CONSEJOS PARA VIAJAR A PUNO Y LAGO TITICACA

Este post es una guía práctica con consejos para viajar a Puno y al Lago Titicaca. Accesible desde Puno (Perú) o Copacabana (Bolivia), el Lago Titicaca es un hito imperdible en la ruta por tierra a Cusco y un sitio de paso obligado en cualquier viaje mochilero por Sudamérica. Visitar el Lago Titicaca no sólo es un espectáculo sensorial, sino una manera de conocer más de cerca a las comunidades quechua y aymara que han logrado arrancarle la subsistencia al arduo altiplano. Aunque es famosa la visita a la Isla de los Uros, esta guía recopila ideas y consejos para visitar pueblos y rincones menos conocidos, como Taquile, Juli o Hayu marca, y también qué ver y hacer en Puno. Van datos y precios de alojamiento, transporte y excursiones a las islas del Titicaca.

Antes de seguir, les cuento que, si bien había pasado por la zona fugazmente en 2008, cruzando desde Puno hacia Copacabana, pude explorar la región con mayor profundidad en junio pasado, cuando visité la ciudad para un nuevo episodio de 3 Travel Bloggers. Aquí les comparto el video realizado con mis compañeros, que está imperdible. Si también vas a viajar a Cusco, no te pierdas mi guía práctica de Cusco.

Los precios de esta guía están en Soles Peruanos. (S/). El cambio con el dólar es bastante estable, y a fecha 2017 ronda los 3,25 soles por dólar.

¿Tenés seguro de viajes?  Consejo de viajero viejo: separá unos ahorros y viajá con un seguro médico. Vas a estar mucho más tranquilo en caso de accidente o enfermedad. Además, están cada vez más baratos.  Los que más se adaptan al presupuesto mochilero son estos.

¿Cual es la mejor época para viajar a Puno?

La mejor época para visitar Puno es de después o antes de la estación de lluvias (diciembre a marzo) y, si es posible, evitando la temporada alta de julio/agosto. Si en el mismo viaje van a visitar Cusco tengan en cuenta que el Camino del Inca cierra muchas veces en enero/febrero para mantenimiento. El clima es bastante frío debido a la altura, con una temperatura media que oscila entre 3 y 15 grados.

Cómo llegar a Puno

En avión

Avianca vuela desde Lima y Cusco a Juliaca. El aeropuerto Inca Manco Capac es el más cercano a Puno, distante unos 44 km. Hay minibuses del aeropuerto de Juliaca a Puno directo, sin necesidad de ir a la terminal de la ciudad, y cuestan alrededor de S/20.

Viajar a Puno en bus

Buses de Cusco a Puno

Son unas ocho horas de viaje. La opción más económica para viajar a Puno es Transportes Power (S/25), primer boletería a la derecha si entrás por el ingreso norte de la Terminal Terrestre de Cusco. Cruz del Sur es sin embargo la opción más confiable, con mejores unidades, con precios de S/80.

Buses de Lima a Puno

Desde Lima es aproximadamente un día de viaje. La empresa CIVA ofrece pasajes a S/120-140.

Buses de Copacabana a Puno

Si venís subiendo desde Bolivia, los buses salen de Copacabana dos veces por día. Hay cuatro empresas que salen a las 7:15, y cobran S/15. Sólo TransTiticaca tiene un servicio de tarde, a las 2 pm, a un precio de S/20. Al tiempo de viaje hay que agregarle el necesario para cumplir con las formalidades de frontera. También hay buses desde La Paz.

El tren Andean Explorer

El tren Andean Explorer es un tren de lujo que transita por uno de los ramales ferroviarios más altos del mundo. Realiza un viaje de tres días entre Cuzco y Arequipa pasando por Puno, con paradas para excursiones, y vale alrededor de USD 300. Hay de tres a cuatro salidas por semana.

Qué ver en Puno

Aunque la mayor parte de los visitantes llegan a Puno para visitar las Islas del Titicaca, quienes tengan más días en la ciudad pueden chequear un par de sitios. Obviamente la Plaza de Armas es inevitable, porque en torno a ella se encuentran los pocos vestigios que de la era colonial que se conservan, como la Catedral, en estilo barroco mestizo que data de 1669. Igualmente, hay que ver el Balcón del Conde de Lemos, un balcón esquinero colonial en una casona donde una vez pernoctó el Virrey que fundó Puno y que es anterior a la Catedral. Otro lugar fotogénico y de paseo es el Arco Deustua, de 1847, un monumento en honor a los caídos en las batallas de Junín y Ayacucho. Los interesados en la historia deben visitar el Museo Municipal Carlos Dreyer, donde hay documentos históricos, textiles antiguos, una colección numismática y esculturas preincas,

Además, en febrero está la Fiesta de la Virgen de la Candelaria. declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2014, en donde participan hasta diez mil músicos y es un despliegue de tradición y danza por las calles. Un excelente motivo para viajar a Puno.

catedral de puno

La catedral ene estilo barroco mestizo, la banda municipal y una extraña bicicleta.

