HISTORIA CAMINADA DE SOFÍA

Sofía es una ciudad que no tiene una atracción central despampanante como un Coliseo o una torre Eiffel. Por eso, muchos la califican de “normal”,  “nada espectacular”. Llegar a entenderla implica acercarse a la historia de un país como Bulgaria del que sabemos poco. Este post cuenta mis pasos por Sofía en un intento de entender ese pasado, sus calles, sus aventuras monárquicas y la contundencia rectilínea de sus monumentos comunistas, un glamur sutil salpicado con las hojas de un otoño que pasaba como un corso ocre y gris. Más allá de guiar un posible itinerario con ideas sobre que ver en Sofía, quise ensayar un maridaje entre información y emoción/delirio/humor…

Es que es difícil ser blogger de viajes y tener que elegir en que tono escribir sobre cada ciudad. “Para la historia y las fechas está Wikipedia”- opinan quienes a la hora de escribir priorizan las impresiones personales. Y aquí es donde me confieso: para mí la historia no es “información” que anoto en una libreta por obediencia a un ideal del viajero correcto. Es algo que me afina, como instrumento musical, con lo que sucedió antes de mi llegada. (Los viajeros, inconscientemente, tenemos la sensación de que los sitios no tienen un pasado, sino que salen de una lámpara para nuestro disfrute ante la caricia de nuestros pasos). Entonces, la historia se vuelve algo que me implica, que se mistura con mis fibras y, abracadabra, se vuelve experiencia emocional. ¡Zamba epistemológica!

Por eso, cuando nuestro anfitrión Filip nos contó que era el organizador del Free Sofia Tour y nos invitó a unirnos a un grupo para recorrer la ciudad a la mañana siguiente, no dudé en decir que sí. Laura ya conoce mi afición por la historia. Me apodó “audioguía”, porque siempre empiezo a relatar exaltado la historia de cada lugar a medida que la descubro. Ella escucha, porque también le interesa la historia, pero navega la ciudad a través de otros detalles que a mí se me escapan. Mientras busco, abstraído, rastros de época monárquica en la heráldica herrada de una farola, ella descubre que los búlgaros atan muñequitos de lana a los brotes de los árboles de primavera para pedir un deseo.  Hace bailar a Sofía con la poesía que le propone su sensibilidad de nena viajera… y escribe crónicas de Sofía como esta.

free sofia tour

El grupo del Sofía Free Tour se congregó a las 11 de la mañana en frente al Palacio de Justicia. Éramos un grupo de 15 viajeros más un expat inglés, un veterano con campera de cuero que arrastraba varias resacas y enseguida dijo que el edificio estaba full of corruption  y se alejó maldiciéndonos a todos y midiéndonos con una mirada burlona. Filip se río y agregó que esa bosta llena de corrupción había sido la primera estructura en estilo monumentalista, y databa de 1929. Agregó que el león simbolizaba la monarquía. Lo interesante es que, aunque ésta terminó en 1944, los felinos siguieron dando sus pisotones simbólicos en los logos de las cervecerías búlgaras y en la moneda, el lev, palabra que significa león.

Hay algo en esas monarquías pre-comunistas de Europa del Este que me generan curiosidad y misterio. Me es imposible imaginarlas sin la rabia que se iba acumulando contra ellas cuando la mecha bolchevique ya estaba encendida. La próxima parada, la Catedral de Sveta Nedelya es poca cosa si uno no tiene en cuenta ese contexto. Apenas la mencionaría de pasada si un día de 1925 no hubiera sido el escenario de un atentado sangriento. El Partido Comunista de Bulgaria, que por esos días estaba proscripto, había asesinado días antes a un general, y previendo que toda la realeza y la elite militar del país asistirían a su funeral, colocó una bomba que voló el techo de la iglesia y mató a 200 personas e hirió a 500. Bulgaria perdió más generales ese día que en las tres guerras precedentes. El principal objetivo, el rey Boris III, se salvó, según Filip, gracias a una gran tradición búlgara: llegar tarde.

sofia

Catedral de Sveta Nedelya y los tranvías….

