La ruta a Palmira: entre mates y ametralladoras.

De la ciudad de Hama, donde acampe por dos dias en la orilla del rio Orontes, me habían atraído sus norias (palabra aramea que significa molino) que desde hace 500 años chapotean en el rio, demostrando la orientacion de la ciencia islamica clasica hacia los ingenios mecanicos complejos. Sin mucho mas que detenerme en Hama sali rumbo a las ruinas de Shmamis, una ciudadela del 1000 AC, que dista 20 kms de Hama por una ruta secundaria. Dos obreros del destino disfrazados de arabes en motocicleta se encargarían, sin embargo,de que nunca llegara. Me incorporaron con mochila y todo a la ya sobrecargada moto y salimos rumbo a la aldea de Al Kafar, a 7 kms de mi objetivo. Al Kafar tiene en común con el resto de las aldeas sirias el minarete de su mezquita y sus calles orbitadas por “tarturas”, una endémica cruza centaurica entre la moto y la camioneta, con tres ruedas, un manubrio, y una desproporcionada caja que los propietarios insisten en decorar con calcos de Ferrari… Son una oda a la esperanza.

norias de Hama Siria

Las norias de Hama…

hama siria

Las calles de Siria son un viaje en el tiempo. Un viejo Opel de los años 50 y arriba, un anuncio de rolllos fotográficos.

tartura

Amo los engendros mecánicos. Con ustedes, la “Tartura”.

moto-jonda

La moto es chica pero el corazón es grande.

Lo que Al Kafar y las aldeas circundantes tienen de impar lo estaba por descubrir. Buscando donde comprar comida (mi plan original era acampar en la ciudadela en ruinas) un joven llamado Hasan me impuso su ayuda. Andaba en moto (la segunda del dia), me ordeno subir y aceleramos rumbo al mercado. Todo aquel que tenia una moto a mano, propia o ajena, saltó encima y se nos pegó como rémora, de manera que lo que llego al mercado parecía un encuentro motoquero o el funeral de los Chips. Luego no pude rechazar un te en su casa, y fue el inicio del secuestro.
Primero no caia. Algo andaba mal, pero no podia precisar que. La hermana de Hasan y una amiga suya entraron en la habitación, saludaron, y tomaron asiento a mi lado. Ninguna de ellas llevaba velo. En el momento no hice pregunta alguna. Luego vino una invitacion a tomar mate a la casa de amigos de la familia. Allí había dos chicas mas en las mismas inusuales condiciones: sin velo y hablando de igual a igual con un desconocido del sexo opuesto (yo). Hasan, que se venia riendo de mi desconcierto, finalmente fue piadoso y me pregunto:

– ¿Notas algo distinto al resto de Siria?”

–  Si – confese, y me explico que toda la zona pertenece a la minoria ismaeli, una secta minoritaria del Islam que conforma el 2% de la poblacion siria.

– Nuestro Imam, el Aga Khan, que vive en Paris, nos da la libertad” – declara Hasan.

Los ismaelies consideran que muchos aspectos de la sharia (ley islamica) se ocupan de aspectos meramente estéticos y no merecen observancia. Asi, sus mujeres no llevan velo, puede interactuar con los hombres de igual a igual sin que ello sea considerado obsceno, y hasta se permiten el escabio, como comprobé con felicidad por la noche, al entrar Hasan en la sala con tres latas de Stella hecha bajo licencia en Egipto. Mi sorpresa delataba que me habia acostumbrado a la cotidianeidad siria donde la mujer es poco mas que un amable electrodoméstico.Pero en algo se parecen los ismaelies al resto de los musulamanes: son hospitalarios hasta el punto del secuestro:

– Desde el momento en que comes de nuestro plato perteneces a la familia” – dice Hasan (y no tiene cara de estar jodiendo).

ismaelies siria

¡Los ismaelíes, como muchos sirios, toman mate!

