11 al 18 Enero, 2005. Siguiendo los pasos de Alejandro Magno (y tropezando).




La diferencia es grossa. Entre Alejandro Magno y yo, digo. El andaba con un ejercito de 50.000 hombres. Yo solo y a dedo. El marchaba para construir un imperio, yo de vago. Acaso motivado por la mezquina ambicion de tener algo en comun con la estrella macedonia fue que puse el dedo sobre Siwa en el mapa abierto. Al menos asi tendremos una ruta tomada en comun. Siwa es un oasis que surge contra todo pronostico 300 kms arena adentro desde la costa mediterranea, cerca de la frontera con Libia. Su fama siempre se debio a haber sido sede de uno de los oraculos mas importante del mundo antiguo: el Oraculo de Amun, que era considerado por los griegos como una manifestacion local de Zeus. Habiendo tomado sin luchar Egipto de los persas Alejandro marcho desde la antigua capital Memphis, imantado, hacia el oraculo, para legitimar su calidad de hijo de Zeus.
Mi salida fue desde Cairo. La aventura tuvo una obertura operistica al descubrir que la ruta a Alejandria ostenta en su banquina oeste nada menos que las Piramides. El camino a Iskendereia (uno se siente en la Edad Clasica al usar la etiqueta vernacula) fue cualquier cosa menos tipico. Primero mi billetera con unos U$S100 fue robada en Giza por alguna momia empobrecida, dejandome con U$S0,20 en efect5ivo y 220 kms por delante. 1 a 0 para Alejandro. En tales humillantes circunstancias se detuvo a los 15′ un Daewoo. Conducia un hombre de unos 60 anios, impecablement trajeado, acompaniado de una mujer unos 40 anios menor, de labios gruesos, rasgos mulatos y hejab celeste cubriendo el cabello. Entonces el hombre, conformando un extranio caso estadistico para mis cuadernos ruteros, propone entregarme a la mina a cambio de tener platea preferencial en el asunto. Eso es recibir mil cucharas cuando uno necesita un tenedor, y es solo un ejemplo mas (camioneros gay, etc) de ese destape que, reprimido por una policia que aplica el Coran solo se descomprime en espacios privados y con extranjeros. En todo caso, empate hermano: 1 a 1.
Pase la primera noche alojado y alimentado por dos puesteros que al menor ruido se levantaban de la cama chumbo en mano y corrian hacia la puerta. Por la maniana un taxista acepto llevarme gratis a Alejandria, cosa rarisima en un pais donde parece que alguien cambio el Coran por las obras de Adam Smith. Why not money? Se lamentaba el tachero mientras se daba la cabeza contra el volante.. Me deja en el suburbio de AL Amria, a 30 kms del centro. Alli una mujer que se bajaba de un taxi que en realidad es una moto con capota me guia, todo sin palabras, todo siguiendo coreografias inapelables del destino, hacia una sucursal local de SOS Aldeas Infantiles. Ella es una de las “madres” que dedican literalmente su vida a criar, desde el jardin hasta la universidad, a ninios huerfanos. Ella me hace conocer a cada uno de los 75 ninios. Al cabo de la visita compruebo que la “aldea” es verdaderamente una isla de sanidad en medio al caos urbano que corrompe al resto del suburbio, donde ninios iguales a ellos trabajan en el mercado de vegetales que huele, perdon por la fidelidad de la imagen, a la flatulencia de los burros que transportan las merdaderias.
Al llegar al centro de Alejandria –en el auto de un gerente local que me obsequio el hotel de la primer noche- tena aun mis $0,20 restantes. Mirando enrededor me asalto la impresion de haber estado alli por siempre. Jamas hubiera imaginado que Alejandria seria tan similar a Mar del Plata. Con arquitectura afrancesada alineada a lo largo de la avenida costanera denominada corniche, mateos que bajo la lluvia lucen como un cuadro de Agola, y cafes que mezclan en su menu ale inglesa y souvlaki griego, Alejandria le ha permitido a la belle epoche viajar de polizon hasta nuestros dias. Lo que llega al presente es un hibrido excentrico: farolas y tranvias –iconos nuestros- se dan la mano con bares de shisha y pescadores locales que pintan a la kabaa en el casco de sus barcos y se postran a orar sobre la arena. El numero de consulados extranjeros en la ciudad da un pista de que esto nunca fue pueblo, aunque aun me estoy preguntando en ocupa su tiempo le gente del Consulado de Eslovaquia…
Cuando Alejandro Magno llego aqui encontro una aldea pesquera llamada Rhacotis. Sobre ese embrion ordeno fundar una urbe que llevaria su nombre y se transformaria en el mas grande centro de aprendizaje de la Antiguedad, con la famosa Biblioteca Alejandrina y sus 500.000 papiros en el centro. En sus salas Euclides formulo su geometria y alguien calculo la circunferencia de la tierra. En el siglo IV la biblioteca ardio, en nombre de la Cristiandad. Las autoridades egipcias se tardaron 1700 anios en eregir un sustituto, que estuvo listo en 2001. La nueva Biblioteca es ante todo un triunfo estetico: su superficie vidriada proyecta la luz solar a manera de un faro, incluyendo asi la otra leyenda local, el Faro de Alejandria, que fuera una de las maravillas del Mundo Antiguo.
Desde Alejandria, el avance hacia Siwa, distante 600 kms, se hace en “L”, como el caballo del ajedrez. Son 300 kms hacia el oeste por la costa hacia el pueblo de Marsa Matrouh, donde Rommel tuvo su base en la 2nda Guerra. Cuando la cumbia villera produzca sus propios cartografos este sitio sera conocido sin dudas como La Madre del Mersa. Viajo primero en el Corolla de un egipcio cristiano radicado en Italia, que me regala un kilo de datiles y un tubo con aceite sagrado que segun el me protegera de los lobos del desierto. El primer dia cubro solo 100, llegando al Cementerio Aleman de El Alamein. Alli descansan 4200 soldados del Afrika Korps. “Que mejor argumento para la paz –decia Scweitzer- que la tumba de un soldado”. El joven Magdy, integrante de la familia beduina que custodia el sitio me permite acampar fuera de los muros. Luego hacemos trueque: el me ofrece pan y queso y yo escribo una carta en ingles para un tal Jean Luque. Luego me pregunta por que no creo en Dios. “Si hay 10 personas y 8 te dicen que un sitio es peligroso, les crees?”- plantea. Ontologia por consenso, una maravilla beduina. Le recuerdo que los 4200 muertos detras nuestro tambien obedecieron a un consenso, y ni que hablar del terror que urde los consensos, ni hablar de Mubarak, nuevo faraon de Egipto, encarcelador de sus opositores politicos. Al otro dia, llegaba a la Madre del Mersa.

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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