Nuestra caminata llegó luego al cruce de los bulevares María Louisa y Todor Alexandrov, donde se encuentra la estatua de Santa Sofía, erigida en 2001, no sin controversias. Hasta 1994 ese podio lo ocupaba la estatua de Lenin. Pero el berrinche no venía de una logia de ajedrecistas comunistas, sino de la iglesia, que consideraba que la Sofía del monumento era demasiado erótica y provocativa para arrogarse la representación de Santa Sofía, la patrona de la ciudad. Y la realidad es que Sofía exhibe un escote interesante, y dicen las malas lenguas que el escultor usó de modelo a la ex de un primer ministro. Está adornada además con una corona (poder), un ramo de trigo (fama) y un búho (sabiduría).

¿Cuál es el origen del nombre Sofía? Sofía, en griego, significa sabiduría. El primer asentamiento que se fundó, en el S.VIII a.C, empezó a ser conocido como Serdika cuando llegaron los romanos, en referencia a la tribu Serdi, de origen celta, que se afincó en esta zona de la antigua Tracia. En el S.XIV se empezó a sentir en el aire el nombre Sofía, que tomaba el nombre de una iglesia local llamada Hagia Sofia, igual que su homónima más famosa de Estambul. Ambas iglesias homenajean el concepto cristiano de Santa Sabiduría. El nombre apareció por primera vez en las notas de un mercader de Ragusa en 1376 y de a poco fue sonando más fuerte que el nombre eslavo hasta confinarlo al olvido. ¡Y una cosa! En búlgaro, se escribe София (en alfabeto cirílico) y se pronuncia con acento en la “o”, para diferenciarlo del nombre femenino Sofía.

 

La ciudad secreta que dictó la ciudad visible.

La ciudad secreta que dictó la ciudad visible.

Pero aunque la gente se olvidó del nombre, fue la mismísima Serdika la que salió a la luz en excavaciones del año 2004, mientras se abría una nueva estación de subterráneo, que con razón fue bautizada “Serdika”. No sólo es en la que hay que bajarse para conocer la zona, sino una atracción en sí misma, porque las escaleras llevan a un subnivel excavado en el que se conservan las ruinas de la fortaleza original, como la puerta oriental de la ciudad, que se abría hacia la Via Diagonalis que llevaba a Constantinopla.  Acá es donde yo me emociono: el centro de la ciudad romana coincide con el centro moderno de Sofía, con los dos bulevares Todor Alex­an­drov y Mar­ie-Lou­ise calcados sobre las dos principales arterias romanas, Car­do Max­i­ma y Decu­ma­nus Max­i­mus. Y es que a Sofía hay que entenderla por capas. No lejos, construyendo un hotel hallaron un anfiteatro romano, que fue incorporado en el lobby y puede visitarse. Hasta hay planes de comunicar los hallazgos y hacer esa napa histórica transitable.

Sofía también es famosa por sus iglesias escondidas, como la Iglesia de Sveta Petka, del siglo XIV, que está a pasos de la estatua de Sofía y de la estación de Serdica. Es mínima, con una sola nave, porque bajo el dominio otomano sólo se permitía construir una iglesia sobre otra preexistente. Muy cerca hay otra, todavía más emblemática, la de St.George Rotunda, que está literalmente cercada por el ministerio de educación y el Sheraton. Data del S.IV, lo que la hace el edifico en pie más antiguo de Sofía y dentro tiene una colección de frescos del siglo X al XIV. Las iglesias medievales búlgaras son como flores antiquísimas que sobrevivieron al cemento o resucitaron a través de sus grietas, aferrándose al tiempo, rodeadas de imponente arquitectura socialista de la década del 50.

saint george rotunda

St George rotunda: acorralamiento físico y simbólico.

Filip sólo tiene que cruzar la calle para pasar de la Edad Media al siglo XX. Esa área urbana que el comunismo desarrolló para sentirse estéticamente cómodo se llama Largo. Es un ensamble de tres mega edificios, que parecen de mármol y tienen cientos de metros de fachada. El más famoso es la Casa del Partido Comunista, que fue la sede del partido hasta agosto de 1990, cuando fue incendiada por las multitudes que pedían democracia. Alguien se tomó la molestia de subir hasta arriba para quitar la gran estrella roja que coronaba este orgullo del comunismo de posguerra, y que ahora se puede admirar en el algo a trasmano Museo de Arte Socialista. (entrada: 6 levas, metro: Joliot Curie). Otra parte interesante del “Largo” es el Central Department Store (TZUM, por sus siglas en búlgaro), una especie de mercado popular de la era socialista, que ahora se recicló, predeciblemente, como shopping. Todo este conjunto es una de las cosas imprescindibles que ver en Sofía.

communist party house sofia

Lau y yo frente a la Casa del Partido Comunista.

