Glamping: o por qué Oscar Wilde estaba equivocado

 “Hasta el más humilde de los obreros de Londres puede ofrecerte un asiento más cómodo que la naturaleza en su totalidad” refunfuñó Oscar Wilde mientras la moda de hacer picnic se abría paso en la Inglaterra victoriana. Wilde pensaba así porque vivió antes de la llegada del glamping. ¿Pero qué es el glamping? Sus adeptos, sin vergüenza, aseguran que es el resultado de la condensación de dos cosas que nuestros antepasados, no sólo al autor del Retrato de Dorian Grey, hubieran considerado opuestas: camping y glamour, es decir, la cercanía con el medio ambiente sin renunciar a las comodidades modernas. Aunque no lo creas, el glamorous camping no es la alucinación de un mochilero trasnochado frente al teclado, ni un espejismo literario entre las asperezas de este viaje mochilero por África. Por el contrario, el término se viene posicionando como la última tendencia del turismo de naturaleza e incluso ya se han configurado plataformas como Glamping Hub, que listan exclusivamente establecimientos que responden a estas características.

Hablemos primero sobre el camping tradicional y de su relación con el lujo/glamour. Yo soy de la vieja escuela: acampo desde que tengo uso de libertad y cargo una carpa en mi mochila en todos y cada viaje. Adoro la liviandad, independencia y la flexibilidad que me permite este ítem de mi equipo viajero. Y si bien es verdad que empecé a acampar para ahorrar en alojamiento, lo que me cautivó y perpetuó mis hábitos beduinos fue la cercanía que  lograba con el entorno, histórico o natural, en que clavaba las estacas, o la posibilidad de acampar en sitios extraños.

wild-camping

 

  1. Cerca de Deir-ez-Zoir, en el desierto sirio, me bajé del camión que me transportaba y caminé hasta la tienda de  una familia beduina, con quienes compartí tres días, sin hablar casi el idioma.
  2. En Sudán, Laura y yo acampamos junto a las ruinas del templo de Soleb, de tres mil años de antigüedad. Juro que se me piantó una lágrima mientras extendía las varillas de la carpa cerca de una columna caída, con jeroglíficos y todo. El sitio sagrado que antes alojaba a los sacerdotes que tenían el honor de ser puentes entre Dios y los hombres ahora alojaba a dos mochileros.
  3. No fue fácil encontrar una parcela libre de cemento en Edimburgo, Escocia, pero explorando una colina no muy lejos del castillo encontré este punto, junto a la ruina de una iglesia medieval. Luego me enteré que técnicamente la zona pertenecía a la corona inglesa: nada mal plantar la carpa en el patio trasero de la reina.

En todos estos casos, aunque no todo el mundo puede compartir mi sensibilidad, yo hallo un elemento de glamour en el contexto de acampada. Muchas de las veces me quedaba más a mano poner la carpa en otra parte, pero seguí caminando y buscando porque, por el lugar donde estaba, tenía la intuición o esperanza de encontrar coordenadas significativas que implicaba un homenaje al sitio donde estaba. Es verdad, en estos casos, no se trataba de un lujo material, sino que el glamour estaba, quizás, en la vista que tenía, en lo irreal y poético de ser anfitrión efímero de un paisaje o ruina que lleva siglos en ese lugar.

En el caso del glamping (también conocido como boutique o posh camping) el asunto es distinto. Porque si bien el entorno retiene el protagonismo, el glamour tiene más que ver con la accesibilidad del confort en ese entorno agreste. El glamping viene promulgando esta reconciliación mística, entre la comodidad asociada a los alojamientos convencionales y el escapismo y la intimidad con la naturaleza que siempre motivó a los acampantes. El punto fuerte del glamping es su frontera con el oxímoron.

Normalmente son sitios remotos, en medio de parques nacionales o regiones con poca infraestructura. Podés estar en una casa construida sobre un árbol en medio de la Reserva Masai Mara, en Kenia, pero con una cama kingsize y descorchando una botella de vino. O en una cápsula calefaccionada en Laponia donde dormís abrigado por la vista de las auroras boreales, o incluso en la Antártida. En la mayoría de las ocasiones se ha abandonado la carpa, pero se sigue recurriendo a todo tipo estructuras creativas donde lo rústico es ley y donde prima el blending con el paisaje. Yurtas, tiendas de safari en las que cabe una cama de dos plazas, cabinas, cabañas de piedra, todo vale… Si bien el confort material es parte de la fórmula, lo innovador es que hay armonía y no disociación entre confort y entorno. El lujo se está teniendo que adaptar a las expectativas de una población viajera cada vez más consciente y respetuosa de las políticas de turismo sustentable.

Para que se den una idea de lo flexible que es el glamping, aquí van algunas imágenes, y en ninguna de ellas hay Photoshop…

capsulas-glamping

Estas “cápsulas del tiempo” están en Malasia, en un bosque a cuatro horas de Kuala Lumpur.

ecocapsules

Estas “ecocápsulas” diseñadas por un eslovaco tienen cama de dos plazas, paneles solares, generador eólico desplegavle, sistema de captura de agua de lluvia con filtro potabilizador, baño, ducha y kitchenette.

safari glamping

Un clásico: la carpa de safari pero modificada con toda la onda posible…

glamping treehouse

La “casita del árbol” no podía estar fuera de las variedades posibles del glamping.

