6 MUJERES QUE VIAJAN A DEDO SOLAS POR EL MUNDO

mujeres autostop

¿Puede una chica sola recorrer el mundo a dedo? ¿Puede una mujer viajar en autostop? Si escribís en Google «mujeres que» la función autocompletar te sugerirá «que corren con lobos», «que aman demasiado» o «que viajan solas».  Este artículo se ocupará, demás está decirlo, sólo del último caso. Uno de los comentarios más frecuentes que recibo es: “Muy lindo lo tuyo, ¡pero siendo mujer es imposible! La semana pasada, incluso, una lectora me desafió a que dé nombres de chicas autostopistas. Más que una petición, su comentario me pareció la más sumaria declaración de escepticismo, como si semejante cosa,  a saber, una chica viajando a dedo por Rwanda o por Turquía fuera una aventura mitológica. Es un singular caso de autoafirmación de desigualdad que desentona con la época: quienes me dejan esta clase de comentarios son mayormente chicas.

Si viajar a dedo por el mundo fuera un comportamiento “del género”,  cosa exclusiva de varones ¿no sería una verdad cómoda? Sería la mejor excusa para no intentarlo: algo que, de todas formas, no se puede. Por supuesto que el riesgo del acoso sexual habilita la precaución y hasta el miedo. Pero de ahí a la imposibilidad, hay un trecho. Si no ¿dónde ponemos a las chicas que sí se animan? Ellas no son de acero: reconocen los riesgos sin caer en la paranoia y deciden seguir su sueño a pesar de ellos.

Para derribar el mito de que el mundo es un lugar demasiado peligroso para una mujer sola con una mochila a la espalda, entrevisté a 6 mujeres nómadas, valientes y autostopistas. Esta es la primera parte de esa entrevista. Las conozco hace años y soy admirador de su trayectoria. No son mochileras que hacen dedo a falta de transporte público, sino mujeres que eligieron el autostop como estilo personal de conocer las regiones más remotas del planeta. De hecho, la primera de ellas, Kinga Freespirit, fue uno de mis modelos de viajero y una inspiración fundamental para iniciarme en la vida on the road. Los dejo con ellas, las protagonistas…

Kinga Freespirit: en un camello blanco hacia el cielo

Hitching-the-Plane

Kinga Choszcz alias ”Freespirit” (1972-2006) es casi una leyenda entre los autostopistas. Nació en Polonia y, según sus propias palabras, empezó a hacer dedo antes de nacer, ya que fue concebida durante un viaje a dedo de sus padres a las montañas del sur de su país. Con sólo 18 años hizo su primer viaje a dedo sola, a Irlanda del Norte, y desde entonces viajó por toda Europa hasta que al fin se animó a su primer gran viaje en solitario: a India por tierra, regresando por Karakorum Highway, China, Kazakstán y Rusia. Después de ese viaje conoció a Chopin, su pareja.

– Teníamos el mismo sueño: —dice ella—  ver todo el mundo. Naturalmente, a dedo. Así que en 1998 volamos a Nueva York con 600 dólares, pocos planes y muchos sueños. No teníamos ni idea que viajaríamos durante 5 años”

De regreso de ese viaje, Kinga se detuvo en su ciudad natal, Gdansk, para escribir su primer libro, Led by Destiny, que hoy es una pieza de colección que en Amazon no baja de los 120 dólares. Cuando en 2005 pasé por Polonia en viaje hacia Oriente, no dudé en visitarla. ¡No podía creer que iba a conocerla en persona! (Seguía su blog, que ahora está offline, desde 2002). Compartimos algunos días con ella y Chopin, caminando por las playas, hablando sobre utopías de mundos sin fronteras, sobre un festival vegano que ella estaba organizando, sobre su libro. Les pregunté sobre Tíbet —en esa época estaba obsesionado con las dificultades de llegar a ese territorio, en el que ellos ya habían estado— y ella me dijo: “Si realmente quieres ir, vas a poder llegar”. Así lo hice. Porque lo genial de Kinga no era su conocimiento, su know how, sino la paz que transmitía. Era como si cien maestros zen vivieran dentro de ella. Una de sus frases es uno de mis mantras personales:

[mks_pullquote align=»left» width=»300″ size=»24″ bg_color=»#f6a900″ txt_color=»#ffffff»]“Todo sueño nos es dado con el poder para hacerlo realidad” Kinga Freespirit[/mks_pullquote]
kinga and chopin
En Gdansk tomé esta foto, una de las últimas de Kinga y Chopin juntos, con el auto que usaban en el tour promocional del libro.