Excursiones en el Lago Titicaca

El puerto lacustre de Puno es el punto de partida de excursiones a las Islas de los Uros y otras comunidades quechuas y aymaras en el Lago Titicaca, destino visitado por el 27% de los turistas extranjeros que llega a Perú. Estas son organizadas por una infinidad de agencias, aunque también es posible realizar la visita de forma independiente. (Explicado en detalle debajo de cada destino)

Quienes viajen de esa forma, recuerden que en el embarcadero deberán pagar una “tasa de embarque lacustre” de S/6, y al llegar a cada isla, un ticket de ingreso de S/8.

¿Dónde contratar? Caminando por el camino costanero el viajero será inevitablemente abordado por vendedores e intermediarios ofreciendo todo tipo de embarcaciones. Lo mejor es contratar directamente en el huelle y cuando el bote está a punto de partir….

En cuanto a las agencias, aunque no es la más económica, Edgar Adventures cuenta con guías expertos y puede ser una opción para los más exigentes, para no ir a las islas más trilladas.

El Titicaca: origen de los incas.

El Lago Titicaca es un sitio fundamental para la cosmogonía andina, ya que allí se ambienta el mito fundacional inca. Según el mismo, el Dios Inti hizo salir del lago a sus dos hijos, Manco Cápac y Mama Ocllo para organizar una civilización allí donde los hombres vivían como salvajes, de la caza y la recolección. Inti les proporcionó una vara de oro y les dijo que donde se hundiera suavemente sobre la tierra, allí deberían fundar su Imperio, evento que sucedió en Cusco.

Viracocha es una entidad local preexistente a los incas, que tiene su templo máximo en Tiwanaku, del lado boliviano. Según la tradición oral, Viracocha flotaba como una estrella y no era consciente de su propia existencia. Pero un día abrió los ojos y estaba rodeado de las aguas del lago, y comenzó a sacar del Titicaca a toda la creación.

Isla de los Uros

Los uros son un enigma para los investigadores. Para algunos migraron directamente desde la Polinesia, mientras para otros son una etnia de origen arawak, que hace mil años escapó de la Amazonía tras disputas territoriales y desarrolló las islas flotantes como un refugio perfecto de sus enemigos.

Habitan un total de 80 islas, pero sólo el 20% de ella son habitadas de forma permanente y genuina. El resto son simplemente acondicionadas para visitas turísticas. Otros grupos prefirieron blindarse y alejarse del flujo del turismo, aunque algunas de las agencias más especializadas (y caras) trabajan con islas que no son las visitadas masivamente.

Isla de los Uros

Un mundo de totora.

Cómo llegar a las Islas de los Uros

Se puede hacer una excursión de día completo a Isla de los Uros y Taquile, que dura 12 horas y cuesta unos S/55 con almuerzo incluido. Parten bien temprano, alrededor de las 7 am. Hay excursiones más breves, pero creo que el destino amerita mínimo ese medio día.

Las lanchas colectivas a la Isla de los Uros tienen un precio de 10 soles, y es posible ir y regresar en el día.

Mi experiencia

En mi viaje visité las islas de Titina Grande y Titi Marka. En ellas fuimos recibidos por sus pobladores. Las mujeres, con sus polleras estridentes estallan como flores de color en el dominio monocromático de la totora. Los hombres nos explican cómo ésta, que crece tupidamente desde el fondo del lago, es entramada para crear superficies flotantes habitables en las que viven entre tres y diez familias, y que tienen una vida útil de 30 años.

Sobre ellas tejen sus casas, como si de una artesanía más se tratara, aunque cada tres meses deben moverla para renovar la totora y evitar que la isla se degrade y se hunda. Los uros han conquistado un estilo de vida absolutamente sustentable: todo lo que utilizan proviene del, y regresa al, lago. Sus niños aprenden a caminar sobre totora. Sus primeras impresiones son las de un mundo suave al tacto como una nube.

niña en balsa de totora

Un mundo de totora.