De ahí pasamos a la mezquita Banya Bashi, del 1576, construida por el mismo arquitecto que maquinó la Mezquita Azul de Estambul. Bulgaria estuvo hasta 1878 bajo dominio otomano, y llegó a haber 50 mezquitas en la ciudad. Hoy queda solo esta. Las restantes  resto fueron demolidas aprovechando una tormenta eléctrica en 1878. El delicado sonido del trueno enmascaró el retumbe de la dinamita. “Algunos pensaron que era la voluntad de Dios” – ironizó Filip, riéndose de la credulidad del fulano promedio.

Desde ahí, un desvío de dos cuadras te lleva a la Sinagoga de Sofía, la tercera más grande de Europa, con lugar para mil fieles y data de 1907. Hoy quedan solo 5000 judíos en Bulgaria. Aunque durante la SGM Bulgaria se alió con el Eje porque Hitler le prometió ganancias territoriales al final de la guerra, logró salvar a buena parte de su población judía. ¿Cómo? “Otra vez, la gran habilidad búlgara: procrastinando” – dice Filip. Lo pospuso durante dos años, explicando a Hitler que necesitaba usarlos para trabajos forzados.

central mineral baths

aguas termales sofia

Water to the people!

Volvemos a la mezquita y desde allí cruzamos una plaza y llegamos al Central Mineral Baths, los baños públicos construidos en 1908 en estilo neobizantino. Mientras afuera regían las leyes del pudor, allí todos se bañaban desnudos, cada género en su pileta dedicada. Los tracios no eran boludos, con el frío que hace en invierno, no de casualidad fundaron la ciudad junto a una fuente termal con 42 manantiales (de 30 hasta 90 grados). Sus poderes curativos se volvieron famosos en todo el mundo antiguo, motivo por el cual Apollo Medicus (obra social divina de los romanos) aparece en el escudo de armas de la ciudad. Además, hay canillas donde la población puede abastecerse del agua milagrosa, botellón en mano.

Desde ahí tomamos el Bulevar Tsar Osvoboditel, hacia el antiguo Palacio Real (hoy Galería Nacional de Arte). Cuando los búlgaros se libraron de los turcos, dijeron “Che ¿y si traemos un rey de alguna parte?” Era una época en que estaba de moda, si no tenías tu propia dinastía de pedigrí, adoptar algún miembro de alguna casa noble de Alemania o Austria, que tenían millones de condes, barones y archiduques ociosos en sus castillos sin mantenimiento, esperando que alguna causa los reclame. Primero trajeron a Alejandro I de Battenberg, alemán, quien le puso onda, pero abdicó por presiones de otros superpoderes. Luego cayó en paracaídas un austríaco, que fue coronado como Zar Ferdinand I. Para peores, este perdió la Guerra de los Balcanes y escapó por un pelo de la fama de puto casándose estratégicamente con la Princesa María Luisa de Bourbón-Parma. Su hijo, Boris III, fue el que salvó de la deportación a 50.000 judíos, y a cambio fue envenenado por Hitler.

boris III

Boris III en la tapa de Times.

Cuando Boris III murió dejó en el trono a su hijo Simeón II, que tenía 6 años y reinó auxiliado por un regente. La historia fue curiosa (otra vez me emociono, sí…) porque a Simeón lo destronaron los comunistas, que tomaron el poder en 1944 y mandaron a la casa real al exilio. Regresó en 1996, cuando los países del este, perdidos en la neblina democrática le dieron rienda a la nostalgia monárquica, y se postuló como primer ministro, cargo que ocupó hasta 2005. Intentó una reelección en coalición con el ex partido comunista (¡el mismo que lo había destronado cuando era niño!) y ante el fracaso abandonó la política. Es uno de los últimos tres jefes de estado de la Segunda Guerra Mundial que sigue vivo (junto al Dalai Lama y Michael I de Rumania). Filip dice que su gobierno fue un fiasco, pero se las arregló para promulgar una ley que decreta que todas las antiguas posesiones reales ahora le pertenecían….

