UN CURIOSO FUNDAMENTALISMO LATINOAMERICANO

Cierta vez en Potosí, Bolivia, observe en mural que rezaba “Hermandad entre Latinoamericanos”. Sin dejar de estar de acuerdo con la necesaria unión continental, lamenté que la consigna no se extendiera a toda la humanidad. Para mí todo el mercado circundante –y hasta algunos aromas- evocaban a los bazares de Medio Oriente, y las cholas, con su porte y vestimenta, no hubieran desentonado en los alrededores del Potala o en el Norte de India. Me pareció triste en ese momento que hubiera necesidad de circunscribir los alcances de la hermandad a un sector geográfico. Hace pocos días, en Valle Edén, Uruguay, un episodio, que relataré, me hizo recordar aquel mural potosino.

Carmen – nuestra anfitriona- nos llevó a conocer a una pareja de artesanos que se habían instalado hace poco en el pueblo, en una vivienda desocupada que pidieron prestada mientras no aparecieran sus dueños. Con ellos y otros vecinos nos sentamos a tomar mate. Nos resumimos brevemente nuestras vidas y nos sorprendimos mucho cuando Héctor pareció hasta disgustarse al escuchar que yo había viajado por Europa y Asia. Más aún le molestó que yo planeara recorrer el continente organizando muestras fotográficas sobre Medio Oriente y Asia con el fin de promover la tolerancia cultural y la empatía. ¡Para Héctor el mundo acababa en Latinoamérica!

Creo que en el proceso de viajar fui perdiendo muchos parámetros de identidad inventados por las burocracias de los hombres. Siento que al caminar por el planeta tengo algo que ver cada vez con más pueblos. Por eso me cuesta entender cuando, a veces, me encuentro con fundamentalismos y dogmatismos que emergen en formatos novedosos…. A mi lado le tenía a Héctor señalando que el error de los nativos había sido recibir con hospitalidad a los colonizadores europeos, confundiéndolos con dioses. En eso se puede estar de acuerdo. Lógicamente, lo que no pude consentir, ni siquiera por cortesía, fue su receta mágica, consistente en cerrar las fronteras del continente al mundo. Al instante se me antojó el término fundamentalismo latinoamericano para describir tamaña incapacidad de aceptar la diversidad.

Mercado callejero en Bolivia

Mercado callejero en Leh, India. ¿Hay que estar cerca para asemejarnos?

¿Qué habría pasado si los europeos no hubieran desembarcado con sus carabelas? – nos preguntó. Probablemente –en el caso de superar sus propias guerras civiles- hubieran sido los incas los encargados de desalojar a los charruas de su sagrada pradera. Pronto entendimos que Héctor, como muchos, tenía una visión romántica de la América precolombina. Olvidaba, como muchos, que aztecas e incas, por nombrar sólo dos pueblos emblemáticos, se basaban en el poder militar y extendían su dominio sobre territorios a los que dominaban económica y culturalmente. Los incas se cansaron de azotar a los Chachapoyas, collas, cajamarcas, cañaris, etc. No eran simplemente hábiles constructores de futuros pueblos desoladps….

Observé a mi compañera de viaje y pude ver cómo se contenía la réplica, que al final soltó, por suerte en tono pedagógico. Abarcando a media humanidad desde los hititas al presente, subrayó que desde el principio de los tiempos hubo grupos humanos que al encontrarse con otros enfrentaban, militar o económicamente, para luego anexarlos y servirse de algunos de sus elementos culturales. Estos mecanismos de dialéctica y síntesis no eran ajenos a América, y explican, por ejemplo, por qué el quechua se volvió una lengua franca en toda la zona andina.

 

Por otro lado -acotamos-  los nativos americanos solían librar a su propia suerte a quienes nacían deformes. Nuestro amigo, sin darse cuenta, parafraseó a Hitler y alegó que eso estaba bien, y que sucedía lo mismo con los ganaderos que seleccionan lo mejor de su lote para reproducción. Por el camino de la irracional suscripción a todo lo indígena, Héctor se muerde la cola y termina festejando la eugenesia, uno de los pilares más aberrantes del nazismo.

Sirios tomando mate en Aleppo. Otro ejemplo de afinidad a pesar de la distancia

Desde mi posición, no justifico ninguno de los dos etnocentrismos, ni el europeo-darwiniano ni el incaico, mientras que para nuestro nuevo amigo la historia se reducía a dos bandos, los buenos y los malos, cowboys e indios. Antes de despedirme quise obsequiarle una de mis postales artesanales, pero él las rechazó alegando que si no eran de América no le interesaban. En ese momento sentí que entonces toda la magnifica gente que yo conocí durante dos años en Asia no valía nada sólo por haber nacido fuera de Latinoamérica. Le advertí a mi interlocutor que no se preocupara, que también había fotografías tomadas en Latinoamérica. Las revisó y – con algún desgano- eligió una de un atardecer sanjuanino.

