Cómo compartir auto y ser interdependientes

Cuando en una entrevista me preguntan por qué hago dedo, se imaginan que me voy a dar vuelta los bolsillos frente a la cámara. Entonces les hablo del autostop como instrumento de exploración sociológica y modo de transporte sustentable, y por lo general emprenden la retirada hacia la siguiente pregunta. Supongo que quienes leen este blog también disfrutan de viajar a dedo, o al menos —no mientan— coquetean con la idea, pero no pueden concretarla por diversos motivos. Si entrás en este color del arcoirís, seguí leyendo, porque esta nueva iniciativa te puede abrir un mundo, ayudándote a ahorrar y conocer personas al mismo tiempo. Me refiero a las plataformas web para compartir coche…

Los automóviles son responsables del 32% de las emisiones de carbono que causan el efecto invernadero. Entonces surge la pregunta de si realmente necesitamos un auto por persona o familia. Como los fabricantes de vehículos desean de corazón que haya varios vehículos por domicilio, al estilo americano, la publicidad suele asociar el automóvil al status, e instala su necesidad como una cuestión de autosuficiencia. Entonces, lo que falta son redes eficientes que nos animen a compartir los vehículos ya existentes, a pasar de la autosuficiencia a la interdependencia.

Por suerte, desde hace algunos años, la idea de compartir auto viene cobrando fuerza como alternativa ambientalmente amigable y socialmente deseable. Pone en contacto a los conductores con asientos vacíos con viajeros que se dirigen al mismo lugar. Esa alternativa cambia de nombre según el país. En inglés le dicen carpooling o car-sharing, y en Alemania, desde hace más de una década se la conoce como Mitfahrzentralle. Actualmente, Blablacar y Uber han alcanzado  una popularidad record en Europa, y son usada como primera opción por viajeros de todas las edades. En Argentina, la plataforma con mayor trayectoria es Carpoolear, desarrollada por estudiantes de la Universidad de Rosario, y viene funcionando bastante bien.

 

openride

¿Cómo funcionan?

En las comunidades de viajes compartidos, los conductores anuncian el itinerario que tienen planeado, y los potenciales viajeros pueden ponerse en contacto para acordar detalles a través de la página web o la aplicación para móviles. El sistema sugiere al conductor un precio por pasajero basado en el total del costo de nafta por kilometraje y dividido por pasajero. El conductor puede ajustar el precio hacia arriba o hacia abajo pero dentro de un rango. El servicio de la página en sí es gratuito para ambas partes. Algunas plataformas permiten tiene la ventaja adicional de permitir a las empresas organizar viajes compartidos entre sus empleados de forma gratuita. En Uber, los conductores participan más que nada como “choferes privados”, disponibles y geolocalizables desde el mapa interactivo de la plataforma. Este sistema lo utilicé por primera vez hace poco para ir desde la estación de trenes de Mombasa, en Kenia, hasta nuestro hostel, que estaba como a 15 kilómetros, y no recuerdo la lista de puteadas de los taxistas de la parada “oficial”, ya que Uber suele ser más barato. También por ese motivo, ha sido prohibido ante las presiones de los gremios de taxistas de algunas ciudades.

 

¿Es seguro compartir auto?

Las plataforma utilizan un sistema de usuarios y comentarios que permite regular la seguridad  y purgar a los usuarios con fines deshonestos. Compartir el auto con las plataformas web es tan seguro o más que viajar a dedo. ¿Y qué tan seguro es viajar a dedo? Desde 1998 llevo 66 países recorridos y más de 150.000 km, y sólo he tenido dos robos. Eso, en comparación con el promedio de un robo al año para viajeros que usan transporte público, es una buena estadística. De hecho, las terminales de buses son el foco preferido de los asaltantes y pickpocketers.

En las plataformas para compartir coche, los conductores incluso redactan una breve descripción de sí mismos, donde pueden incluir hasta la música que les gusta escuchar en la ruta. Así, los viajeros saben qué tipo de persona y conversación esperar. Conocer gente es tan importante como ahorrar en el viaje, y esto lo hace pariente del autostop.

En aquellos viajes o vacaciones con tiempo reducido, quizás compartir coche o hacer autoestop no sean la mejor opción. En estos casos, alquilar un coche puede ser la solucicón para optimizar el calendario y ganar en autonomía.

El uso compartido del automóvil no es un invento de esta década. Ya durante la Segunda Guerra Mundial había campañas que alentaban a compartir el vehículo, pero no por motivos ecológicos, sino para reservar el uso del petróleo para fines militares. Así, el autostop y el carpooling se volvieron actos patrióticos.

