Ahora, tenía a un periodista que había volado desde Nueva York junto con un fotógrafo para vivir en primera persona la experiencia sobre la que debía escribir.

wes enzinna

Wes y yo en la banquina, esperando un vehículo que nos acerque un poco más en el camino a Cape Town.

Wesley fue categórico: esto no era un simulacro, ni él miraría desde afuera. “The New York Times writes no fiction”. Durante una semana, Wes y yo viajamos a dedo, desde Luderitz, en la costa atlántica de Namibia, hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Hacía dedo conmigo, lo que equivale a decir que esperó bajo el sol implacable del desierto del Kalahari cuando yo esperé, puso cara de bueno al igual que yo cuando debimos entrar en confianza con los locales en un asentamiento Nama donde acampamos, y al margen de la circunstancia, compartió las condiciones que la ruta deparaba.

Si yo mencionaba que era mejor hacer dedo en los cruces o esperar a pasar una lomada, él sacaba meticulosamente su libreta y anotaba como si hubiera dicho fórmulas matemáticas. Luego lanzaba preguntas que derivaban como un tobogán en anécdotas de travesías anteriores. En la ruta a Ciudad del Cabo, así, reviví todos y cada uno de mis viajes. Fue un viaje a través de mí mismo.

Detrás nuestro iba Brent Stirton, el fotógrafo, en un auto alquilado, donde también viajaba Laura (aunque por tramos viajamos los tres, como en la recta final hasta Cape Town). Brent no era cualquier fotógrafo, sino que podía desplegar pergaminos de premios internacionales, como el World Press Photo Awards, que había ganado ocho veces, el título de embajador de Canon o haber trabajado con Netflix, National Geographic, CNN y Washington Post.

Brent había cubierto desde la caza de gorilas en Congo hasta las guerras de Medio Oriente, donde había sido cinco veces secuestrado. Además, había desarrollado todo un estilo alternativo de fotografía documental añadiendo, por ejemplo, iluminación en las tomas y retratos externas.

NAMIBIA, 30 MARCH, 2017: Juan manages to hitch a ride out of Keetmanskop with a pair of Namibian Immigration officials on their way to the border. He is joined in the back by a couple of local hitchhikers and when Juan gets out the vehicle he is hugged by the officials and wished the best for his travels. (Photo by Brent Stirton/Verbatim for the NY Times Magazine.)

Brent era nuestra sombra. Aparecía de golpe disparando su cámara, agazapado tras carteles señalizadores, como si estuviera en una trinchera. O encuadraba artísticamente la manera en que me calzaba la mochila, o cómo me trepaba al estribo de un camión para conversar con su chofer. Si fuera un robot o un Buda, quizás no admitiría que sentía un mimo al ego, un reconocimiento, al tener a semejante prodigio de la fotografía pendiente de retratar mi técnica de viaje.

Los clics del obturador de su cámara eran el gallo que nos despertaba por la mañana, y al abrir el cierre de la carpa, allí estaba, diciéndole a Laura “Good Morning princess!” En muchas fotos de este post, he dejado el texto original elegido por Wes para acompañarñas: son parte de su obra de arte.

Con Wes pude compartir mucho más que el rol de entrevistado. Fue verdaderamente un cómplice y compañero de viaje en toda la legitimidad del término. Me sorprendió con sus propias historias de saltando a trenes de carga en el Oeste de los Estados Unidos, por lo que comencé a llamarlo “Hobo”. Al cabo de un par de días, su investidura de “periodista del New York Times” ya no surtía ningún efecto: éramos dos mochileros camino de Ciudad del Cabo, y las conversaciones en las escalas para descansar confluían sea en autores de culto como John Ross, Cortázar o viajeras legendarias como Kinga Freespirit.

El mundo repite sus venenos y sus antídotos. Fue un periódico de Nueva York el que en 1871 envío a Henry Stanley a localizar a Livingstone, que se había perdido en las entrañas de África. Hoy, los satélites dejaron desempleados a los exploradores, pero vuelan demasiado alto para sentir la calidez de los pueblos. La nobleza del ser humano común parece ser un océano aún no descripta en ningún mapa.

Sigue siendo oportuna una exploración, no cartográfica sino humana, de nuestro mundo. Y se hace a pie. Entonces, un caminante vuelve a perderse en África, y un diario de Nueva York vuelve a mandar su reportero para rescatar su historia.

