PUERTO RICO REBELDE: MIENTRAS LA GUAGUA NO PASE

¿Por qué será que no pasa la guagua? – me dice un hombre mientras esperamos el autobús que va de la zona hotelera, Isla Verde al Viejo San Juan. Estamos en Puerto Rico, isla caribeña antiguamente bordada en el mapa colonial español que, tras la Guerra Hispanoamericana de 1898, se convirtió en territorio y estado libre asociado de los Estados Unidos. Estoy en la isla por trabajo, invitado por una cadena hotelera que se llama IHG y que promociona sus Escapes Fantasticos a varios destinos de México, América Latina y el Caribe, una buena opción para quienes no disponen del tiempo de realizar un viaje independiente pero quieren ver lo mejor de lo mejor de Puerto Rico en pocos días. Por mi lado, además de tener la –inusual para mí- oportunidad de conocer un hotel de película y las mejores playas, me dedico a investigar la híbrida identidad portorriqueña.
El anciano moreno  sigue quejándose de que la guagua pasa cuando quiere. Hace poco hemos llegado, pero ya nos damos cuenta que Puerto Rico va a remolque de la idea estadounidense de progreso motorizado. San Juan es una ciudad construida para –vender- automóviles, y quizás por eso las guaguas demoran lo suficiente para que te hartes y te compres un Chrysler. El moreno cincuentón sigue mirando al horizonte. Habla de la guagua con un cariño desconsolado, un amor latino que no tiene dónde depositarse porque no hay grietas en la perfección del cemento de la autopista.Empiezo a sospechar que hay un baile subterráneo que no cabe en ningún zapato.  La estrella que se observa en la bandera de Puerto Rico, pobrecita y sola, también parece haber perdido la guagua.  
wendy puerto rico
En la autopista los carteles de franquicias y cadenas de comidas rápidas se alzan como faros que recuerdan un destino. Alrededor de estas sucursales anónimas hay estacionamientos de asfalto recalentado y legiones de autos. No hay plazas para socialicen los humanos pero los bólidos cuentan con playones de estacionamientos, si están cansados, lavaderos, si están sucios e innumerables boutiques de accesorios para ponerse pitucos. Así los boricuas han sido persuadidos de que cualquier lado es demasiado lejos para salir a estirar las piernas, y recurren directamente  al auto. “Eso queda lejos mi brother, so vayamos en carro.”La mayoría de esos recados no terminan en la tienda del barrio sino en una farmacia-centro comercial. Como hay que optimizar tiempos y matar varios pájaros de un tiro las farmacias en Puerto Rico  venden cerveza y máscaras de snorkel por igual y apelan a todas las etapas del desarrollo humano, o eso deduzco cuando encuentro toda una variedad de vibradores frente al Nestum y los pañales.
Pero al parecer todos tienen acceso a electrónica y bienes de consumo. El empleado del hotel, super amable y algo sorprendido de ver una mochila en un hotel cinco estrellas, me dice que hace poco compró una cámara digital sumergible “por trescientos dólares, not bad, not bad, es cutom para ir de viaje como a usté le gusta  Los portoriqueños cambian de idioma en medio de la frase como si la batalla cultural se librara dentro de sus cabezas, pero eso es sólo el comienzo. Un día, pidiendo indicaciones, descubro que también se subtitulan a sí mismos. “You go down this road bajas por esta calle y ahí lo vas a ver, you will see it, la parada de la guauga”. Del otro lado del mar, los norteamericanos nativos no siempre saben mucho sobre Puerto Rico. Mientras hacemos un paseo gastronómico por San Juan un grupo de turistas gringos se asombra cuando nuestra guía les revela que Puerto Rico no tiene presidente ni ejército propio, y que si bien sus habitantes son ciudadanos norteamericanos, no votan en las elecciones presidenciales norteamericanas.
paseo del morro