Cada habitación consta de un solo ambiente y cocinan afuera para evitar incendios. (una isla entera puede arder en 20 minutos). En algunas islas hay iglesias, escuelas, y hasta corrales para criar aves y chanchos. Las embarcaciones en las que pescan cada mañana son, inevitablemente, de totora, y su diseño respingado y simétrico casi resbala de sus manos como un programa ya genético, aprendido desde lo inmemorial.

Los uros nos contaron también del otro lago, espiritual, que se superpone al físico y al que veneran como su madre, de cuyo cuerpo surgieron. Tiene sentido que si en todo el eje andino se reverencia a la Madre Tierra, quienes habitan sobre el agua hayan inventado una mitología líquida.

El impacto del turismo

Pero la divinidad del sitio se entreteje (ya que todo aquí, en definitiva, se teje) con la postura adoptada para recibir a los visitantes. Ya lo había escuchado mil veces de otros viajeros y era el motivo por el que nunca había visitado. “Es un circo preparado para el turismo”. O el más terrible, que me comento un lector:

“Mientras se iba el bote una hilera de cholitas nos saludaba desde la orilla y cantaba ¡Hasta la Vista, Baby!”

Es imposible ignorar el impacto del turismo. Mientras un hombre diserta sobre las tradiciones a una docena de norteamericanos sentados en ronda, las mujeres van preparando sus puestos de artesanías, auxiliadas por niños. Luego nos ofrecerán un paseo en una lancha de totora. En algunas comunidades han incluso construido embarcaciones obesas, capaces de transportar a más turistas, con cabezas de puma cual mascarones de proa.

balsas de totora en Titimarka

Un paso más cerquita de Urolandia.

Por momentos, es como si los uros se hubieran convertido en un parque temático de sí mismos y sus islas fueran, ahora, artificiales por partida doble. Ignoro cuántas de las islas están realmente habitadas de forma permanente. Pero su intento de monetizar sus tradiciones no me sorprende en absoluto. No podría culparlos y me parecería más triste si todos se hubieran marchado a vivir a los suburbios de Lima para engrosar las filas de desempleados.

Tal vez me sorprende más la ingenuidad de los viajeros que denuncian, indignados, lo obvio. A pesar de que ellos mismos se exponen de forma voluntaria a una experiencia turística tipificada y masiva, ofrecida en las góndolas digitales de cuanta agencia existe, que justamente su manera de viajar, en piloto automático, genera.

Cuando el modo de llegar a un sitio se ve facilitado al extremo, no se puede pretender ser testigo invisible, francotirador de la intimidad de una cultura. Cabría más bien dirigir las flechas hacia uno mismo y preguntarse por qué se es parte de la demanda, por qué no se viaja de la manera aventurera que la experiencia deseada amerita, y se visita por cuenta propia y mapa en mano cualquiera de los cientos de comunidades del sur del Perú, si la prioridad es la cotidianidad inalterada. Lo que encuentres en la Isla de los Uros no debería indignarte más que tus propias estrategias a la hora de conocer una cultura. Uno sabe a lo que va. No culpemos al espejo.

Taquile

La isla de Taquile tiene 6 km2 y 2000 habitantes, y es famosa por su comunidad de tejedores. A 35 km de Puno, el relativo aislamiento en que se mantuvo la isla hasta hace poco le permitió retener las técnicas tradicionales y la simbología, funcionando como un repositorio cultural. Las mujeres utilizan telares preincaicos llamados tawanapata, mientras que los hombres lo hacen de punto, con hueso de alpaca. Aquí mi experiencia fue más oxigenada que en Uros. Tuve la sensación de presenciar algo que estaba pasando, y de no estar causándolo con mi presencia.

La gente, también, se mostraba más dispuesta a conversar, contándonos que esperaban ya ansiosos las fiestas de la primera semana de agosto. Aseguran celebrar parrandas legendarias, y nos hacen una demostración de música y danzas típicas. Al parecer, gracias a la coca, la chicha, y la música, pueden entrar en trances de baile que duran horas. Eso me pareció tan interesante como sus tejidos.

musica y fiesta en taquile

Parranda altiplánica

tejedores de taquile

La isla donde los hombres también tejen.

mujer tejiendo en telar tawanapata en taquile

Lo que unas manos lo aprendieron en tiempos pre-incas, otras manos nunca lo olvidaron.

En la isla hay un mercado cooperativo. La comunidad utiliza instituciones sociales ancestrales para administrar un elemento nuevo como el turismo. Los precios son fijos, y cada producto tiene un número que lo hace rastreable hasta el artesano responsable.

