Pashtunistan, Moises, y las lagartijas.

Hace cinco anios, entusiasmado por el exito de mi primer viaje a dedo alrededor del Europa, le habia escrito un mail a Juan Balsells, mi amigo y complice de insomnicas mateadas nocturnas, describiendo brevemente mi aventura. El habia respondido: “…y me allegro que el querido metodo del dedo haya funcionado tambien en la vieja Europa, donde en 1941 podia frenarte un Panzer, y en 900 una horda de camellos iracundos”. El epico episodio de hacerle dedo a un tanque de guerra aleman habia quedado, desde entonces, en el cofre de los imposibles, hasta que Afganistan propuso una aproximacion valida. Hacia dedo en las afueras de Kabul con destino a Jalalabad, en la frontera con Pakistan. El sol de frente y el polvo omnipresente solo me permitieron en inicio divisar los contornos hexagonales acercandose. Poco a poco se hizo visible el tricolor aleman, junto con la cruz negra con ribetes blancos de la Bundeswehr: era una columna de blindados del Ejercito Aleman. Les hice dedo sin esperar que frenaran, simplemente degustando la contingencia, mientras uno de los tripulantes me saludaba mas confundido que yo. Aunque la fuerte presencia militar extranjera no me intimidaba, tengo que aceptar que los jovenes locales saludandome con la precisa mimica de quien jala de un gatillo me daban algo mas que una mueca de disgusto. Asi me daba la bienvenida Pashtunistan, la zna tribal pashtun que se extiende a ambos lados de la frontera trazada hace mas de un siglo entre la India Britanica (que entonces incluia a Pakistan) y Afganistan. Hoy dia una frontera porosa permeable a contrabandistas y terroristas de trayectoria variable.

Con este panorama, mayor no pudo ser mi alivio cuando aparecio un campamento de la policia caminera, y el official, quien hablaba ingles y ruso, me pidio que lo acompaniara a la oficina con un: “ Come to the office my dear!”. Era el inicio de una racha de beneficencia de las fuerzas policiales hacia mi persona. La oficina era, por supuesto, una tienda, y dentro, detras de un escritorio, un oficial de mayor rango recibia misteriosos impuestos viales de la mano de camioneros que bajaban de un salto de sus camiones en marcha y se retiraban murmurando bendiciones a Allah. Los policias corruptos suelen ser una pesadilla para los viajeros, pero evidentemente tengo los anticuerpos, porque de esa tienda sali con la panza llena, dinero pakistani y pasaje gratis hasta Jalalabad, adonde llegue en la van Hi Ace en la que me abordaron. Jalalabad marco el ingreso a una nueva zona climatica, conocida tecnicamente como “un calor que te la voglio dire”, por lo que, sin quedar fuera de la zona de riezgo Taliban, anexaba la amenaza de la malaria. Una interseccion interesante.

En Jalalabad dormi en la comisaria. El comandante y su secretario, avidos por practicar el ingles que estaban aprendiendo, me agazajaron en su residencia con una cena, y por la maniana me embarcaron tambien rumbo a la frontera en un camion tipicamente Pakistani, excesivamente decorado con paneles de madera pintados pintados con paisajes, casas, rostros femeninos y una serie interminable de amuletos de la prosperidad entre los que significativamente se habia colado el logo de Pepsi. Estaba en el mitico Paso de Khyber. Tierra bandidos, aun si se le pregunta a los propios lugarenios. El paso en si es decepcionantemente bajo, ralo, un bazaar mamarrachado entre cumbers mediocres, a solo 1080 m. Para compensar tal decepcion, me bastaba recordar que algunos consideran al tramo hasta Peshawar (Pakistan) como el tramo mas peligroso del mundo. Eso me hizo acordar a cuando el Conde y yo hicimos dedo frente a la “Villa los 40 guasos” (no esta en los mapas) cerca de Cordoba Capital. Cuando el official de frontera Pakistani escucho que venia a pie, hizo una mueca de desapruebo. Cuando escucho que pensaba seguir a pie, casi se cayo de la silla. Luego pego un grito, y al Segundo aparecio un joven soldado con su ametralladora. Era mi escolta personal! Explique que muy bonito el combatiente pero que no tenia presupuesto para Rambo. Como ningun oficial quiere cargar con la muerte de un extrnajero en su jurisdiccion, de alli tambien sali con boleto pago a Peshawar. Y escolta.