Como reflexión, invito a pensar en los mitos que asumimos a veces sin razonamiento previo, seducidos por el brillo o encanto de algunas ideas. En primer lugar, no entiendo las desigualdades, en ningún ámbito. Por eso no comprendo por qué los habitantes de América Latina sean más valiosos o especiales que los de Asia. El haber nacido en este continente no debería llevarme a priorizar a los míos sobre mis hermanos que viven lejos. Los pueblos no son equipos de fútbol por los que se hincha. En general, es muy común escuchar el argumento categóricamente soltado, de que uno tiene que empezar por conocer su propio país, luego recorrer el continente, y de allí pensar en cruzar el océano. Yo no creo que tenga sentido semejante método escalonado. Por eso creo que es tan importante conocer Pakistán o Ucrania como Perú o Bolivia. Que cada uno elija según sus intereses.

Quizás los últimos dos países tengan un aura de misticismo étnico que deslumbre a muchos viajeros, pero dudo de que el hecho de visitarlos encierre en sí mismo sabiduría o rectitud política alguna. Se puede entender que por motivos de conveniencia, proximidad, o vigencia en el imaginario colectivo de “lo viajable”, estos sean casi siempre los países iniciáticos para los viajeros de Buenos Aires o Montevideo. Pero hay que recordar con humildad que el mundo está compuesto por más de 200 países y otros tantos territorios, donde se hablan unas 5.700 lenguas (incluido el quechua, sí). Algunos de estos países pueden parecer entes abstractos. ¿Qué hay en Mali, nación del África Occidental? Fue un ejemplo, pero Mali, Bangladesh o Yemen tienen sus lenguas nativas, su música, su problemática social y política.

He visto a gente cruzar, en un viaje primerizo, de La Quiaca (Argentina, lo aclaro por si alguien de Mali está leyendo) a Villazón (Bolivia) para volver cargados de morrales y gorros de lanas con orejeras. Hasta ahí vamos bárbaro. Hay que aprovechar tanto de los bellos diseños del altiplano como de la ventaja del peso argentino sobre el local. Lo curioso nos subyuga cuando estas personas manifiestan haber descubierto el paraíso, nos cuentan que se conectaron con la Pachamama mientras devoraban desayunos –occidentales y económicos- en Copacabana y sueltan predicativamente algún slogan que descalifica al resto de la humanidad…

Eso mismo es lo que sucedió en Valle Edén, mientras tomábamos mates con Héctor. Comenzó a explicar, catárticamente, que los europeos eran extraterrestres, que evolucionaron de manera deforme. El resto de los pueblos del planeta, los afganos, los turcos, los indios –presentes desde mis fotografías- acaso eran sólo una franja prescindible de la biodiversidad del planeta. Esperemos que algún día logremos tener una conciencia global sin podios, ojalá llegemos a sentir cerca a los que están lejos, y terminemos por desacatar el espejismo de las distancias. Y ojalá, cuando viajemos, construyamos la conexión con las naciones visitadas desde abajo, desde la convivencia con la cotidianidad de sus pobladores, y no –solamente- desde la visita a sus sitios de interés arqueológico (Machu Pichu, Cusco, etc), paraísos terrenales (Montañita, Copacabana) o nodos de encuentros de viajeros (Humahuaca, Tilcara, etc). ¡Buenos Caminos!


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta

Más Información
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar

Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

9 Comentarios

Dejar un comenentario
  • Sabes es raro que este tipo de temas se toquen tan a menudo en la web pero al mismo tiempo sean una especie de Tabú para muchos grupos humanos, ahora que estamos en plena época de “Tolerancia mundial” deberíamos aprovechar la excusa y conocernos mas a fondo entre poblados y seres humanos de todas partes del globo. Con el tiempo solo nos llenamos de personas que se hacen llamar así mismo viajeros jactándose de haber visitado lugares como New York, Madrid, Buenos Aires, etc nos dan a entender que en el mundo no existen otros lugares mas por ver y recorrer; ósea solo visitan las ciudades “mas importantes” van y se toman la foto en el monumento X o van a X playa famosa por sus olas pero alguien se ha tomado la molestia de visitar si quiera Pichincha (pequeño pueblo en Manabí, Ecuador camino a Junín, o por ejemplo Santa Rosa que esta al norte de San Francisco o peor aun a Maalula, Siria y sus lengua perdida en el tiempo?

    Enfrentamos casos serios de bloqueos mentales, como en el caso de tu tema personas que desprecien cierta parte del mundo sin motivos aparentes, muy probablemente por ignorancia o por costumbre; que tendrían de malo personas de Marruecos que los hagan menos humanos y menos merecedores de nuestro trato? El mundo tiene visto a países del medio oriente como tierra de terroristas, muchos viven en su burbuja y se niegan a ver la realidad que parece tan rara al ojo y odio común. Muchas gracias por publicar el tema, tienes el apoyo de muchos en esto y en estos casos es mejor la tolerancia pero manteniéndose firme en nuestras convicciones, saludos!

