USHUAIA: ¿DÓNDE ESTÁ LA MAGIA ?

¿Qué tienen algunas ciudades que su estampa en una postal, su nombre mínimo en un mapa o su mención entre viajeros nos erizan la piel, se vuelven abracadabras como llaves de otros mundos? Ya sabemos que no es recomendable analizar la magia pero la fuerza de un fugaz regreso a Ushuaia me precipitó en tales laberintos de la psicología viajera. Digo regreso porque junto a Laura habíamos llegado a la ciudad en noviembre de 2010 con un abanico de sueños difusos. Mateando en la cabina de un camión, con una mano atrás y otra vagando libre por los mapas australes, la ciudad nos había cobijado hasta la complicidad extrema de permitirnos zarpar hacia la Antártida. 

Invitados  a un Blogtrip para promocionar la provincia por el Ministerio de Turismo , no dudamos en pausar la escritura del nuevo libro para sucumbir al canto de hadas de Ushuaia, un destino-martillo que puede con cualquier rutina. ¿Qué es lo que hace que valga la pena viajar 3,040 km hasta aquí? ¿Acaso un frío record geográfico, una coordenada de GPS con algún monumento pomposo? La energía que había sentido al llegar por primera vez a esta tímida ciudad a orillas de Canal de Beagle redefinió mi cartografía emocional tanto como su fundación revolucionó los mapas. Ya conociendo sus calles y museos, partimos esta vez con más intención de detective, procurando elucidar la esencia de la magia de la ciudad más austral del mundo, y de la única población argentina del otro lado de los Andes…
Si llegaste a este post buscando información y consejos prácticos para viajar a Ushuaia lee el blog de Lau en el enlace.
Caminé nuevamente por la costanera, y recordé lo que era  sentirse al borde del mundo mismo. Los ventisqueros siempre nevados del Glaciar Martial, las cumbres puntiagudas como catedrales de granito y nieve,  y el espectro siempre invernal que envuelve a Ushuaia le colocan una corona etérea. La fascinación que uno ve en los rostros de los turistas y viajeros internacionales que llegan a saciar su sed de gloria al cartel que proclama el fin del mundo es desbordante y contagiosa. Cuentan que hace poco llegó una chica en monociclo pedaleando desde Canadá. Por eso, decir que en Ushuaia hay viajeros es quedarse corto: la ciudad misma parece estar viajando, embalsada en las pupilas de los aventureros. ¿Será allí que se esconde la magia, en saberse a miles de kilómetros de casa y cerca de nada?
ushuaia en verrano
Alcanza con mirar hacia el sur desde Ushuaia, para sospechar que hay algo más.  Agazapada junto a un paso que conecta los dos grandes océanos del mundo y un puerto que abre el juego a la exploración de los mares australes, la ciudad es como un inmenso albatros que volará sin aviso a posarse en otra roca. Ushuaia es un loco suelto, un barrilete que se nos escapa en cualquier momento. Y los viajeros que paseamos por sus bulevares nos volvemos equilibristas en la desmesura del paisaje. Si bien no me parecía estar ante el carozo del asunto, tuve que admitir que un paisaje extremo, soberbio y puro a la vez, de canales, montañas e islas deshabitadas, estaba a la altura del “fin del mundo” y era sin dudas uno de los ingredientes del magnetismo de Ushuaia.

Navegación del Canal de Beagle

Y como resueltos detectives decidimos embarcarnos para espiar más de cerca ese paisaje que se insinuaba como el aroma del café o del tabaco. Como viajero sé que muchas veces el encanto de los paisajes se desvanecen al querer tocarlos: había que probar con el Canal de Beagle. Para ello, nos subimos a uno de los tantos catamaranes que ofrecen la navegación del canal. Me gusta caminar por cubierta soportando el frío de latitudes antárticas. Creo que en este punto, Ushuaia es democrática, pues le permite a todo el mundo sentirse un explorador.
isla-de-los-pajaros
La primera parada es la Isla de los Pájaros, donde observamos una colonia de cormoranes. Me llevo bien con los cormoranes: un día en el Ártico noruego unos ornitólogos concluyeron que si venía desde el Sur del mundo, yo era como un ave migratoria y me colocaron un anillo numerado para cormoranes. Ahora los tenía en frente, tirándose en calvado y buceando hasta 45 metros en busca de alimento. En China escuché que los pescadores los ataban de una cuerda y los usaban para pescar. Cuando el pobre cormorán había engullido un pez los chinos tiran de la piola y les sacan la presa del pico. Pero en Ushuaia nadie molesta a los cormoranes, mucho menos los ocasionales lobos marinos que en estática majestad toman sol a su lado.
faro del fin del mundo
Saliendo de la Bahía de Ushuaia y navegando hacia el Este el mar se encrespó casi inmediatamente. Ya habíamos perdido de vista a la ciudad y la sensación de mar adentro nos tenía a todos los cuatro viajeros (Laura Lazzarino, Laura Schneider, Guillermo Páez y yo) sonrientes y desconcertados. En esos momentos es cuando aparece el Faro Les Ecleuriers (1920). Sus franjas rojas y blancas indican a los navíos ávidos de puerto que se acercan a aguas navegables, y a los viajeros como nosotros que se están cayendo del mapa… ¿Es este el famoso Faro del Fin del Mundo, inmortalizado en la homónima novela de Julio Verne? Casi: el aludido por el francés se encuentra en realidad en la Isla de los Estados. Pero el sobrenombre no le sienta nada mal, y estoy dispuesto a tirar por la borda a quien me recuerde la diferencia.
canal de beagle
Ya habían pasado dos horas desde que partimos de Ushuaia. Estábamos lejos. En la costa sur del Canal de Beagle, del lado chileno, pasamos frente a Puerto Williams, población de 2.000 habitantes demasiado pequeña para arrebatarle a Ushuaia su record austral. El Canal marca el límite no siempre claro entre ambas naciones, que en 1978 estuvieron al borde de la guerra a causa de las Islas Picton, Lennox y Nueva. Enseguida otro caserío, esta vez del lado argentino: se trata de Puerto Almanza, una aldea dedicada a la pesca artesanal de centolla, y así llegamos a la Estancia Harberton.
estancia harberton

