Macedonia: una chica rebelde en los Balcanes

Macedonia es como una chica punk con dilemas existencias. No está segura ni de su nombre, ni de su edad, mucho menos de su pasado. Por eso se redefine, arremete, y se angustia cuando no le dan crédito a su brío. Como tantos otros huérfanos de esa madre traicionada que fue la ex Yugoeslavia, necesita encontrar su lugar en el mapa. Si fuera de veras una adolescente, Macedonia se dejaría una cresta y se teñiría el pelo de verde, pero es un país, y lo que hace para llamar la atención del mundo es tatuar las calles de Skopje, su capital, con estatuas gigantes de héroes inciertos, también reclamados por sus vecinos. Supongo que es la única manera de comportarse, siendo una mínima república que tiene de un lado a Bulgaria, que quiere agazaparse sobre su identidad nacional, y del otro a Grecia, que le reclama nada menos que el nombre. Ante las dudas, simula la seguridad de un coloso, y reescribe su historia en bronce y mármol.

¿Pero quién viaja a Macedonia? Macedonia fue el  país nº 63 de mi vuelta al mundo a dedo. Hicimos el camino de Prizren, Kosovo a Skopje en varios tramos, la mayoría en vehículos de kosovares que vivían exiliados en Suiza o Alemania. Un VW Golf, tres Audi, un BMW X-3 y un Mercedes. Total: una invitación a almorzar, cincuenta euros de regalo, y una variedad babélica de idiomas hablados. Al llegar a la frontera llovía, por lo que el oficial de migraciones apenas miró que nuestras caras coincidieran con la foto del pasaporte con la ventana a medio bajar, y los selló en décimas de segundo para volver a su casilla calefaccionada. El último auto nos dejó en la ciudad, donde fuimos recibidos por Makedonka y Bojan, una pareja de couchsurfing. Sus consejos fueron fundamentales para comenzar a entender la realidad, pero sobre todo, para aprender a reírse de ella entre cervezas baratas y cigarrillos.

plaza macedonia

Si no tenés leones que escupen agua, no sos nadie…

La plaza central de Skopje, llamada Plaza Macedonia, es el epicentro del impúdico esmero —y presupuesto— destinados a afirmar que la nueva nación tiene en realidad orígenes tan inmemoriales como sus vecinos. El proyecto, titulado “Skopje 2014” (por su plazo de finalización) fue pensado para inflamar el orgullo nacional y, de paso, atraer a los turistas. Laura y yo dedicamos una tarde completa a examinar la zona, que en los últimos cinco años fue rediseñada “a la clásico” para darle una pátina de antigüedad y grandeza a una ex capital de provincia socialista que de pronto se declaraba heredera de una civilización ancestral.

Por doquier surgieron estatuas, edificios en estilo neoclásico y barroco —estilos que nunca existieron en esta zona de los Balcanes, que en esos siglos estaba bajo el dominio otomano— puentes y columnas. Todo parece antiguo, pero nada tiene más de diez años. Esto es lo que encontramos, ojalá les sirva también a futuros viajeros como guía sobre qué ver en Skopje.

estatua de alejandro magno

Necesitaban un héroe, un semental fundador de la patria, aunque tuviera poco que ver con ellos.

museo de arqueología de macedonia

La falsa antigüedad de Skopje confunde a los distraídos.

skopje de noche

Será una falsificación, pero qué lindo quedó para pasear a la tardecita…

 

La pieza central es una estatua de 23 metros de Alejandro Magno, aunque la placa oficial lo define apenas como  “Guerrero a Caballo” en un intento por aligerar la ofensa a los griegos, quienes los acusan de apropiación ilícita de héroes. La estatua hace algo más que adornar: formula un mito fundacional, poniendo nada menos que al más grande conquistador de la antigüedad como semental de su linaje. Es un Alejandro and Roll, con luces verdes que vuelven de kriptonita las aguas danzantes y música de fondo de Wagner. Lo más cómico es que si Alejandro bajara del pedestal, nadie le entendería una palabra, ya que el héroe nació en la Macedonia que era parte del mundo helénico, y los macedonios actuales descienden de los eslavos que se asentaron en los Balcanes desde el siglo V. Alejandro dominó desde los oasis de Egipto hasta las orillas del Ganges expandiendo los dioses, idioma y valores griegos, de los que no se deriva en absoluto la Macedonia eslava de nuestros días.