Cuando cae la noche, aparece otro Puerto Rico

Al principio, esa manía del auto-doblaje al inglés, las autopistas y la libre circulación de verdes me hace pensar que Puerto Rico no tiene un alma propia. Llego a creerlo seriamente, porque en las tiendas de artesanías del viejo San Juan las vendedoras orgullosas nos ofrecen ceniceros de acrílico y, ¡cuidado! porque es acrílico producido en la isla. Hay máscaras que emulan ser indígenas, pasables bailarines de salsa en cerámica que parecen hechos hasta con desgano. Y no se termina en intuir en esa danza congelada en sus átomos íntimos una metáfora de la identidad acorralada de la isla. Es que no encuentro tópicos, ni fundamentos. En Cartagena, ciudad caribeña comparable, con similares murallas y casitas coloniales, hay una cotidianidad con pulso que se debate en las calles, palenqueras, sombreros vuelteaos, vendedores ambulantes que cargan al hombro artesanías que reflejan esa realidad y que, magia circular, se vuelven tópico ellos mismos en el lienzo de los artistas más atentos.  Pero en Puerto Rico, ni las maría mulatas que pueblan todos los cielos del Caribe, aves negras como la noche y con ojos diablos que no dudarán en piratearte lo que te quedaba del sándwich, han sido atrapadas en la red de la identidad. Entre tanto artesano que acepta tarjeta de crédito me falta un Getsemaní.

Pero quiero escarbar, porque tanto apoltronamiento en la comodidad primermundista de un alma caribeña me suena falsete. Las opiniones de algunos taxistas no me dan fe. Parecen seguros del paraíso. Así, taxista nº1 dice: “Acá estamos bien. Este muchacho de Calle 13 es un tipo bien estudiado, pero yo no le quiero. El tiene su gente que lo sigue, ahí en La Perla. Pero aquí, siendo parte de Estados Unidos estamos muy bien. No queremos ser como Cuba”. La Perla es el inframundo de San Juan, una populosa barriada pintoresca, orgullosa y turbulenta.  Aquí yo tengo de to’ no me falta na’, tengo la noche que me sirve de sábana” – René, de Calle 13 le dedica una canción tributo a ese barrio que las autoridades turísticas borraron de los mapas para evitar que los turistas se aventuren en sus vericuetos…. No puedo evitar recordar cuando Laura y yo visitamos Siloé, en la comuna 20 de Cali.
 