  • Hola Juan 🙂

    En verdad coincido contigo y con Leo en su Comentario. Cuando me pongo a escribir soy terriblemente extenso, asi que tratre de ser sintetico 🙂

    Mis creencias pasan por la Universalidad de las personas, de las horamigas y del Universo en si. Por ello respeto a los creyentes de Religiones, si bien mi relión es personal, y tampoco tengo ideologia politica. Lo que si tengo es un profundo respeto por los seres humanos, por los seres vivos y por un sentido de justicia social en el mundo, naciendo desde la India o Argentina, me da igual absolutamente, no deseo mas personas que mueran de hambre en el mundo.

    Lo que tu describes y Leo también, tiene que ver con la creación de las Fronteras desde tiempos inmemoriales, FRONTERA=DIVISION
    RELIGION=DIVISION, IDEOLOGIA=DIVISION, FUTBOL=DIVISION. Obviamente que la división y el sindrome del Poder esta inherente en el ser humano.

    Para sintetizar, creo que la mejor sintesís es la que esta escrita en una canción tan sabia como que pasó desapercibida para miles de millones de personas y que lleva una sabiduría que no he leído en libros de autores famosos o clásicos, aparte del poder de síntesis:
    IMAGINE – JOHN LENNON

    Te debo y me debo Juan muchas horas de pasar leyendo este Blog, que ya enlace hace casi dos años en mi Blog de WordPress.

    También me debo escribirte un mail que espero pronto poder hacerlo.

    Te dejo un fuerte abrazo a vos y tus seres queridos, tambien a los lectores del Blog.

    “Si derribaramos nuestras fronteras mentales, la vida sería mucho mas sencilla, y nosotros mucho mas felices”

    Marcial Candioti

  • Excelente artículo Juan.
    Totalmente de acuerdo. Quizás el dogma de “hermandad entre latinoaméricanos” emerge como resultado de tantos años de avasallamiento al continente, y no veo ésta consigna como algo terrible. Aunque, sin dudas, la prefiero ampliada a toda la humanidad y nada justifica las declaraciones de Héctor.
    Excelente tu blog, excelente tu libro.
    Gracias

    Ger

  • v2 del comentario:

    Juan,

    Hacía mucho que no leía de ti algo tan valioso.

    La gente se agarra a los discursos, que como el agua busca siempre el cauce más rápido y más fácil hacia una conclusión satisfactoria con sus creencias, miedos y esquemas mentales.

    No hay país, pueblo o comunidad que no haya construido sus propios mitos, que autoconfirman su identidad, sin lograr levantar una mirada limpia de todo prejucio y abierta a encontrarnos con la verdad, que es como es, no como queramos que sea.

    Cuando una persona avanza en el camino del conocimiento, sea a través de la lectura o del viaje, de una conversación o simplemente pensando, como los griegos, halla con facilidad grietas en los discursos que son repetidos como consignas, y más cuando éstos discursos vienen del poder.

    Pocas veces encontraremos a alguien levantando un discurso incómodo para sí mismo. Pero cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que es el pensamiento libre (aunque sea erróneo) quien le ha llevado hasta ahí.

    Salud y bien camino!

    Carlos Buj

  • Juan, como viajera por america (toda america) coincido plenamente con vos. El mundo esta ahi para nosotros, es maravilloso y hay que salir a descubrirlo. Se puede empezar en el orden que uno quiere, de lejos a mas cerca o de mas cerca a mas lejos de donde uno nació. A dedo, en bici, auto, 4×4, caballo, globo aeroestatico, velero o corriendo. Lo que importa es salir. Abrir caminos, abrir cabezas, abrir manos, abrir corazones.
    Y aprednder, y transmitir lo aprendido. Y aprender transmitiendo lo aprendido.
    Si algo nos enseño este viaje por America a bordo de nuestro querido 3cv, es que todas las personas tienen algo bueno para dar. Y vos lo confirmas con tu viaje por Europa y Asia. Y confio plenamente que asi sera en Africa y Oceania. El ser humano es igual en todo el mundo. Todos tenemos debilidades y fortalezas. Todos amamos y odiamos. Todos tenemos necesidad de un plato de comida, de una palabra reconfortante o del calor de un hogar (aunque sea por un rato). Y todos somos capaces de ofrecer eso plato de comida, esa palabra precisa o ese calor de hogar, a aquel que lo necesite. No todos lo hacemos, pero si todos somos capaces.
    Yo tambien ansio como vos: ¡Hermandad para la humanidad!

  • Tal cual, ahora con los últimos gobiernos populares se exsacerbò ese nacionalismo , una especie de proteccionismo y rechazo a todo lo “imperialista” , sin embargo , en mi vida y viajes conocì gente muy buena de países tan disimiles como Rumania ,Austria , Francia , Alemania , Noruega , Brasil, Chile , Uruguay y muchisimos mas , siempre digo que soy nacido en Argentina pero ciudadano del mundo ¡¡

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Powered by WordPress. Con ayuda de Ecovirtual