Pero a Grecia le gusta pelear, y a toda chica punk le gusta el pogo. Así, diplomáticos griegos y macedonios, se embalaron en una absurda disputa que lleva dos décadas, no por causa de Alejandro, sino por el nombre del país. ¿Quieren divertirse? Los griegos protestaron desde el mismo día en que la República de Macedonia se declaró independiente de lo que quedaba de Yugoeslavia en 1991. Su argumento es sencillo: el nombre hace también referencia a la limítrofe región griega de Macedonia, donde viven 2.5 millones de griegos  y al antiguo reino griego de Macedonia. Los griegos quieren obligarlos a usar el nombre de “Macedonia del Norte”. Desde Skopje les responden: “Macedonia o nada”. ¿Se imaginan a Bolivia rebautizándose como República de Jujuy?

Mientras el problema se resuelve, Macedonia está obligada a usar, provisionalmente, el nombre de “Antigua República Yugoeslava de Macedonia”, o FYROM (por sus siglas en inglés). Tal fue la condición para ser aceptada en las Naciones Unidas. Tampoco puede ingresar en la Unión Europea, a pedido de Grecia, cuyo mayor temor es que el llamamiento a una Macedonia unida incite rebeliones independentistas de los macedonios eslavos del norte de Grecia. Lee más sobre la disputa por el nombre Macedonia en el blog de Lau.

skopje 2014

Un puente a lo Praga, con estatuas de próceres prestados… De fondo: el Museo de Arqueología de Macedonia.

Volviendo a la plaza, Alejandro no está solo, sinó que tiene muchos amiguitos de bronce con quien jugar. Por ahí anda Justiniano, recordándonos que Macedonia fue provincia romana, y no muy lejos, el emperador Samuel, que según los locales fue el primer rey de algo parecido a un estado macedonio allá por el siglo X, pero que aparece en cualquier enciclopedia como cabeza del Primer Imperio Búlgaro, que mudó su centro de poder a Skopje por 20 años. Un puente —este sí, realmente antiguo— lleva, del otro lado del río Vardar, al Museo de Arqueología de Macedonia, en estilo totalmente neoclásico, pero inaugurado ¡en 2014! Otro de los puentes está alineado con más estatuas. Me recuerda al Puente de Carlos de Praga, y ya no me sorprende encontrar más guerreros griegos y reyes de medianera. Por suerte, allí están San Cirilo y San Metodio, monjes eslavos nacidos en la Macedonia griega, creadores del alfabeto cirílico y de la primera universidad eslava en Ohrid. Me parecen los más macedonios de todos. Entre tantos prohombres se mezclan otras estatuas que exaltan dos actividades aparentemente asociadas al género femenino: la lactancia y el shopping. Todo por el módico precio de 200 millones de euros…

estatuas de skopje

Las mujeres están representadas: hay un monumento al shopping….

monumento a la lactancia

…y uno a la lactancia materna.

