El oasis de Siwa y las arenas globalizadas

 

Hace varios años ya, cuando las mesas del Centro Cortázar eran redondas y centraban cual pétalos a viajeros que hervían de la fiebre de tomar alguna ruta, cualquier ruta. Entonces Viqui solía decir que la rutina era algo tan triste como un mapa mudo de La Pampa. Al salir caminando hacia el sur desde el Mediterraneo hacia el oasis de Siwa, inmerso 300 kms en el desierto del Sahara, y al abrir el mapa rutero de la zona, no pude evitar recorder la metafora: el desierto esta tan desprovisto de accidentes geograficos que el mapa es todo blancura y cuadrantes organizadores de la nada. Una linea roja desafia esa nada, como una lombriz temeraria. Es la ruta que el gobierno construyo en 1984 para abreviar en 4 horas de auto lo que solia ser una semana en camello. Alejandro Magno, que marchaba hacia Siwa para consultar el Oraculo de Amun, se tomo 8 dias, y su viaje fue bastante tranquilo, segun relatos, con emisarios de Cirene (actual Libia) acercandole caballos de Guerra como obsequio apaciguador. Por milenios el camino a Siwa ha sido uno: Alejandro debio haber tenido frente a sus ojos el mismo desierto.

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Las arenas globalizadas….

Saliendo de Matrouh, a los pocos kilometros, los rastros humanos se minimizan gradualmente hasta que el Sahara cobra toda su magnitude. Una cantera a 40 kms y pozos petroliferos mas adelante son todo lo que brida pulso a la ruta. A los 20′ un camion que va a la cantera muerde la banquina y me sube. Su chofer aclara pronto: “Aca somos beduinos, en Cairo son todos arabes”. El siguiente conductor tamben iba a ser un buen ejemplo de cosmovision local. Era una chata de dos beduinos que transportaban sus ovejas y quienes querian saber dos cosas: primero, si en mi pais llovia y Segundo, si habia arabes. La respuesta (sin arabes y con lluvia) lo dejo pasmado y preguntandose acaso las condiciones para emigrar.
Comido el ultimo sandwuchito, solo quedo desear anclar cansancio en algun lugar habitado. Un camion petrolero me acerco por suerte hasta el desvio hacia los pozos, donde algun angel erigio una casa de te. Alli me aprovisiono La casa de te en si es un cubo de cemento con su propietario (el angel) fumando shisha fuera. Uno de los muros me llama la atencion, tiene pintado un celular Nokia gigante, con detalle de cada tecla numeral. “Venden telefonos? –pegunte. Un no por respuesta. Mire dentro: galletitas, algo de pan, te, para de contra. El mural es solo un adorno, especie de amuleto, icono del Occidente prospero, mascaron de proa contemporaneo. El celular es un claro ejemplo del patron irracional de la globalizacion. Los artilugios sonoros han llegado a esta zona como mandato mas que como opcion, y se los ve en manos de gente que deberia tener otras prioridades.
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Los pozos petroliferos por la noche se iluminan como diminutas torres Eiffel. Viajo ahora en otro camion, espantamos camellos a los bocinazos. En Bir-el-Nuss, un pozo de agua y comedor, a mitad de camino, me dejan dormer. Por la maniana hago un intento (fallido) de visitor el oasis de Qara, aisladisimo, a 100kms desierto adentro de comedor, que ya esta en el medio de la nada. Pero se me pide una autorizacion del Ejercito. Sigo entonces rumbo a Siwa, contemplando cn envidia las bolsas de nylon, que son las unicas que transitan el viento sin documentos, y pasan a toda velocidad rumbo a Qara. Empiezo a notar que no soy Alejandro Magno: los libios no aparecieron a regalarme cabalos de Guerra, y los dos cuervos que le mostraron la buena senda al griego (segun relatos de su poeta chupamedias y amarillista) deben andar picoteando por otra parte. Luego de una hora de caminata se detiene, digno del contexto, un Land Rover de un hombre de Cairo que construye un hotel en Siwa. Al rato el land Rover se rompe, arena en la bomba de nafta, la que desmontamos con la herramienta de mi cocina de camping. El contratiempo hace que lleguemos a Siwa de noche…
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Si me pidieran que describa Siwa, primero deberia decir que no me imagino algo mas similar a un milagro. Luego de 300 kms de horizonte ileso, cuesta creerle a los ojos: por kilometros las palmeras no dejan parche de arena a la vista. Solo interrumpidas por dos lagos azules. Por las calles el descredito a la realidad aumenta: la gente no habla arabe, sino siwi, un dialecto bereber local. Las personas no se parecen a las de ninguna parte, son una sintesis unica de los pueblos que historicamente han recalado en el oasis: beduinos de Argelia, negros del Sudan y arabes. Su tez es morena, su frente alta y su cabello rizado. Una familia del pueblo, para confundir mas al visitante, es rubia de ojos celestes.
Desde la construccion de la ruta-cordon umbilical, Siwa parece condenada a resignar lentamente sus valores culturales en favor del Nokia y de las modas de Cairo. El arabe ha reemplazado al siwi en las escuelas, y el turismo aparece como una especie de premio consuelo, mientras el gobierno fuerza a los beduinos de la vecina aldea de Abu Shrouf a abandonar sus tiendas y a vivir en casas. Los siwanos, sin embargo, prometen ofrecer algo de resistencia en la pulseada contra la aldea global. Siwa sigue siendo un pueblo fuertemente conservador en lo religioso, y las pocas mujeres casadas que salen a la calle lo hacen cubiertas de pies a cabeza, y con un tul negro cubriendo la totalidad del rostro. Los ojos tambien. A menudo se mueven en grupo, sobre carros tirados por burro. Mas que mujeres parecen una aparicion. El pueblo sigue ademas organizado en sus once tribus originales, y cualquier foraneo que se radique debe afiliarse a una de ellas. En todo caso, Siwa se puede jactar abiertamente de algo: de todos los sitios en el Mundo Antiguo que tenia para elegir, es aqui donde Alejandro Magno queria ser enterrado. Con el atardecer cayendo sobre el Oraculo de Amun, ahora en ruinas, doy por exitoso el viaje. Bah, en un viaje no hay tal cosa como fracasos: cada paso bajo el sol es unico y hermoso.

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

3 Comentarios

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  • Fracaso , palabra dada por aquellos que duermen en los peldaños de la variante que lleva de la melancolìa a la frustraciòn (profesando durante años la melancolìa conozco ese borde) , pero fracaso ,aplicado a èste , tu viaje amigo?
    Cada paso bajo el sol que has dado hace florecer , de alguna manera los viajes que cada uno de los que te leemos proponemos a nuestro espìritu(errante o no)
    Mientras camines amigo ,el intento es triunfo
    2 abrazos ,como siempre(uno para vos el otro para el ocasional amigo anònimo que te transporta)
    Romàn

  • faltan 5 para las cinco, deberia levantarme en media hora. Deberia porque aun no me he acostado.

    Leyendo tus relatos del lejano (para mi) cercano (para vos) oriente.

    No queda duda de lo bien que la estas pasando.

    Promete escribir algo mas coherente, el sueño me derriba. En dos horas estoy viajando a una isla para mudar una casa entera arriba de un barco….

    Saludos

    Matias (desde la humeda ciudad de La Plata)

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