Pocos meses después de mi visita Kinga volvió a seguir sus corazonadas y marchó al África. Yo estaba camino a India y seguí su viaje por internet, casi incrédulo de lo que iba leyendo. Sobre todo eso, Kinga nos acostumbró a la incredulidad. Cada newsletter me dejaba boquiabierto: en Mauritania, Kinga le había hecho dedo a un vehículo que corría el Paris Dakar y luego a un avión de carga. En Mali se había encontrado con otras dos aventureras, Rebeca, de Alemania (entrevistada más abajo), y Katy, de Estados Unidos. Juntas llegaron al legendario Tombuctú en la caja de un camión. Katy aún tiene online sus diarios de Africa, donde aparecen muchas de las fotos del viaje con Kinga. Pero la consideré mi héroe personal cuando compró y montó un camello blanco a través del desierto, donde no había frontera oficial, desde Burkina Faso hasta Níger.

Kinga con Tika, su camello, en Burkina Faso.
Kinga con Tika, su camello, en Burkina Faso.
En alguna parte del África Occidental, junto a una manada de jirafas .
En alguna parte del África Occidental, junto a una manada de jirafas .

Meses después Kinga llegó a Ghana. Y allí ocurrió lo más sublime y lo más terrible. En una aldea polvorienta salvó a una niña de 9 años llamada Ekúa de la esclavitud  y la enroló en una escuela privada, pagando por sus gastos de educación y vestimenta. Poco después contrajo malaria cerebral. Coherente a sus principios —esta vez, lamentablemente— decidió no tomar medicación alguna. Su propio cuerpo tendría la sabiduría para sobreponerse. Apostó fuerte hasta el último momento, pero no sobrevivió. Soy de los que desearía que hubiera traicionado sus principios. En su memoria, se fundó la Fundación Freespirit Cada vez que me preguntan cuál es mi viajero favorito, corrijo: es una viajera, y se llama Kinga.

Rebecca: la viajera políglota

rebecca hitch-hiker
Rebeca bajándose de un camión en Irán.

Les diría el apellido de Rebecca si lo supiera, pero la verdad es que ya me siento afortunado de saber su nombre real. Para dar contexto, digamos que nació en Baden-Baden, Alemania. En internet, a veces firma como Nina Nooit o Ibn Sirint o algún otro enigmático nombre de santo sufí. Alguna vez intenté en vano convencer a Rebeca de que adoptaran las mínimas convenciones del marketing (por lo menos no cambiar su alias cada dos meses) pero ya entendí que Rebecca escribe en la misma forma en la que viaja, y eso implica la ausencia total de convenciones. Creo que si tuviera que adjetivar a Rebecca y solo tuviera tres balas, apostaría por: políglota, intrépida y políticamente incorrecta. No seré ciertamente yo quien la amoneste por titular su blog Compared with me You Are all Tourists

Rebecca viaja desde los 18, y ya ha dejado huellas en más de 70 países, habiendo recorrido 65 de ellos a dedo. De niña, la resonancia de nombres como Costa de Marfil o Papúa Guinea en la televisión la hacían soñar con viajes y expediciones. Y aunque las personas que hacían estos viajes en la TV nunca eran mujeres, tuvo la suerte de ser criada por una madre feminista en un país  donde la igualdad de género es relativamente una realidad, lo que según ella facilitó sus decisiones.

[mks_pullquote align=»left» width=»300″ size=»24″ bg_color=»#f6a900″ txt_color=»#ffffff»]“Los peligros de viajar siendo mujer no exceden a los peligros generales de vivir siendo mujer.”[/mks_pullquote]

De los 18 a los 20 años, Rebecca se dedicó a su propio continente, recorriendo cada país europeo. El rock and roll llegó luego: un viaje a dedo cruzando el Sahara desde Marruecos hacia Sahara Occidental, Mauritania, Senegal, Mali… En ese país fue que conoció a Kinga, a Katy y a Agnes, una chica francesa que había llegado manejando un camión sobre el que había montado un castillo inflable robado de un McDonalds para regocijo de muchos niños africanos. Cuando me enteré del encuentro por internet —confieso- sentí maravilla y celos a la vez ¿En qué coordenada del mapa coincidían las órbitas de tantas chicas superpoderosas del autostop?

ruta a timbuktu
De der a izq: Rebecca, Kinga y Katty en las rutas de Mali.

