UN DANDY CON AGUJEROS EN EL PANTALÓN

Escribir este post se volvió un asunto urgente. Hace más de diez años que tomé la decisión de ser nómada, pero recién ahora voy confirmando alguna de mis teorías sobre las consecuencias que eso implicaba. ¿Pasan los años para un nómada? ¿Qué pasa con la incertidumbre económica? ¿Me lamento de haber pateado el tablero que me proponían? ¿Puede la carpa hacerse amiga de las camas King Size?  Abajo, mis reflexiones, tan complejas y sinceras como me fueron posibles….
No voy a mentir. Cuando insinué en mi casa que quería dedicarme a viajar, hace ya muchos años, no encontré una resistencia feroz, ni gritos ni amenazas con desherencias. En cambio, fui guiado hacia una consciente ceremonia de despedida social. Llevaba varios años amagando a dejar la universidad. Yo estudiaba psicología –ahora me lo confieso- para encontrar argumentos irrebatibles que me liberaran de la condena a seguir el camino marcado. Quería averiguar el mío, salir de viaje con una mochila al hombro y vivir viajando, lograr el famoso perpetuum mobile –movimiento continuo- aunque fuera a fuerza de ascetismo.
Y ahí venía el problema y el gato encerrado, porque como todo argentino clase media, había sido formateado para poner el acento en el progreso económico y relegar mis pasiones al estatus de pasatiempo, los default settings. La libertad, la felicidad incluso, eran valores secundarios. Entonces daba vueltas, tomaba carrera retórica, me justificaba. Luego pinchaba mis propios globos al mirar mis sueños en el espejito espejito ajeno, prestado, traidor. ¿Cuál era el centro de mi dificultad? Que todos me recordaban –y yo no tenía aún argumentos para desmentirlos- que si pateaba el tablero y me iba de viaje estaba renunciando a los caramelos del sistema –bienestar económico, tranquilidad, jubilación-. Uno de los grandes mitos, de los cucos más formidables con que los perros guardianes del sistema asustan a los viajeros en potencia, es de las opciones excluyentes. Si querés viajar toda la vida no tendrás más opción que ser un hippie que se alimentará de raíces y permanecerá fuera del sistema. Estás dentro o fuera. En esos términos disyuntivos el viaje asumía la trayectoria de un desvío hereje, de una fuga, un herraje irrevocable de pobreza a cambio de mi libertad, sin posibilidad de matices conciliatorios y con el derecho a vivir –bien- del arte escritura denegado en letra chica.
 
rutas dinamarca

Almuerzo rutero: sandwiches de pan lactal, salame y queso. (Dinamarca, 2005)

No tenía fórmulas mágicas, y lo único que sabía hacer era escribir, pero todavía no había hecho ningún gran viaje y mis libros de viaje aún no existían. Sí tenía librillos artesanales de poesía, cuadernillos fotocopiados de 40 páginas que había logrado vender en playas y bares. ¿Cómo haría para recorrer el mundo con poco dinero? ¿Qué haría de mi vida al regresar? ¿Quería regresar? Mi mente acechaba desconsoladamente toda clase de futuros alternativos. En medio de esa tormenta de reinvención vital me pregunté qué era lo peor que me podía pasar. Si en el futuro más pandillero sobreviviría austeramente con la venta ambulante de mis libros, estaba dispuesto a pagar el precio. Me despedí entonces de todos los terciopelos, y de las almohadas limpias y de la perspectiva de un techo propio, hice por adelantado el duelo por una familia orgullosa de mis logros que no tendría, hice votos de abstinencia de los buenos vinos y hasta de los whiskeys mediocres, de toda seguridad. Fui en esa época que escribí el Manifiesto Mochilero. Mucho antes de su viralización por internet, era un recordatorio dirigido a mí mismo…
Pero mientras uno planea un viaje el viaje lo planea a uno. Lo mismo pasa con la vida. Dejé la universidad y comencé a viajar, de forma indefinida, y siempre con los mínimos fondos que la venta de libros artesanales me proporcionaba. Al principio tenía ahorros, porque había trabajado en Irlanda (en fábricas de queso, hoteles y hasta como guardia de seguridad en un centro comercial), pero luego estos se fueron desvaneciendo. Sin embargo, me había jurado nunca más aceptar trabajos que no tuvieran que ver con la literatura. El 25 de abril de 2005 fue la última vez que fiché en un laburo con jefe.  Tuve que neutralizar mi ego y  acostumbrarme a vender mis libros en cafés y restaurantes. Vender mis libros a otros mochileros en una playa en Tailandia era fácil, pero hacerlo en un restaurante en Palermo, Buenos Aires era enfrentarse a los prejuicios ajenos, porque la fascinación de algunos ante mis historias se intercalaba con resoplos y bufidosy hasta con algún que otro “Andá a laburar”. 
comida mochilera

