Cruceros baratos del Caribe a Europa: la fórmula

En este post les contaré mi experiencia y consejos para cruzar del Caribe a Europa en barco gracias a una clase de cruceros baratos también llamados cruceros de reposición. En estos tiempos dominados por aerolíneas, parece obsoleto hablar de barcos y navegación. Sin embargo, una consulta clásica que recibo en mi casilla proviene de aquellos viajeros que subieron por tierra desde Argentina hasta Colombia o México y en ese punto buscan una manera de cruzar el charco de forma económica. Si este es tu caso, estás de suerte, ¡seguí leyendo el post!

Yo sé que muchos de quienes me preguntan esperan una respuesta relacionada con veleros o cargueros y no con cruceros baratos. Y es verdad, es posible cruzar el océano en ambos. Hay una gran cantidad de veleros privados que zarpan cada año desde el Caribe a Europa, normalmente haciendo escala en Canarias o Cabo Verde, cuyos capitanes están dispuestos, en algunos casos, a aceptar trabajo a bordo a cambio del trayecto, pero encontrarlos puede demandar una inversión de semanas o incluso meses.

En cuanto a los cargueros se ha vuelto prácticamente imposible abordarlos debido al aumento de la rigurosidad de los controles portuarios después de los atentados del 11-S. Las empresas que sí aceptan pasajeros subastan las plazas disponibles en sus webs a precios que duplican el de un aéreo.

¡Y así llegamos a los cruceros de reposición! Confieso que cuando Veit Kuehne, fundador del Hospitality Club, me habló de esta opción allá por 2009 no le presté mayor atención, pensando que se trataba de esa clase de ofertas esquivas que se encuentran por internet pero que sólo le pasan a otros.

En mayo pasado, Laura y yo armamos nuestras mochilas, pero esta vez no nos esperaba la incertidumbre de la ruta. Estábamos recién llegados de nuestro viaje de 15 meses por África haciendo dedo, y deseábamos esquivar el invierno argentino en Europa, para empezar a trabajar en las crónicas africanas para el blog y el libro. Meses antes, Laura había ganado de premio un crucero para dos personas. Estábamos en Uganda sometidos a una dieta diaria de rice and beans, que había reducido la gastronomía al liso y llano acto de llenarse la panza, y la imagen de un crucero transatlántico con canilla libre de daikiri me acompañó en sueños hasta Ciudad del Cabo. Finalmente, llegó el día.

Para ser honesto, tenía mis propios prejuicios sobre la validez de la experiencia:  cruzar del Caribe a Europa en crucero no aparecía en mi lista de sueños. Antes de eso había viajado en dos cruceros, uno por la Antártida  y el otro por el Nilo, destinos más afines a mis gusto por lo remoto. A pesar de esa duda, el crucero transatlántico me sorprendió. Después de 14 días abordo, les cuento en este post todos los detalles.

crucero por el Caribe

El Monarch es el de la derecha. Aquí en una escala en la isla de Saint Martin.

Cómo encontrar un crucero barato del Caribe a Europa

Como les comenté, el viaje en crucero fue para nosotros un premio inesperado, pero ya a bordo nos enteramos que muchos viajeros aprovechan los cruceros de reposición. ¿Qué son los cruceros de reposición? Cuando la temporada alta de cruceros termina en el Caribe, en abril o mayo, los barcos se dirigen a Europa, donde la temporada alta está por comenzar. En vez de trasladar el barco vacío, las compañías navieras ofrecen las cabinas a precios baratísimos. El mismo barco, luego de concluir la temporada europea, regresa al Caribe, y se lanza una promoción similar. Para encontrar un precio bajo, hay que estar atento a estos movimientos en la web de Pullmantur.

¿Cuánto puede valer un crucero de reposición?