Por mi parte, le estoy infinitamente agradecido al New York Times y a Wesley Enzinna y Brent Stirton, no sólo por haber empleado su talento para visibilizar mi trabajo, sino por haberse convertido en porteadores de este mensaje tan del sur en la metrópolis del norte, en épocas en que se vuelve a hablar de construir muros.


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

20 Comentarios

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  • Realmente emocionante lo lejos que han llegado tus historias! te felicito!!! (y a Laura también, claro) es muy gratificante verte crecer y llegar de otras formas al mundo. Me da orgullo porque también soy argentina, marplatense, y sobre todo por que a través de tus experiencias cumplis el sueño de muchos que es recorrer el mundo y vivir libremente.
    que sigan los exitos! abrazos virtuales!!
    Cintia

  • ¡Hooola me voy a hacer unos buenos mates y a devorar esta nota!

    Tu libro –que tengo en inglés porque en la desesperación de leerlo no esperé a una re-edición en español– me ha inspirado muchísimo y estoy empezando a armar una ruta para el 2019 en la que espero incluir Irán entre otros destinos.

    ¡¡¡¡Me pone feliz que sus historias lleguen a más y más gente!!!

  • Me siento una privilegiada de haber leído tus historias cuando la publicaban los domingos en “La Capital”recuerdo que esperaba ansiosa los domingos para leer tus historias!!! Por muchos caminos mas y mas historias que narrar!!

  • Excelente Juan. Se merecen eso y más. Esta es solo la continuación (no el inicio) de todas las cosas buenas que vienen para ustedes a través de su trabajo y proyectos y sin duda alguna vienen muchos mas. Saludos desde Costa Rica.

    Luis Alejandro.

  • Primero que nada muchas felicidades Juan! Yo me sume a tu lectura en una venta de libros en una reunión de CS en Buenos Aires hace ya varios años y esta buenisimo ver como tu auditorio ha ido creciendo con el paso del tiempo.

    Ahora del artículo, me llamó especialmente la atención el siguiente extracto:

    “The road isn’t the place to demonstrate your politics,” he replied, a little defensively.

    I understood how silence could be a survival skill, but still, it seemed to me like a position of convenience more than principle. In both their writings and their conversations, the couple seemed to skirt some of the most difficult issues raised by their type of travel, especially the way their freedom to roam might be predicated not only on fearlessness and skill but also on precisely the sort of prejudices they claim to want to repudiate.

    ‘ Al parecer el autor esta muy metido con temas de corrección política y demás. En lo personal me parece que una discusión ideologíca de esta naturaleza tiene su espacio y lugar, que no siempre es el camino. Por ejemplo, cuando quedo con hosts de CS, al menos que me inviten a opinar, con gusto comparto mi ideología, pero no por eso lo voy a forzar con cada host.

    • Si, vi ese párrafo. Mi espacio para confrontar no es dentro del vehículo, sino los libros que esas experiencias nutren y que llegan luego a miles de personas. Según el perfil del conductor, yo a veces sí confronto sus puntos de vista con mi experiencia en su país, pero lo hago según juzgo que esa persona está lista para esa otra campana. Lo que no entendió el periodista es que también hay que tener empatía hacia quien piensa distinto.

  • Hola Juan!

    Están en Argentina ahora? Puede ser que los haya visto al costado de la ruta 14 en Entre Ríos el pasado Domingo? O fue una alucinación mía?

    Si eran uds. les pido perdón por no frenar pero veníamos con el auto lleno. Hubiese sido un placer enorme conocerlos y poder llevarlos!

    Saludos!

  • Hola Juan soy marplatense y con 28 años aún no he viajado producto de una vida de estudiante y trabajo, realmente tus relatos son una herramienta de inspiración para saber que no se necesita tanto como uno cree para conocer un poco el mundo. Gracias y buen viaje !

  • Es genial para mí encontrarme con tu historia de tantos años. Soy periodista con todo lo que eso implica en estos días y ver que un colega se tome el tiempo para poder hacerte la nota como la merecías es un placer. Es difícil encontrar esa posibilidad por estos días. Espero encontrarte en algún camino. Emprenderé el mío en 2020. Felicitaciones y a seguir conociendo tus huellas
    Fewe De Viaje

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