De ahí pasamos al Teatro Nacional Ivan Vazov, nombrado en honor a un poeta independentista, el “patriarca de la literatura búlgara”. Conoció el reconocimiento en vida. WIkipedia esconde sospechosamente los motivos de su muerte. Según Filip, la vida lo abandonó ya convertido en leyenda, mientras hacía el amor con una de las jóvenes actrices del teatro. Groupies y todo tenía Don Iván.

aleksander nevski sofia

Catedral Aleksander Nevski: sin palabras.

La joya más fotografiada de Sofía está muy cerca, y se llama Catedral Aleksander Nevski. Con sus cúpulas doradas y su superposición de domos apabulla al ojo y te deja navegando sus perfiles aunque seas el más ateo del mundo. Está nombrada en honor a los soldados rusos que murieron en la Guerra Ruso-Turca (1878) que liberó el país. En especial, al príncipe ruso Alejandro Nevsky, quien en el siglo XIII peleó por el cristianismo ortodoxo, el alfabeto cirílico y el mundo eslavo. Son las tres cosas que Bulgaria y Rusia tienen en común. Bulgaria fue, más tarde,  el país de aquel lado de la cortina de hierro que estuvo más cerca de anexarse voluntariamente a Rusia.

La caminata termina en la iglesia de Santa Sofía, la que le da el nombre a la ciudad. Fue construida en el siglo VII, en las afueras de la entonces Serdika. Cuando la gente iba  la iglesia, decía que iba a Sofía. Sin saberlo, estaban rebautizando su ciudad.

Otro sitio interesante, que aunque queda más retirado del centro y está fuera del Sofía Free Tour, lo recomiendo, es el Museo de Historia Militar (calle Cherkovna 92) Yo no entré al museo en sí, pero su parque es un museo gratuito al aire libre, donde hay tanques alemanes de la Segunda Guerra (que quedaron allí cuando Bulgaria y Alemania eran aliadas, y fueron luego reutilizados). Debe ser el único lugar del mundo donde podés ver a los niños jugar arriba de un Panzer nazi. Los domingos es el sitio en que muchas familias llevan a sus hijos a jugar.

museo militar de sofia

Niños entre Panzers…

La verdad, sabía muy poco sobre la historia de Bulgaria antes de mi visita. ¡Me voy con la sensación de haber hecho un curso intensivo! Al margen, Sofía me pareció una ciudad súper amable para el mochilero, quizás la capital más económica de la Unión Europea. Abajo, algunos datos y parámetros para los que se animen a visitar Sofía en su viaje por Europa…

En este mapa podés ver todos los sitios de interés mencionados en mi artículo.

 

CONSEJOS PARA VIAJAR A SOFÍA

Cómo hacer el Free Sofia Tour

No es necesario reservar, sino ir directamente. Las salidas se hacen todo el año, dos veces por día, a las 11 am y 6 pm, frente al Palacio de Justicia. Aunque es gratis, si te gustó (¡te va a gustar!) es ético dejar una propina. El equivalente de 5 euros por persona está más que bien.

Mi calle favorita para pasear

Sin dudas, el bulevar Vitosha, porque aunque los atractivos principales están en la zona céntrica, en esta calle vez la Sofía de los búlgaros, los tranvías, los puestos de flores, las escuelas de teatro, los bares…

tranvías en bulgaria

 

Dónde cambiar dinero

Las casas de cambio se encuentran en el bulevar Vitosha, donde ofrecen mejor cambio que en el aeropuerto. La tasa de cambio actual de la leva búlgara. La tasa de cambio es de 2 levas = 1 euro aproximadamente.

Presupuesto para viajar a Sofía

Sofía  —Bulgaria— en general es una ciudad muy económica, que no duele al bolsillo mochilero. Se puede comer una porción de pasta al pesto por 1,5€, o una porción de pizza por 1 leva (0,50€). Un restaurante muy barato dónde comer comida típica es Petleto II, Neofit Rilski 44. (€4-8 por pesona), En Bulgaria, también, nos podíamos dar el lujo de tomar jugo exprimido de naranja en los restaurantes vegetarianos,  razón de 2€ el litro.

pizza en sofia

Una porción de pizza 0,50€…

Alojamiento barato en Sofía

El hostel favorito de los mochileros es Hostel Mostel, que por 9€ incluye desayuno y una mini-cena que consta de una porción de pasta y una cerveza. También organizan viajes todos los días al Monasterio de Rila.