Nuestro barco era el Monarch of the Seas, de Pullmantur. Navegamos 14 noches desde Cartagena de Indias, en Colombia, hasta Lisboa, Portugal, y el viaje –si en vez de habérnoslo ganado lo hubiéramos pagado- tenía un valor de 400 euros + propinas obligatorias (aprox 200 euros más) en la cabina más barata. Eso ya es más barato que un vuelo a Europa, además de tratarse de un crucero all inclusive con todas las comidas y bebidas incluidas durante el trayecto. La calculadora dice que serían 42 euros diarios, o sea lo mismo o menos de lo que muchos viajeros suelen tener de presupuesto diario, pero sin los lujos de abordo. De los “placeres de abordo” hablaremos más abajo.

Si venís recorriendo Sudamérica y continuar mochileando por Europa o Asia, esta es sin dudas la manera más chic, pero tené en cuenta que necesitarás sumarle a la aventura el costo del vuelo de regreso. (En los cruceros que no son de reposición, muchas veces, el pasaje de vuelta está incluido).

Si estás viajando la vida loca y la fecha de regreso te importa menos que los resultados de la liga B del hockey ruso, igual tené en cuenta que si no tenés pasaporte europeo necesitás un pasaje de salida de la zona Schengen. No tiene que ser un ticket costoso, con billete de España a Bulgaria, por ejemplo, alcanza.

También necesitarás un seguro de viaje, aquí te dejo unos a precios mochileros.

playas saint martin

Tomando mate en la curiosa Isla de Saint Martin, mitad francesa y mitad holandesa.

¿Cual es la mejor fecha para viajar en crucero?

Los precios de los cruceros son variables, y aumentan conforme se acerca la fecha de salida. Por eso, conviene reservar con mínimo tres a seis meses de antelación para tener un buen precio Conocí gente que había pagado más que yo, y otros que menos, por el mismo viaje.

Los itinerarios y las escalas

Uno de los motivos por los que los cruceros de reposición son más económicos que los normales es que realizan menos escalas. La mayoría de los pasajeros prefiere cruceros donde cada día se visita un puerto distinto. Nuestro barco, en cambio, realizó escalas en Panamá, Cartagena (donde abordamos nosotros), Saint-Martin, Saint John’s (Antigua) y Madeira. Cuando el crucero regresa, no toma necesariamente la misma ruta. Por ejemplo, el Monarch, en su reposicionamiento de septiembre, partía de Lisboa y terminaba en Santo Domingo.

Clases de cabinas

Las mejores ofertas son obviamente en las cubiertas inferiores. Nuestro crucero tenía 12 pisos, de los cuales 10 poseían camarotes, que podían ser internos o externos (y estos, a su vez, podían tener ventana o balcón privado). En todas tenés cama matrimonial convertible en dos de una plaza, baño, tocador, televisión, caja de seguridad y secador de pelo. Como era un premio, la nuestra estaba en el noveno piso con ventana al mar, y tenía un escritorio donde malcriarse escribiendo con el azul ultramar de fondo.

interior de la cabina del Monarch of the Seas

No me voy a hacer el héroe mochilero y decir que extrañé la carpa con el aislante que se empieza desinflar a las tres de la mañana.

Que incluye un crucero all-inclusive

Puede sonar tonto preguntar qué incluye un crucero all inclusive. Es exactamente eso: a pesar de ser un crucero barato incluye todo. El tema se complica cuando descubrís que hay distintos niveles de “inclusividad”. Como base, al margen de la cabina donde estés, tenés todas las comidas y bebidas incluidas.

Restaurantes, comidas y bebidas a bordo de un crucero

Dentro del crucero hay más restaurantes y bares de los que llegué a probar. Para el almuerzo normalmente íbamos al restaurante Buffet “Panorama”, en el piso 11. Para darles una idea es un espacio de 2100 metros cuadrados y espacio para 560 personas. Y también es la clase de sitio dónde, alentados –o confundidos- por la gratuidad y variedad de la oferta gastronómica uno puede ver gente trinchando alegremente hamburguesas junto a camarones y ravioles para formar constelaciones alimenticias inigualables.

