Taganga contada por los pescadores

Llegamos a Taganga, como cualquier otro viajero, en busca de una playa tranquila en el Caribe donde absorber la belleza del paisaje, en busca de un agua transparente y calma. Después de todo, pensamos, nos lo merecemos, desde hace casi un año venimos cruzando Andes, fríos páramos, altiplanos y selvas. Y aunque el lugar estuvo a la altura de nuestras expectativas, pronto nos dimos cuenta que algo más sucedía en el pueblo…


Taganga es una pequeña aldea de pescadores en el límite occidental del Parque Nacional Tayrona. Sus playas, sus corales y su cercanía al Tayrona propiciaron una invasión turística. De un año para el otro abrieron hostales, centros de buceo y discotecas. Se empezó a perfilar entonces una lamentable tensión entre la industria turística y la población local. Cuando llegamos, esta tensión estaba en un momento cumbre.
Los pescadores pasean por el pueblo cargando un ataúd simbólico, en representación de la muerte que le espera a la comunidad si se aprueba la cuota 40.
Fue cómico. Bajando por la única calle principal nos encontramos a los extranjeros en busca del mejor barcito para aprovechar un 2×1 de daikiris, gringos de Ray Ban y sombrero chic, esbeltas danesas de piel rosada con flores en la cabeza viviendo la aventura tropical de sus vidas a prudencial distancia de la realidad que grita en la otra cuadra. Sí, en la otra cuadra la puebleada se reune en asamblea espontánea, son los pescadores y sus familias. Acusan a la administración del Parque Tayrona de prohibirles pescar. ¿Cómo? Suena raro, pero recientemente, la ambición de ampliar la extensión del parque en supuesto interés de la ecología ha llevado a la creación de un Parque Distrital Dumbira. El problema reside en que el área de amortiguación del parque incluiría la famosa “cuota 40”, una franja dentro de la cual no podría haber viviendas.
Los tagangueros gritan, se ponen furibundos, lanzan discursos con modales de expertos sindicalistas. Pero no buscan carrera política. Hablamos con muchos pescadores. Desde hace un año no pueden tirar sus redes, o lo hacen previo pago de coima a la Armada. La misma Armada es la que patrulla la costa controlando que las embarcaciones no salgan a pescar.
Compartiendo la asamblea con los pescadores.
Cabe aclarar, en este conflicto de intereses, una cosa: el Parque Tayrona ha sido concesionado a la empresa francesa Aviatur, quien cobra cerca de U$S 18 la entrada por cabeza. A Aviatur no le interesa proteger especies marinas, sino aumentar la afluencia de gringos. Esta prevista la habilitación de nuevos centros de buceo, actividad que daña los corales más que la pesca tradicional, que no es realzada con redes de arrastre. Sin embargo, los centro de buceo mueven más dinero y deslizar bajo la puerta sobres con dinero más espesos que los pescadores.
Otro aspecto de la situación es la identidad. Los tagangueros no están contra el turismo. De hecho, asistí a las asambleas de los pesadores, y ellos recordaban con afecto la época en que llegaban caminantes, no tuistas, y compartían con ellos, salían a pescar y se quedaban en sus viviendas…. La industria turística, en cambio, los desplaza dentro de su propia tierra. No hablamos de los dueos de pequeñas hosterías, sino de los monopolios, de algunos inversores extranjeros, de Aviatur… Frente a esta fuerza exógena, los tagangueros han optado por empezar a recuperar, casi arqueológicamente, su identidad. Han recordado que alguna vez fueron como los Cogi o los Arawakos, y que llevan milenios viviendo al pie de la Sierra Nevada. Es la identidad los que les puede dar ese plus que los blinde contra las fuerzas anónimas e internacionales del mercado.
PROYECTO EDUCATIVO NOMADA EN TAGANGA
En ese proceso de crear identidad y generar consciencia del presente y memoria del pasado caemos nosotros, con nuestro Proyecto Educativo Nómada. La Casa del Patrimonio nos dio la bienvenida en un evento realizado sin convocatoria previa. Una hora antes salimos por las calles a invitar a los niños que jugaban a la pelota en la calle y a las familias que escuchaban vallenato en las salas de sus casas… Había llovido mucho y temíamos que no apareciera nadie. A la hora anunciada, de hecho, nos mirábamos las caras. Pero poco a poco se fue poblando la sala, la gente fue llegando con sus paraguas y pronto tuvimos un grupo compacto pero interesado. Proyectamos así nuestro viaje americano, con especial énfasis en el tema de la soberanía alimenticia, comentando los casos de los pescadores de las islas de San Nicolás (Argentina) y de aquellos de la costa ecuatoriana con quienes nos embarcamos a pescar langosta hace algunos meses. Remarcamos la importancia de la unión, dando los ejemplos de las asambleas autoconvocadas contra la minería en Argentina, como las de Andalgalá o Famatina. Seguimos explorando el continente, ahora rumbo a Aracataca, el legendario pueblo que inspiró el Macondo de García Márquez…