De recuerdo, además de fotos, me llevo una frase que dijo un viejito que crucé por ahí y que recogía líquenes. Cuando le pregunté qué hacía me contestó:

“Todo puede ser color y medicina”

Cómo llegar a Taquile

Las mismas excursiones de día completo que salen desde Puno a Isla de los Uros incluyen Taquile. Duran 12 horas y cuestan unos S/55 con almuerzo incluido. Parten bien temprano, alrededor de las 7 am. Hay excursiones más breves, pero creo que el destino amerita mínimo ese medio día.

Las lanchas colectivas a Taquile tienen un valor de S/30, y hacen paradas previas en la Isla de los Uros y Amantani, regresando al día siguiente a Puno. Otra opción es negociar con las lanchas locales, para averiguar si hay alguna que vaya y regrese en el día.

Luquina Chico

Un sitio muy recomendable para hacer turismo rural comunitario en el Lago Titicaca es Luquina. Allí, pernocté en la casa de Arturo y Ángela, con quienes compartí por un día los labores cotidianos de la familia, como cosechar la papa y trillar la cebada. Es un privilegio mirar el arte con que Ángela rescataba de la tierra los tubérculos para envolverlos en el mismo aguayo en que portan a sus niños. No sólo sacaban papa, sino ocas (unos papines dulces) e isaños amarilos y negros.

“Son buenos para la próstata” – me dijo didácticamente sobre estos últimos Ángela, con acento serrano. “¡Porque los hombres tienen próstata!”

luquina

Una gallina se cruza delante de la GoPro mientras Angela y yo escarbamos papa y oca.

trilla de la cebeda en luquina

Custodios de semillas.

Por la noche, cocinó con los ingredientes de su propia huerta un plato llamado matasquita, y su marido me contó que su comunidad hacía trueque con los uros de las islas cercanas, trocando pescado ahumado por choclo y otras verduras. Su familia cocina carne sólo dos o tres veces al año. Lo que no quita que críen vacas para obtener leche. De hecho, al día siguiente prepararían quínoa para festejar el nacimiento de una ternera. Para otros festejos, preparan pachamanca, cocinando la comida bajo la tierra.

La casa de Ángela, la destreza y el alma con que cocinó los alimentos y las conversaciones durante la sobremesa, me permitió entender la calidez humana que compensa los rigores de la vida campesina en el altiplano.

Cómo llegar y dónde hospedarse

Luquina está en tierra firme, por lo que se puede llegar en bus desde Puno (S/10). El hospedaje de Angela se llama Flor de Kantuta y tiene un valor de S/70 con pensión completa, que incluye un almuerzo con trucha. Durante la estadía, en cualquiera de los hospedajes de la isla, “tus anfitriones se vuelven tu mamá y tu papá”. Así me lo explicaron ellos.

Quienes estén en un camino más interior pueden alojarse en el Titicaca Healing House, una cálida casona con facilidades para meditar, que se puede reservar mediante AirBnB.

Canoa y kayak en el Titicaca

amanecer en el titicaca

Sublime encuentro con Inti.

Aunque siempre fui reacio a los deportes extremos (bueno, a los deportes en general), debo decir que disfruté la excursión en canoa polinésica que hicimos con la gente de RowPerú, remando hasta Titimarka, una de las Islas de los Uros. La isla en sí no tenía nada distinto de la demás, pero la experiencia de ver amanecer sobre el Titicaca valió la pena. La actividad dura tres horas y cuesta unos USD 40. También disponen de kayaks.

Aramu Muru: ¿puerta transdimensional?

El sitio más curioso que visité en mi viaje fue Aramu Muru, también conocida como Hayu Marca, una presunta puerta dimensional que conecta nuestro mundo con una ciudad intraterrena habitada por seres de otras eras. Sería el sitio donde un sacerdote inca escondió un disco de oro para evitar que fuera saqueado por los conquistadores.

aramu muru puerta transdimensional

Esta dimensión que nos tocó también es bonita.

La extraña estructura tiene forma de puerta, pero más bien es su metáfora, ya que el acto de traspasarla es metafísico, se logra meditando y conectando con el lugar. Según algunos chamanes locales, vivimos en el mundo de los dormidos, y los hermanos que despertaron hace milenios están allí abajo aguardando que los hombres de hoy los sigan en ese camino de consciencia.

Yo no vi ni chispas. Mis compañeros de viaje peruanos, esotéricos como sólo ellos pueden, aseguraron que por algo no pudo volar el dron para hacer las tomas aéreas, y que el doble arco iris que emergió de la nada cuando desistieron de sus intentos fue un guiño de aprobación del más allá.

Cómo llegar a Aramu Muru

El sitio queda 35 km al sur de Puno por la ruta que conduce a Juli.