Pero a diferencia de las de tu infancia, estas pueden llegar a verse así...

Pero a diferencia de las de tu infancia, estas pueden llegar a verse así…

Si no te gusta subirte a los árboles podés colgarte de ellos...

Si no te gusta subirte a los árboles podés colgarte de ellos…

skylodge sacred valley

Y si un árbol no alcanza, podés escalar 400 metros hasta estas cápsulas colgantes en el Valle Sagrado de Perú, a 400 metros del suelo.

glamping california

Esta caravan reformada y reciclada con estilo roadtrip californiano de los años 70 incluye tabla de surf para quienes sepan que hacer con ella y equipo de audio de alta fidelidad.

glamping_laponia

Iglus de cristal en Laponia, Suecia, donde 200 noches al año se pueden ver las auroras boreales.

Si bien el término no tiene más de una década, la idea es mucho más vieja. En el siglo XVI el Duke de Atholl, en Escocia recibió al entonces rey de Inglaterra Jaime V en un complejo de tiendas aprovisionadas con las mismas provisiones que su palacio. Mucho antes que eso los sultanes otomanos se trasladaban de batalla en batalla en carpas palaciegas que demandaban hasta 28 personas para su armado y desmontaje. Quizás la influencia más moderna sea la del safari. Cuando los europeos y norteamericanos acaudalados comenzaron, en la década del 20, a realizar safaris en África, llevaban consigo generadores eléctricos y cajas de champagne.

Aunque ciertamente no se trata de una opción popular, hoy día no hay que ser rey para hacer glamping. ¿Y saben qué? (Ahora viene el secreto y la música de misterio) Nos acaban de invitar a hacer glamping a un sitio perdido en las montañas del norte de Kenia, en una zona donde abundan las manadas de elefantes y cebras. Para alguien como yo, acostumbrado al glamour intangible e improvisado del camping tradicional, incluso del wild-camping, esta incursión en el lujo premeditado va a ser toda una aventura.

Paradójicamente, como la incertidumbre se volvió para mí lo normal, ahora, es una invitación al confort lo que me saca de mi zona de confort. Si algo me enseñó viajar, es a ser versátil y disfrutar los subibajas y los contrastes, desde la lata de atún al sushi y viceversa. Escribí hace tiempo sobre el deleite glorioso de ser vapuleado entre extremos en “Un dandy con agujeros en el pantalón”. ¡Les contaré pronto los resultados del experimento!


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta

Más Información
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar

Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

17 Comentarios

Dejar un comenentario
  • Mirá! http://www.rioarrayanes.com/castellano/domos.html

    Los vi hace algunos veranos, en el camping del Río Arrayanes, Patagonia Argentina. Yo, por supuesto, puse mi carpita abajo de unos arrayanes (mi aislante es mi sommier king-size! jaja). Y sí, era eco-turismo para quien podía pagarlo 😉 y lo veo como algo positivo! siempre que las estructuras sean realmente amigables con el medio ambiente.

    Saludos!

  • Genial! No lo he probado pero lo tendré en cuenta seguro, igual que las cabañas en el árbol o las habitaciones dentro de una burbuja, son experiencias que tengo pendientes!

  • En Argentina ya aparecieron hace 3 años algunos de ellos, no tengo las direcciones pero por aquellas épocas yo ponía online la primer guía de glampings de la Argentina, todo un visionario como siempre, pero sin mercado, tenía apenas 5 anunciantes y me fundí ja ja ja ja. o Mejor dicho cerré la guía por falta de tiempo en algo tan pequueño. Fui a uno en la zona de Campana, pero era una glamping a lo argentino, es decir, un loco encontró ésa palabra para vender unos bungalows ordinarios, si hasta el dueño decía…. Queda mejor Glamping que Alojamiento económico. Estaba algo equivocado al respecto, nosotros bautizamos a los mismos como PUNGALOWS 🙂 tal vez más adecuado término para aquel lugar para pescadores.

    Veremos que nos muestras estimado Dandi, estuve en unas casitas del árbol en Colombia en el Eje Cafetero, espectaculares, creo que se viene muy fuerte la tendencia porque es la mejor combinación entre naturaleza y aire libre sin renunciar a una cama, con casi 50 años sabrás entender que ya son mi opción favorita. Decile a los de Kenia que me inviten ja ja ja. Si te sirve o interesa ver las casitas en Eje Cafetero están acá http://www.chetoba.com.ar/colombia-con-chicos-el-eje-cafetero-kalarka-resort.php y en la provincia de Córdoba están éstos
    https://elrefugioglamping.com.ar/

    • Gracias Toba por el aporte! Vengo atrasado con los posts, como siempre. Desde ya que en Argentina siempre corremos el riesgo del “glamour atado con alambre” y de la usurpación de términos. Acá en Africa es tendencia porque combina cmuy bien con toda la mística del safari, que ya es algo outdoors. Entonces safari + lujo = glamping. Es un cóctel natural. También hay muchos en la costa. Yo aún no llegué a los 40 pero con 150.000 km a dedo tengo crédito de comfort sin culpa por un buen tiempo. Ya pronto contaré cómo fue la escapada hedonista keniata. Abrazo grande!