La mesa está puesta y la comida servida… (Bolivia, 2011)                    

Los años fueron pasando, y con ellos 130,000 km de viajes a dedo y 60 países. En todo ese lapso, mi brújula nunca priorizó lo material, sino tener lo justo para comer y seguir viaje. Cinco dólares por día era, y sigue siendo, mi presupuesto básico. Cuando esperás nada, un pocose vuelve mucho. Celebré cumpleaños con un pan casero y una lata de atún y pasé incontables noches acampando en cualquier parte. En la Hofbrauhaus, la cervecería más antigua de Munich, pedí un plato de sopa porque no me alcanzaba para la cerveza más barata. Viajé de Amsterdam a Rumania con un euro y pasé 22 días en Noruega, uno de los países más caros del mundo, con 30 dólares. Cuando llegué a Tíbet, el resto de los extranjeros salió corriendo a buscar un hostel y yo una fotocopiadora para hacer los libritos para poder pagar ese hostel. Y explicar el concepto de doble faz en chino no fue nada fácil…
Pero también comencé a recibir regalos, regalos del universo, casi siempre en forma de hospitalidad de locales que me agasajaban, de mimos inesperados. Disfrutaba especialmente  de esos altibajos, un día acampar en un establo y, acto seguido,ser recibido en una mansión por anfitriones acaudalados o degustar una pinta de Guiness con una cazuela de mariscos en una aldea de pescadores en Irlanda. Una vez, en Sucre, pasé de un matadero de chanchos a una academia de baile en cuestión de horas. Y en ambos sitios fui feliz porque, para mí, la versatilidad es la mayor de las virtudes humanas, ser capaz de conversar con malucos brasileños o con el jefe de finanzas de la OTAN por igual, y son ejemplos literales. Fue entonces que escribí en mi libreta la frase: “Soy un dandy con agujeros en el pantalón” 
comida turca

Otro desayuno fastuoso en casa de Mesut, mi anfitrión de CS en Adana. (Turquía, 2005)

La austeridad en los viajes, el placer por moverme a dedo y llegar a los pueblos sin reserva de alojamiento y hacer amigos, fue siempre una actitud voluntaria y no una condición, totalmente desconectada de mis posibilidades financieras de viajar o no de otro modo. Se lo dije muchas veces a gente que no me creyó: si pudiera pagar hoteles caros y aviones infinitos nunca dejaría de hacer dedo. A mí me costaba explicarles, traducir desde algún lenguaje encriptado en mi pulso el encanto de la intemperie. Viceversa, me costaba que los mochileros fundamentalistas del sufrimiento (aquellos que viajaban a lo rasca pero por condición y no por elección) entendieran que también podía disfrutar hacer la plancha en aguas cristalinas o fumar un habano. Había un similar cristianismo barra masoquismo en algunos lectores, que celebraban sólo tus martirios pero nunca tus golpes de suerte. Ellos, al parecer, también creían en ese mundo blanco y negro en el que los viajeros irán al cielo de los hippies junto con sus pulgas y nunca, pero nunca, poseerán una cuenta bancaria o un sándwich de jamón y queso.