Estancia Harberton

Harberton fue fundada en 1886 por Lucas Bridges, tras haber renunciado a la Misión Anglicana establecida en Ushuaia en 1869, con el objeto de evangelizar a los yámanas. Los yámanas algunas vez dominaron estas bahías y canales desde sus canoas, en las que incluso encendían fogatas para calentarse. Vivían de la caza de lobos marinos, con cuya grasa se frotaban para aislarse del frío extremo. A los pobrecitos se los exterminó –pequeño imprevisto- en el trámite de evangelizarlos. Si bien no hay rastro de los yámanas, es posible que hayan reencarnado en los miles de pingüinos que aletean en la vecina pinguinera de la Isla Martillo. Estos, por el momento, vienen demostrando más destreza que los yámanas en andar desnudos y -decididamente. se mantienen alejados de las biblias.
pin
cruceros en ushuaia en verano

Nos abrigó otra vez el puerto de Ushuaia, con sus veleros y cruceros, Muchos de ellos prontos a zarpar. Creo que entonces terminé de comprender la fórmula de Ushuaia. La magia que imprime en la sensibilidad del viajero, no proviene de la ciudad en sí, sino precisamente de lo que no está allí, de esa vecindad con lo intangible, con la presencia intuida de la Antártida, las Malvinas y el Cabo de Hornos. Un pequeño puerto como rampa a mundos increíbles, sea en el mapa que  en nosotras utopías. Un diálogo entre lo íntimo y lo infinito, con necesaria escala en el corazón humano.  Por eso Ushuaia conquista: es una matriz de todos los sueños.

Consejos prácticos

Hay muchas empresas que ofrecen navegaciones por el Canal de Beagle. Una buena opción es contactar a la gente de Patagonia Adventure Explorers, porque tiene embarcaciones pequeñas, donde podés admirar el paisaje mientras hablás con los guías, y la experiencia es más personalizada.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

8 Comentarios

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  • Hola Boyero!

    No, mi impresión no cambió en absoluto. El post sigue allí, tenés que buscarlo en el archivo del 2010. Ushuaia es una ciudad donde hay usurpaciones y barrios “ilegales”. Y Ushuaia es también un lugar mágico, que me fascina, desde el que llegué a la Antártida. El documentar la problemática social de un lugar no quita que el lugar me enamore. Sino sería un viajero uranio y amargado 🙂

  • Tu relato y las fotos me han hecho recordar los momentos que pase en Ushuaia, una ciudad que siempre quise conoce, estar en la ciudad fin del mundo…llegue alla hace 6 años haciendo dedo desde Santiago de Chile…que experiencias imborrables. cuantas anécdotas y disfrute de esa ciudad y de la amabilidad de gente….Gracias por haber hecho regresar mis recuerdos de ese viaje.

  • Hola juan yo vivo en rio grande a unos 200km de ushuaia y la verdad que la ciudad en si no dice nada, lo lindo esta en los alrededores, tiene lugares increibles la isla de tierra del fuego y los turistas de quedan simplemente en esa ciudad … Saludos! Sus libros son geniales
    P/d: ahora estoy por un tiempo en bs as (los vi en la mateada del planetario) pero si vuelven a ir a la isla les hago conocer mas alla de ushuaia besito

  • Que lugar tan espectacularmente precioso, tengo que ir a visitarlo lo más pronto posible. Por mientras sólo puedo decirles que tienes que ir a la Ciudad de México, fue hace un par de meses y quede enamorado de sus museos y de la comida <3, es delicioso comer tacos por todos lados. ¡Gracias por compartir este artículo tan padre! ¡Saludos a todos!

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