Lo cierto es que hasta los desocupados de La Perla dudarían mucho antes de renunciar a los subsidios a los que tienen derecho como ciudadanos norteamericanos. Pero no me interesa lo económico, ni siquiera lo político, sino averiguar por qué lo cultural no le hace barricada.  No conozco la propuesta de Calle 13, pero sí comparto la crítica. Y siguiendo diversas pistas, como sabueso, terminamos, junto a Lau, en un recital de poesía en la ciudad vieja. Son artistas que se reúnen todos los martes a la noche en la placita frente a The Poest`s Passage. Hay una veintena de sillas y perfiles de todo tipo. En toda tertulia literaria me siento en casa. Mi formación emocional tuvo lugar en centros culturales a fines de los noventa, cuando los poetas se preparaban para disparar, no para leer.  En San Juan, siento que los poetas pasan al frente y declaman, no para criticar, sino para intentar hallar, al enunciarla, su propia identidad:
A land where the blood of three races runs through people`s veins.
Mi padre leaves su isla del encanto because of the economic crisis
¿De dónde eres? Where are you from? I am constantly asked.
We may have two flags, but our souls are interwined,
Deeply rooted en la cultura de nuestra gente.
I am nuyorikan…
Los nuyorikans son los hijos de puertorriqueños emigrados a los Estados Unidos, más precisamente a Nueva York, que luego regresan a la isla de sus padres y afrontan las complejidades de no ser ni de aquí ni de allá. Como si la identidad también bailara salsa y se mareara entre avances y retrocesos. Otras veces, incluso, los que migran a Nueva York llegaron a Puerto Rico desde otra parte. Casi de taxista nº 2,  que se burla: “Esto es un campo con luz, los boricuas se creen los mejores pero son mantenidos por los yankees. Vine hace diez años en una balsa y ahora tengo dos hijos aquí, por eso no me voy, pero ni bien pueda me voy pal nolte”
Otros poetas sí que lanzan piedras, y en español sin vueltas:
Mantienen nuestras mentes distraídas.
Ruidos y zumbidos machacando los pensamientos.
La vida a una velocidad que no da tiempo a ingerir el bálsamo del silencio.
the poets passage
Lo aplaudo. Otra chica que aplaude se llama Jessika. Nos escribió para comprar uno de los pocos ejemplares de Caminos Invisibles que cargamos en la mochila antes de subir al avión y nos hemos encontrado en la tertulia. Jessika nos guía hacia un estrato más íntimo, como si por derecho de piso ahora mereciéramos compartir un secreto.La acción tiene lugar en el barrio universitario de Río Piedras, en el bar El Boricua. No terminamos la primera cerveza que Jessika levanta bandera:
Somos parte de Latinoamérica a pesar de estar pasando por esta mierda centenaria.
Brindo por eso, y me solidarizo: Por más estrellas que le pongan a la bandera, siguen siendo latinoamericanos. Un amigo de Jessika me da una nueva perspectiva. Dice que hay estados de ánimo que es más fácil expresar en inglés.
– ¿Cómo cual?
– Como whatever. Pero no es que nosotros hablemos en inglés, sino que anexamos palabras extranjeras a nuestro español. ¡Nosotros hablamos portorriqueño, no spanglish, eso es cosa de los latinos que viven en EE.UU.
Me quedo pensando en esa inversión del tablero, en las palabritas sajonas como servidumbre, rehenes del alma latina. Recuerdo mis primeras impresiones de Puerto Rico, en las avenidas cosmopolitas shoppinizadasdel distrito de Isla Verde. Es como si unos cuantos idiotas hubieran desembarcado a plantar sus grandes emes doradas y a despachar hamburguesas. Los locales cedieron gentilmente para simular un estado de conformidad con un sistema irremediable, pero el carozo de la cultura permanece  oculto. Los pueblos quechuas del altiplano hicieron lo mismo, aprendieron a callar en castellano para despotricar en quechua a espalda de los conquistadores, pero nunca se quitaron el aguayo. Si Latinoamérica colonizara Puerto Rico yo sería más feliz, escucho por ahí, ya con notas de alegría cervecera, como si el alcohol destilara las notas más ilegales del alma.
Y en eso entran una decena de músicos y comienzan a agitar un ritmo que nunca escuché en mi vida pero que se parece a la murga uruguaya. Jessika me explica que el ritma se llama plena, y los músicos, pleneros.  Hay un punto de éxtasis y baile colectivo, la música invita a una cohesión que es un manifiesto. Me quedo plantado en mi silla y más que nunca me parece haber descubierto algo, no sé bien qué, pero un indicio de que no todo está se puede deslizar por el posnetLa plena, al parecer, es demasiado propia para ser vendida, y por eso en el viejo San Juan no se la pueda escuchar: sólo la salsa se subasta en los bares y discotecas para gringos chuecos de camisa hawaiana.

El taxista nº3 es fulminante, dice que el gobierno de la isla da baile, botella y baraja, para que la gente no piense. Y a los que en su momento no aceptaron el silencio los encarcela. Me habla de Pedro Arbizu Campo, (1891-1965) líder independentista portorriqueño y último libertador de América. Me dice que murió en la cárcel después de que lo usaran para experimentar con radiación. También me habla de Oscar López Rivera, quien lleva preso 32 años y contando, por delito de sedición, es decir, por luchar por la independencia de su tierra, aunque la pena máxima para tal “delito” sea de 20 años. Me voy de Puerto Rico habiendo disfrutado de sus playas y casitas coloniales, pero también habiendo catado una dolencia subterránea y sedada por el bienestar material. Tales son los dilemas de Puerto Rico, al menos, mientras no pase la guagua.     

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

5 Comentarios

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  • Genial! Caminé por esas calles, pasé por esa puerta, probé algunos de los platos que describen, Si habré pasado por la Calle del Cristo! Fui habitué del Barrachina, en donde conocí a gente espectacular y de quienes tengo tan bellos recuerdos… Quiero irme a dormir un día y despertar en esa isla!