beber vino en la bañera

Día de mi segundo aniversario de nomadismo (1.5.2007, Heidelberg, Alemania). Debían quedarme cien dólares en la billetera…

En esas épocas las irrupciones de lujo eran bien espaciadas, siempre ofertas de samaritanos que yo recibía con las palmas de mis manos hacia arriba, como los peregrinos sikh que había conocido en el Templo Dorado de Amritsar recibían los alimentos que les propinaban. Durante muchos años viajé con mi pipa, que conoció desde los mejores Borkum Riff hasta los tabacos más populares de los bazares turcos. Nunca deduje de la actitud sibarítica una vereda política o de clase.Alzaba las copas más caras sin importar quién las había pagado, y luego me iba a armar mi carpa. En Alemania se me llegó a  conocer con el alias de Street Dog, elogio que yo agradecía, dado que los perros de la calle han sido para mí silenciosos maestros budistas con su ejemplo de felicidad desnuda.
Me pregunté entonces cómo era que mi alma se estremecíapor igual cuando le daba a mi mano la curvatura exacta para sostener una copa de vino caro, que cuando esa misma mano se reconfiguraba para hacerle dedo a un carro tirado a caballo guiado por niños cartoneros en Alejandría. Son los mismos dedos, y la misma alma. Con el tiempo me di cuenta que saboreaba más las experiencias cuanto más se distanciaban de la línea de flotación del aburrimiento, sea hacia un extremo o hacia el otro, hacia el champagne o hacia el barro. Y sobre todo, encontraba una experiencia estética en la superposición, en los ademanes aristocráticos con fondo de frugalidad. Una vez fumé un habano que me había regalado un lector mientras acampaba en las afueras de Chumbicha, pueblo catamarqueño en donde la gente pensaba que era un vendedor de sahumerios. 
Mandamiento del viajero flexible: “Amarás el sushi casi tanto como el dumpster diving
Ese ritmo alterno, ese contraste, es el que me extasía y me hace sentir identificado con las primeras líneas del Carmina Burana: “Oh fortuna velut luna, status variabilis”… (Oh fortuna, como la luna, tu estado es variable…)
dumpster diving

Haciendo recolección urbana (dumpster diving) en un supermercado (Noruega, 2005)


Y los años pasaron, y los viajes incubaron libros, y la popularidad del  blog fue creciendo con la aparición de las redes sociales. No porque yo pagara carteles publicitarios en el subte, sino porque hay gente en busca de inspiración para sus viajes, incluso gente que no es mochilera y que viaja de formas muy distintas a la mía. Las tendencias del turismo fueron cambiando, y los ministerios de turismo se dieron cuenta que era más efectivo promocionar los atractivos de un país invitando a los bloggers para que escribieran sobre ellos que publicitando en diarios o revistas. A eso le llaman blogtrip. Y comenzaron a invitarme, porque aunque el objetivo primario de mi blog era contar mis aventuras a dedo, la cantidad de visitas mensuales (actualmente unas 40.000) provenían de potenciales viajeros de todos los estilos.
 
habitacion hotel del bono

Habitación del hotel en el Blogtrip San Juan (Argentina, 2012)


Mi primer blogtrip fue a San Juan, invitado por el Ministerio de Turismo de Argentina. Hubo hotel cinco estrellas, camareros que descorchaban vinos trivarietales obscenamente caros y una carta de postres con nombres esotéricos como “deconstrucción de capuchino”. Yo ya había viajado por San Juan, a dedo, en 2008 y 2010, y conocía muy bien la provincia. La había promocionado sin que nadie me invitara. Por eso, interpreté internamente aquel regreso “boutique” como un reconocimiento. Volví a  escribir sobre Jachal, mi lugar preferido de la provincia, y lo hice sin libretos, sin bajadas de línea, con toda la poesía que esa tierra de sol, adobe y viejos molinos siempre me inspiró. Siguieron muchos más blogtrips, fuimos a observar el vuelo de los cóndores a La Rioja, a navegar el Canal de Beagle en Ushuaia. Un día me encontré caminando por una playa paradisíaca y desierta –raro eclipse- en la Isla Gorgona, en el Pacífico Colombiano, bajo un arco de palmeras y con un guía que abría cocos a machetazos y me los entregaba como refrigerio.  