Cómo llegar a Sofía

Nosotros llegamos a dedo desde Skopje, Macedonia, pero quienes estén recorriendo Europa en tren tienen conexiones desde Bucarest (2 trenes por día), Thessaloniki, Estambul, Viena, Belgrado y Moscú (1 por día). Desde Sofía se puede salir para toda Bulgaria en tren. Los ferrocarriles búlgaros son lentos pero muy baratos. (a razón de 1€ por hora de viaje).

Cualquier dato o ideas de qué ver en Sofía para enriquecer el post y que sirva a otros viajeros, ¡bienvenido!


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

6 Comentarios

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  • Sinceramente les tengo sana envidia (si se puede decir así).
    Acabo de ver el video 36.000 Kms por Sudamérica en autostop en Youtube, y para ser sincero, casi lloré.

    Bueno yo soy paraguayo, actualmente voy penúltimo año en la facultad (Ciencias Contables). Les tengo que decir que las ganas de recorrer cada país es algo que lo tengo tan profundamente clavado en mi interior, que ningún comentario o incluso burla hacia mis ideas me hicieron decaer. Por otro lado no conozco ningún paraguayo que viva viajando, y sin embargo, he visto ya tantos argentinos que viven haciendo eso mismo (sólo por blogs claro).

    El hecho es que más o menos 8 meses empecé a planear en serio mi viaje y la cuestión central que aún no resolví es el tema de cómo hacer dinero para mantenerme viajando.
    Lo que realmente me apasiona a parte de viajar es escribir, entonces me gustaría saber si aún es factible publicar un libro sobre viajes?, No hay ya demasiados libros de ese tipo?. Hoy en día ya no es novedad ver libros de mochileros/viajeros.

    Si me dan algunas opiniones al respecto les agradeceré mucho.

    • Hola! Es verdad que hay pocos paraguayos viajando de forma nómada, un motivo más para que lo intentes! Escribir un libro sin ser escritor solo para hacer dinero.. es garantía de fracaso. Como tu dices hay cantidad de libros de viajeros/mochileros, y muy pocos de sus autores pueden honestamente decir que viven de ellos, justamente porque la bola se corre rápido de cuando un libro tiene calidad literaria y cuando es un manotazo de ahogado…. Abrazo!

  • ¡Hola juan!, llevo tiempo leyéndote y nunca había pasado por mi cabezota comentar. Pero bueno, en algún momento tenía que hacerlo. Dentro de un mes al fin voy a partir, pienso recorrer Sudamérica sin fecha de retorno; ya me estoy volviendo loco de tantas veces que he leído Huckleberry Finn y En el camino de Kerouac. Ahí residen mis preguntas, en la literatura. ¿Es posible realmente escribir en el mismo viaje?, soy todavía escritor en pañales, pero suelo mandar mis cuentos a varios concursos literarios, y esperaba seguir haciéndolo en el mismo viaje. También está la cosa de que no voy a llevar ordenador, así que todo será a birome y cada vez que consiga un PC con Internet, transcribir y enviarlos. Y por cierto Juan ¿Cuáles son tus libros y escritores favoritos? No se si ya lo habías dicho antes en alguna entrada o en alguna entrevista, pero nada pierdo en preguntar. ¡Un abrazo desde Venezuela!

    • Amigo, gracias por comentar ante todo! En el Camino de Kerouac fue alo asi como mi bliblia.. jejje Cñaro que se uede escribir cunado uno viaje. De hecho, sobre todo cuandouno viaja se puede escribir. Al menos en bruto. Editar, buscar la forma perfecta,. Eso uno lo hace en caso, o frenando un par de semanas en algun lugar que te sienta cómodo. Mis libros favoritos: Rayuela (Cortázar), En el Camino (Hesse), El tiempo de los Regalos (P.L.Fermor)…. Un gran abrazo!

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