CHARLAS SOBRE EL PAVIMENTO EN CHIANG MAI CON EL CYCLOWN CIRCUS

Fotos: Raffi el violinista y su instrumento, acostumbrado a constelar con botellas de whiskey sobre la calle y, en selectas ocasiones, incluso con partituras.
Por varias semanas me levante con el contrabajo de Johnnie y el violin de Raffi amortiguando el regreso a la vigilia. Por las tardes dedicaba a vender “La Harmonia del Caos” por un par de horas, como para pagar la comida y el alberuge, y luego a seguir escribiendo “Vagabundeando en el Eje del Mal”, mi nuevo libro en proceso. Por la noche, invariablemente terminabamos en Tha Pae Gate con el circo, charlando con los co-soniadores o curiosos que cada noche deparaba. Cuando la musica se acababa terminabamos todos sentados en el suelo eskabiando con botellas que salian de bolsas de plastico como las flores en primavera. Y era primavera todo el tiempo.

En esas rondas en el pavimento se hablaba de que alguien habia dejado un cello en Estambul porque no era bueno tocandolo. El abandono de instrumentos musicales es algo terrible, dice Michelle, es solo una cuestion de compromiso. Cuando Michelle conocio a Raffi este apenas podia sostener el violin en la posicion correcta y hora parece que le va a sacar chispas. Alguien acoto que habia una diferencia entre los campesinos chinos que trabajaban en los arrozales y nosotros que nos paseamos con un violin al hombro tratando de entender la humanidad. Truth is beauty, beauty is truth. Y aun asi, la gente que sera tocada por el impredecible fin de la avalancha que desatamos cada vez que hacemos que alguien cuestione la realidad seran siempre desconocidos para nosotros. Siempre hemos estado, desde Diogenes en adelante. Alguien ha abierto un espacio “warehouse” en Minneapolis, donde esperan que se hable solo espaniol. Raffi dice que tiene fiaca de hacer yoga, solo quiere tocar musica 8 horas por dia. Apostabamos, si mal no recuerdo, a cual de los travestis de la esquina seria levantado primero. Quizas cuando tenga 40 anios –dice Raffi- tenga ganas de tener una casa y dejar de viajar. Johnnie, que tiene 44, se le rio y le dijo: no! cuando tengas 40 vas a querer seguir vagabundeando por este planeta como yo. Raffi cuenta como cuando cruzan los paises en bicicleta el se tienta de frenar a hacer musica en cada estupida aldea que aparece en el camino. Johnnie dice que siempre el es quien entra primero en los cafes o cantinas para ofrecer su numero. Un hombre prolijo con su contrabajo, inspira respeto que ciertamente no aciertan a inspirar Channingy Raffi, que mas que otra cosa parecen dos punkies con sus instrumentos quien casi siempre son hechados a patadas.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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