Diluvios arequipeños

Despues de desayunar pan y chocolatada en un almacen nos dirigimos a la Panamericana. Nuestro primer conductor del día fue inesperadamente un emprendedor minero español de 83 años que habia llegado a Chile en el 57, y que creia que Arica era un paraiso terrenal y nos dejó atonitos cuando dijo que la gente alli levantaba una cosecha detras de otra, porque la conversacion tenia lugar en el desierto… Llegamos a la frontera en el auto del técnico que iba a reparar las maquinas de Coca Cola de la aduana, y alli una familia peruana que vivia en Buenos Aires nos acerco hasta Tacna en una van. Ya en Perú, uno no hace dedo, sino que tira dedo, o economiza, como dicen. El panorama en Tacna es algo desolador, solo taxis pasan por la ruta. De a poco nos acostumbramos al sabor de la Inca Kola y al enjambre de personas abordando taxis, vanes y micros a la salida de cada pueblo, con sus respectiva muchedumbre de vendedores de choclo y chicharones que los acosan… Pero pasamos la prueba y esa misma noche llegamos a Arequipa en camión. Algunos carteles del camino hacen pensar. “Cuidado, zona de curvas verticales”. Esas si que son curvas peligrosas! Nuestro camionero piensa que un hogar debe tener al menos 6 hijos, asi cuando se va el ultimo llegan los nietos… Su ex le manda mensajes de texto pidiendole que vuelva a su lado, pero él se ha vuelto a casar con una mujer que no sabe nada de su otra familia… y así, condimentando el desierto con charla, llegamos de noche a Arequipa, donde caía una lluvia que al otro día los diarios calificarían de diluvio. Como en todo desierto, cuando caen cuatro gotas todo se inunda…
La Plaza de Armas de la “ciudad blanca”.


Los araquipeños aterrorizados corren a bucar sus paraguas. En una ciudad donde llueve 3 o 4 días al año un paraguas debería durar varias generaciones. En la imagen un ícono del Perú contemporaneo, un Tico, como le dicen a estos taxis, llamandolos directamente por su modelo. Cuando tomamos uno de estos, el conductor le explicó a Cecilia unas 35 veces que siempre debíamos subirnos a taxis conducidos por “caballeritos de edad”, ya que los jóvenes suelen robarles a los turistas… Lo dijo tantas veces que poco le falto a Ceci, que lo tenia mas cerca, para tirarlo por la ventana. Con el Tico hubieramos llegado hasta Venezuela mas rapido, y ganando dinero en el camino.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

4 Comentarios

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  • Que lástima que hayas visitado Arequipa en época de lluvias. Arequipa tiene campiñas majestuosas, tiene un radiante sol y un imponente volcán que salvaguarda la ciudad y ni hablar de su gastronomía es la mejor de todo Perú. También tiene el cañón del Colca y los cóndores que salen del interior del cañón a saludar a los turistas. Felicidades por tu blog, llegué acá buscando info sobre Manaos y terminé leyendo casi todos tus post. Vibrassssss 🙂

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