UN ARGENTINO EN LAPONIA

 



Gamvik, la aldea pesquera del norte de Noruega en que me habían confundido con un ave migratoria y anillado con el número BA20016, se me había terminado en continente. Hacia el norte sólo las Islas Spitzbergen y el Polo Norte. Era tiempo de re-orientar velas, pulgares y suenios hacia Estambul en el sur, una caída de varios meses a lo largo de miles de kilómetros a través de Europa del Este, con toda Finlandia aún por delante.


Una manera fácil de conocer Finlandia sin moverse de casa es imaginarse un pino, alto, verde y fuerte. Cuando tenemos ese pino, lo multiplicamos por un billón. Se agrega una línea del horizonte al asunto, unos 40.000 lagos y eso es Finlandia. Estas tierras no están vacías: millones de renos y algunos finlandeses habitan en Finlandia. Aún no queda claro cómo la cultura finlandesa se desarrolló a pesar del reno.Algunos historiadores señalan que incluso el sauna, orgullo nacional finés, no sea acaso más que un artilugio de los primitivos fineses para escapar, al menos por un rato, de los embates del reno. En el norte de Finlandia, llamado Lappland o Laponia, otra raza, prístina, nativa de estas tierras, ha hecho del reno el centro de su subsistencia. Ya los he conocido en Noruega, son los sami.

Inari, Ivalo y Vuotso son las tres aldeas sami que cruce en mi camino. En Vuotso, la última, decidí hacer noche. Desde la banquina podía ver una familia reunida en el parque de su casa alrededor de una fogata. Para hacer contacto esta vez inauguré una técnica: me acerqué, tacita en mano, a pedir un poco de té. La familia de Aki entendió la indirecta y pronto tenía mi lugar en el círculo. Después del Twinnings sabor vainilla llegó la cerveza y luego una lluvia torrencial que nos obligó a trasladar el fogón dentro de la tipee, una variedad de carpa usadas por los samis, similar a la de los indios americanos. 



Sólo dentro de la tipee me preguntaron de dónde era, y hasta en estas latitudes, al escuchar Argentina gritan Maradona y hacen la mímica de la mano de Dios. Podemos sembrar nuestro país de bananos y declarar al monopatín único medio de transporte válido: no importará, nos seguirán ubicando por Maradona. Me preguntaron que sabía de Finlandia, y les dije: que repelieron la invasión rusa de 1940 prácticamente a piedrazos, que inventaron el sauna y que han inundado el mundo de telefonitos Nokia, en ese orden.

                                                     ¡Extraños vehículos que se ven en Laponia!

Había nombrado sin prever las consecuencias. Tendría que haber rechazado la invitación amablemente, pero fue tarde, Aki ya estaba de pie gritando “sauna, sauna!” y toda la familia corría a preparar el sauna para mi, pobre diablo. Dentro, Aki, con un inmenso cucharón derramaba letales cargas de agua sobre las piedras candentes, parecía que le estaba dando sopa a un dragón. Pensé que iba a volatilizarme en los 10’ que por cortesía soporté junto a Aki ese cruel pasatiempo finés. Pero sobreviví y esa noche me esperaba una cama tendida.

Luego de cuatro horas de espera se detuvo en Vuotso una chica que iba a Rovaniemi. Saara se dedicaba a criar renos y a terminar sus estudios en relaciones internacionales. Era sami ella misma y no consideraba que por usar motos de nieve para llevar los rebañaos los samis pierden su cultura. Piensa, al contrario, que el problema está en los fineses del sur, que quieren seguir viendo a los sami como simpáticos esquimales que viven en carpas y persiguen a sus renos con esquíes. Sin embargo esta es la imagen que, a nivel turístico, los samis dan de sí mismos, convirtiéndose en su propio estereotipo, el que encarnan reflexivamente via las expectativas de los fineses de Helsinki en escapada de fin de semana a la salvaje Laponia. En fin, lo mismo que se ve en la Quebrada de Humahuaca desde la mediatización del enero tilcarenio. Todo parece ser cardones, tejidos y llamas hasta que uno se encuentra con los planes Trabajar y las Toyota doble cabina… Eso nos lleva a la pregunta: ¿se puede contactar sin corromper? ¿podemos hablar hoy día de vías de desarrollo naturales de los pueblos originarios? Los samis ya están en el juego, ¿pero qué hacemos con las comunidades wichis del chaco salteño? Repetir la historia y argentinizarlos me imagino, lamentablemente.
Me quedé un día en Rovaniemi, capital de Laponia, para conversar más con Sara. Ella me explicó que el reno tiene tal importancia en su aldea que cuando una mujer local se casó con el vicepresidente de Nokia, el parroquiano que trajo la noticia explicó (decepcionado) que el hombre andaba bien con las computadoras pero que no tenía ningún reno.

