30 Nov al 6 Dic. 2005. Kurdos: un universo en el armario.





La camioneta de la “Al Forat Petroleum Co.” me vio, clavo los frenos, dio media vuelta y regreso en contramano, concretando una de esas delicadezas del transito de Medio Oriente que uno pagaria por ver. Manejaban 3 ingenieros petroquimicos sirios y…oh sorpresa! uno colombiano cuya nostalgia se asomaba en el acto fallido de nombrar la vecina aldea de Mayeedin como Medellin. Ya en la aldea siguio un escenario al que ya me acostumbre: el duenio de casa llama a sus hermanos y tios para que vean al forastero, y le preguntan que opina sobre Bush. Cuando este confiesa que el ultimo no le simpatiza todos levantan sus pulgares y festejan. Que Bush es malo parece ser una verdad universal hasta para los alacranes que pueblan el desierto. Hasta hoy pensaba que esto era anti-imperialismo a nivel capilar, pero comienzo a pensar que el termino queda grande al descubrir que, concentrados en el comprensible odio a Norteamerica, a los sirios no parece preocuparles los abusos cometidos dentro de sus propias fronteras en detrimento de otras minorias. Hablo de los kurdos, ese pueblo indoeruopeo haragan que planto sus trapos entre el Eufrates y el Tigris en vez de seguir a pata rumbo al Mediterraneo como sus pares arios.
En la actualidad son 40 millones los kurdos que viven en Turquia, Siria, Iran e Irak. Esta cifra los convierte en el mayor grupo etnico sin estado propio, desposesion a la que hay que sumarle la precariedad de sus derechos mas basicos. Viajando hacia el norte desde Deir ez Zor, a la policia politica siria parece preocuparle cada vez mas mi presencia. No sea cuestion de que uno sea testigo de algo. Mientras la cercania de estas tierras a Irak actua como barrera natural al turismo, nada legal me impide pasar mochila al hombro con una visa valida en mi pasaporte. Aun asi soy detenido hasta 3 veces en cada pueblo. Estos encuentros con la yuta siria son aveces fugaces como pit-stop, en ocasiones ceremoniosos con ocho oficiales que miran mi pasaporte como si hubiera caido del cielo, y siempre disparatados: en el pueblo de Marqadeh los policias no largaban el argilleh (pipa de agua) ni para tomarme los datos, con el esperable resultado de ser inscripto como el Sr. Mar del Plata proveniente de Villarino. Otro policia, al borde del colapso fumarola, pregunta desde un rincon por que puerta entre a Siria. A este que le respondo?
Llegando a Hasakeh, 100 kms al norte de Deir ez Zor, compre una limonada y deje que se forme la ronda. Los rostros que forman esta ronda esta vez se me asemejan: son kurdos. Un hombre asegura que su sobrino habla buen ingles y pronto toda su familia me recibe. Nazim, mi nuevo amigo, es profesor de historia, de titulo, y tal seria su profesion si no fuera uno de los 300 mil kurdos que al no tener documentos no pueden ejercer la docencia. En un intento de mantener las estadisticas por debajo de la realidad el gobierno le niega ciudadania al 15% de los kurdos. Tener que sudar en el taller mientras el titulo cuelga de la pared es solo una de las humillaciones a las que Nizam se somete a diario: las leyes estipulan que tambien debe avergonzarse de su idioma. Mientras es imposible evitar que se hable kurdo en la verduleria en zonas donde la proporcion de tal grupo alcanza aveces el 90%, esta penado con prision el usar el kurdo en cualquier cosa remotamente oficial: prensa, radio y television en kurdo estan prohibidas, asi lo estan la poesia y el teatro, la publicidad y, en fin, la mismisima educacion en dicha lengua. Asi, un profesor kurdo debe dirigirse en arabe a sus 40 alumnos kurdos. Me aterra pensar que mas alla del danio objetivo que acesta al orgullo y las esperanzas kurdas, tan injusta medida intenta prohibir toda una concepcion del universo, definase asi un idioma. (La aldea de Maaloula, en cambio, es promocionada como el ultimo sitio donde se habla el arameo, la lengua de Cristo. Claro esta, los arameos son poquitos y no viven cerca de las reservas de petroleo).
Mientras los habitantes de West Belfast pueden al menos desplegar en todo su colorido la bandera irlandesa con la que se identifican, y nombrar plazas, calles y comercios en gaelico, los kurdos del norte de Siria son una nacion fantasma que se debe contentar con ver por TV satelital programas en kurdo provenientes de canales iraquies. En Irak, bajo la nueva constitucion federal, y en un paso sin precedentes en la region, los kurdos han ganado el derecho a su propia region autonoma. No sorprende entonces que la voz (baja) en la calle sea que solo una intervencion americana en Siria podria cambiar las cosas. (Yo les recuerdo que hay videos en los que se ve a los helicopteros de Sadam ametrallando milicias kurdas con F-16 americanos sobrevolando la escena con ordenes de “no alterar el equilibrio de las fuerzas en la region”). En Turquia, acaso la situacion de los kurdos mejore. No por un rapto de humanidad, sino porque Turquia, como prostituta que elige su mejor vestido, intenta agradar a la Union Europea de la que espera algun dia formar parte. Esta dilacion de los derechos humanos con respecto a los aduaneros muestra cual es el engranaje incondicionado del mecanismo .
Llego hasta la triple frontera con Turquia e Irak, donde el Tigris corre pacifico y ajeno, donde los milicos sirios toman mate y miran una pelicula de Chuk Norris. Como la presencia de un extranjero en sus casas los compromete los kurdos me pasan como pan caliente, visito la region de primo en primo. Asi es la vida en una tierra donde la goblalizacion se traduce en que una persona tiene todo el derecho del mundo a comprar un Nokia 7710 pero no a hablar su propia lengua.

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

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