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

4 Comentarios

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  • Hace unos años (2007) estuve en una asamblea en Abraão, Ilha Grande, Brasil, donde lo que se discutía era algo similar: se estaba buscando poner un límite al número de turistas que llegan a la isla por cuestiones de “preservación” al mismo tiempo que se extendía la zona donde se prohibía construir. De esta manera se acababa con el ingreso de las familias (que en su mayoría viven del turismo; hace años dejaron de pescar) y los forzaban a desplazarse.
    Todo al mismo tiempo de fuertes sospechas de una construcción de un hotel 5* del otro lado de la isla, en una zona en ese momento protegida.
    Hace poco menos de 2 años (2010) pude volver al mismo lugar y algo que me dolió mucho fue el boom inmobiliario y turístico. El hotel 5* no lo construyeron; tampoco redujeron la cantidad de gente ni ampliaron la zona protegida (hasta parecía que se hubiera reducido).
    Hablando con una chica (CouchSerfer y presidenta de una ONG de preservación ambiental en el estado de San Pablo), le pregunté por este tema justamente del balance entre la preservación ambiental y la preservación de las fuentes de trabajo. Ella me explicaba (tenía datos precisos y todo) que a veces los mismos lugareños no se dan cuenta de que su actitud no es sustentable; de seguir el curso que tienen las cosas, se acabará con el medio ambiente que es el motivo por el que el turismo llega. Y tampoco se puede volver atrás, ya que no habrá tampoco para pescar.
    Entonces, la ONG en la que trabaja esta chica se encarga de hacer ambas cosas; por un lado estudia el impacto ambiental, por el otro el impacto humano. Y en base a eso propone soluciones. Ya sea diversificando las actividades, o relocalizando personas. De todas maneras es una tarea súper complicada.
    Por tu relato, parece que se trata de un interés económico enorme por parte de alguna empresa. Pero mi reflexión iba a que, por más que ese empresa no existiera, el “simple” turismo no regulado destruye lugares. Por eso es importante que se eduque a la gente, que se enseñe en cómo tener proyectos sustentables en el largo plazo y más que nada que se acompañe en la lucha contra las grandes corporaciones que se olvidan tanto de la gente como del medio ambiente.

  • Hola!
    Que buena nota. Infelizmente estas noticias no salen en los noticieros de nuestro país y muchos ignoramos infinidad de situaciones como estas que acontecen todos los días.
    Me acordé, leyendo esto, que los problemas de los pescadores en Taganga no son nada nuevo, hace unos años tuvieron sospechosos derrames de aceite en la bahía lo cual no solo afectó su pesca, sino que ellos mismos tuvieron que encargarse de la limpieza.

    Que bueno que a través de ustedes, aunque sea fortuito, los pescadores encuentren otras vías de comunicación.

    Y que bueno, también, fue enterarme de ese genial proyecto educativo nómade; justamente lo que necesitamos muchos en este continente es recordar que hay formas diferentes de vivir a la de trabajar para comprar un carro, un tv, una casa y un par de perros. Está buenísimo enfatizar en que podemos ser autosuficientes y solidarios.

    Felicitaciones chicos! les mando muy buena vibra para sus recorridos y ojalá que muchas voces puedan ser escuchadas a través de ustedes; así como muchos podamos ir despertando y actuando a través de su mensaje.

    (evidentemente no los he escuchado pero me parece que no hago mal al interpretar sus palabras; quisiera tener el gusto de escucharlos un día)

    Y por último una pequeña aclaración. La forma “correcta” de escribir estas comunidades que habitan la sierra es:
    Kogi y Arhuacos, descendientes de los Tayrona.
    Arawacos es un gentilicio genérico para las comunidades indígenas que habitaban las antillas y el caribe.

    Saludos!

    Constanza.

  • Hola que bueno que estes escribiendo acerca del problema de Taganga yo estuve en tu conferencia y me parecio super interesante y enriquecedora. Como dicen eso es solo por los intereses de algunos lastimosamente en este pais lo que pesa es el dinero y no las costumbres e identidad de todo un pueblo o alguien me opuede decir de que van a vivir mas de 2000 familias que vivien de la pesca en taganga, despues dicen que por que hay ladrones, guerrila, paramiloitares si el mismo gobierno en ayuda de las empresas privadas le quitan el modo de trabajo a las personas y lo peor es que todos nos quedamos callados y no hacemos nada.

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