Para mí era el momento de la cena el que realmente conservaba la mística de los antiguos viajes transatlánticos. Esta tenía lugar en el Restaurante Boreas, en el cuarto piso y ahí nos dábamos cita Laura, yo, Aniko (quien había ganado junto a Laura el concurso y había abordado en Costa Rica con su pareja) y Alejandro Ortega. Ale era lector nuestro, nos había reconocido en las filas de embarque, y desde el primer día entablamos una complicidad sobre esa vida nómada que nos vapuleaba a ambos de uno a otro lado del mundo. Ale volvía a España para trabajar como guardavidas en una piscina en una azotea de Madrid pero, ante todo, su fin era el movimiento en sí. Perdón, se suponía que iba a hablar de la cena.

El Restaurante Boreas es dirigido por el chef español Paco Roncero, que ha dejado su marca en cada extravagancia del menú. Los chefs, como ustedes saben, reciben estrellas Michelin como premio a su performance y este tenía dos. (Nunca entendí bien la relación entre los neumáticos y los manjares pero el fabricante de los primeros se ha vuelto el parámetro de los segundos, extraño mundo).

Llegábamos al piso del restaurante en ascensores vidriados que subían como cápsulas y caminábamos a través de un foyeé marmolado hasta el salón repleto de mesas redondas, engalanadas con vajilla y manteles blancos y atendidas por mozos con moño de sonrisa perfecta. En un barco cuya tripulación era de 34 países distintos, nuestros mozos, Ketut y Biro, eran indonesios, y me tomaron el tiempo y desbandejaban una copa de vino de Ribera del Duero sin que tuviera que hacer un gesto. De entrada, siempre me inclinaba por el salmón. Cuando te malcrían así, a cualquiera le sale el dandy de adentro.

bar del club waves

Atardecer desde la terraza del Club Waves

piscina del crucero monarch

Piscina principal del Monarch of the Seas.

cruceros de pullmantur

Otro ángulo del Monarch.

Resumiendo el tema: todas las comidas, desde el desayuno hasta la cena, están cubiertas. Las bebidas están cubiertas, con una salvedad: tenés acceso a bebidas genéricas, sin la posibilidad de elegir la marca. El vino que te sirven, el ron que usan para hacerte un daikiri, es “de la casa”. Si querés Bacardí o si querés un jugo exprimido natural en tu desayuno en lugar de uno concentrado, tenés que pagar un plus llamado “total pack”, de unos 10 dólares diarios. De esa forma accedés a una pulsera que acredita tu nuevo status.

Entre otros prodigios, la pulserita (que recibimos como parte del premio) me hacía acreedor, en este injusto universo meritocrático, a un categórico vaso de Fernet-cola en altamar, a cualquier hora. Utilicé tanto mis superpoderes que los barman de algunas de la docena de barras desperdigadas por el barco, al verme llegar me saludaban al grito de “Fernando.

Entonces, por ahí te estés preguntando: ¿puedo pedir cerveza y tragos todas las veces que quiera durante los 14 días? Sí, y es el motivo por el que nunca vi sobrios a esos simpáticos chicos colombianos que conocimos en el hostel la noche anterior a embarcar, y que también viajaban en el mismo crucero. Se la pasaron abrazados y brindado por los dioses del Vallenato incluso después del cierre de la última barra, la de la piscina, alrededor de las 2 de la mañana.

¿Se puede comprar aparte lo que no está incluido en el paquete? Si no querés pagar el “total pack” pero un dia se te antoja un exprimido natural, por poner un ejemplo, lo podés pagar aparte, como todo lo demás. (Su valor rondaba los 3 USD).

Además de los restaurantes que mencioné hay muchas otras barras y cafés, tantos que no llegué a sentarme en todos. Unos pocos, como el bar de tapas, son extras y no están incluidos en el trato.