Más adelante, durante la Crisis del Petróleo de 1973, aparecieron carteles en las carreteras norteamericanas con la leyenda “Pool it!” (compártelo). En Holanda, lo ví con mis propios ojos, hay banquinas espaciosas o pick up points, para que los autos puedan frenar a recoger pasajeros. Y es que técnicamente, el autostop es un car-pooling espontáneo. Muchos gobiernos incentivan a ocupar asientos implementando carriles exclusivos para vehículos con múltiples pasajeros (carriles HOV, del inglés high occupancy vehicle) y hay empresas que organizan calendarios de viaje entre sus empleados.

 

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El afiche data de 1943, y muestra cómo el transporte compartido se consideraba patriótico. Hace poco, hubo un caso inesperado de alusión a la historia. Los nuevos modelos de Mercedes Benz vendrán con una tecnología llamada CarTogether, que también conecta a conductores y pasajeros. EL detalle fue que en la campaña de lanzamiento se usó la imagen del Che Guevara, y dio bastante que hablar.

 

Ventajas de las plataformas de viajes compartidos

 Es ideal para las personas que no se animan a viajar a dedo por cuestiones de seguridad. Recibo muchos mails de mujeres que viajan solas, o personas mayores. Esta es una buena alternativa.

 Cuando tenés una fecha u horario límite para llegar a destino. Por ejemplo: si estás viajando a un festival, concierto, o tenés sólo un fin de semana largo para aprovechar , o cualquier otro factor limitante. Hacer dedo con apuro y bajo presión es algo que, como amante del autostop, detesto. Es como hacer el amor apurado.

 Permite reducir la emisión de carbono. La gasolina no se evapora, sino que la combustión de un litro de petróleo genera 2,3 kg de CO2. Por ello, estos sistemas serán un éxito cuando incluso quienes tienen su propio vehículo prefieran de vez en cuando viajar en el de otro.

¿Por qué escribo este artículo? Las plataformas para compartir auto me parecen una tendencia emergente en Europa que recién ahora está tomando fuerza en Argentina. Y no es un formato aislado, sino otra herramienta más de consumo colaborativo, como lo puede ser Couchsurfing. Si tenés una experiencia personal utilizando Carpoolear u otra plataforma colaborativa te pido que la compartas a modo de comentario, seguro le va a ser útil a otros lectores.

¡Buenos —y compartidos— caminos!


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

17 Comentarios

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  • ¡Hola Juan!

    Hace un tiempito que sigo la bella forma que tienes de expresarle al mundo tus sentires por el mundo. Hubo dos escritos que me llamaron la atención: la vez que le hiciste un homenaje al otoño y tu salida de Irlanda en velero.
    Hoy, me he sentido feliz al leerte, porque justamente acabamos de escribir sobre el turismo colaborativo hace unos días: http://endondesea.com/turismo-colaborativo-otra-forma-viajar/
    Más allá de la polémica que ha levantado el mal uso de este tipo de turismo, me produce una profunda alegría que cada vez seamos más quienes formamos parte de este cambio. Poder ver con nuestros ojos el paso de lo “utópico” a lo cotidiano. Esperemos que la maquinaria del Estado no frene todo este movimiento que nos está permitiendo volver a confiar en los demás y salir de las jaulitas de cristal en las que parecíamos abocados a vivir.

    ¡Un fuerte abrazo!

  • ¡Muy bueno el artículo, Juan! De viaje, siempre nos cruzamos con mujeres que quieren viajar a dedo solas pero no se animan, y me parece que estas plataformas son una buena alternativa. Con Mariano ya usamos Carpoolear en Argentina y funcionó muy bien, es una lástima que la mayoría de los viajes que se ofrecen son desde Buenos Aires o hacia Buenos Aires.
    En Brasil se usa mucho el Blablacar y notamos que hay mucha gente registrada. Además, unos viajeros nos contaron que viajaron gratis por Estados Unidos por una red que conecta a gente que compra autos en otras ciudades y quieren que alguien los transporte a su ciudad: les pagaron la nafta y además les dejaron 300 km (aproximadamente) para que pudieran recorrer los destinos que querían en el camino. Lamentablemente te debo el nombre de esa última red, en su momento me la dijeron y no la anoté.

    ¡Abrazo grande desde Espirito Santo!