A Oulu llegué de un solo tramo en el auto de Kari, quien me prestó su computador portátil para encontrar miembros del Hospitality Club en la ciudad. Desde el auto llamamos uno a uno a diferentes personas y finalmente Passi anunció que no tenía problemas en recibirme en su casa. Fueron dos días lluviosos en los que me dediqué más que nada a escribir.


Para salir de Oulu a dedo agarré el diccionario y busqué las palabras finesas para “Alrededor del mundo”: “Ymperille Maailma” escribí, y así fue como me vi en las rutas finesas, sonriente, y con un cartel que decía en realidad: “El mundo, alrededor suyo”. En fin, me extrañó que Sara no me haya puesto una marca en la oreja como las que usa para sus renos. Es que habiendo sido anillado en Noruega ya me veía llegando a Estambul como vaca premiada de La Rural, con anillos y códigos de barra en las orejas.


De Oulu a Jyvaskyla viaje en el auto de Esa. Esa había estado con los cascos azules en el Líbano antes de volverse pacifista. Ahora planeaba irse a vivir a Laponia permanentemente. Así llegué a casa de Katriina, Touco y Aleksi, gente que había conocido en el encuentro Rainbow en noruega. En Jyvaskyla pasé tres noches de relax en casa de mis amigos, mientras estos discutían posibles planes para ganar dinero, como por ejempo construir mandolines eléctricos caseros con latas de galletitas…! Aleksi acababa de regresar del Rainbow en Alemania, donde se habían reunido unas 1500 personas. Fueron días de relax y viaje más bien interior.

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Acerca del Autor

Juan Pablo Villarino

Desde el 1 de mayo de 2005 recorro el mundo como mochilero para documentar la hospitalidad y la vida cotidiana de los destinos más insólitos a través de mis crónicas. Escribo libros de viaJe para contribuir a la revolución nómada.

2 Comentarios

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  • vengo a e contrar este post muchos anos mas tarde pero bueno, mejor tarde q nunca, admeas finlandia y su cultura me encantan, no puedo irme sin postear un par de hechos..

    40.000 lagos no, 187.000 y la mitad no tienen nombres.. y 70% de la sup del pais es bosque

    mira la pelicula finesa sobre el sauna, STEAM OF LIFE (2010) nominada a los oscars… buenisima si tuviste contacto con la cultura finesa. La traduccion literal del titulo en fines es “El turno de los hombres” (refiriendose al momento en que los varones usan el sauna, despues de las muejres)

    La gran hazana en contra de los rusos fue a principios del 1900 en la llamada WINTER WAR cdo finlandia gano su independencia, de todas formas, aunq la historia oficial no lo cuente, los rusos tenian otros asuntos mas importantes q atender en esa epoca.. en la WWII los fineses apoyaban a los alemanes simplemente porq simpatizaban menos con los rusos que seguramente los iban a anexar a la URSS otra vez.. tuvieron q pagan muchisimo x eso error.. millones en fabricacion de barcos, armamento y productos forestales enviados a rusia a odo de compensacion, pero en los 70 la deuda estaba pagada y los dejo con una economia super productora y fuerte..

  • Impresionante la belleza de sus paisajes, y la amabilidad de sus gentes. Viaje para recordar sobre todo si se hace con niños por la ilusión de Papa Noel.

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