Pero si Dante describió la estratificación del infierno, lo mismo se aplica al paraíso, sobre si tiene forma de crucero. Hay un sitio, llamado el “Club Waves”, al que sólo acceden los huéspedes de las cabinas superiores. Una vez más nuestro héroe terminó por azares cósmicos en posesión de la tarjeta magnética que abría la silenciosa puerta corrediza del exclusivo recinto. (Como era la única zona del barco con wi-fi abierta pasamos allí horas junto a Laura y Aniko trabajando en nuestros blogs y subiendo a nuestras redes imágenes en vivo de la travesía transatlántica). Si sos nómada digital es el sitio ideal para trabajar mientras ves la puesta de sol con un daikiri de frutilla, las damas o -¿tengo que decirlo?- un Fernet los caballeros, al menos los argentos.

Áreas de esparcimiento

Pero hasta ahora parezco un obsesionado con la comida. Esperen, hay más. El barco tiene piscina, pared de escalada en roca, discoteca (8°piso), sala de eventos, noches con espectáculos agendados, desde teatro hasta concurso de talentos, tango y bingo.  También hay un gimnasio (donde hice un par de rutinas de estiramiento, guiado por Alejandro).

Filosofadas junto a la piscina con otro nómada infiltrado, Alejandro.

Internet a bordo

Una de las cosas que el crucero no incluye es la conexión a Internet, que al ser satelital es bastante cara. Se pueden comprar packs de internet por varios días (un día sólo vale unos 20 dólares). No hay wifi ni en las habitaciones ni en los restaurantes con excepción de Club Waves, pero a éste sólo se accede estando en una cabina superior.

Propinas

Las propinas están incluidas en el precio que pagaste y son proporcionales a la duración del trayecto. Para un crucero de 14 días suman unos 200 euros. Por ende, no hay necesidad de dejar propinas individualmente a los miembros del staff.

Los hippies del crossing

Si te estás preguntando qué clase de gente viaja en cruceros, te cuento que yo derribé mis prejuicios. Es verdad que existe un público netamente de cruceros en donde el viajero independiente puede sentirse un poco extraviado. Para mucha gente de todo el rango etario de Centroamérica y Estados Unidos, una vacación en un crucero es algo mucho más accesible de lo que la misma experiencia sugiere en el imaginario argentino.

A esto se le suma una importante porción de viajeros de la tercera edad. Para darles una idea, nos enteramos que había gente que alquilaba cabinas vitalicias y vivían a bordo. Pagan mucho menos de lo que un hogar de ancianos vale al mes en EE.UU, y con la yapa de un servicio de lujo. Es un gremio silencioso, cuya presencia a bordo se deja intuir por el despliegue de todo tipo de ortopedias motrices y variedades del bastón que quepa imaginar.

hippies del crossing

Los hippies del crossing en plena asamblea.

nomada digital

Esta es la típica imagen cliché que aprece en Google cuando buscan “nómadas digitales”. Yo les cuento la verdad, estaba posando para la foto, es mucho más cómoda la mesa.

Lo interesante de los cruceros de reposición es que desdibujan los límites y permiten una  combinación de viajeros de diversos perfiles. A la clientela de siempre se le suman los viajeros independientes que aprovecharon la oferta. La bar-woman del Club Waves nos preguntó sin reservas: ¿Ustedes son hippies? Porque aquí viene mucho hippie ara el crossing. Y quedó: los hippies del crossing.

A bordo del Monarch, los hippies del crossing eran una verdadera tribu autónoma, con sus propios sitos de reunión (el favorito, nivel 11 a popa). Más de una vez nos unimos a las juntadas que terminaban en guitarreadas o en talleres improvisados de macramé (sí, a bordo de un crucero). La mayoría eran europeos que regresaban a su continente, tras una larga mochileada por el nuestro). Había incluso un chico de Kirguistán, pareja de una alemana, que tocaban el bandoneón y trabajaban las temporadas europeas vendiendo remeras en los festivales para luego escaparse por el mundo.

