EN LUAN PRABANG, LAOS, LA TIERRA DONDE SE ESCUCHA CRECER EL ARROZ

¿Que espera a quien viaja por Laos como mochilero? Laos es un pais tan tranquilo que el escritor John Steinbeck una vez anoto: “La gente en Camboya ve crecer el arroz. En Laos, la gente lo escucha crecer”. Y la comparacion tiene sentido. Al contarles que Laos es un pais tranquilo, siento que no transmito nada esa tranquilidad. Quizas me acerco mas a la idea si digo que no importa donde unon vaya en Laos, siempre parece haber cerca un campo de arroz, bananos, o lisa y llana jungla. Ningun pueblo es lo suficientemente grande para minimizar el paisaje natural que lo circunda. Luang Prabang, adonde llegue al dia siguiente de dejar la frontera, es uno de los centros turisticos de Laos. A pesar de la gran cantidad de mochileros que caminan por la calle, el pueblo tiene lo suyo. Cantidad de templos, vegetacion tropical mezclada con enormes maisones francesas de la epoca en que esto era la Indochina Francesa, y…lo mejor…baguettes! No comia pan frances desde hace meses…



En Luang Prabang pronto me hice una rutina que me sentó comoda. Tome una habitacion de cuatro dólares al dia. (Hay varias posadas en este rango de precios en el boulevard junto al río). Dedicaba así un par de horas al día a vender mis libros en los cafés y financiar así mis gastos del dia.  Asumí casi sin bucarlo una rutina de bon vivant, de dandy tropical. Cada mañana me levantaba temprano, desayunaba un licuado de banana en los puestitos junto al río Mekong, y salía con mis libros bajo el brazo. Mientras que en Kunming, el reducido turismo solo me permitia vender 2 o 3 libros al dia, en Luang Prabang me permite vender cinco o seis, lo que equivale a unos 25 dolares al dia, que es mucho mas de lo que necesito gastar. Hacía una pausa para almorzar una suculenta baguette por unos 10,000 kips, aproximadamente un dólar, y continuaba socializando ligeramente bajo el agradable. Lo mas interesante de salir a vender mis libros es la gente que termino conociendo.


El primer dia, por ejemplo, termine tomando una cerveza con la nieta del ex presidente chileno Allende. Se llamaba Maureen, y viajaba con dos amigos chilenos mas. Es bizarro, poco despues de la muerte de Pinochet… Su bisabuelo, como para confirmar el pedigree, habia sido el fundador del Partido Comunista de Chile. El segundo dia conoci a Kath, una de las organizadoras del Bummit, el evento anual en que 100 personas viajan a dedo a los paises del Este desde Inglaterra para juntar fondos para orfanatos, etc.


Por sobre todos estos encuentros, hay uno que fue más significativo. Me refiero a la tribu Poi que conoci por las calles de Luang Prabang. Los ‘poi” son unas sogas que en la punta tienen una pelota, y se rebolean en un millon de sentidos y angulos posibles. Otra manera mas de jugar con el movimiento. Se me dio en pensar que era en un nivel microcosmico lo que desde anios hago con el autostop, es decir, sumergiendome en el moviemiento. No hay manera de relatar en una ordenada prosa los dias compartidos. Por suerte, la combinacion de hierba con una accidental sobredosis de medicacion para la malaria me dejo viajando por varios minutos en los que me inspire, y aca abajo comparto con Uds ese escrito. (ver articulo “Circos en la oscuridad”)


Poco antes de Navidad conoci a Harver, un frances radicado en San Fransisco que insistia en que todos nos debiamos disfrazar de Papa Noel en la noche del 24, y luego salir a emborracharnos por las calles para cometer algun vandalismo menor y mostrar nuestro disgusto por la comercializacion de la Navidad. Dice que en S.F es un evento clasico ya. Me gusta su teoria de que los norteamericanos son “over achivers”, en fiestas, guerras, festivales, etc. Se aplica tambien a las “tall bikes” del circo… Conoci gente de la Isla de Man, y tambien un libanes radicado en Australia quien me ensenio a escribir en arabe, o al menos me explico el alfabeto, el que dominaré luego de trescientos anios de estudio. Tambien conoci a Stephanie, su Pecosa Majestad de Sydney, pero esa es otra historia. Solo diré que tiene un auto, si se puede llamar asi a un Subaru modelo 83 que se llama Jeff, con el que tiene una relacion amorosa.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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