Rebecca continuó viaje sola: en Guinea encontró un carguero que la llevó a las islas de Cabo Verde.  Iba a cruzar en velero a América, pero decidió que la frivolidad de los ricos dueños de las embarcaciones era demasiado para tolerar a cambio del pasaje. Así que cambió de idea y regresó al continente. De regreso en Europa no descanso mucho antes de volverá a abrir el mapa, y pronto me escribió desde el Kurdistán Iraquí, donde aprendió kurdo y persa. Desde entonces regresó cuatro veces a Irak, la última en enero, cuando entrevistó a los refugiados de la guerra civil y los ataques de ISIS. Prolífica como es, no pudo evitar abrir un blog especializado en Kurdistán. Recorrió Siria antes de la guerra, e Irán tres veces. En Pakistán visitó zonas tribales. Fue luego al otro Sudeste Asiático, no al de las playas, sino al interior de Borneo y Sumatra, alcanzando en barcazas cargadas de arroz aldeas tan aisladas que sus pobladores recordaban por el nombre a los escasos viajeros que habían pasado en los últimos 20 años.

Una de las especialidades de Rebecca es descubrir puntos alejados del mapa, y hacer el esfuerzo extra de llegar a ellos. Pero sobre todo, se inmiscuye, se entrelaza, se vuelve local de cuanto país visita aprendiendo los por menores de su idioma, historia, política, etc. Habla fluidamente alemán, inglés, ruso, francés, holandés, español, turco, persa y esperanto. En general encuentro esto en las superchicas world travellers: manejan la cultural local con más profundidad que sus colegas masculinos. Acaso sea una medida de seguridad: entender el idioma te permite comprender lo que se habla alrededor e influir en el entorno para mantenerte a salvo.

¿Alguna vez estuviste en peligro? – le pregunté

Nunca me sucedió algo realmente malo, pero seguro que estuve en peligro un par de veces. Las situaciones peligrosas suceden normalmente cuando estás cansada de esperar y te subís a un auto al que normalmente no te subirías. Con los años me puse más estricta con mis propias reglas: he aprendido a no priorizar la cortesía por sobre mi seguridad/confort. No dudo en rechazar un viaje o bajarme en algún lugar (aldea, etc) donde haya gente. Si un hombre hace alguna insinuación, aunque sea con delicadeza, me bajo del auto. Más que por el peligro, porque quiero pasar mi tiempo con gente que lo merezca. Otras veces, en sitios donde es muy fácil hacer dedo como Medio Oriente, sólo intento frenar vehículos en donde viaje alguna mujer adulta entre los pasajeros.

Para sustentar sus viajes, Rebecca oficia como traductora.  A algunos les puede tocar el ego propio la arrogancia del título de su blog. Personalmente, creo que ha viajado lo suficiente, en extensión y profundidad, para merecerlo.

Algunos posts recomendados de Rebecca (en inglés):

Why women are different (Solo Travel and Feminism)

A week in a Pakistani Shia valley

Zuzana Piovarciova: la viajera a vela

zuzana piovarciova

Zuzana, autostopista eslovaca, respondió mi entrevista desde las Islas Vírgenes Británicas, donde está tramitando su licencia de capitán. Desde hace 5 años que no un residencia fija, y 2 que hace base en el Caribe Norte, habiendo vivido en Puerto Rico, Rep. Dominicana, USVI, BVI, Saint Martin con algunos períodos en Anguila, Antigua, Saint Lucia, Haití, etc. En total, más de 70 países visitados a dedo. Porque claro, a todas esas islas, Zuzana llegó también a dedo a bordo de veleros.. Su primer viaje a dedo fue a Inglaterra, país que en 2004 fue el primero en permitir trabajar a los ciudadanos de países como Eslovaquia, que acababan de ingresar en la UE. Inglaterra le pareció uno de los mejores países para a viajar a dedo. En sus palabras:  “La gente es encantadora y servicial, con un profundo sentimiento samaritano, tanto en Inglaterra como en todos sus territorios”.