estatua al mendigo

También hay una estatua al Mendigo, en frente de una relojería de lujo…

La búsqueda desesperada que hay detrás del despilfarro kitsch de estuco  y bronce, más que fomentar la memoria parece estar construyéndola. Se auspicia la memoria y se “crea” el hecho recordado al mismo tiempo, al iluminarse una clave de lectura que resalta la tenue y confusa continuidad de Macedonia a través de los siglos. No hay mención, por ejemplo, de los quinientos años de ocupación turca. Las estatuas pasan de los reyes medievales a los primeros nacionalistas macedonios del siglo XIX como Goce Delchev y Damjan Gruev, fundadores del Internal Macedonian Revolutionary Organization. Tampoco hay rastros de Tito, aunque fue bajo su tutela que se reconoció el lenguaje macedonio y se lo enseñó en las universidades. Sin contar que a esa época debe la ciudad toda su infraestructura y que hasta el más liberal de los macedonios reconoce en Tito una figura casi paterna. Sin pelos en la lengua: saliendo del manipulado centrito, Skopje debe ser la ciudad de los Balcanes que más retiene ese aire yugoeslavo de amplios bulevares y ordenados edificios para el proletariado. Y eso es justamente lo que quieren maquillar los nuevos nacionalistas macedonios.

Mirando hacia el río: el espectáculo es placentero, con tantos jardines, puentes y un desconche de neoclasicismo. Flota en el aire una “voluntad de París”, aunque otros observadores denuncian más bien una cruza de Las Vegas con Pyongyang. Sobre el río hay barcos-restaurantes, pero no son barcos reales, sino construcciones de cemento que simulan flotar. La sorpresita está cruzando ese río.  ¿Dónde está la realidad? uno se pregunta en el centro de Skopje, mientras ver pasar autobuses rojos estilo londinense pero hechos en China…

El relato sigue del otro lado del río....

El relato sigue del otro lado del río….

De golpe, y tras tanta pompa griega, es hasta contradictorio encontrarse con un bazar. Porque mientras en Pristina se destruyó al bazar para dar paso a la modernidad socialista, aquí las topadoras tuvieron  más misericordia, y preservaron las callejuelas con sus negocios. Las guías recomiendan —y con razón— visitar los baños turcos más grandes de los Balcanes o la mezquita Mustafa Pasa, de 1492 con su cúpula agrietada por el terremoto de 1963. A mí son otras pequeñeces las que me hacen un guiño, las formas atulipanadas de las copas de té  que los turcos dejaron en su camino y las monedas otomanas que aún circulan, oxidadas, entre los anticuarios (en los que, como siempre, me zambullo en busca de algún souvenir).  Las 80.000 personas que todavía hablan turco en Macedonia, no lo aprendieron con tutoriales. Caminamos hasta una fortaleza llamada Kale, que está sobre una colina, y es arena de otra zinchada típicamente balcánica donde la minoría albanesa (que no es ninguna migaja, sino el 30% de la población) quiere eregir una mezquita, mientras los macedonios eslavos prefieren una iglesia.

bazar de skopje

Si te dejan ir las estatuas… ¡llegás a un bazar otomano!

taza de té turco

Copa de té turco y moneda otomana que cien años atrás habrá pagado tazas de té en este mismo bazar…

Del lado “nuevo” de la ciudad, y en todas direcciones, abundan las muestras de otra arquitectura antes sacra y ahora lamentada: Skopje es una de las ciudades de Europa del Este más ricas en un estilo llamado brutalismo soviético. Cuando el terremoto de 1963 devastó la ciudad, el por entonces gobierno socialista aprovechó el vacío para remodelar la ciudad en estilo que consideraba sexys a las estructuras de hormigón. El arquitecto japonés Kenzo Tange fue seleccionado tras un concurso internacional, y de sus planos saltaron innumerables edificios que parecía que estuviesen a punto de despegar,  con pesada similitud a todo lo espacial, el furor de los sesentas. El edificio del Correo, por ejemplo, parece una especie de insecto galáctico, de esos que te aparecían cuando jugabas al Gálaga. Y si no entendiste la metáfora porque tenés menos de 30, buscá en Google. Como sea, es muy coherente  parte del marxismo, una doctrina materialista, el parir estas gordas estructuras y afianzar la ideología con ladrillos. La mayoría de estos edificios, desde ya, no son hoy considerados “bonitos”, y la misma gente que trabaja o vive en ellos los ve como todos veríamos a un viejo radiograbador doble casetera en el living de nuestra casa…

brutalismo sovietico skopje

Oficina de correos que funciona dentro de un plato volador con  escotillas y todo. Los comunistas la flasheaban con el cosmos.