Juli

Juli es también conocida como la Roma del Altiplano, por haber sido el centro de evangelización más importante del sur de Perú. Fundada en 1554, es famosa por sus imponentes iglesias en estilo barroco mestizo, como la de San Juan de Letrán, o San Pedro Mártir. Era tan importante que allí se estableció la segunda imprenta de todo el Virreinato del Perú. La infamia detrás de esta gloria es que la función de estas iglesias era realizar bautismos masivos de indígenas. Comunidades enteras eran traídas a la fuerza. Al recibir un nombre cristiano, adquirían en combo la obligación de pagar tributos. Al no tener cómo, eran enviados a las minas de Potosí, para que pudieran reparar el pecado de su pobreza, a sabiendas de que con seguridad morirían debido a las condiciones infrahumanas.

Fuera de las iglesias en sí, el pueblo no es muy atractivo, pero hay muy poco turismo y las fiestas patronales son una buena oportunidad de mezclarse con la gente local sin el cartel de gringo en la cabeza.

fiestas patronales en juli

Fiesta patronales en Juli. En el altiplano la borrachera pública y el decoro son compatibles.

Cómo llegar a Juli

Salen combis, no zombis, de la Terminal Zonal, a un par de cuadras al noroeste de la Terminal Terrestre.

Alojamiento en Puno

En Puno sobran opciones de alojamiento de todas las categorías. Viene muy recomendado el Cozy Hostel, con wifi y dormis desde USD 8 y dobles privadas a USD 26. Para presupuestos extremos, cerca de la terminal hay opciones de hasta S/15, en habitaciones sin alma ni wifi.

En un segmento superior, está el Hotel Tierra Viva, de categoría tres estrellas, con un precio que ronda los USD 50.

Si están buscando algo especial, Fundo Chincheros es una hacienda del siglo XIX, situada a 9 km de Puno. Es un predio de 125 hectáreas dedicadas a la producción ganadera y la cría de llamas y alpacas. Tienen sus propios caballos de paso peruano. Tuve la oportunidad de montar uno y estoy de acuerdo en que tienen el andar más suave del mundo (debido a que descienden de caballos moros que aprendieron a apoyar de a una pata por vez para adaptarse al desierto).

fundo chincheros en puno

Zeze y uno de sus caballos de paso peruano de la hacienda.

La hacienda tiene su propio bosque de cactus y un centro ceremonial preinca. Por dentro se trata de una casa de campo muy bien ambientada con chimenea, patio, libros antiguos en las repisas, en fin, un sitio en el que me podría quedar una semana escribiendo. El dueño, Zeze, es un holandés que viajó por medio mundo y cuya familia compró la hacienda en 1980 para transformarla en un centro de capacitación de campesinos, plan que fracasó tras el advenimiento de Sendero Luminoso. Se puede reservar buscando la propiedad en AirBnB Los precios rondan los USD 70 para dos personas, con desayuno.

Dónde comer en Puno

Como en todo Perú, es fácil encontrar comedores económicos donde comer un arroz con pollo por monedas. Creo que eso todo mochilero ya lo sabe. Vayamos a las opciones más interesantes:

Restaurante Inka Vegan, (Calle Jr. Santiago Giraldo 167) ofrece platos veganos y vegetarianos con ingredientes orgánicos a la hora del almuerzo (cerrado los sábados).

Casa del Corregidor es un bar céntrico alojado en una casona histórica del siglo XVII. Si en vez de vegano sos todo lo contrario: acá te podés pedir unas brochetas de alpaca con cerveza artesanal “Candelaria”.

Espero que no me haya quedado nada en el tintero, y que esta guía para viajar a Puno y las islas del Titicaca te sea de utilidad. Cualquier dato o aporte es más que bienvenido a modo de comentario, para que el resto de los viajeros también pueda aprovecharlo. ¡Buenos Caminos!


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

4 Comentarios

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  • Muchísimas gracias Juan Pablo por todas las informaciónes.
    Estamos planificando de visitar Luquina Chico y quisiera preguntarte si nos podrías dar alguna información más;
    Cómo podemos contactar Angela del hospedaje “Flor de Kantuta” o cómo la encontramos? Dices que hay un bus de Puno a Luquina; sale seguido o sólo a ciertas horas? Gracias por tus consejos & saludos!

    • Los buses a Luquina salen temprano por la mañana, creo que hay dos servicios por día. En cuanto al hospedaje Flor de Kantuta lo encuentras preguntando por Angela. En la comunidad se conocen todos, no es como una ciudad. Es llegar y preguntar!! Suerte chicos, a la vuelta nos comentan en el blog para actualizar los datos!

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