 

polar beer

Pero a diferencia de la mayoría de ellos, toman alcohol…

Finalmente parti, rumbo al oasis perdido de Palmira, cuyo millon de palmeras y masivas ruinas romanas irrumpen en medio al desierto. Porque caminaba rumbo al desierto, hacia el legendario rio Eufrates. El cartel rutero, al indicar las distancias, me recuerda algo que ya se: “Palmira 160, Dair es Zor 380, Bagdad 800 y algo…”. Si, es la ruta que en definitiva lleva a Irak Los primeros kilometros los hice en un hermoso De Soto ’54. Me dejo de noche en el cruce de Homs, donde me rescato un “trompita” (apodo de los mochileros argentinos para el Mercedes 1114) color amarillo patito, con patente del Libano, y remolcando 40 toneladas de ladrillo. Al volante Ahmed, quien con la ultima luz del desierto relata la nacionalidad de los camiones tanque que vienen en sentido opuesto, mirando sus patentes. “Jordania, Siria, Irak…”. Me deja en Al Fruqlos.
Aunque estamos lejisimos de la frontera iraqui toda la zona esta muy militarizada. Por las dudas. Al bajarme del camion ya era de noche y casi no note a mi izquierda la garita policial con tres guardias armados. Ellos se encargaron de que los notara, no obstante, y salieron ametralladora en una mano, senia de “a donde vas?” en la otra. Le explico que camino alrededor del mundo, que voy a Palmira, que pienso acampar en su pueblo.

– Pero va a llover” –me responde.

Como respuesta di un saltito con mochila y todo y me situe bajo el alero de la garita, lo que hizo morir de risa a los tres gendarmes que ergo me invitaron a pasar. Dos fusiles AK-47 que reposan contra la pared son desplazados sobre una cama haciendo lugar para la mochila (buen trueque! pense). Al ver las armas exclamo: no soy americano!. Es una joda y la entienden.

al assad carteles en la ruta

Banderas sirias y palestinas, y el retrato del fallecido hijo de Al Assad, por todo el país…

 

de soto 1954

De soto modelo 54 de un albañil que me llevó, camino al desierto…

– ¿Pero de donde sos?” – reclaman. En ese momento descubro que sobre el escritorio hay tres mates, dos vacios y uno lavado.

– De ahí” –digo señalandolos.

– ¿Argentina?” Estan chochos, me hacen sentar y charlamos de nuestros paises. Uno de ellos hace la mimica de un disparo de cañón y luego la de un ninio llorando, señalando al Este, hacia Irak. Hace referencia a la matanza de niños inocentes por bombas americanas. Otro festeja las protestas de Mar del Plata diciendo:

– Argentina, No Bush, No Bush…

Me dieron donde dormir, y por la maniana me embarcaron en un vehiculo. Derecho a Palmira.


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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

6 Comentarios

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  • Este posteo se hace un sufrimiento.. las correrias(no las de patoruzito ) en que andas se me hacen una agonia y una necesidad casi continua de desandar ,mas no sea ,el camino hasta mi casa de unos pobrisimos 5 kilometros , caparazones de cemento ,luces de neon y taxis .Pero como todo tiene su precio ,ya trocare esta realidad por algo mas decente .Ahora bien ,lo del mate ,me supera ! Un abrazo ,Roman

  • uy uy uyyyyyy que placer el mate en el desierto… casi como el monte, pero con menos yankys.

    me alegra tanto que estes en tan intransitadas rutas que brindo
    con lo que tengo a mano, una botella de pisco que contiene agua fria

    Salu !

    Daniel, sin el guille esta vez

  • Wau, me dan escalofríos tus relatos, pero todavía no comprendo cuál es el nombre de esta sensación… Sin dudas, estas lianas que nos mandás con aquellos rincones del mundo que nos son velados por las distancias en kms de cultura y de política internacional, contribuyen a acercarnos ( oa cercarme) a una emoción cada vez más potente que parece universal…

    Hay algo que se aproxima a las nociones de revolución… Algo entre alegria y angustia frente al mundo. ¿Qué será, en realidad?

    Mientras tanto solo puedo decir: waaauuu.

    Abrazos.

  • Leer estas historias hoy es una sorpresa y un deleite, gracias. Duele mucho leer la triste actualidad de estos mismos lugares y su gente. Saludos!

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