Después de trabajar cinco temporadas en Inglaterra e Irlanda, siempre yendo y viniendo a dedo, terminó sus estudios en ingeniería informática y, tras aburrirse de trabajar para grandes corporaciones como DHL, dejó todo por la ruta…

Zuzana, ¿de cuál de todos tus viajes te sientes particularmente orgullosa?

Todavía me siento orgullosa de haber logrado cruzar el Atlántico desde Europa, bordeando la costa de África hacia Brasil.  Fue una de las experiencias más duras de mi vida: era la primera vez que navegaba, me enfermé varias veces y tuve que cambiar de embarcación 3 veces. El cruce nos tomó 3 meses. En el medio me enamoré de Cabo Verde, donde dejé amigos con los que sigo en contacto.

¿Alguna vez te sentiste en peligro?

Hubo muchas situaciones, aunque siempre me lo tomo con humor, porque cuando demostrás miedo es cuando lo peor sucede. En República Dominicana conseguí muchos aventones en motos en medio de la noche, viajando a toda velocidad con hombres sin casco que no dejaban de chamuyarme (en sus palabras: talking permanently crap) de que se querían casar conmigo porque necesitaban una nueva esposa. Vi más cerebros dominicanos aplastados en el pavimento de los que imaginas. Dominicana fue toda una historia. La llamo el pequeño infierno (little hell). Vi mucha maldad gratuita. Me trataron de matar tres veces y me robaron la mayoría de mis cosas. Cinco hombres que me levantaron me prometieron que me iban a violar en el medio del bosque. Al final, no pasó, pero no me sentí nada cómoda. Creo que Haití es mucho más seguro y su gente más amigable.

Durante uno de sus tantos viajes a dedo en velero por el Caribe.
Durante uno de sus tantos viajes a dedo en velero por el Caribe.

A la hora de viajar a dedo por el mundo. ¿Sentís que ser mujer es una desventaja, algo neutro o una ventaja?

Depende de cada país, e incluso de cada zona de cada país. Como mujer occidental siempre fui respetada por la decisión que tomé y el riesgo que tomé. Incluso viajando en autostop sola por países árabes encontré alguna clase de aceptación, por ser una mina rara de otro universo. Porque si su mujer haría lo mismo la mataría a palos. Recuerdo a un hombre en Uruguay, un policía, que se la pasó haciendo chistes malos de que las mujeres deberían quedarse en casa cuidando a los niños. Me sentí tan insultada por esta persona que me hice la dormida durante las dos horas del viaje a Punta del Este. En Argentina, muchos conductores me parecieron extremadamente soberbios, como si debieras estar agradecido por su existencia y por haberte llevado. Tuve que aprender a ignorarlos. En Chile los hombres mostraron un gran respeto tanto por mí como por el autostop. En Paraguay y Brasil la gente era por demás amistosa y cálida, no percibí en estos países un machismo explícito hacia mí. Me sobreprotegían pero a la vez respetaban mis decisiones.

¿Cómo superaste los miedos y mitos sociales y te animaste a empezar tu propia vida nómada? ¿Qué le recomiendas a otras mujeres viajeras?

Sólo aprendí a ignorarlos: si no hay presa no hay predador. Si sabes un poco de cada cultura, de su idioma, de sus patrones de comportamiento, tu eres la que manda. Haz pensar a la gente, hazlos debatir, no les dejes espacio para la negatividad. Habla, bromea, aprender, ríe, comparte. Turquía, por ejemplo, puede ser un lugar aterrador para una autostopista si no sabes nada sobre su cultura. Pero con un mínimo de interés en el idioma (pregúntales qué es esto, qué es lo otro, haz caras divertidas, repite las palabras, pregunta más vocabulario), averigua qué es lo que aman. Muéstrales que tu también eres buena gente. Comparte lo poco que tienes, aunque probablemente digan “no gracias” y te invitan otras cinco comidas. Quizás seas la única personas de tu país que van a conocer. Tu eres tu país para ellos. ¡Represéntalo!

¿Cómo financias tus viajes?

Aquí en el Caribe más que nada trabajo como maestra de idiomas (hablo ocho), capitana o instructora de buceo. También he organizado eventos de cocina internacional, he sido traductora, guía, operadora de tours e incluso he incursionado en las artesanías.

¿Algo más que quieras decirle a las chicas que estén pensando en viajar pero no se animan?