playas del caribe

Hay sitios donde los ojos solo pueden estar cerrados.

Y entonces me pregunté cómo había sido que, dándole la espalda, corriendo en dirección opuesta a cualquier horizonte que priorizara lo cómodo, me encontraba pisando suelos tan alfombrados. Había desertado para marcharme a hacer dedo por el mundo, y de alguna manera que no buscaba comprender la misma ruta me había llevado a esos salones y deleites. Lo tomaba como un regalo más de la ruta, tal como el camionero que te invita a cenar en una parrilla. Ambas experiencias se encontraban conectadas por una secuencia de continuidad, es decir, nunca había cambiado mi estilo de viaje o de escritura: los nuevos frutos se desprendían como reconocimiento a la longevidad y audiencia de esa obstinación –vaya paradoja- en sentido contrario.
 

Picnic en Basilea (Suiza, 2007)

sillon luis 16

La Maga -mi mochila- junto a un sillón Luis XVI en que dormí (Rosario, Argentina, 2011)

               

Mientras escribo estas líneas estoy sentado en la terminal C de Ezeiza, observando el despegue perezoso de los aviones. En un rato, uno de ellos   me va a llevar a Puerto Rico, a donde fui invitado junto a Laura por la cadena IHG Intercontinental para promocionar las escapadas a la isla y sus playas. Y voy a disfrutarlo, sobre todo porque nunca lo busqué, porque cuando decidí abrazar el nomadismo pensaba que en ese acto renunciaba a cualquier caricia del destino. Pero las caricias, las almohadas, los terciopelos llegaron igual. Ahora me gustaría decirle al Juan del 2002: tranquilo hermano, todo va a estar bien, va a haber chicas en esa fiesta… También me gustaría advertir a quienes quieren dedicarse a viajar pero temen volverse parias del sistema, que tal cosa es un mito, un rebenque con que nos asustan. La vida no es tan lineal ni las direcciones irrevocables. Hay infinitos cruces en esta rayuela. En cuanto a mis próximos pasos, los próximos tres posts en el blog, relatarán los episodios de esta escapada a Puerto Rico. 

Pero atentos, que el 8 de mayo empieza nuestro próximo gran viaje hacia el Corazón Nómada del mundo, un viaje a dedo de un año de duración entre Europa y Asia Central. Pronto les contaré más. Gracias por acompañarme en esta reflexión de sala de embarque, de reflexión hacia los pasos dados ¡Buenos Caminos!

Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

26 Comentarios

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  • (Silencio) No se por que nunca lo lei antes, solo puedo decir que me quede con la sensacion de que la inspiracion y las ganas se reafirman mas cuando me encuentro con estas pequeñas joyas. (Silencio)

  • Un excelente articulo que expresa lo más profundo del ser mochilero , la simpleza de la vida y la esperanza que este mundo cuenta con personas muy buenas que nos darán la mano en diferentes situaciones de la vida. La rotura del miedo al dejar la sociedad por ese sentimiento indescriptible que se encuentra en el centro de nuestro pecho que nos invita a seguir conociendo , aprendiendo y más que todo compartiendo.

    Muchas gracias por todo y te felicito eres un muy bien escritor , nos envuelves en tus relatos.