  • Bueno, que raro e interesante post. No sé que pienso al respecto en verdad, es decir, no se si estoy de acuerdo o no. Cuando estuve en Mexico, cerca de Tulum vi que existe el tubohotel, creo que tiene este concepto que mencionas. Quizás hablamos de nuevas tendencias que tratan de acercarse a lo natural de manera artificial, aparente. Ansiosa por leer tu opinión luego de la experiencia.
    Saludos!!!!

    • Bueno, en realidad no hay mucho en lo que estar de acuerdo o no, es solamente una opción distinta de alojamiento. Puede no gustarle a algunos y enamorar a otros. A mi me encantó. Desde ya no podría hacerlo muy seguido porque el factor económico. Pero no voy a ser hipócrita y decir que porque viajo de mochilero y presupuesto limitado no disfruté a morir el lugar (del que ya les voy a contar). Creo que la flexibilidad es lo más importante que me enseñó el viaje, yo desde dormir acampando atrás de una estación de servicio o en la caja de un camión, hasta el cinco estrellas, amo todo, me gusta todo. Es más, amo la incorporación del lujo en este karma de vida, todos los extremos deben estar reppresentados, desde la lata de atún hasta el sushi. Aunque termine siendo demasiado hippie para los fundamentalistas del último y demasiado cheto para los fundamentalistas del primero ajja

      Supongo que todo acercamiento a la naturaleza mediante una estructura creada por el hombre, sea un hostel de 10 dolares o un lodge es artificial. Tan artificial como que me tome un avión y aparezca en Africa para recorrerla a dedo a bordo de automóviles artificiales. Me estás ayudando a dar cuenta que todas las cosas que amo en la vida son artificiales, desde el autostop hasta el maquillaje en las chicas y este telado desde el que te escribo. Igual, cuando te estás tomando un buen cabernet cerca del calor de una chimenea mientras mirás a una manada de elefantes bajar al pozo de agua, no te ponés a intelectualizar tanto las cosas. Te mando un saludo, y te agradezco por comentar y condimentar el debate!

  • Gracias Juan por el aporte, es increible lo que aprendo con tus posts. Casualmente hace poco leí eso mismo de cómo va variando la manera de viajar y de la adaptación del wild-camping o tramping o… cualquier término que se le ponga, al confort. Es muy interesante saber las nuevas alternativas que van surgiendo porque entre tanta guía, tanta información turística… a veces nos satura y (en mi caso) terminamos no investigando nada y salimos a la ruta solo con la mochila e ignorando que pueden haber opciones más “cómodas”.

    Hablando de las fotos, no podía dejar de mencionar las cápsulas colgantes de Perú… está chequeado la seguridad de las mismas? jaja.

    Un abrazo!

    • Gracias Alex por el comentario. Si, a veces hay demasiada saturación de información, por eso para mí es un honor que te tomes el trabajo de leerme y comentar. Las cápsulas de Perú, me imagino que serán propiedad de algún gringo (estoy siendo prejuicioso en base a experiencia) y cumplen con las normas ISO 9011 jajaja Me imagino que esa gente sabe lo que hace. Aunque, claro, no es cuestión de subestimar lo impredecible de la montña y sus “apus”… jaja Un abrazo grande!!

  • Grande Juan!, bueno si bien no hay nada como acampar en la propia carpa de uno (valga la redundancia); si creo que el glamping, le hace bien para la desconexión de la vida rutinaria del turista. Nota: Cuando los Blogger traspasan la sensación de un instantes al lector, son buenos, me paso en el momento que contabas cuando acamparon en el templo de Saleb en Sudán. Saludos y buenas rutas!

  • Definitivamente el acampar brinda un acercamiento totalmente diferente a la naturaleza. Con mi familia (mi esposo e hija) acampamos cada año y cada vez que me voy a dormir en carpa me recuerdo de que realmente estoy afuera, excepto por la delgada capa de tela que me separa de los elementos. Aún no he incursionado en el glamping. Veo muchas ofertas del estilo en airbnb. No se, se ve interesante pero quizás si tengo el dinero para invertir en ello posiblemente me quede en un hotel. Me encanta acampar pero en un viaje largo y al final de varios días de dormir en el suelo creo que eligiría invertir en una ducha y cama.

    • Gracias por comentar! Nada como acampar. Solo una correccion: en el glamping casi siempre hay cama y ducha disponibles. El punto encomún con la acampada tradicional es la cercanía a la naturaleza, pero no precisamente la falta de esos servicios. Abrazo grande!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Powered by WordPress. Con ayuda de Ecovirtual