En los 53 km hasta Peshawar, la ruta desciende zigzageando entre aldeas pashtunes. A cada vuelta de curva hace mas calor. Paralela a la ruta se observan, ocasionalmente, las vias del tren. Para instalar el ferrocarril en esta zona, los ingleses debieron seducir a los jefes pashtunes asegurando que el tren circulria lo suficientemente lento como para ser asaltado. El cartel que dice “Rifles Khyber le da la bienvenida” insinua que poco ha cambiado el humor en el area. El Peshawar debia encontrarme con Dustin, un trabjador voluntario norteamericano, en el Kentucky Fried Chicken. A pesar de que en Pakistan, como en toda ex-colonia britanica, mucha gente habla ingles, siguiendo las instrucciones de la primera persona llegue a una callejuela replete de pollos vivos enjaulados.

Pase dos dias en Peshawar, y retome la ruta con la intencion de cruzar el pais velozmente hacia India. Regresare a Pakistan en el verano para cruzar desde alli hacia China por la autopista de los Karakorum. Por primera vez en mas de un mes, transitaba territorio donde mi pescuezo no tenia recompensa, lo que era algo a apreciar. Otra cosa a apreciar era la impecable autopista de tres carriles de la “National Highway Authority”, una verdadera bendicion despues del rally que fue, en todo momento, Afganistan. Por esa autopista pasaban, a gran velocidad y por mano izquierda, automoviles privados, y no solo camions, taxis y vehiculos de la ONU, como en Afganisatan. Con 40 centigrados fue un placer ver como estos Hyundai y Toyota con aire acondicionado se amanzaban en la banquina. Sus conductores, observando los amable modales de la gente educada de una ex-colonia britanica, se detenian aqui y alla para invitarme una cold drink. A pesar de la independencia, a muchos niveles, la clase alta pakistani sigue intentando hablar ingles con acento de Londres… Como en el complejo de Edipo, el precio de la emancipacion es la identificacion. Asi lo probo un productor textil que me llevo hasta Faisalabad. “Es grande Faisalabad?”- le pregunte. “Es la Manchester de Pakistan –respondio, mirandose en un espejo viejo- el centro de la industria textil. El conductor de un inmenso Corolla en cambio, al preguntarle sobre su profesion, asombro por su originalidad y sinceridad: “No trabajo. Mi padre se dedica al lavado de dinero en Arabia Saudita”. Del Corolla con aire acondicionado pase a la caja de un camion junto a dos bueyes, y de alli a otro camion –en la cabina- hasta Lahore, adonde llegue al atardecer, cubriendo en total 450 km en el dia. Dado por satisfecho, llame a Riaz, miembro de Hospitality Club en Lahore.

“Ningun problema –dijo Riaz despreocupadamente- estoy en el restaurant del Holiday Inn cenando con un amigo. Estas invitado.” Asi, de plena ruta, considerablemente sudado por no decir mugriento, frene un ricshaw, anuncie orgulloso mi destino, y 20’ mas tarde llegaba al foyer de marmol y dorado del hotel cinco estrellas, anunciado por las explosiones del canio de escape de mi vetusto transporte, que ningun hada se habia dignado a transformar en carroza o Lexus 4×4. Obviamente, en nada me parezco a Cenicienta. El botones me abrio la pesada puerta algo confundido. Gracias que me dejo entrar! Con mochila y todo llegue a la mesa donde Riaz cenaba con su amigo, un hombre calvo recien aterrizado de Inglaterra, donde habia entrevistado al ex primer ministro Pakistani.. Pedi disculpas por mi espontaneidad y me sente. Al cabo de la cena, Riaz me pregunto donde pensaba alojarme. “Bueno, en tu casa”. Malentendido, malentendido! El buen muchacho habia olvidado mencionar que su hermano y sobrinos estaban de visita, y no tenia plazas libres en su casa. “No hay problema! –dijo- hay un hostel de la YMCA cerca” Nos subimos a la Land Cruiser de su amigo (“El auto mas caro de Pakistan”-explico orgulloso) rumbo al hostel, que estaba cerrado.. Entonces escondio la vista, me dio la mano, dijo “sorry”, y corrio a refugierse tras los vidrios polarizados del auto mas caro de Pakistan.