El crucero como destino en sí mismo

Cuando supe que nuestro crucero apenas se detendría ocho horas en cada puerto me sentí desilusionado. Después de catorce días a bordo, sin embargo, entendí que el crucero era un destino en sí mismo. No te tomás un crucero como medio de transporte para visitar las islas del Caribe, sino por la experiencia de la vida abordo. Las breves escalas aportan desde ya una introducción a esos destinos, pero no son el foco como sí lo son las rutinas que uno inventa a bordo de un barco que es una ciudad flotante con ochocientas personas a bordo y las azarosas relaciones que estas establecen éstas entre sí. Un ámbito neutro, que no pertenece a ningún país, donde nociones básicas como tiempo y distancia pasan a segundo plano. Porque aunque cada mañana adelantás una hora el reloj, los horarios pasan a segundo plano. En medio del azul más absoluto el tiempo se suspende y lo único que funciona como referencia son los momentos de las comidas.

interior crucero pullmantur

El crucero por dentro. Ciudad flotante…

La rosa de los vientos te recuerda que lo que parece un hotel sigue siendo un complejo dispositivo de movimiento.

¿Qué hacer en las escalas?

El crucero te ofrece excursiones (extra) para hacer en tierra, como el traslado a ciertas playas o citytours de algunas de las ciudades. Por nuestra parte preferimos recorrer por nuestra cuenta. De hecho, el próximo post es la crónica de cómo, teniendo sólo ocho horas, recorrimos toda la isla de Antigua haciendo autostop.

Espero que esta guía para encontrar cruceros baratos del Caribe a Europa te haya sido de utilidad. Aunque no cambio por nada los viajes de mochilero, me parece que los cruceros pueden ser una manera económica y singular, para un viajero independiente, de continuar su aventura del otro lado del Océano, y por eso lo comparto, como toda información que considero útil, en el blog. ¡No te pierdas el próximo post sobre mi viaje a dedo por Antigua y Barbuda!


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

18 Comentarios

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  • Hola Juan, me sorprende y a la vez admiro la capacidad de adaptación a todo tipo de situaciones que tenes. Sos crack. Te hago una pregunta, si bien es algo bastante subjetivo, te pasó o viste a alguien pasandola mal (llamese vomitando o mareado) por el logico movimiento que conlleva estar tanto tiempo en una embarcación? Es lo que siempre me freno a subirme a un crucero, mi tendencia a marearme por ejemplo, en caminos montañosos. Gracias!

    • Hola! ¿Sabés que la versatilidad es lo que más me gusta y lo que más me enseñaron los viajes? Me gusta tener que adaptarme a situacones impensadas. En Tailandia una vez conocí en un mismo día a un monje budista y al jefe de Finanzas de la OTAN, pero con los dos pude conversar (de temas muuuy distintos ajja). Sobre el mareo, vi gente un poco mareada en los días de navegación, pero el movimiento era ínfimo comparado al de embarcaciones pequeñas. Yo he vomitado en lanchas pesqueras de langosta en la Costa Ecuatoriana, pero aquí para nada!! Abrazo!

  • Que haces Juan! Fede de nuevo (el suizo que quiere ser argentino jaja) soy marino mercante y hasta ahora trabaje en petroleros y capaz podria hacer un aporte. En la parte de trabajar a bordo de petroleros y acceder a los puertos eliminaria el CASI en casi imposible para reflejar exactamente lo hermetico de la cuestion… Si estas arriba de un petrolero sin papeles (minimo cursos STCW y libreta de embarco, lo cual lleva su buen par de años largos en Argentina al menos), el puerto te considera polizon. Hay raras excepciones donde un petrolero puede llevar a bordo un familiar de un tripulante por ejemplo, o comprar el pasaje como bien citas. Lo primero era muy habitual en el pasado, ahora ni siendp capitan te dejan (aunque escuche bolazos de capitanes con esposas a bordo, nunca lo vi -solo a schettino pero serian otras esposas). Lo segundo nunca lo investigue, confio en tu palabra de que a pesar que sea caro, es factible. En fin, ya desde el vamos es al pedo intentar entrar a un puerto comercial a pedir laburo. El tema es que aunque quisieras no podrias. El codigo de seguridad portuario (ISPS para el que le importe) pone desde el 2001 bocha de trabas para ingresar (aunque habian otro tipo de trabas en el puerto desde tiempos inmemoriales jaja) y hasta siendo tripulante hay veces que me costo dirigirme al propio barco donde estaba embarcado! Y en el puerto de bs as, no me imagino uno yanqui… Ahora, trabajar en yates tambien es complicado. Es mucho mas flexible porque cualquiera puede entrar a la mayoria de las marinas, pero ningun propietario de barco se va a exponer a que su yate quede interdicto porque un tripulante no tiene los cursos STCW (en el caso de los yates, es casi lo unico necesario). Aun asi es factible… Desembolsas alrededor de 3000 dolares y en 15 dias tenes hechos los cursos y una libreta panameña o alguna pedorra. Obviamente que es un desproposito si para lo unico que queres estar en el yate es para cruzar el charco. Espero haber aportado algo, abrazo!