Más allá de los héroes, las vidas anónimas me parecen las más interesantes...

En Macedonia, si no sos estatua, vivís en uno de estos edificios que de noche parecen un videojuego ochentoso.

En uno de esos edificios pasados de moda vivían Makedonka y Bojan, nuestros anfitriones. Bojan era un escéptico de la historia, me caía muy bien a decir verdad. Fumaba y fumaba y apagaba los puchos con furia. ¿Qué pensás de todo esto? – le tiro una punta..

– Creo que están tratando de convencernos que tras 20 años de fracaso económico nuestra nación es grandiosa, que estamos bendecidos y significamos algo….

– ¿Bendecidos por quién? ¿Por Alejandro Magno?

– Alejandro fue lo más inteligente que este país dio a luz. ¡Qué vergüenza le daría! Espero que esté enterrado en el mar…

Después de unos días en Skopje decidimos salir a recorrer el interior de Macedonia, para ver cómo vivía la gente más allá de la grandiosidad de las estatuas, y más acá de los delirios nacionalistas. Skopje fue el punta pie para entender a Macedonia, esa chica mal llevada, orgullosa, que te hace fuck you si no la llamás por su nombre correcto y se sumerge en el olvido gracias a botellas de cerveza plásticas de litro y medio. Y apaga puchos, compulsivamente, en la búsqueda de sí misma.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

10 Comentarios

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  • Creo que de cierta manera todos podemos identificarnos con Macedonia como la decribis. Acaso no estamos siempre en la busqueda de nosotros mismos, nuestra identidad?
    Perdón si bati cualquiera. Pero tu post me inspiro eso. Mil gracias.

    pd: anoto macedonia en la lista de lugares a conocer

  • La de cosas que hace uno por encajar en la sociedad. Que hasta una chica punk busque tener algo sobre Alejando Magno en su biblioteca particular, debería decirnos algo.
    La de cosas que aprende uno leyéndote. Que bueno que nos lo compartas, pues a veces Macedonia parece ser como algunos otros nombres que aún se nos hacen extraños. Una marca confusa en un mapa. Poder acercarse a su historia, o a su manera de crearla desde tus palabras, es todo un viaje.
    Gracias.

    Andrea =)

  • Che, Juan Pablo; se puede entrar a Macedonia con el pasaporte Argentino. En realidad quiero viajar desde Pristina a Belgrado, pero según google maps es más fácil saliendo por Macedonia. ¿Que me podrías decir con respecto a esto?

  • He vivido cuatro años en Skopje, geniales, como la echo de menos, su plaza sus restaurantes Pelister, flores y gente ohhhhh que años tan felices.

  • Hola! Conseguíte “Fantasmas Balcánicos “de Robert Kaplan que era mochilero cuando viajo por los Balcanes.Se hizo famoso precisamente porque viajando mirando y hablando vio y profetizó la Guerra de Yugoeslavia.Conseguíte todo lo que puedas de Robert Byron,de Bruce Chatwin,que copiaba a Byron,y los de” Paddy”Leight Fermor por Rumania ,Bulgaria y Grecia .En los países ex comunistas casi toda la gente de más de cincuenta años añora el comunismo porque tenían educación y sanidad a pesar de todos sus horrores .Lo que les trajo la Democracia es mafía e inmigración o la pirámide de Ponzi,como en Albania para robarles los pocos ahorros que tenian.
    La mayoría de los BMW y Mercedes que te llevaban son de mafiosos que “trabajan” en la UE así que cuidate si volves.
    Abrazos

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