El parquet, con un espectaculo de musica sufi, parecia haber estado esperandome. Un hombre de barba y larga tunica blanca me hace lugar en su banco. “Por que estas aqui?”. Le explique. En el curioso ingles del subcontinente replica: “Oh, sleeping purpose!”. “Ni lo menciones, podes dormir en mi casa” –prosiguio. Sajid vivia en una casa de estudiantes no muy lejos de alli. Estudiaba derecho, y a pesar de su apariencia era cuatro anios menor que yo. La sala de estar del conventillo carecia de todo mobiliario. En el centro del cuadrilatero habia una computadora, con un centenar de libros desparramados alrededor que parecian dispuestos a comersela.. Entre estos habia un gran surtido, desde recientes ensayos de Chomsky hasta un libro sobre el “espiritu racional del comunismo” en cuyas paginas se podia ver una fotografia de dos hombres montando un transistor, y debajo, la leyenda “Universidad Tecnica de Kaunas”. Sajid y Kaswar, su amigo, eran dos hombres al borde de sus sociedades. “Cual es el sentido de la vida?” –pregunaban una y otra vez. Les explique que no lo sabia, pero que sabia muchas cosas que no lo eran. “Debemos ser productivos acaso?” –preguntaba Kaswar. De alguna manera, inmersos en sociedades donde uno debe comprar un Toyota Corolla y una esposa (si, comprar) antes de los 30, estos pibes se las habiana arreglado para llegar a la conclusion de que el progreso material y la felicidad son engranajes lejanos. Es curioso como la clase alta Pakistani –los padres de mis nuevos amigos-, que se las dan de moralistas, le sugieren a sus hijos un camino en el que la familia parece un valor agregado, una esfervescencia, algo que fermenta del dinero acumulado. Tambien en Europa he conocido gente que camino al Porsche perdio su esposa e hijos y gano una ulcera. Mientras charlabamos dos largatijas cenaban acrobaticamente sobre la pared los insectos que estaban en el lugar equivocado en el momento incorrecto. Sajod improviso un chiste. Dicen que un dia Moises se presento ante Dios con cierta indignacion y protesto: “Dios, cual es el sentido de la lagartija? Por que la creaste?” A lo que Dios respondio: “Que curioso! Ayer estuvo la lagartija y pregunto cual es el sentido de Moises!” Sentido. Perspectiva. Me dormi contento de haber conocido gente despierta en una sociedad de automatas.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

8 Comentarios

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  • Bueno, Juan, nuevamente e deborado cada una de tus palabras, me satisface saber que aun sigues rumbo como una paloma libre, viendo cada rincon del mundo, viendo su vida y su cultura, tal como es y no como nos la muestran por TV.

    Todo lo que se pueda decir sobre vos, y cada agradecimiento por hacercarnos esa parte del mundo a traves de tus palabras ya se han dicho y seguramente se repetiran

    Te mando un fuerte abrazo!!!

  • Idem che. Me hace mucho bien leerte porque hacés que me acuerde de qué se trata todo esto y que al menos por un rato me deshaga de mis jodidos miedos clasemedieros. Buen viaje y un abrazo.

  • Adelante Juan.
    En esta parte del planeta con la locura del mundial, y el proximo partido ALEMANIA-ARGENTINA.

    Para mi estas cumpliendo la mas grande tarea diplomatica sobre la PAZ.En cada lugar que aterrizas sos bien recibido,respetado, conocen rapidamente tus intenciones, no te concideran un espia de ninguna potencia.
    ¡Adelante!
    Cariños Teresa

  • En la vìspera del partido Alemania-argentina….los Pereyra nos juntaremos a leer tus crònicas que acabo de imprimir. desde acà te mandamos mucha suerte y en casa estàn aliviados de que ya no estès en Kabul…

  • Gente, muchas gracias a todos por no dejarme solo con mis palabras. Entro a internet por primera vez en casi dos semanas… luego de andar por zonas remotas que ya compartire con Uds…

    Ya tengo marcado el unico televisor con antena de la aldea, donde vere Argentina Alemania junto a mucha gente que seguro querra cambiar de canal para ver Zimbawe y Sri Lanka jugar algun misterioso torneo de criquet…que aqui es furor….

    buenos caminos
    Juan

  • …”A propósito de grandes viajeros, el famoso periodista polaco Ryszard Kapuscinski afirmó en una entrevista reciente que el sentido de la vida es cruzar fronteras. Sin embargo, en el mismo reportaje aclaró que hay otras muchas barreras que no son físicas que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma y la del amor”…
    Un abrazo Juan, y los 4o guasos te envían sus saludos!

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