    • Excelente aporte! No quise ser muy pesimista pero es como tu dices, las posibilidades son ínfimas. En cuanto a los yates, sin embargo, lo he realizado en una oportunidad cruzando de Irlanda a Escocia, y conozco muchos casos en el caribe y en el Pacífico, de dueños que admiten tripulación sin certificaciones ni cursos de timonel. Un abrazo loco!

      • Si, la posibilidad esta… Sobre todo entre puertos de mala muerte donde ningun coast guard va a venir a revisar papeles. Lamentablemente el mundo esta cada vez mas formal y competitivo en todos los ambitos y ahora cualquiera tiene los STCW. Pero es verdad que no hay que descartarlo. Abrazo!

        • Sumo que el año pasado unos franceses me cruzaron desde Ushuaia a Puerto Williams en velero, y tengo menos de marinero que los beduinos del Sahara… Obviamente que no es lo mismo que para tramos interoceánicos, pero para tramos cortos se puede. Les cuento en un par de meses cómo me va intentando esto por las Pequeñas Antillas…
          Abrazo!

          • jaja Que grande, a Puerto Williams, también lo tuve en la mira en 2010 cuando al final por golpe de suerte enganchamos el crucero a Antártida de arriba. Pero igual me quedó en el tintero. Hasta hace poco, allí vivía la última hablante de lengua yamana, u ona, no recuerdo. Suerte en el Caribe, creo que allí es bien factible.

  • Al leer la publicación me animé a viajar nuevamente en crucero, es una experiencia fenomenal, lo hice hace algunos años y sin duda alguna lo haría de nuevo, con tantos avances e innovaciones los cambios deben ser muchos, lo que me llama mucho la atención y me lleva a querer viajar de nuevo. Sin embargo, una de las cosas que siempre me trajo problemas fue escoger la mejor opción y por cuál empresa, aunque hay muchas que recomendaría, Pullmantur se convirtió en la empresa que nunca me deja mal, recomendadísima, visítenla si piensan viajar.

  • hola! como te va? primera vez en el foro, muy copado el post, te consulto, en que fechas se puede ir desde america a europa? hay algo de brasil o mas cerca de buenos aires que el caribe? graciasssss

  • Juan, qué buen relato!!! Me hiciste acordar mucho de la época que trabajé en cruceros, yo era de las que te decía hacemos una foto? haha sí como fotógrafa teníamos que sacar retratos a muchos pasajeros, para mí el crucero era como una gran burbuja flotante, un mundo aparte con sus propias reglas, donde podías ser quien quisieras. Me gustaba la vida social que llevaba, conociendo gente de todas partes con las que convivía meses, amigos que hasta ahora conservo. Fue una bonita experiencia, pero tres años para mi fueron suficientes, de todas maneras no dudo en coger otro crucero para experimentar el hecho de ser pasajero, tu post me ha dado esas ganas viajeras. Saludos desde bélgica 🙂

  • Hola Juan, muy linda e interesante tu pagina.
    Quería preguntarte si sabes si hay cruceros con destinos asiáticos desde America? Muchas gracias!

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