    Saludos

    BD

  • Amigo Juan, gracias por tus palabras, estoy en una etapa de mi vida en el que necesito un gran cambio, siento que aquí donde estoy y haciendo lo que hago ya no me llena, siento que no puedo aprender mas nada. Cuatro años de viajes por vacaciones y leerte siempre fueron para mi suficientes para dejar todo y salir de viaje sin fecha de retorno, cuatro años estudiando que un viaje te cambia la vida y eso es lo que necesito ahora, se que no es fácil y que no todo es color de rosa, pero estoy dispuesto a aceptar el desafío, se que el universo cuidará de mi. “El camino como un atajo hacia uno mismo” es la frase insignia de mi aventura, voy por un cambio, quiero aprender, quiero crecer, quiero encontrar mi destino, mis otras habilidades que aun no encuentro, gracias por todo, creo que apareciste en el momento justo, por algo las cosas suceden. Un abrazo.

  • Juan realmente inspiras con tus relatos, me dan ganas de salir ahora mismo a un destino indefinido.
    siempre visando un “perpetuum mobile” y no siendo prisionero de un sistema, es un deseo que tengo hace mucho tiempo. Pronto realizaré mi primer viaje a dedo, camara en mano, mochila al hombro y pie en la ruta desde São Paulo hasta la Patagonia y tus experiencias hacen conque uno tenga coraje y agallas para enfrentar lo desconocido. al contrario de vos, no tengo facilidad para escribir pero tengo Arte en mis manos.
    pronto me gustaria mucho adquirir uno de tus libros.
    Te saluda un compatriota desde Brasil.

    Pablo M. un futuro Street Dog.
    (soy conocido de Edu Bah, se que lo conoces.)

  • Juan, recién leo este post, realmente inspirador!! Admiro mucho tu forma de viajar y esa sabia decisión de ir contra la corriente del sistema, de vivir tu vida al margen de lo que digan o piensen los demás. Tenemos maneras de viajar muy distintas, pero definitivamente nos une esa pasión por conocer mas y mas, y no me refiero solo a lugares, me refiero a cultura, gente, tradiciones, comida, etc. Un fuerte abrazo desde Perú!!! espero que nos veamos pronto!!!!

    Arturo

    • Compañero! Las maneras de viajar son siempre únicas, por suerte, pero la esencia hermana a los viajeros, además de un buen pisco en el momento justo jejej UN gran abrazo y a ver si este año nos las rutas nos cruzan! Buenos caminos colega!

  • Hermoso! Me emocione al leer tus palabras.
    Quería saber si tienes algún libro escrito sobre Italia? Nos gustaría recorrerla y estamos armando (en principio, soñando) una travesía… Desde ya gracias, María.

  • estoy a 8 meses de empezar mi primer viaje de michilazo y entre más leo tu blog, más seguro estoy de que es una de las mejores decisiones de mi vida.
    Saludos desde México

  • Excelente texto! y de gran ayuda para nuestro último empujón a salir de esta rutina. Este blog nos fue de gran incentivo, ya hace bastante, hoy, contando los días para irnos. Gracias JUan, te dejo una frase de regalo . saludos desde MDP!

    “El verdadero viajero encuentra que el aburrimiento es más bien agradable que molesto. Es el símbolo de su libertad –su excesiva libertad-. Él acepta su aburrimiento, cuando viene, no como mero principio filosófico sino casi con placer”. – Aldous Huxley

  • Tras toda una vida de trabajo “serio” 🙂 la dichosa crisis hizo que un cincuenta y tantos como yo tuviera que reinventarse y dedicarse a algo de lo que nada sabía. No quedó mas remedio que hacer otras cosas, y como dices en uno de tus escritos, mientras uno planea un viaje el viaje lo planea a uno. En este nuevo viaje, una de las cosas que me encontré que tenía que hacer era leer Blogs, escribir comentarios y dejar mi web para que se posicionase. Poco imaginaba yo, que esto se convertiría en un placer, siempre me gustó viajar, y lo he hecho cuando he podido, Sin embargo , ahora, a través de vosotros, que sabéis transmitir las emociones y la aventura, viajo a diario sin despegarme de mi ordenador. Creo recordar que fue Emilio Salgari, quien escribió todos sus libros de aventuras sin haber viajado nunca a donde transcurrían, al igual que Patrick O´brian, jamás pisó un barco. A mi me pasa algo parecido, vivo multitud de viajes que jamás esperé, sin moverme de casa. Gracias, sinceramente, Gracias