  • “Pero no me interesa lo económico, ni siquiera lo político, sino averiguar por qué lo cultural no le hace barricada.” Hola, vos decis eso al principio pero fijate como terminas el texto…..si eso no es político entonces no entiendo nada…..
    Los oprimidos están y no hace falta estar demasiado tiempo en un lugar para poder escuchar sus voces. Está bueno, que muestres un poco mas del lugar, gracias. Saludos. Mariana

  • No es verdad que hay 3 opciones de estatus político para Puerto Rico.

    El gobierno de Estados Unidos (EEUU) le ha hecho creer a muchos puertorriqueños que existen 3 opciones de estatus político para Puerto Rico. ¡Eso, no es cierto! EEUU quiere con eso poner a los puertorriqueños a pelear entre nosotros mismos. ¡Su estrategia ha sido genial! Tenemos 116 años como colonia de EEUU y la evidencia de que el 80% de los puertorriqueños salen a votar en las elecciones coloniales demuestra que la gran mayoría de nosotros todavía no nos hemos dado cuenta de ese embuste.

    En realidad, solo hay una opción. ¡Eso lo dice la ley internacional a través de la Organización de Naciones Unidas (ONU)! La ONU determinó en el 1960 que el coloniaje es un crimen en contra de la humanidad. Desde entonces, la ONU le ha pedido al gobierno de Estados Unidos que inmediatamente descolonice a Puerto Rico. Eso quiere decir que el gobierno de EEUU está obligado a entregarle a Puerto Rico a soberanía que ilegalmente le quitó como resultado de su invasión militar del 25 de julio de 1898.

    EEUU, hasta hoy, ha ignorado las 33 resoluciones de la ONU para descolonizar a Puerto Rico. Para esconder eso, y para aparentar ser democrático, EEUU ha querido empujarnos plebiscitos para que los puertorriqueños decidan si queremos continuar siendo su colonia, convertirnos en un estado de EEUU, o descolonizarse (independencia) como lo ha determinado la ONU.

    El problema con los plebiscitos que empuja EEUU es que:
    1. No cumple con la ley internacional de que una nación no puede tener una colonia.
    2. No cumple que la solución de la ley internacional es que la nación que tiene la colonia tiene que entregarle su soberanía.
    3. No cumple con la ley internacional en cuanto a que para decidir libremente lo que quiere un pueble, primero tiene que ser libre (descolonizado).
    4. Tiene 2 opciones que va en contra de lo que un pueblo colonizado puede escoger- continuar siendo una colonia e integrarse al imperio. Solo la opción de integrase al imperio sería posible cuando la colonia primero tenga su soberanía y luego lo decida así.

    Por eso, tenemos que hacer 3 protestas anualmente hasta lograr que EEUU cumpla con la descolonización inmediata de Puerto Rico.

    José M López Sierra
    http://www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com

  • Difícil opinar don Juan sin meterse en la política no? Me gustó mucho éste post, me gustaría ir a Puerto Rico. Me gustaría verlo y experimentarlo, por lo que leo y escuché de un boricua que vive en Miami la isla es lo más y le atrae la idea de volver a su tierra y a su “patria’?” pero ya dice que le resultaría difícil dejar el estilo de vida que tiene en los EEUU territorial. Por lo que veo Puerto Rico es un mix en muchas cosas, tiene sus ventajas y sus contras, la contra es la que destacas, con el tiempo la pérdida de identidad pero también hay que aceptar que el mundo se globaliza y el capitalismo avanza y no es ni bueno ni tan malo. Argentina no es colonia pero LA EME DORADA está en muchas partes y si vas, aunque no te guste ESTA LLENO DE GENTE y no conozco niño alguno que no adore ir, aunque les enseñemos que es malo, malísimo y que comerte un quarto de libra doble con queso es veneno para el cuerpo pero vaya, que rico es envenenarse de vez en cuando. Es un tema complejo, del que no tengo más información ni derecho a opinar, MOSTRA MAS FOTOS y dejo una sola cosa en el aire. En las próximas elecciones YO VOTO al candidato que me prometa que abrirán un PIZZA HUT en Villa María. La que tiene queso adentro del borde ES LO MAS!!! ja ja ja ja
    Abrazo y cualquier cosa les mandamos a OMAR OBACA o mejor aún, que se presente a las PASO que lo voto ja ja ja

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