Para cualquier otra chica que quiera viajar, explorar, aprender, entender… ¡vayan por ello! Cumple tus sueños, alcanza tus fronteras, aunque no existan. Descubrí lo que necesites descubrir antes de asentarte. No necesitás al lado un hombre que te ponga bajo su sombra. La mayoría de ellos son más cobardes que la mayoría de las mujeres, créanme. Seguí tus sueños, cambiá de carrera tantas veces como desees , encontrate a vos misma, a los otros, y a tu felicidad personal.
El blog de Zuzana, actualmente descontinuado, podés leerlo aquí.

[mks_pullquote align=»left» width=»300″ size=»14″ bg_color=»#8fc93e» txt_color=»#ffffff»]¿Sos mujer y tenés experiencia viajando a dedo? ¿Qué pensás de la decisión que han tomado estas aventureras? ´Enriquecé este artículo comentando debajo. ¡Gracias y buenos caminos![/mks_pullquote]

96 comentarios de “6 MUJERES QUE VIAJAN A DEDO SOLAS POR EL MUNDO

  1. Давид dice:

    no necesito mas inspiracion, esta decidido y es q me volvere NOMADA y VIAJERO, que pedazos de historias es algo la verdad asombroso, la vida es una y asi todos esten en contra de mi idea yo me voy y ya. GRACIAS A JUAN POR DARME ESTA INCREIBLE INSPIRACION TIENES UN AMIGO EN RUSIA 🙂

  2. Mina dice:

    Que increíbles historias!! Me gusto mucho este post. Me pregunto si tuvieras que hacer una lista similar con mujeres latinas a quiénes podrías mencionar?

  3. VERONICA dice:

    hola me encanto leerlo..me senti muy identificada con sus historias… viaje dos veces sola a dedo x latinoamerica… fue una hermosa experiencia..salvo que bueno..tuve que pasar x situaciones feas..pero x suerte no fue nada muy extremo…pero quien no arriesga no tiene el premio de poder volar y ser libre …disfrutar la vida viajando…. y ahora lo sigo haciendo… en cuanto pueda ya hacer dedo x otros continentes…!!!

  4. Danieli dice:

    Genial su post.Soy brasileña y empezé a viajar a dedo y eso he cambiado mucho mi vida.En general por aqui se hablan de los peligros de la carretera para mujeres,pero en mas de 40 viajes y sigo lo haciendo siempre aprendendo como cuidarme.
    Gracias

  5. Karen dice:

    hola que tal? soy Karen tengo 25 años y siempre quise recorrer y conocer lugares,todavía no tengo la plata y estoy terminando un curso de chef profesional al cual pago bastante.se que es algo que deseo pero no entiendo porque no lo pongo a prueba.se que si empiezo a mis 26 o 27 es un poco mayor pero tengo ganas de hacerlo. que consejo me das ?

  6. Mica dice:

    viaje 4 dias a Marruecos y superó mis expectativas, es inmenso, energético, auténtico, me gusta su gente es amable muy ubicada y preparada para el turismo. El paisaje es muy cambiante entre las ciudades, las dunas y el desierto. Va desde lo árido hasta su desierto anaranjado y sus construcciones rosadas, terracota…hasta sus palmerales …todo es naturaleza pura. Recomiendo que lo conozcan por lo menos una vez en tu vida.

  7. Gabriela dice:

    Me encantó este blog y sobre todo me dió muchas ganas de comenzar como viajera ¡con valentía y actitud!
    Muchas gracias por compartir esto con nosotras que estamos del otro lado. Éxito y amor en tu vida <3

  8. Dayla dice:

    Muchas gracias, tengo 19 y me he pasado los ultimos dos años frustrada, con un vacio en el pecho sin saber bien porque. Siempre pense que la vida tiene que ser algo mas que despertarse ir al colegio a trabajar y a dormir; ahora se que lo es y esta nota fue les juro el empujon para empezar a vivir. Gracias

  9. Yanina dice:

    Gracias por este post!!! Muuuuuy hermoso e inspirador!
    Viajar sola a dedo (desde Córdoba,Argentina hasta Bolivia) me abrió la puerta a conectar con la intuición, a ser coherente conmigo misma, a saber decir si cuando es si y decir no cuando es no, me puso los pies sobre la tierra.
    Hoy estoy acá, nutriéndome de estas historias porque ya me llama la ruta nuevamente!
    Graciaaaaaaaaaas!!!!

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