  • Hola Juan , quiero decirte que con Laura tienen una manera muy hermosa de relatar la realidad que viven , , coleccionando experiencias como tesoros de la historia de sus vidas, de la memoria,.Son escritores viajeros que atrapan y dejan con ganas de mas…Nunca dejen de escribir. Buenos caminos.

  • Hola, hoy 7/2/17 pedí licencia en mi trabajo, para viajar, lo van a pensar, me voy si me la dan, y creo que con mas razón me voy sino me la dan. Gracias por mostrar esto, es una fuente de inspiración. Mi idea es arrancar por sudeste asiático y terminar en Mesina, la provincia natal de mi abuelo. Se ve largo, pero… el universo proveerá lo que haga falta.
    Muchas gracias!! otra vez.

  • “Ahora me gustaría decirle al Juan del 2002: tranquilo hermano, todo va a estar bien, va a haber chicas en esa fiesta… También me gustaría advertir a quienes quieren dedicarse a viajar pero temen volverse parias del sistema, que tal cosa es un mito, un rebenque con que nos asustan. La vida no es tan lineal ni las direcciones irrevocables. Hay infinitos cruces en esta rayuela.”

    Gracias, gracias, gracias….qué mágico fue leerte, qué mágico va a seguir siendo hacerlo.

  • Hola Amigo! (ya lo sos). Aunque por mi edad quedo un poco a trasmano (65), soy viajero empedernido desde chico y aunque no me animé a empezar las grandes aventuras desde joven, gracias a Dios sí lo hice ahora de grande… a los 58 a Rusia y Europa del Este, a los 61, Escandinavia, el año pasado el Sudeste Asiático y preparando el próximo, el este Africano, entré a frecuentarte y admirarte. Espectacular lo tuyo, y la buena onda que tirás (sobre todo a los indecisos), los consejos que das (a todos, me incluyo) y la cultura general que invitás a animarse a conocer. Sigo también a Laura (aunque hace años vivo en La Plata, soy nicoleño, como ella) y a Aniko (sus artículos fueron buena base del viaje a Asia) y ese punto de vista joven que ustedes tan bien desarrollan me parece fantástico!
    Llevaba mucho tiempo viajando en forma “convencional”, con reservas, con itinerario, en familia o en grupo, por el país, América y Europa occidental, pero he descubierto otro mundo en esta moderna libertad viajera que se nos abrió con el uso masivo de internet y sus artefactos electrónicos derivados.
    Te deseo lo mejor en esta permanente aventura que has elegido como forma de vida! Y muchas gracias, en nombre de todos los que aprovechamos tus conceptos.
    PD: además de felicitarte, quiero poner a tu disposición mi vieja colección de estampillas argentinas (bastante buena según mi entender , entre los ’60 y los ’70 y hoy olvidada tras mapas y material viajero. Contactame cuando te parezca.

    • Hola Nahuel! Que gusto leer tu comentario, creo que sos el ejemplo perfecto de que la edad es un tema más psicológico o social que otra cosa, me refiero a que la gente normalmente asume la actitud contraria y dice “lo tendría que haber hecho cuando tenía tu edad”. En cambio vos no dudaste en meterle para adelante con los grandes viajes. Me alegra poder contribuir con un granito de arena de inspiración desde este lugar de cronista viajero digital 🙂 Y desde ya, ahora te escribo por privado por lo de las estampillas, cuidaré muy bien de ellas, y seguramente aprenderé mucho. Un abrazo desde San Nicolás!

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