  • Hola Juan!
    En España, desde hace algún tiempo se comenzó a extender el espíritu de compartir transporte.
    De ahí nació otra plataforma que se llama “Blablacar” en la que los viajeros con coche pueden publicar sus rutas y los viajeros sin el, contactar con ellos y unirse.
    Es muy interesante y la usan todo tipo de personas.
    Yo ya no ando mucho por allí, pero si la usé en un par de ocasiones, y va genial. No se si se extendió a mas lugares o solo a lo largo del territorio español, pero es muy similar al que describes.

    Saludos !!

  • Hola Juan, gracias a la inspiración que nos diste con tu blog, con mi novia estamos recorriendo Sudamérica a dedo. Es una de las mejores formas de entrar en contacto con gente local. De otra forma no es fácil charlar durante horas de religión o política o lo que sea. Lo estamos disfrutando mucho. Igual la experiencia que más nos gusto fue yendo atrás de un camión de frutas por el Cañón del Pato. Te dejo la experiencia por si la queres leer o si tenés tiempo al pedo en Uganda, para que veas el video.

    Abrazo.

  • Hola Juan,
    La verdad muy interesante tu blog y la información de este post. Me parece que de a poco se va a empezar a hacer mas común el uso de este tipo de redes para compartir auto aca en Argentina. Yo tuve la oportunidad de compartir auto en Alemania y Republica Checa y la verdad que me gusto mucho.

    Otro de los beneficios que tiene este tipo de transporte, ademas de reducir las emisiones de carbono es el de reducir el trafico, un gran problema en muchas ciudades de Argentina y el mundo.
    Espero que en algún momento sea una practica común el hacer dedo sin miedos ni prejuicios, solo con la intención de mejorar la manera de transportarnos.

    Comparto información sobre una plataforma llamada Carbus para compartir auto que se esta probando en la zona de la Patagonia.

    Saludos!

  • Aqui estoy tomando nota de las distintas plataformas que ofrecen estos servicios. El tema de la economía compartida es interesante. Como todo en la vida es multifacético. Sin duda las alternativas al auto individual me parecen excelente. Yo vivo en Estados Unidos y cada vez que voy a Uruguay disfruto de la abundancia de transporte público. Sin embargo soy consciente del daño que servicios como Uber están infligiendo en trabajadores gremializados que tenían cierta seguridad. Entonces ahí estoy, entre ponerme del lado del gremio de los taxistas en Uruguay, cuya fuerza no ha aportado nada bueno a la población que depende de los taxis y entre el misogino CEO de Uber que hace millones a costa de quienes necesitan unos pesos más para llegar a fin de mes. En mi ciudad y en muchas otras en EEUU se usa Car2go que en supongo que no fue pensada para viajeros sino para residentes. Car2go tiene pequeños vehículos disponibles en las calles que podes usar y dejar estacionado en otro sitio.

    • Hola Leti! Welcome back como siempre. Car2Go me parece una solución inteligente y racional desde el punto de vista ecológico. No tiene sentido que haya medio millón de autos para medio millón de personas, pero luego está el tema del status que representa ser el psoeedor del vehículo. Vi cosas similares en Suiza, me pareció increíble ir y subirte a un auto estacionado en la calle al que habilitaste previamente pagando desde el celular. Los taxistas rioplatenses no me causan mucha simpatía, porque también se gremializan en mafias para presionar y exigir que, por ejemplo, no haya transporte público al aeropuerto de Ezeiza. Uber tampoco me cae superbien. Para mi eso es un taxi privado contratado por internet y no disminuye la huela de carbono como lo hace el carsharing old school. Un abrazo!

  • Es bastante triste que hables de airbnb como consumo colaborativo! Airbnb es una empresa que especula y ayuda a otros a especular con la vivienda, en Europa hay fuerte luchas en contra de los vecinos que están siendo expulsados de sus barrios por el alquiler turisrico.
    Blablacar también ampara a empresas con conductores profesionales. Casi nadie te divide el precio del viaje, la gente se lucra con eso.

  • Buen día Juan.
    En Mexico, al igual que en esepaña, usamos BlaBla Car, es muy seguro, vinculado a oerfil de facebook, y los viajes en promedio salen a la mitad de precio que el bus. Además aquí los buses son excesivamente caros (4 veces más caros que en el Perú, calculo), por lo que este sistema de compartir auto puede ayudar a transformar la forma en cómo las compañías de buses ganan dinero a costa del abuso.
    Además, los buses tiene un impuesto alto, y compartir auto evita que demos dinero al gobierno, para mi son pedacitos de esperanza. Saludos.

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